Las Puertas de Anubis (Tim Powers, 1983)

Os traigo en esta reseña uno de los pilares sobre los que mi afición a la lectura se aposenta, a saber: Las Puertas de Anubis (Tim Powers, 1983).

Tim Powers, el autor, es uno de los integrantes del «Grupo de California» un grupo de jóvenes escritores que merodeaban en los alrededores de Philip K. Dick y le tomaban por mentor. Está reconocido como uno de los autores de Fantasía más importantes de finales del siglo pasado y de inicios de este. Es también el autor de En costas extrañas (Tim Powers, 1987) una muy apreciable y divertida novela de piratas con toques fantásticos y que, al parecer, fue tomada como inspiración para la cuarta entrega de la franquicia de Disney, Piratas del Caribe, En Mareas Misteriosas. No he visto la película, me descolgué en la horrenda segunda parte y por tanto no sé si la adaptación funcionó o no, pero queda ahí el apunte.

Nos encontramos ante una novela electrizante, que no sólo nos hará viajar por el espacio y el tiempo sino que también nos hará enriquecernos con su ambientación perfectamente documentada en cada una de las épocas que visitaremos.

Doyle, un profesor de Literatura experto en el poeta romántico del siglo XIX Samuel Taylor Coleridge, es contratado por un millonario para lo que parece un auténtico disparate. Deberá actuar como  guía turístico para un grupo de millonarios en un viaje a una taberna típica inglesa en la que Coleridge declamó los versos de uno de sus poemas más famoso, un hecho histórico ampliamente documentado. La paga ofrecida a Doyle es desproporcionada y este se decide a aceptar el trabajo, abandonar sus clases como profesor universitario en Estados Unidos y viajar a Inglaterra.

¿Puede el viaje de un grupo de millonarios a una taberna inglesa donde un poeta declamó unos versos un siglo atrás ser el punto de inicio a una aventura sin respiro? No lo dudéis, Tim Powers nos sumerge en una de las tramas mejor trazadas de la Fantasía moderna, que tendrá como entorno el Londres Victoriano y como actores secundarios algunos de los más representativos poetas románticos.

Un detalle sin importancia no es transmitido al profesor hasta un poco antes del inicio de la partida del grupo: el viaje no será sólo a la taberna inglesa sino al día en el que el hecho sucedió. El millonario y su empresa han descubierto unos puentes espacio-temporales que permiten, dependiendo de dónde se acceda a ellos, aparecer en un día determinado, en un sitio determinado. Sí amigos, yo también creo que los creadores del Ministerio del Tiempo leyeron Las Puertas de Anubis cuando eran jóvenes.

Doyle, pese a que duda, termina aceptando el trabajo y viajando al acto del poeta con el grupo. Evidentemente, algo ocurrirá que impedirá que Doyle regrese al presente con el resto y haga que se quede aislado en el siglo XIX. Sorprendentemente, descubriremos a lo largo de la novela que ser profesor del Literatura especializado en el movimiento romántico puede ser la mejor arma para sobrevivir en ese inhóspito entorno.

Egipcios luchando por la liberación de su país del yugo del Imperio Británico desde todos los frentes posibles, el mágico incluido. Ladrones y sus gremios en el Londres Victoriano recien salidos de una novela de Dickens. Personajes históricos como Lord Byron y sus múltiples andanzas. Incluso William Ashbless, el poeta romántico inventado por Powers y otro de sus amigos escritores, James Blaylock, en sus años de estudiantes. Todos estos personajes, tramas y subtramas, históricas y ficticias pero engarzadas en realidad, progresan por la novela que salta del presente al siglo XIX mientras Doyle intenta escapar de sus perseguidores que tratan de eliminar las pruebas del viaje en el tiempo que ha protagonizado

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Todo escrito de una manera vibrante, que aprovecha cualquier pequeño resquicio para transmitir las pasiones del autor: Londres en el XIX y por extensión la historia del Reino Unido, el movimiento romántico y sus principales personajes, la fantasía y los pequeños protagonistas de la historia, Egipto y su mitología. Y todo, absolutamente todo, bañado en una fina y muy británica ironía.

Magia Egipcia, la hermandad de Anteo, el hombre-lobo, los viajes en el tiempo… un fascinante ejercicio de hibridación entre la novela histórica y la de fantasía que funciona magistralmente.

