Podcast Repaso Series 2016

A puntito de acabar el año hemos decidido lanzarnos a hacer un nuevo podcast. En esta ocasión repasamos todas las series que hemos visto a lo largo del año. Tranquilos, no vamos a lanzar ningún spoiler.

Analizaremos una lista formada por Juego de Tronos, Orange is the New Black, The Killing, The Expanse, Narcos, Black Mirror, Mr Robot, Sucesor Designado, Stranger Things, … como siempre llevándolas a nuestro terreno. No somo críticos profesionales sólo espectadores compulsivos. Algunas nos han gustados, con otras no hemos pasado del capítulo dos, … te contamos nuestras razones, con humor siempre con buen humor.

Si quieres darte una vuelta por todas estas series, conocer algunas de sus claves, decidirte a ver una de ellas o comparar lo que opinamos con lo que tú has visto, no lo dudes, escucha nuestro podcast especial Repaso Series 2016 y comenta con nosotros todo aquello que te apetezca.

Además, compartimos nuestro top 5 con vosotros … estamos seguros de que en el vuestro irían otras series, no dudéis en decírnoslo!

2016 ha sido un año espectacular de series pero sabemos que 2017 seguro  será aún mejor.

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La música utilizada es «Last Time» de Soulful Cafe, con licencia de Jamendo.

ROGUE ONE, Una Historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016)

ATENCIÓN SPOILERS

He dejado pasar unos días desde que fui a ver la película para provocar una debida «decantación» de las emociones que siempre rodean a las películas de Star Wars.

La trilogía «original», junto a E.T. e Indiana Jones, moldearon mi niñez cinematográfica y a lo largo de los años, la nostalgía de las sensaciones que me inundaron mientras las ví de pequeño en una sala enorme de cine, de esas que no existen, fue uno de los motores prinicipales que hicieron carburar mi deseo continuo de lectura y de visionado de películas y series de televisión.

Todo para volver a sentir esas sensaciones que disparaba como un gatillo psicológico esa frase escrita en letras azules sobre fondo negro: Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana…

Cada película nueva de Star Wars es una oportunidad para volver a disfrutar de aquellas primeras sensaciones que nos inundaron hace tanto tiempo. Las expectativas son muy altas y la recompensa para el espectador si se cumplen, también.

Más de mil veces pude ver cada una de las tres primeras películas y también unas cuantas las que forman la segunda trilogía, aunque he de reconocer que no supe entender este remozado total de los mitos tanto narrativos como iconográficos que llevo a cabo, unos dirían perpetró, el pequeño gran George Lucas.

El año pasado, con el estreno del Episodio VII: El Despertar de la Fuerza una pequeña emoción similar a la sentida antaño me embargó. Sí, J.J. Abrahams hizo aquello que los fans deseábamos y que forma parte de la fórmula magistral de la que ahora él es el depositario y que le ha sido confiada por parte de aquellos que la portaron durante años (Spielberg y el propio Lucas sobre todo): atrezzo conectado con la saga original, personajes arquetípicos y fácilmente identificables, una narración suficientemente clara y templada como para poder disfrutar de la presentación de los personajes e integrarlos en la imaginería de la saga, personajes importantes, no caricaturas cgi, alejados de los Jedis para que no recaiga toda la trama sobre ellos y escenas de batalla pero bosquejadas porque se supone que «la batalla final» llegará en un episodio posterior.

Y llenos de jubilo afrontamos la nueva época de Disney al frente de la maquinaria galáctica, sonriendo porque sabíamos que la productora sacaría jugo a su nueva adquisición a base de una peli al año. Y si se mantenía el nivel eso quería decir que íbamos a disfrutar mucho.

Desde que Disney le compró por una cifra astronómica los derechos de explotación del universo Star Wars a George Lucas se ha planificado una estrategia de explotación y grabación de películas similar a la que la compañía de ratoncito ha desarrollado con el universo de los héroes de Marvel.

