Assassin´s Creed (Justin Kurzel, 2016)

Dificil tarea la de afrontar esta crítica. Assasin´s Creed, uno de los blockbusters de finales de 2016 inicios de 2017, está siendo vapuleado indiscriminadamente de una manera casi general cuando, en principio, no es una película redonda pero tampoco mala.

Partamos de que la idea en la que se basa, la del video juego original y sus secuelas, es complicada de asimilar por alguien que no ha tenido la oportunidad de pasar un rato frente a la consola, ya que en la peli no dedican el tiempo suficiente para explicar sus premisas y resulta en exceso un in media res. Por esto, parece que el protagonista viaja en el tiempo y se da de mamporros con un montón de gente sin motivación ni causa.

Assasin´s Creed no es redonda, está lejos de ello, pero tiene algunos puntos a su favor. Sobre todo la presencia de Fassbender y la Sevilla digitalizada por la que se mueven como personajes de videojuego Aguilar y María, la pareja de Asesinos de 1.492.

Expliquemos pues algunos datos del videojuego que conviene conocer antes de ver la película. La premisa del juego es que nuestro protagonista puede viajar al pasado gracias a una tecnología, El Animus, desarrollada por una multinacional, Abstergo. En ese pasado el prota se reencarna en uno de sus antepasados, que justo resulta que es miembro de una sociedad secreta llamada Assassins. Esta sociedad, basada en los Hassassin musulmanes, lleva una lucha durante siglos con los Templarios.

Aquí destacan las primeras ideas brillantes de los creadores del videojuego, esto es, los Asesinos son los buenos, los Templarios los malos y la acción ya ha pasado, es decir, el protagonista sólo la revive en una especie de visualizador del espacio-tiempo, lo que llaman El Animus.

Abstergo, Animus, Asesinos, Templarios, Fruto del Edén, … toda una serie de terminología que puebla esta película y que es necesario, al menos, identificar para no acabar perdido.

Como seguro que os habéis dado cuenta, el personaje que más mola a nivel visual y de acción es el del pasado. El que ocupa el tiempo actual permanece como en Matrix o en Avatar, es decir, enchufado a una máquina y quieto. A pesar de esto, lo que diferencia este concepto de otros es que el héroe debe volver con el conocimiento adquirido pasivamente durante la visualización del pasado a la actualidad y, en el ahora, terminar el trabajo. Así pues la parte de acción en el presente es importante y no se puede obviar pese a que a muchos no les interese tanto.

Por todo esto, aunque esta superproducción echa el resto en los efectos y secuencias ambientados en el pasado, dota de peso específico también al tiempo actual, concediendo minutos y diálogo a los principales en las instalaciones de Abstergo de la actualidad, pese a que al espectador lo que le aptece es seguir las aventuras de sus antepasados en la época de los Reyes Católicos. Para mejorar algo han desarrollado para El Animus un visual brazo mecánico con holografias, mucho más aparente que la sala en la que el protagonista se conectaba en el video juego. En esto, la película acierta.

La historia no es una adaptación directa de ninguna de las versiones del videojuego.

La adaptación ha desestimado retomar alguna de las historias conocidas en los videojuegos y plantea una nueva totalmente, centrada en el libre albedrío y la busqueda por parte de los malvados Templarios del Fruto del Edén, que no sería la archifamosa manzana sino la localización en la cadena del genoma humano de los genes esepecíficos que determinan el por qué un ser humano es individual y puede pensar y actuar por sí mismo. Aunque se equivoque.

Embed from Getty Images

El reparto en el estreno de Madrid.

Callum Lynch (Michael Fassbender) un chico que a los nueve años ve cómo su padre asesina a su madre, da tumbos por la vida hasta que termina acusado por un asesinato y es condenado a muerte. Tras la ejecución, despierta en los laboratorios de Abstergo, la mencionada industria. Allí, la doctora Sophia Rikkin (Marion Cotillard) será su cicerone por las instalaciones y por la aventura de los viajes en el tiempo. El padre de Sophia, el doctor Alan Rikkin (Jeremy Irons), es el Director de los laboratorios y necesita encontra el Fruto del Edén cuanto antes si quiere mantener su estatus en la sociedad de los Templarios modernos.