En definitiva, si deseas descubrir qué hacen parejas de viandantes en el Londres del XIX silbando las notas del Yesterday de los Beatles, descubrir la explicación a varios asesinatos ocurridos en la capital británica en esa época y que los testigos aseguraron fueron cometidos por un auténtico hombre-lobo, la explicación a la famosa bilocación de Lord Byron en 1811, cuando fue visto en Grecia y en Londres al mismo tiempo,  cómo funcionaban las bandas de ladrones en el Londres Victoriano, la hermandad de Anteo y su lucha contra la hermandad de la Luna y sus magos gitanos, y otros muchos misterios… no lo dudes, la aventura del profesor Doyle te enganchará y leeras página tras página sin parar.

Las Puertas de Anubis (1983), Tim Powers. Premio Philip K. Dick 1984. Premio Apollo 1987.

 

 

Daybreaks (Norah Jones, 2016)

Decía Robert Mitchum que ser actor consistía, básicamente, en entrar a la escena por donde te indicaban, decir tu frase y tratar de no tropezarte con ningún mueble. Esconde la provocadora boutade del grandísimo actor que dio vida, entre otros, al recordadísimo reverendo de La Noche del Cazador, dos verdades tan incontestables como quizá contradictorias.

La primera es la autoimportancia que muchos artistas ortorgan a su trabajo con la consiguiente pérdida de naturalidad que, en ocasiones, imposta el resultado. Hay que tener en cuenta que Mitchum desempeñó su actividad rodeado de compañeros adscritos al famoso Método Stanislavski, método que obligaba al actor no a emular ser un personaje sino a convertirse en el personaje, buceando incluso muchos años atrás en la vida del mismo para encontrar las motivaciones que le hacían actuar como lo hacía en la obra de teatro o película en la que trabajaba. A todas luces necesario para algunos personajes, pero no para otros, en los que se llega al exceso y a la pérdida total de la frescura necesaria que debe acompañar toda obra creativa.

La segunda verdad es que cuando un artista llega a un estatus dentro de su profesión muchas veces le basta simplemente con estar y hacer lo que se espera de él. Los automatismos y las herramientas mil veces usadas y probadas son suficientes para afrontar cualquier nuevo trabajo y asumir un riesgo o cambiar el paso, es algo que no se plantea. Todo esto dicho desde el absoluto respeto a toda tarea de creación.

Adolece Daybreaks, el último disco de Norah Jones, de ambos problemas lo que hace que quede lastrado a pesar de que es un disco amable y sensible. Y es que Norah Jones por un lado ha hecho un disco sin muchas concesiones a quienes van a oirlo desde círculos fuera del ambiente jazzistico y por el otro, su evidente capacidad como cantante y compositora, le ha permitido reunir un conjunto de canciones que no llegan a atrapar a pesar de ser todas correctas.

Daybreaks es un disco bonito, bien cantado, bien tocado y bien producido. Otra cosa es que sea relevante. Norah Jones es una de los mayores exponentes del Pop-Jazz moderno. Ha vendido unos 50 millones de discos a lo largo de su carrera y está enraizada en el mainstream. Quizá esperábamos algún tema o hit que nos elevase en este nuevo trabajo que se anunciaba como el retorno a la senda de su primer gran disco, Come Away With Me.

Al oirlo, el disco te gusta, no es posible que las canciones que lo forman no te parezcan sensibles y bonitas, pero no pasa de ahí. Es decir, se escucha pero no te atrapa. Cuesta querer repetir una canción tras su escucha. Cuesta identificarse con los temas.

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Norah al piano.

Analizando más a detalle las canciones podemos decir que hay de tres grandes grupos: las primeras, las que pertenecen al Jazz clásico, gobernadas por un piano como hilo conductor y a las que pone la guinda la estupenda voz de la cantante. En el segundo grupo, aquellas que se acercan más al pop, con el uso de caja de sonido en vez de batería en vivo y que están bastante conectadas con un trabajo anterior de la artista, The Fall. Por último, hay un par en las que el country sazona los ritmos.

En definitiva un remix de estilos, algo habitual en de la obra de la artista, pero al que, en este caso, no consigue dotar de sensación de continuidad y unidad a lo largo del disco.

A pesar de todo, hay muy buenas canciones y sobre todo debo remarcar dos.