Llega el turno a embarcarnos en la aventura que describe cómo se robaron los planos de la Estrella de la Muerte. Varios meses esperando el estreno y lo primero que sorprende son la secuencia inicial, la ausencia de las letras en curso al infinito y la presentación de un personaje de nuevo en su niñez.

Me surgen las dudas de por qué se ha vuelto a incluir la tragedia familiar como motivación del viaje del héroe en esta película. Las fases del viaje o periplo del héroe en el monomito, según Joseph Campbell,  son aquellas que recorren todos los héroes de todos los mitos de todas las culturas.

Estas fases incluyen la llamada mágica al héroe y su rechazo a la misma, la muerte del padre y la aceptación de la llamada, el olvido de las raíces mágicas, la aparición del maestro que conoció al padre y que devuelve al camino al héroe y le muestra la magia, el viaje de aprendizaje durante el cual debe superar unas cuantas pruebas, siempre fallando en las primeras pues nada se obtiene sin esfuerzo, la llegada al sitio mágico o incluso al infierno, el compañero de aventura que ayuda al héroe para redimirse a sí mismo, la lucha contra el adversario, que casi siempre es el hermano, refiriendo a la lucha contra uno mismo ya que todos somos una dualidad, la obtención del triunfo o conocimiento, el renacimiento y el regreso del héroe con el conocimiento que hará progresar a la sociedad.

La trilogía original funciona a todos los niveles porque sigue las reglas clásicas de las aventuras y mitos. Si se analiza, la aventura de Skywalker cubre los mismos pasos que las de Ulises, Gilgamesh, …

Muy resumidas y de una forma muy personal esas son las fases que Campbell atribuye a todos los mitos que perduran hasta nuestros días. Lucas reconoce que descubrió a Joseph Cambell cuando estaba escribiendo el guión de Star Wars y que se sorprendió a sí mismo pues, sin saberlo, estaba trazando una historia que cumplía a rajatabla el modelo clásico descrito por el estudioso de las mitologías del mundo.

Si tomamos, por ejemplo, cualquier clásico Disney, veremos que las fases se siguen casi exactas. Por ejemplo el éxito de este invierno, Vaiana (John Musker, Ron Clements, 2016), sigue al pie de la letra todas las premisas, si bien es cierto que concentra en el personaje de la abuela tanto la tarea de mostrar la magia del mundo a la protagonista, como la muerte e ignición de la travesía de las pruebas, como una ayuda mágica en la travesía. Pero a grandes rasgos el mito está construido observando estas reglas clásicas y funciona. 

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LONDON, ENGLAND – DECEMBER 13: (L to R) Producer Kathleen Kennedy, cast members Forest Whitaker, Riz Ahmed, Felicity Jones, Diego Luna, Mads Mikkelsen, Alan Tudyk and director Gareth Edwards attend a fan screening of ‘Rogue One: A Star Wars Story’ at the BFI IMAX on December 13, 2016 in London, England. (Photo by David M. Benett/Dave Benett/WireImage)

Ocurre aquí, sin embargo, que sólo hay trazos de cada fase. La madre de Jyn Erso (Felicity Jones) nuestra heroina, muere pero eso no afecta a la protagonista, resultando su muerte un hecho casi futil. Aparece el maestro o mentor en la historia, Saw Guerrera, que no hace nada. Sólo le da una charla a la protagonista de muy poco empaque y eso hace que el cambio de actitud de Erso y cómo vence la habitual negativa a aceptar la tarea encomendada resulte atropellada. Todos sabemos que ella lo va a hacer pero cómo lo resuelve el director no es creíble.

El compañero en busca de redención, el espía Cassian Andor (Diego Luna), es un personaje excesivamente adulto en el contexto de la película. Este personaje hubiera sido un diamante con más desarrollo, pero queda reducido y simplificado en exceso dentro del atropello general que es la primera mitad de la película.

