GoGo Penguin – Trío de Jazz desde Manchester 

Cumplía 40 años el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz en este inicio de julio de 2016 y entre todos los conciertos programados hubo como siempre que elegir, no porque no hubiese variedad y categoría entre los participantes sino por todo lo contrario. Como todos los años nos centramos en los programados en el Teatro Principal que selecciona los artistas con más proyección y además los programa a una hora de tarde, las seis, que favorece que asistas al concierto y luego empalmes con todos los demás actos del festival o, si no puedes o tienes otros compromisos, disfrutes de un pequeño oasis musical y luego retornes a tus quehaceres diarios.

Al final el concierto seleccionado fue el de «la banda de Jazz más importante de Gran Bretaña» según la presentaron al inicio del mismo,  es decir, el trío GoGo Penguin. La formación está compuesta por un pianista, Chris Illingworth, un bajo, Nick Blacka, y un batería, Rob Turner, originarios de Manchester, extremadamente jóvenes y con una vocación de fusión del jazz con los ritmos electrónicos, bases y loops pregrabadas incluidas, que, sin dejar de traicionar una vocación original y con pureza, le da un toque que llega a conectar sin dificultades con el público más generalista. Y es quizá esa capacidad la que explica que desde la publicación de su segundo disco, v2.0 (2014), estén cosechando críticas positivas y su nombre se extienda por festivales y conciertos.

Como decía suenan realmente bien en directo, aprovechando la línea argumental que les da un piano prodigiosamente tocado que sin embargo no opaca al resto de instrumentos. El contrabajo, ya sea atacado con los dedos o con un electrizante arco, imprime el carácter particular a las composiciones que, sin embargo, alcanzan la categoría de power jazz cuando la batería empuja al trío.

Se percibe que les está llegando su momento en cómo afrontan el concierto, cómo dominan los tiempos y cómo engarzan una composición tras otra, sabiendo lo preciso del mecanismo que late por debajo del talento los tres.

Tres discos resumen su trayectoria: Fanfares (2012); v2.0 (2014) y Man Made Object (2016). Este último bajo el sello de la siempre prestigiosa Blue Note Récords, algo que les enorgullece y no olvidan de recordar en el concierto.

Voy a traeros cuatro de sus composiciones más características y que tuve la suerte de oír en directo en el concierto.

Comenzamos por Initiate, de su último disco Man Made Object (2016) una composición de corte tradicional que es capaz de transportarte a una mañana de sol entre claros de un bosque otoñal.

De su segundo disco, v2.0 (2014), el que realmente les puso en órbita, os presento el tema que les resume de la mejor manera posible, Hopopono.

Su primer disco Fanfares (2012), quizá el más intimista, tenía pequeñas joyas como este Akasthesia:

Y ya para terminar quizá el tema que les puede hacer llegar de manera más masiva al público y que me hace preguntarme qué podría hacer este trío con la banda sonora de una película de la saga Bourne, por ejemplo. Se trata de Protest, del último disco Man Made Object (2016).

Si tienes la oportunidad de verlos no te lo pierdas.

El Hombre en el Castillo (Philip K. Dick, 1962)

Carátula de la Edición de Minotauro de «El Hombre en el Castillo»

Dos cosas hay que tener en cuenta previamente a leer esta reseña de la novela de 1962 del gurú de la ciencia-ficción más conspiranoica, Philip K. Dick.

La primera es que esta novela impulsó las obras basadas en ucronías hasta el infinito. Ucronía es un término muy culto para indicar el típico supuesto de… «¿qué hubiera pasado si…?», es decir, obras que colocan al lector ante entornos sociales resultantes de que hechos históricos importantes o no se han dado o se han dado de forma diferente a lo que realmente ocurrió. Esta novela no fue, por supuesto, la primera de este subgénero, pero sí que llegó en un momento adecuado y describió esta realidad alternativa, la derrota aliada, de una manera tan verosímil que el gran público percibió lo cerca que a veces estamos de desastres totales . La sociedad americana, acostumbrada en esos años cercanos al final del conflicto a elegías sobre los héroes de la II Guerra Mundial, donde se ridiculizaban a los vencidos, se descubrió pensando que quizá habían caminado sobre un filo de navaja mucho más afilado de lo que recordaban.
La segunda es que Philip K. Dick fue, a lo largo de toda su vida, una persona con una salud mental delicada. Eufemismo para no poner directamente que tuvo muchos problemas con su percepción de la realidad, llegando a tener crisis psicóticas empeoradas por un uso de drogas intenso. Esta salud mental complicada le hizo tener una visión múltiple de la realidad, aceptando teorías basadas en culturas orientales a la vez que exploraba las posibilidades de la tecnología más extrema.