En el pasado, cuando Callum se introduce en El Animus, nos encontramos en la Sevilla de 1.492 justo antes de que los Reyes Católicos conquisten Granada y asistimos a las andanzas de El Mentor del grupo de asesinos (Carlos Bardem) que está formado, entre otros, por Aguilar de Nerja, el antepasado de Callum, y María (Ariane Labed). Allí los Templarios están dirigidos por los reyes y su brazo ejecutor, el inquisidor mayor Torquemada (Javier Gutierrez).

Embed from Getty Images

El reparto en el estreno de Nueva York.

A partir de aquí la acción salta de la Sevilla de 1.492, en la que la Inquisición campa a sus anchas, al Madrid actual, donde descendientes de Asesinos se hacina en el laboratorio de la multinacional esperando su turno para viajar al pasado.

La acción salta de la actualidad al siglo XV. De unos laboratorios situados al lado del Calderón a una Sevilla en mitad de un auto de fé.

Como hemos dicho a nivel visual no se puede ni de lejos comparar las escenas de acción que se suceden en Sevilla con lo que ocurre en una sala de laboratorio y la película se descompensa por mantener la premisa y apostar por el presente.

La escena de María y Aguilar escapando de los Templarios por edificios y tejados de Sevilla es espectacular y no desmerece ninguna de las aventuras de los héroes de cualquiera de los videojuegos. Qué decir de El Salto de Fé que realiza Aguilar en dos ocasiones. Impresionante.
El Salto de Fé impresiona. No desmerece para nada el videojuego.

Por poner una pega al apartado visual, el exceso de polvo en el ambiente limita, y mucho, la visibilidad de la pantalla. Colocar ese recurso siempre que viajamos a una localización del pasado cansa.

Respecto a las diferentes actuaciones destaca sobremanera la presencia de Fassbender. Una sola escena, en la que los guardianes se lo llevan a rastras mientras él medio enloquece, vale para dar la medida de este actor de portentosa presencia. Por otro lado ejerce también de productor así que se ha guardado de aparecer bien en toda la película.

Embed from Getty Images

La pareja protagonista

Cotillard bien pero sin esforzarse y con el freno echado. Resulta creible en su papel de adversario frágil pero nada más.

Otra película en la que actua Javier Gutierrez, en auténtico sprint hacia el estrellato.

Jeremy Irons pues pasa por allí pero sin más. Es alucinante que uno de los actores más impresionantes del cine de los noventa continue su caida libre actoral durante años. Eso sí, con cada vez más títulos en cartera. Brendan Gleeson y Charlotte Rampling no pasan de los escasos dos minutos de metraje por lo que vamos a dejarles sin calificar como a esos jugadores que salen en los minutos de la basura de los partidos mediocres.

Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Charlotte Rampling, Ariene Labed y hasta Javier Gutierrez. Si algo tiene esta película es un auténtico reparto de campanillas. Otra de las críticas más oidas es que se ha desaprovechado el potencial disponible.

Sí que quiero resaltar tres actuaciones. La primera la presencia de Javier Gutierrez como Torquemada. Otra vez Javier Gutierrez en otra película y es que este asturiano ha decidido despegar definitivamente y en 2.016 ha aparecido en mil películas y series y en todas ha rendido bien. En este caso, rinde de manera correcta aunque una prótesis en la nariz hace que te despistes cuando aparece en pantalla. Pero ahí esta Javier en un blockbuster de primer orden y es para felicitarse y felicitarle.

El segundo punto positivo es la franco-griega Ariane Labed que sabe imprimirle al personaje de María una intensidad que traspasa la pantalla a pesar de que su personaje carece casi de texto.

Por último mencionar la aparición de Michael Kenneth Williams como Moussa, que no es que lo haga espectacular pero ver de nuevo al Omar de The Wire siempre es una buena noticia.