La primera Flipside, una canción con un piano rápido, tremendamente cantada y que nos devuelve una apuesta interesante por parte de Jones. Quizá el mayor riesgo del disco.

La otra una preciosa balada jazz clásica, And Then There Was You, que realmente demuestra que vocalmente es una superdotada y que podría haber estado en el repertorio de cualquier gran dama clásica de Jazz.

También, apuntar que hay una versión de Neil Young, Don´t Be Denied, que está bastante bien.

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Norah Jones y Neil Young en un concierto.

En definitiva, un disco bonito, que demuestra los valores de Norah Jones como una de las cantantes más dotadas del Jazz moderno pero que, para mí, no aporta nada nuevo o remarcable.

A pesar de esta humilde opinión que os traigo, quiero terminar esta crítica apuntando que el disco ha sido muy bien recibido por la crítica en general y ha debutado como número uno en las listas de Jazz de EEUU y los principales países europeos. Al César, lo que es del César.

Nota Interludio: 6,5

Daybreaks (2016). Norah Jones. Blue Notes Records.

Os adjunto el disco en Spotify.

Assassin´s Creed (Justin Kurzel, 2016)

Dificil tarea la de afrontar esta crítica. Assasin´s Creed, uno de los blockbusters de finales de 2016 inicios de 2017, está siendo vapuleado indiscriminadamente de una manera casi general cuando, en principio, no es una película redonda pero tampoco mala.

Partamos de que la idea en la que se basa, la del video juego original y sus secuelas, es complicada de asimilar por alguien que no ha tenido la oportunidad de pasar un rato frente a la consola, ya que en la peli no dedican el tiempo suficiente para explicar sus premisas y resulta en exceso un in media res. Por esto, parece que el protagonista viaja en el tiempo y se da de mamporros con un montón de gente sin motivación ni causa.

Assasin´s Creed no es redonda, está lejos de ello, pero tiene algunos puntos a su favor. Sobre todo la presencia de Fassbender y la Sevilla digitalizada por la que se mueven como personajes de videojuego Aguilar y María, la pareja de Asesinos de 1.492.

Expliquemos pues algunos datos del videojuego que conviene conocer antes de ver la película. La premisa del juego es que nuestro protagonista puede viajar al pasado gracias a una tecnología, El Animus, desarrollada por una multinacional, Abstergo. En ese pasado el prota se reencarna en uno de sus antepasados, que justo resulta que es miembro de una sociedad secreta llamada Assassins. Esta sociedad, basada en los Hassassin musulmanes, lleva una lucha durante siglos con los Templarios.

Aquí destacan las primeras ideas brillantes de los creadores del videojuego, esto es, los Asesinos son los buenos, los Templarios los malos y la acción ya ha pasado, es decir, el protagonista sólo la revive en una especie de visualizador del espacio-tiempo, lo que llaman El Animus.

Abstergo, Animus, Asesinos, Templarios, Fruto del Edén, … toda una serie de terminología que puebla esta película y que es necesario, al menos, identificar para no acabar perdido.

Como seguro que os habéis dado cuenta, el personaje que más mola a nivel visual y de acción es el del pasado. El que ocupa el tiempo actual permanece como en Matrix o en Avatar, es decir, enchufado a una máquina y quieto. A pesar de esto, lo que diferencia este concepto de otros es que el héroe debe volver con el conocimiento adquirido pasivamente durante la visualización del pasado a la actualidad y, en el ahora, terminar el trabajo. Así pues la parte de acción en el presente es importante y no se puede obviar pese a que a muchos no les interese tanto.

Por todo esto, aunque esta superproducción echa el resto en los efectos y secuencias ambientados en el pasado, dota de peso específico también al tiempo actual, concediendo minutos y diálogo a los principales en las instalaciones de Abstergo de la actualidad, pese a que al espectador lo que le aptece es seguir las aventuras de sus antepasados en la época de los Reyes Católicos. Para mejorar algo han desarrollado para El Animus un visual brazo mecánico con holografias, mucho más aparente que la sala en la que el protagonista se conectaba en el video juego. En esto, la película acierta.

La historia no es una adaptación directa de ninguna de las versiones del videojuego.