Con ambas premisas interiorizadas podemos analizar más de cerca la novela.(Atención Spoilers).

Básicamente esta novela presenta dos  tramas principales. La primera describe un mundo en el que el presidente Roosevelt fue asesinado. Tras esa muerte su sucesor no autorizó políticas de apoyo a los aliados, lo que derivó en la derrota británica y de rebote que los Estados Unidos fuesen incapaces de frenar a los japoneses, que sí hundieron a toda la flota americana en Pearl Harbour. Tampoco los rusos consiguieron cerrar el frente oriental y el general de las SS Heydrich no fue asesinado por británicos y checos cuando era el gobernador alemán de Praga.


En definitiva, nos encontramos en 1958 y los alemanes dominan Europa, la mayor parte de la antigua URSS, África, donde han exterminado a gran parte de la población, Sudamérica y la Costa este de Estados Unidos. Los japoneses por su parte dominan la parte que les toca de Asia, los estados del Pacífico americano y Oceanía. Para Italia es parte de Europa sur y África. Los alemanes han desecado el mar Mediterráneo para crear un cultivo intensivo que alimenta su imperio y se han lanzado a la conquista del espacio exterior, han visitado Marte y Venus y planean colonias estables.

Para los que se lo estén preguntando, Hitler sigue vivo pero está internado porque está como una regadera y le ha sucedido Martín Borman. En la época en que ocurre la acción Borman muere y hay una lucha de poder para sucederle que gana Goebbels. Esta facción que conquista el poder está a favor de una operación denominada Diente de León y que básicamente consiste en lanzar bombas nucleares sobre Japón para arrasarlo y quedarse con sus territorios en los antiguos EEUU. Paradójicamente la facción que no está a favor de eliminar a Japón es la encabezada por Heyndrich, es decir, los más psicópatas de las SS, que sin embargo prefieren dejar al Japón tranquilo y lanzarse a colonizar el espacio exterior.
La otra trama trata de un libro que se está haciendo famoso por los Estados Americanos de las Montañas Rocosas, una serie de estados pseudo libres en el centro de los antiguos EEUU. El libro se llama La Langosta se Posó y su trama argumental describe un mundo en el que las potencias del Eje no ganaron la II Guerra Mundial, sino que fueron aplastados por los aliados, ¿os suena?  El autor de La Langosta se presenta como un personaje casi mítico y que vive en una fortaleza fuertemente armada. Él es el hombre al que se refiere el título.

Así es. Philip K. Dick plantea una enorme idea inicial para su novela. Una serie de muñecas matrioskas unas dentro de otras que desorientan al lector y lo introducen en una alternativa a la realidad pero con los enlaces suficientes con la misma que haga que no sea increíble. Este juego de espejos, sin embargo, no está planteado de forma directa sino indirecta mediante una serie de minitramas que nos dan pistas de todo lo anterior, aunque sus alcances son otros. Estas minitramas describen a un agente secreto alemán de la facción que no apoya el ataque al Japón y cómo viaja a San Francisco a reunirse con altos mandos japoneses para alertarles de la operación. Un judío que es despedido de su fábrica por bocazas y que junto a un compañero funda una pequeña joyería. La ex mujer de este judío que, por casualidades de la vida, entabla una relación con un asesino a sueldo de la Alemania nazi que quiere asesinar al autor de la novela. Un americano que le vende artículos américanos a los jóvenes ricos japoneses que constituyen la alta sociedad en un San Francisco ocupado. Y, finalmente, el cónsul japonés en San Francisco que planea la reunión con el espía alemán. Y como veis, estas minitramas, carecen de la fuerza de la idea inicial.

