ROGUE ONE, Una Historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016)

ATENCIÓN SPOILERS

He dejado pasar unos días desde que fui a ver la película para provocar una debida “decantación” de las emociones que siempre rodean a las películas de Star Wars.

La trilogía “original”, junto a E.T. e Indiana Jones, moldearon mi niñez cinematográfica y a lo largo de los años, la nostalgía de las sensaciones que me inundaron mientras las ví de pequeño en una sala enorme de cine, de esas que no existen, fue uno de los motores prinicipales que hicieron carburar mi deseo continuo de lectura y de visionado de películas y series de televisión.

Todo para volver a sentir esas sensaciones que disparaba como un gatillo psicológico esa frase escrita en letras azules sobre fondo negro: Hace mucho tiempo en una galaxia muy lejana…

Cada película nueva de Star Wars es una oportunidad para volver a disfrutar de aquellas primeras sensaciones que nos inundaron hace tanto tiempo. Las expectativas son muy altas y la recompensa para el espectador si se cumplen, también.

Más de mil veces pude ver cada una de las tres primeras películas y también unas cuantas las que forman la segunda trilogía, aunque he de reconocer que no supe entender este remozado total de los mitos tanto narrativos como iconográficos que llevo a cabo, unos dirían perpetró, el pequeño gran George Lucas.

El año pasado, con el estreno del Episodio VII: El Despertar de la Fuerza una pequeña emoción similar a la sentida antaño me embargó. Sí, J.J. Abrahams hizo aquello que los fans deseábamos y que forma parte de la fórmula magistral de la que ahora él es el depositario y que le ha sido confiada por parte de aquellos que la portaron durante años (Spielberg y el propio Lucas sobre todo): atrezzo conectado con la saga original, personajes arquetípicos y fácilmente identificables, una narración suficientemente clara y templada como para poder disfrutar de la presentación de los personajes e integrarlos en la imaginería de la saga, personajes importantes, no caricaturas cgi, alejados de los Jedis para que no recaiga toda la trama sobre ellos y escenas de batalla pero bosquejadas porque se supone que “la batalla final” llegará en un episodio posterior.

Y llenos de jubilo afrontamos la nueva época de Disney al frente de la maquinaria galáctica, sonriendo porque sabíamos que la productora sacaría jugo a su nueva adquisición a base de una peli al año. Y si se mantenía el nivel eso quería decir que íbamos a disfrutar mucho.

Desde que Disney le compró por una cifra astronómica los derechos de explotación del universo Star Wars a George Lucas se ha planificado una estrategia de explotación y grabación de películas similar a la que la compañía de ratoncito ha desarrollado con el universo de los héroes de Marvel.

Llega el turno a embarcarnos en la aventura que describe cómo se robaron los planos de la Estrella de la Muerte. Varios meses esperando el estreno y lo primero que sorprende son la secuencia inicial, la ausencia de las letras en curso al infinito y la presentación de un personaje de nuevo en su niñez.

Me surgen las dudas de por qué se ha vuelto a incluir la tragedia familiar como motivación del viaje del héroe en esta película. Las fases del viaje o periplo del héroe en el monomito, según Joseph Campbell,  son aquellas que recorren todos los héroes de todos los mitos de todas las culturas.

Estas fases incluyen la llamada mágica al héroe y su rechazo a la misma, la muerte del padre y la aceptación de la llamada, el olvido de las raíces mágicas, la aparición del maestro que conoció al padre y que devuelve al camino al héroe y le muestra la magia, el viaje de aprendizaje durante el cual debe superar unas cuantas pruebas, siempre fallando en las primeras pues nada se obtiene sin esfuerzo, la llegada al sitio mágico o incluso al infierno, el compañero de aventura que ayuda al héroe para redimirse a sí mismo, la lucha contra el adversario, que casi siempre es el hermano, refiriendo a la lucha contra uno mismo ya que todos somos una dualidad, la obtención del triunfo o conocimiento, el renacimiento y el regreso del héroe con el conocimiento que hará progresar a la sociedad.

La trilogía original funciona a todos los niveles porque sigue las reglas clásicas de las aventuras y mitos. Si se analiza, la aventura de Skywalker cubre los mismos pasos que las de Ulises, Gilgamesh, …

Muy resumidas y de una forma muy personal esas son las fases que Campbell atribuye a todos los mitos que perduran hasta nuestros días. Lucas reconoce que descubrió a Joseph Cambell cuando estaba escribiendo el guión de Star Wars y que se sorprendió a sí mismo pues, sin saberlo, estaba trazando una historia que cumplía a rajatabla el modelo clásico descrito por el estudioso de las mitologías del mundo.

Si tomamos, por ejemplo, cualquier clásico Disney, veremos que las fases se siguen casi exactas. Por ejemplo el éxito de este invierno, Vaiana (John Musker, Ron Clements, 2016), sigue al pie de la letra todas las premisas, si bien es cierto que concentra en el personaje de la abuela tanto la tarea de mostrar la magia del mundo a la protagonista, como la muerte e ignición de la travesía de las pruebas, como una ayuda mágica en la travesía. Pero a grandes rasgos el mito está construido observando estas reglas clásicas y funciona. 