La banda sonora es un mero acompañante, o al menos a mí no me ha transmitido mucho más el trabajo de Jed Kurzel. Sí una de las canciones “Entrance Song” del grupo The Black Angels que está bien.

Hasta ahora, como habéis podido leer, no hay excesivas razones para decir que esta película sea un peliculón pero tampoco para rebajarle a categoría de fail supremo. Sin embargo hay dos mensajes que subyacen a esta obra del director Justin Kurzel y dependiendo de cómo reaccione el espectador ante ellos saldrá del cine sintiéndose engañado y por tanto desechando la propuesta, o neutro y clasificando la película como otra peli de palomitas con algunas escenas buenas de acción etc…

Embed from Getty Images

Javier Gutierrez, Fassbender y Justin Kurzel, el director de la cinta.

El primero es la sensación de artefacto no reconocido. En el cine actual muchas películas son el comienzo de sagas y todas las productoras andan detrás de lograr replicar los éxitos de Disney con Star Wars o Los Vengadores o de Warner Bros con Harry Potter. Muchas de ellas lo son y lo reconocen. Sin embargo, los últimos fracasos de la serie Divergente y los míticos de La Brújula Dorada o Eragon, entre otros, parecen haber pesado en los productores de esta cinta que sólo en el tercio final de la película sacan la patita y dan un giro argumental brusco y, si me lo preguntais a mí, innecesario que sumerge la cinta en ser una simple preparación de las futuras secuelas. Este giro hace que muchos espectadores salgan del cine con cierta sensación de que le han robado la cartera y que simplemente han asistido a una preparación de merchandising futuro. Ahí, la película, falla de forma estrepitosa.

Rechina no admitir que esta es la primera de un montón de películas y demás artículos relacionados con los Asesinos y los Templarios. Los productores han tenido miedo de ser claros en esto y la película se resiente por ello.

El segundo es un poco más filosófico y es compartido con la saga de videojuegos que, desde su aparición, ha sido muchas veces catalogada de reaccionaria e incluso de inducir a la violencia. El mensaje moral de la película consiste básicamente en justificar la aparición y las acciones del Credo, esto es, de los Asesinos. Para ello, repiten hasta la extenuación una serie de lemas que, si se analizan, pueden resultar escalofriantes ya que emparejan la libertad humana al uso de la violencia contra los prójimos y, sobre todo, justifican la eliminación física de personas si obstaculizan dicha libertad humana o lo que los Asesinos consideren como un bien superior.

Tal planteamiento es algo así como abrir la caja de Pandora de la Filosofia y la Moral en una película de entretenimiento de masas. Algo que pasará desapercibido en general pero que puede que llegue a calar en alguien y termine el silogismo de una forma sorprendentemente parecida a como se concluyó en épocas pasadas. Mitad del siglo XX por poner sólo uno de los muchos ejemplos a lo largo de nuestra historia.

Justificar asesinatos en pro del bien común… un jardín en el que esta película se introduce de lleno sin saber muy bien cómo salir.

Sin ser tan dramático y dejando los videojuegos aparte, podemos decir que esta dualidad que se puede observar en los personajes principales del film (libertad vs. uso de la violencia) ha sido un intento fallido de dotar de un transfondo psicológico mayor del que necesitaban las motivaciones de los mismos. Fallido porque no está bien resuelto y el planteamiento es más detallado que el nudo y el desenlace. Y eso, como sabemos, concluye en que no entendamos el por qué de la progresión del arco de los protagonistas y no funcionen como personajes coherentes. En definitiva un error en el haber del director y del guionista.

Assasin´s Creed. 2.016. Dir: Justin Kurzel; GuiónMichael LesslieAdam Cooper ; ActMichael FassbenderMarion CotillardJeremy IronsBrendan GleesonCharlotte RamplingMichael Kenneth WilliamsAriane Labed y Javier Gutierrez. Producción de Regency y Ubisoft.

Nota Interludio: 6,5

Anuncios