Hay también un aspecto importante a tener en cuenta. La población bajo el área de influencia japonés han desarrollado una «afición» desmedida a consultar un antiguo libro chino, el I Ching, para la toma de cualquier decisión. El I Ching, como decía, es conocido como el libro de las mutaciones y es un libro oracular. Es decir, a pesar de estar escrito hace unos cuatro o cinco mil años, puede ser consultado  obteniendo unos números dependiendo de las preguntas que se le hagan y estos números enlazan a unos breves poemas que, correctamente interpretados, responden a las preguntas realizadas. Este libro es real y es considerado como principal por el confucionismo.

En definitiva, gran propuesta inicial que no continúa en su desarrollo ya que, como toda historia que utiliza las minitramas como vehículo, no tiene un inicio, nudo y desenlace claro, sino que describe un periodo no necesariamente fundamental de la realidad presentada y no cuenta con un climax concluyente sino que , tras la lectura, se tiene la sensación de que quizá el autor debiera haber dirigido el foco de su relato a otros apartados de lo presentado en vez de las historias que nos ha enseñado.  Esto es, se queda uno con ganas de más sobre los nazis  que pelean en Berlín por el poder o sobre cómo planean conquistar el sistema solar y te sobra gran parte de las historias que se nos presentan con más detalle. En particular hay un pasaje de la historia del cónsul japonés que parece que nos invita a pensar que ha atravesado un puente con nuestra realidad y que , de repente, ambas realidades comparten el mismo tiempo y espacio pero para mí está descrito de una manera tan liosa y extraña que no logra su objetivo. Puede ser por la traducción que he leído pero no me enteré de casi nada de esa parte hasta leerla un par de veces.

Esta novela ganó el Premio Hugo de 1963 y es considerada cumbre en la obra de Dick, que recordemos que se centra más en relatos cortos que en novelas. Los relatos cortos de Dick han servido de base completamente o han inspirado algunas de las películas más taquilleras de la ciencia-ficción: Blade Runner, Desafío Total, Paycheck, Destino Oculto y Minority Report. Casi nada.

Nota Interludio: 7.

PD: Amazon ha realizado una serie con el mismo nombre y basada en la ambientación y tramas de la película en 2015. Aún no la he visto pero habrá que… Os dejo con uno de sus trailers.

Juego de Tronos – Resumen Temporada 6 – Podcast

Jaime y María, de Interludio Creativo, resumen y  revisan las tramas de la sexta temporada de Juego de Tronos, una temporada magnífica que nos hace esperar ansiosos la séptima.

Si quieres recordar con ellos lo sucedido, compartir sus locas especulaciones y teorías y reirte un rato no dudes en oir este podcast.

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La música utilizada en el podcast es Soulful Cafe de Last Time y Camino de Adrian Berenguer ambas con licencia de jamendo.com. Cualquier comentario no dudes en hacernoslo llegar tanto aquí en el blog como en la página de ivoox.com.

Cualquier comentario es bienvenido!

 

Footloose (1984, Herbert Ross)

Si me hubieran preguntado hace dos semanas sobre qué me parecía Footloose (1984, Herbert Ross) es muy probable que no hubiera dicho nada bueno.  «No sé, la canción era pegadiza, el resto nada, una peli de esas musicales de los ochenta». Y es que en mi memoria así estaba almacenada, al lado de Dirty Dancing (1987, Emile Ardolino), Flashdance (1983, Adrian Lyne), … Sin embargo, tras revisitarla he de decir que no podía estar más equivocado. No es desde luego El Padrino (1973, F. F. Coppola), eso está claro, pero se trata de una pequeña película que busca una excusa para hacerse un hueco e ilustrar un tema fundamental. La excusa es la música ochentera y el tema fundamental es el choque intergeneracional y cómo padres e hijos adolescentes se enfrentan desde que el mundo es mundo para tratar los primeros de transmitirles lo que han construido a lo largo de su vida y los segundos de derribarlo para construir su propia identidad.