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LONDON, ENGLAND – DECEMBER 13: (L to R) Producer Kathleen Kennedy, cast members Forest Whitaker, Riz Ahmed, Felicity Jones, Diego Luna, Mads Mikkelsen, Alan Tudyk and director Gareth Edwards attend a fan screening of ‘Rogue One: A Star Wars Story’ at the BFI IMAX on December 13, 2016 in London, England. (Photo by David M. Benett/Dave Benett/WireImage)

Ocurre aquí, sin embargo, que sólo hay trazos de cada fase. La madre de Jyn Erso (Felicity Jones) nuestra heroina, muere pero eso no afecta a la protagonista, resultando su muerte un hecho casi futil. Aparece el maestro o mentor en la historia, Saw Guerrera, que no hace nada. Sólo le da una charla a la protagonista de muy poco empaque y eso hace que el cambio de actitud de Erso y cómo vence la habitual negativa a aceptar la tarea encomendada resulte atropellada. Todos sabemos que ella lo va a hacer pero cómo lo resuelve el director no es creíble.

El compañero en busca de redención, el espía Cassian Andor (Diego Luna), es un personaje excesivamente adulto en el contexto de la película. Este personaje hubiera sido un diamante con más desarrollo, pero queda reducido y simplificado en exceso dentro del atropello general que es la primera mitad de la película.

Esta película tiene un problema importante con sus roles principales. Todos sabemos desde el inicio que no van a continuar y eso hace que el público sienta frialdad por ellos. La actuación del dúo protagonista no aporta tampoco el calor necesario.

El piloto enviado por el padre de Erso, Bodhi Rook, es sometido a tortura mental  que se indica como incapacitanye, pero parece superarla por completo en apenas diez minutos de reloj.

En definitva, hasta la llegada a la base rebelde de Yavin 4 la presentación de la protagonista, su padre, Saw Guerrera, la miniaventura en la luna de Jedha, la muerte del padre etc… parece pensado para una saga en vez de para una película de 2 horas, y el uso de la tijera en la sala de montaje deja una sensación al espectador de inusitada frialdad hacia la heroina.

Todo comienza a mejorar en Yavin 4 con la aparición del consejo rebelde, Bail Organa, Mon Mothma, la preparación de la aventura y el envío al centro de memoria del Imperio.

Y es aquí cuando la película se destapa como lo que es, una película bélica de primer orden. La aparición de Darth Vader, un digitalizado Peter Cushing como Grand Moff Tarkin, sorprende mucho que no sea una aparición esporádica sino profusa, el adversario Director Imperial Orson Krennic, …  salpimentan de manera adecuada la película.

Visualmente la película es envidiable y los guiños a los fans son incontables. Por un momento nos encontramos en Los Cañones de Navarone en el universo Star Wars y los usuarios del juego Battlefront se sorprenden escena tras escena deseando descargarse la extensión en sus casas para poder practicar al menos parcialmente las aventuras de los rebeldes.

El tercio final de la película es espectacular. Muchos sólo nos habíamos sentido así cuando vimos la batalla del Retorno del Jedi y a Lando Calrissian y al Almirante Ackbar comandando la Flota Rebelde.

Sorprende la Alianza Rebelde como un ejército poderoso, capaz de atacar un planeta imperial y llevar a cabo una batalla de tú a tú a la Armada Imperial y no rechina nada en este planteamiento.

Tampoco rechina el casting, y es que los actores secundarios, pilotos y demás, lucen bigotes y cortes de pelo propios de los setenta, de tal manera que podrían haber poblado cualquiera de las películas clásicas.

La Banda Sonora es correcta. Michael Giacchino hace un buen trabajo recuperando parte de la banda original de John Williams y añadiéndole la nueva, intercambiando su aparición dependiendo del momento. Aunque no emociona, no desentona.

Finalmente, los últimos minutos de la película son una absoluta maquinaria perfectamente engrasada para el seguidor de Star Wars y todo, todo, todo hace que te quedes pegado en la butaca esperando más y más. Y llegar a casa para ponerte el Episodio IV del tirón. Y luego el V. Y terminar con el VI.

El engarce con el episodio IV es perfecto. Rogue One abre la visión de la película inicial del universo Star Wars y sirve de complemento perfecto de esta. Terminar de ver Rogue One y no desear revisionar el Episodio IV es casi imposible.

Es por tanto una buena película esta Rogue One, aunque desequilibrada, con un tercio final excelente pero que peca de una presentación errónea de los personajes principales y que hace que cualquier mínima aparición de los personajes clásicos sea celebrada por los espectadores, que permanece najenos al devenir de Jyn Erson y Cassian Andor. Incluso de ese buen personaje digital K2 interpretado por el gran Alan Tudyk.

Rogue One. Una historia de Star Wars. Dir: Gareth Edwards. Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy (Historia: John Knoll, Gary Whitta; Personajes: George Lucas); Act: Felicity Jones, Diego Luna, Ben Mendelsohn, Donnie Yen, Jiang Wen, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Alan Tudyk, Riz Ahmed, Jonathan Aris, Jimmy Smits, Alistair Petrie, Genevieve O’Reilly, Valene Kane, Warwick Davis Música: Michael Giacchino; The Walt Disney Company.

Nota Interludio: 7.5

PD: Mientras escribía esta crítica han comunicado la muerte de la actriz Carrie Fisher. La fuerza esté contigo Princesa Leia.

PPD: Muy recomendable si queréis ver más analogías del monomito y del trabajo de Joseph Campbell aplicado a la obra de Lucas el siguiente programa de Iker Jimenez en donde explicaban de una forma muy amena las razones por las que Star Wars se ha convertido en un icono de la cultura pop.

http://www.cuatro.com/_7d8c0ba1

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