Esta película tiene un problema importante con sus roles principales. Todos sabemos desde el inicio que no van a continuar y eso hace que el público sienta frialdad por ellos. La actuación del dúo protagonista no aporta tampoco el calor necesario.

El piloto enviado por el padre de Erso, Bodhi Rook, es sometido a tortura mental  que se indica como incapacitanye, pero parece superarla por completo en apenas diez minutos de reloj.

En definitva, hasta la llegada a la base rebelde de Yavin 4 la presentación de la protagonista, su padre, Saw Guerrera, la miniaventura en la luna de Jedha, la muerte del padre etc… parece pensado para una saga en vez de para una película de 2 horas, y el uso de la tijera en la sala de montaje deja una sensación al espectador de inusitada frialdad hacia la heroina.

Todo comienza a mejorar en Yavin 4 con la aparición del consejo rebelde, Bail Organa, Mon Mothma, la preparación de la aventura y el envío al centro de memoria del Imperio.

Y es aquí cuando la película se destapa como lo que es, una película bélica de primer orden. La aparición de Darth Vader, un digitalizado Peter Cushing como Grand Moff Tarkin, sorprende mucho que no sea una aparición esporádica sino profusa, el adversario Director Imperial Orson Krennic, …  salpimentan de manera adecuada la película.

Visualmente la película es envidiable y los guiños a los fans son incontables. Por un momento nos encontramos en Los Cañones de Navarone en el universo Star Wars y los usuarios del juego Battlefront se sorprenden escena tras escena deseando descargarse la extensión en sus casas para poder practicar al menos parcialmente las aventuras de los rebeldes.

El tercio final de la película es espectacular. Muchos sólo nos habíamos sentido así cuando vimos la batalla del Retorno del Jedi y a Lando Calrissian y al Almirante Ackbar comandando la Flota Rebelde.

Sorprende la Alianza Rebelde como un ejército poderoso, capaz de atacar un planeta imperial y llevar a cabo una batalla de tú a tú a la Armada Imperial y no rechina nada en este planteamiento.

Tampoco rechina el casting, y es que los actores secundarios, pilotos y demás, lucen bigotes y cortes de pelo propios de los setenta, de tal manera que podrían haber poblado cualquiera de las películas clásicas.

La Banda Sonora es correcta. Michael Giacchino hace un buen trabajo recuperando parte de la banda original de John Williams y añadiéndole la nueva, intercambiando su aparición dependiendo del momento. Aunque no emociona, no desentona.

Finalmente, los últimos minutos de la película son una absoluta maquinaria perfectamente engrasada para el seguidor de Star Wars y todo, todo, todo hace que te quedes pegado en la butaca esperando más y más. Y llegar a casa para ponerte el Episodio IV del tirón. Y luego el V. Y terminar con el VI.

El engarce con el episodio IV es perfecto. Rogue One abre la visión de la película inicial del universo Star Wars y sirve de complemento perfecto de esta. Terminar de ver Rogue One y no desear revisionar el Episodio IV es casi imposible.

Es por tanto una buena película esta Rogue One, aunque desequilibrada, con un tercio final excelente pero que peca de una presentación errónea de los personajes principales y que hace que cualquier mínima aparición de los personajes clásicos sea celebrada por los espectadores, que permanece najenos al devenir de Jyn Erson y Cassian Andor. Incluso de ese buen personaje digital K2 interpretado por el gran Alan Tudyk.

Rogue One. Una historia de Star Wars. Dir: Gareth Edwards. Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy (Historia: John Knoll, Gary Whitta; Personajes: George Lucas); Act: Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris, Jimmy Smits, Alistair Petrie, Genevieve O’Reilly, Valene Kane, Warwick Davis Música: Michael Giacchino; The Walt Disney Company.

Nota Interludio: 7.5

PD: Mientras escribía esta crítica han comunicado la muerte de la actriz Carrie Fisher. La fuerza esté contigo Princesa Leia.