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Es posible detectar un toque westeriano en su planteamiento con ese Ren (Kevin Bacon), un forastero educado en la gran ciudad, que llega al pueblo remoto de la América Profunda trayendo consigo la fuerza necesaria para que la rebelión triunfe y se subvierta el orden establecido.

Empecemos por comprender que el director de la película, Herbert Ross, era un artesano de la profesión. Un director coreógrafo que había dado el salto de Broadway a Hollywood profundizando en la dirección de actores, varios de cuales ganaron óscares a sus órdenes (Richard Dreyfus por ejemplo) y que dirigió a primeras figuras (el mencionado Dreyfus, Anne Bancroft, Shirley MacLaine, …) antes de enfrentarse a esta comedia juvenil. Así pues, se comprende que el elenco sea de primer nivel a pesar de la poca experiencia que acarreaban algunos de los actores debido a su juventud, y que esté trabajado con esmero por parte del director para lograr un resultado notable.

Kevin Bacon aporta su presencia y su sonrisa irónica al papel de Ren, un joven culto y urbanita apasionado del rock y del baile y con esa forma de andar que ya había hecho famoso Travolta en Grease (1978, Randall Kleiser) y que ejemplifica como nada la rebeldía adolescente de finales de los 70 e inicios de los 80. En este papel se vislumbraba una estrella que finalmente ha sido con sus luces y sus sombras pero con una carrera siempre rayando el notable.

John Lithgow brilla como el pastor que ha impuesto al pueblo la prohibición del baile y de la música rock. Este personaje ejerce como adversario del de Bacon pero, lejos de caer en una mera caricatura, nos muestra a lo largo del filme sus debilidades personales ampliando la profundidad del mismo con varias dimensiones. El reverendo afronta la muerte de su hijo mayor y su duelo haciendo lo único que desde su posición de pastor cree que puede hacer para evitar que otros pasen por lo que él está pasando: ejercer la prohibición preventiva. Sin embargo, este autoritarismo le hace emerger como el padre ideal de la comunidad pero le precipita al fracaso como padre de su otra hija, Ariel (Lori Synger), y dicho fracaso le lleva a dudar  y, finalmente, a conceder que la libertad personal debe estar por encima de la seguridad enfrentándose por ello a aquellos que previamente le jaleaban y permitiendo el baile final.

Es quizá, Lori Synger, el personaje más flojo de todo el reparto, a pesar de su evidente belleza y de que era ya conocida en la época por pertenecer al cast de Fama. No consigue empatizar con Bacon y es difícil contemplarles como una pareja viable.

Tres destacan entre los secundarios. La futura archifamosa Sarah Jessica Parker, en el típico papel secundario de «amiga de la guapa «. Chris Penn, como el palurdo amigo de Ren que finalmente llega a conseguir bailar con esfuerzo y aplicación. Y Dyanne Wiest, como mujer del pastor y su principal apoyo para que este consiga transitar por el desierto del duelo por su hijo mayor y solucionar su situación actual con su otra hija y con la comunidad, recuperando de paso su relación de pareja deteriorada hasta el extremo por la pérdida común.

Es en definitiva una película agradable con una capa superior centrada en la consecución de un objetivo rebelde, el baile de fin de curso, y una capa más profunda centrada en las relaciones entre padres que pueden llegar a reconocer que no lo saben todo e hijos que tratan de demostrarles a sus padres, sin saber muy bien cómo, que están pasando por una parte de la vida por la que sus progenitores ya han pasado y en la que, más o menos, han sentido lo mismo que ellos.

Desde Interludio Creativo le damos un 6 y os dejamos con la escena final del baile y con la pegadiza canción homónima del mítico Kenny Loggins.

Footloose (1984), Dir: Herbert Ross; Int: Kevin Bacon, Lori Synger, John Lithgow, Chris Penn, Sara Jessica Parker, … Guión: Dean Pitchford. Paramount Pictures. 

Nota Interludio: 6.

PD: La nueva versión la sigo teniendo como pendiente…