El Hombre de las Mil Caras (Alberto Rodriguez, 2016)

Julio Verne dijo una vez “Todo lo que un hombre pueda imaginar, otro lo podrá llevar a cabo” y a lo largo de los años esta frase se ha ido transformando en la universalmente conocidad “la realidad puede superar a la ficción”. En esta película se demuestra que así es.

El Hombre de las Mil Caras es una película de espías y como tal tiene todos los ingredientes puros del género: un protagonista inteligente y calculador que mueve a sus peones sin contarles toda la información para que sólo conozcan lo que deben ejecutar, políticos enfangados en toda clase de chanchullos que manejan los fondos públicos a su antojo, periodistas de investigación que son utilizados como armas arrojadizas entre unos y otros y el espectador, que trata de desgranar la historia viendo evolucionar la trama, a veces lográndolo otras siendo engañado, siempre arrastrado por los giros de la historia.

La novedad es que en esta película el fondo es real. Puede que no todos los personajes secundarios, e incluso el mismo narrador, lo sean y se ajusten a artificios de guión para hacer más digerible la historia pero Paesa, Roldán, Belloch, Vera, Sancristoblal, Asunción, El Mundo, El Pais y los Mil Quinientos millones de pesetas robados por el director de la Guardia Civil, si lo son. Y eso, al final, es lo más aterrador.

En la película se nos presenta a Francisco Paesa, encarnado bien por Eduard Fernandez, como un morador de los bajos fondos del estado, habitante de la sentina de la corrupción y los servicios de inteligencia pero con un fondo patriota. La primera acción que nos enseñan es la Operación Sokoa de 1986 en la que mediante la venta a ETA de unos misiles con un localizador se pudo desarticular la armeria de los terroristas. Por esta acción Paesa nunca recibió el dinero acordado con Interior y encuentra el director en esto una razón para hacer del personaje alguien con el que empatizar y con una motivación para lo que hará después. Esto no es más que una treta del guión ya que Paesa nunca fue alguien con quien empatizar y no necesitó ninguna motivación para lo que luego haría pero, a nivel de la película, funciona y te descubres sintiendo simpatía por el espía.

Aparece en la vida del manipulador otro de los grandes personajes de los noventa, Luis Roldán y su esposa. El retrato realizado de Roldán por Carlos Santos es magnífico. Un simulador tanto con su esposa como con los demás. Alguien atrapado por las incoherencias de su vida que se engaña incluso a sí mismo atribuyéndose gustos exquisitos cuando los suyos reales son prosaicos. Alguien débil y sin embargo capaz de engañar a un número enorme de personas. Alguien que se sorprende de lo que ha llegado a hacer pero que lejos de arrepentirse y cambiar, reincide en sus errores una y otra vez. Alguien que dice muchas veces “correcto” aunque no entienda a lo que se lo está diciendo.

Destaca el personaje de la mujer de Roldan interpretado con dureza por Marta Etura y que realmente parece el único personaje coherente de toda esta historia. Asume con diligencia lo hecho y tira hacia adelante. Además, durante toda esta situación se encuentra embarazada de su primer hijo algo que añade dramatismo a su historia personal.

Las secuencias sucesivas nos muestran cómo se llevó a cabo toda la operación de Roldán por parte de Paesa, cómo iba contando lo que querían oir a cada uno de los personajes secundarios que poblaban su entorno, cómo Roldán no salió de París en casi un año mientras todos creían que estaba en Bangkogh o en Venezuela. Cómo preparó todo aquel asunto de Laos y el capitán Khan. Cómo hizo desaparecer como un mago el dinero del ex-director de la Benemérita, a pesar de los esfuerzos de la jueza Ferrer para bloquearlo. Toda, en fin, esa situación sonrojante para nuestro gobierno y, por extensión, para todos nosotros. Lo hace mediante un ritmo alto y un montaje dinámico que, sin embargo, se alarga en exceso haciendo perder el impulso de la historia. Están bien los cortes a modo de capítulos que plantea el director.

Mención especial merece Jose Coronado que se hace cargo de un personaje no real, conjunción de varios que poblaron los aledaños de Paesa, y de la narración en off de toda la película. Literalmente lo borda. Creo que es la mejor actuación de Coronado de los últimos años, construye a un aventurero seductor que ayuda al espectador a percatarse de la manipulación a la que nos está sometiendo el protagonista de una manera excelente. Gran actuación.

La película está dirigida por el efectista Alberto Rodriguez de una manera acertada para el tipo de historia que nos ocupa aunque, como siempre me ocurre con este director, se perciben homenajes más que evidentes a otras obras recientes. Si en la Isla Mínima, True Detective se nos representaba en casi cada escena, sin quitarle mérito a esa buena película, aquí el montaje, el tipo de música elegido y la narración nos recuerda a series actuales estilo House of Cards y otras cercanas a David Fincher.

Eduard Fernandez recibió la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San Sebastian 2016 por su correcta transformación en Francisco Paesa.

Para terminar recordar que esta historia de Luis Roldán es sólo una de las múltiples protagonizada por este personaje de leyenda negra. Merecería una serie ya que sólo ese formato podría permitir explorar todas las aventuras y operaciones afrontadas por el espía. Por de pronto, y si queréis conocer más del ínclito, podéis acercaros a la obra de Manuel Cerdán en la que se basa esta película Paesa: El Espía de las mil caras (Manuel Cerdán, Plaza & Janés Editores, 2005), que al menos tiene otras siete aventuras de este tipo a lo largo de más de cuarenta años. Recomendable lectura para conocer una parte oculta de nuestra historia del siglo XX.

El Hombre de las mil caras, 2016, Dir: Alberto Rodriguez, Int: Eduard Fernandez, José Coronado, Carlos Santos, Marta Etura, Emilio Gutiérrez Caba, Pablo Casablanc, … Guión: Alberto Rodriguez y Rafael Cobos, basados en el libro de Manuel Cerdán; Música: Julio de la Rosa; ProducenZeta Cinema / Atresmedia Cine / Atípica Films / Sacromonte

 Nota Interludio: 7

PD: Excelente Cartel de la Película, una auténtica obra de arte realizado por Gabriel Moreno.

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