PPD: Muy recomendable si queréis ver más analogías del monomito y del trabajo de Joseph Campbell aplicado a la obra de Lucas el siguiente programa de Iker Jimenez en donde explicaban de una forma muy amena las razones por las que Star Wars se ha convertido en un icono de la cultura pop.

http://www.cuatro.com/_7d8c0ba1

Glengarry Glen Ross (1992, James Foley)

Glengarry Glen Ross, película de 1992 dirigida por James Foley, con guión de David Mamet y con el siguiente elenco: Al Pacino, Jack Lemon, Alec Baldwin, Alan Arkin, Kevin Spacey y Ed Harris. Casi nada. Parece increible que esta excelente película no constituyera un éxito absoluto, pero que no sea lo conocida que debiera no es más que una gran oportunidad para visionarla y descubrir un diamante en bruto con una temática especialmente en vigor en estos momentos de crisis moral del sistema capitalista.

Al Pacino, Jack Lemon, Ed Harris, Alan Arkin, Alec Baldwin, Kevin Spacey… y Jonathan Pryce haciendo un pequeño papel secundario. Este es el increible reparto de esta magnífica película basada en una obra de teatro de David Mamet que él mismo adaptó para el cine.

Ambientada a finales de los ochenta en Chicago, describe dos días en la vida de una empresa de venta de parcelas inmobiliarias. Ya no estamos en la época de Reagan en la que, por lo que se dice en la película, no había crisis, se vendía mucho y el dinero entraba a raudales por las cuentas de resultados de los comerciales. No. Finales de los ochenta, sin atisbo de un ordenador, ni internet, con listados de clientes que se pagaban a precio de oro. Nombres con números de teléfonos con los que contactar y luego visitar puerta a puerta. El pleistoceno comparado con las actuales tácticas de marketing que buscan presas en el mail que envías a tus amigos, pero un entorno libre de distracciones y que nos permite centrarnos en lo que siempre, desde Shakespeare, resulta ser lo importante: las tormentosas relaciones interpersonales cuando en un momento de crisis diferentes personalidades se encuentran atrapadas en un entorno pequeño. Cómo se producen alianzas entre diferentes para enfrentarse a un enemigo común. Cómo quizá lo impensable se convierte en lo más razonable si el momento te impulsa a ello. Cómo las miserias de cada uno te manejan como si de un títere se tratase cuando lo que está en juego es la supervivencia. Cómo, en definitiva, lo mezquino, lo inmoral, lo antitético de cada uno de nosotros puede ser lo que reluzca entre el fango de una situación extrema.

«Danos fichas, fichas buenas» gritan los personajes al director de la oficina Kevin Spacey. El Mcguffin de las fichas sirve para sumergir a los espectadores en el microcosmos de estos vendedores sin escrúpulos que luchan por aparecer el primero en la pizarra y ganar un cadillac.

El guión es magnífico. Mamet, uno de los más grandes guionistas de la historia da aquí lo máximo de sí mismo escribiendo un auténtico hito en la literatura americana. David Mamet es un guionista descomunal. A parte de la que nos ocupa en su haber cuenta con los guiones de: El cartero siempre llama dos veces, Veredicto Final, Los intocables de Elliot Ness, American Buffalo, La cortina de humo, Hoffa, … Títulos imprescindibles del mejor cine americano de finales de los setenta y de los ochenta y noventa. Obras descritas de manera desgarradora por su pluma genial.

Esta Glengarry Glen Ross, Éxito a cualquier precio,  primero fue obra de teatro y ese espíritu se ha transmitido a la película de una forma brutal. Pocos escenarios pero precisos: la oficina, una cabina, el bar de enfrente, un coche, … poco más necesita Foley si lo que tienes en escena es a Jack Lemon con un guión espectacular.