La adaptación ha desestimado retomar alguna de las historias conocidas en los videojuegos y plantea una nueva totalmente, centrada en el libre albedrío y la busqueda por parte de los malvados Templarios del Fruto del Edén, que no sería la archifamosa manzana sino la localización en la cadena del genoma humano de los genes esepecíficos que determinan el por qué un ser humano es individual y puede pensar y actuar por sí mismo. Aunque se equivoque.

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El reparto en el estreno de Madrid.

Callum Lynch (Michael Fassbender) un chico que a los nueve años ve cómo su padre asesina a su madre, da tumbos por la vida hasta que termina acusado por un asesinato y es condenado a muerte. Tras la ejecución, despierta en los laboratorios de Abstergo, la mencionada industria. Allí, la doctora Sophia Rikkin (Marion Cotillard) será su cicerone por las instalaciones y por la aventura de los viajes en el tiempo. El padre de Sophia, el doctor Alan Rikkin (Jeremy Irons), es el Director de los laboratorios y necesita encontra el Fruto del Edén cuanto antes si quiere mantener su estatus en la sociedad de los Templarios modernos.

En el pasado, cuando Callum se introduce en El Animus, nos encontramos en la Sevilla de 1.492 justo antes de que los Reyes Católicos conquisten Granada y asistimos a las andanzas de El Mentor del grupo de asesinos (Carlos Bardem) que está formado, entre otros, por Aguilar de Nerja, el antepasado de Callum, y María (Ariane Labed). Allí los Templarios están dirigidos por los reyes y su brazo ejecutor, el inquisidor mayor Torquemada (Javier Gutierrez).

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El reparto en el estreno de Nueva York.

A partir de aquí la acción salta de la Sevilla de 1.492, en la que la Inquisición campa a sus anchas, al Madrid actual, donde descendientes de Asesinos se hacina en el laboratorio de la multinacional esperando su turno para viajar al pasado.

La acción salta de la actualidad al siglo XV. De unos laboratorios situados al lado del Calderón a una Sevilla en mitad de un auto de fé.

Como hemos dicho a nivel visual no se puede ni de lejos comparar las escenas de acción que se suceden en Sevilla con lo que ocurre en una sala de laboratorio y la película se descompensa por mantener la premisa y apostar por el presente.

La escena de María y Aguilar escapando de los Templarios por edificios y tejados de Sevilla es espectacular y no desmerece ninguna de las aventuras de los héroes de cualquiera de los videojuegos. Qué decir de El Salto de Fé que realiza Aguilar en dos ocasiones. Impresionante.
El Salto de Fé impresiona. No desmerece para nada el videojuego.

Por poner una pega al apartado visual, el exceso de polvo en el ambiente limita, y mucho, la visibilidad de la pantalla. Colocar ese recurso siempre que viajamos a una localización del pasado cansa.

Respecto a las diferentes actuaciones destaca sobremanera la presencia de Fassbender. Una sola escena, en la que los guardianes se lo llevan a rastras mientras él medio enloquece, vale para dar la medida de este actor de portentosa presencia. Por otro lado ejerce también de productor así que se ha guardado de aparecer bien en toda la película.

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La pareja protagonista

Cotillard bien pero sin esforzarse y con el freno echado. Resulta creible en su papel de adversario frágil pero nada más.

Otra película en la que actua Javier Gutierrez, en auténtico sprint hacia el estrellato.

Jeremy Irons pues pasa por allí pero sin más. Es alucinante que uno de los actores más impresionantes del cine de los noventa continue su caida libre actoral durante años. Eso sí, con cada vez más títulos en cartera. Brendan Gleeson y Charlotte Rampling no pasan de los escasos dos minutos de metraje por lo que vamos a dejarles sin calificar como a esos jugadores que salen en los minutos de la basura de los partidos mediocres.

Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Charlotte Rampling, Ariene Labed y hasta Javier Gutierrez. Si algo tiene esta película es un auténtico reparto de campanillas. Otra de las críticas más oidas es que se ha desaprovechado el potencial disponible.

Sí que quiero resaltar tres actuaciones. La primera la presencia de Javier Gutierrez como Torquemada. Otra vez Javier Gutierrez en otra película y es que este asturiano ha decidido despegar definitivamente y en 2.016 ha aparecido en mil películas y series y en todas ha rendido bien. En este caso, rinde de manera correcta aunque una prótesis en la nariz hace que te despistes cuando aparece en pantalla. Pero ahí esta Javier en un blockbuster de primer orden y es para felicitarse y felicitarle.