Lemon ese actor indescriptible, ese titán de la actuación que toma forma de un agente comercial en sus últimos días que ha perdido el norte y aún no lo sabe. Le apodan «la máquina» rememorando sus antiguos éxitos y no sabes si cuando se lo dicen el resto de personajes es con verdadero respeto o con algo rayano en la mofa.

Jack Lemon está increible en esta película. En dos palabras: in-creible.

Ed Harris da vida a ese habitante de todas las oficinas y trabajos del mundo, el incomprendido, el infravalorado, el quemado hasta el extremo. Todo le molesta por los innumerables feos que le han hecho el resto de integrantes de su micromundo. No cree en el trabajo en equipo y se considera un mercenario pero sorprendentemente es el que más necesita de alguien que le sirva de auditorio para escuchar su frustración.

Al Pacino es Ricky Roma, el número uno. Pacino borda ese papel de absoluto triunfador que ha explotado en otras películas. A pesar de que es la cabeza del cartel, en el 92 acababa por fin de ganar el óscar por Esencia de mujer, tiene aquí un rol de secundario de lujo tras el veterano Lemon. Pero lo borda. Pacino recorre el espectro de emociones desde el más explosivo, recordando a Tony Montana,  al más tierno y educado cuando habla con Lemon con veneración y respeto.

Alan Arkin nos muestra las dos caras de la realidad. Delante de sus compañeros es una figura triste y quebradiza pero cuando toma el teléfono y contacta con una presa se transforma en el mayor embaucador posible, mintiendo y engañando con el único interés de lograr realizar una venta de cualquier manera.

Y enfrentándose a todos Kevin Spacey. Spacey recrea al más joven de todos, el director de la sucursal de ventas, un enchufado que debe gestionar a los viejos resabidos que tiene como vendedores sabiendo que no  tiene tanta experiencia como ellos ni en la vida ni en las ventas. Faltaban tres años para que Spacey diese el pelotazo con Sospechosos habituales y Seven pero aquí se ve el por qué claramente. El joven Spacey mantiene el tipo en los sucesivos tour de force que le tocan contra Lemon, Pacino y Harris. Y no sólo hace una meritoria labor sino que epata la frialdad con la que se expresa con Lemon, la crueldad con la que le trata y cómo su cara de oficinista gris se transforma en odio frio ante la vieja gloria.

James Foley, el director de esta película, sabe poner cada cosa en su sitio. Intervenir lo mínimo, dejar que parezca que los actores se dirigen solos, aunque es evidente que el equilibrio actoral general, cómo no hay vencedores ni vencidos, cómo todos brillan por igual, tiene que ver con su labor de manera evidente. Foley comenzó dirigiendo los mejores videoclips de Madonna, aquellos que parecían pequeñas películas, como el Papa don´t preach con la diva y Danny Aiello por ejemplo, y seamos sinceros, si pudo hacer que la reina del pop se contuviera y pareciera una auténtica actriz en ellos es evidente que tenía madera suficiente para tratar a estos megaastros de la actuación y conseguir sacar lo máximo posible. En 2017 veremos qué puede sacar Foley a la secuela de 50 sombras de Grey ya que James Foley es el director de 50 sombras más oscuras y también de la tercera parte de la trilogía soft erótica.

«El primero de la pizarra gana un cadillac, el segundo un juego de cuchillos, el siguiente se va a la calle.»

Antes de acabar con esta reseña es imposible no mencionar los diez minutos de actuación de Alec Baldwin. Es lo mejor que ha hecho el bueno de Baldwin en su vida y es algo que no olvidarás jamás. Algo por lo que merece la pena ver Glengarry Glen Ross, Éxito a cualquier precio.

Glengarry Glen Ross, Éxito a cualquier precio, 1992, dir: James Foley. Act: Al Pacino, Jack Lemon, Alec Baldwin, Ed Harris, Kevin Spacey, Alan Arkin, Jonathan Pryce. Guión: David Mamet. Música: James Newton Howard.