El segundo punto positivo es la franco-griega Ariane Labed que sabe imprimirle al personaje de María una intensidad que traspasa la pantalla a pesar de que su personaje carece casi de texto.

Por último mencionar la aparición de Michael Kenneth Williams como Moussa, que no es que lo haga espectacular pero ver de nuevo al Omar de The Wire siempre es una buena noticia.

La banda sonora es un mero acompañante, o al menos a mí no me ha transmitido mucho más el trabajo de Jed Kurzel. Sí una de las canciones “Entrance Song” del grupo The Black Angels que está bien.

Hasta ahora, como habéis podido leer, no hay excesivas razones para decir que esta película sea un peliculón pero tampoco para rebajarle a categoría de fail supremo. Sin embargo hay dos mensajes que subyacen a esta obra del director Justin Kurzel y dependiendo de cómo reaccione el espectador ante ellos saldrá del cine sintiéndose engañado y por tanto desechando la propuesta, o neutro y clasificando la película como otra peli de palomitas con algunas escenas buenas de acción etc…

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Javier Gutierrez, Fassbender y Justin Kurzel, el director de la cinta.

El primero es la sensación de artefacto no reconocido. En el cine actual muchas películas son el comienzo de sagas y todas las productoras andan detrás de lograr replicar los éxitos de Disney con Star Wars o Los Vengadores o de Warner Bros con Harry Potter. Muchas de ellas lo son y lo reconocen. Sin embargo, los últimos fracasos de la serie Divergente y los míticos de La Brújula Dorada o Eragon, entre otros, parecen haber pesado en los productores de esta cinta que sólo en el tercio final de la película sacan la patita y dan un giro argumental brusco y, si me lo preguntais a mí, innecesario que sumerge la cinta en ser una simple preparación de las futuras secuelas. Este giro hace que muchos espectadores salgan del cine con cierta sensación de que le han robado la cartera y que simplemente han asistido a una preparación de merchandising futuro. Ahí, la película, falla de forma estrepitosa.

Rechina no admitir que esta es la primera de un montón de películas y demás artículos relacionados con los Asesinos y los Templarios. Los productores han tenido miedo de ser claros en esto y la película se resiente por ello.

El segundo es un poco más filosófico y es compartido con la saga de videojuegos que, desde su aparición, ha sido muchas veces catalogada de reaccionaria e incluso de inducir a la violencia. El mensaje moral de la película consiste básicamente en justificar la aparición y las acciones del Credo, esto es, de los Asesinos. Para ello, repiten hasta la extenuación una serie de lemas que, si se analizan, pueden resultar escalofriantes ya que emparejan la libertad humana al uso de la violencia contra los prójimos y, sobre todo, justifican la eliminación física de personas si obstaculizan dicha libertad humana o lo que los Asesinos consideren como un bien superior.

Tal planteamiento es algo así como abrir la caja de Pandora de la Filosofia y la Moral en una película de entretenimiento de masas. Algo que pasará desapercibido en general pero que puede que llegue a calar en alguien y termine el silogismo de una forma sorprendentemente parecida a como se concluyó en épocas pasadas. Mitad del siglo XX por poner sólo uno de los muchos ejemplos a lo largo de nuestra historia.

Justificar asesinatos en pro del bien común… un jardín en el que esta película se introduce de lleno sin saber muy bien cómo salir.

Sin ser tan dramático y dejando los videojuegos aparte, podemos decir que esta dualidad que se puede observar en los personajes principales del film (libertad vs. uso de la violencia) ha sido un intento fallido de dotar de un transfondo psicológico mayor del que necesitaban las motivaciones de los mismos. Fallido porque no está bien resuelto y el planteamiento es más detallado que el nudo y el desenlace. Y eso, como sabemos, concluye en que no entendamos el por qué de la progresión del arco de los protagonistas y no funcionen como personajes coherentes. En definitiva un error en el haber del director y del guionista.

Assasin´s Creed. 2.016. Dir: Justin Kurzel; GuiónMichael LesslieAdam Cooper ; ActMichael FassbenderMarion CotillardJeremy IronsBrendan GleesonCharlotte RamplingMichael Kenneth WilliamsAriane Labed y Javier Gutierrez. Producción de Regency y Ubisoft.

Nota Interludio: 6,5