Ghost in the Shell, el alma de la máquina (Rupert Sanders, 2017)

Dentro de la marabunta de proyectos para trasladar a live action películas con solera dentro de la animación, quizá nos enfrentamos en Ghost in the Shell a una de las adaptaciones más difíciles. Ghost in the Shell nació como manga, o comic japonés, a inicios de los noventa dentro de las corrientes cyberpunk que dominaban la ciencia-ficción desde finales de los setenta y que son una vuelta de tuerca desde una perspectiva orgánica a las novelas seminales de robots de Isaac Asimov.

Desde siempre la ciencia ficción ha sido utilizada para realizar preguntas profundas y tratar de responderlas sin estar sometido a las convenciones de la realidad y sin las barreras de la técnica, es decir, desde la libertad. Y así se plantea la historia original de El alma de la Máquina, una revisitación a las preguntas filosóficas primarias del ser humano (quiénes somos, qué es el alma, qué es la individualidad, por qué podemos perderla, cuándo dejamos de ser seres humanos, qué ocurre cuando duermo, qué es la consciencia, …) desde la premisa de una protagonista femenina que resulta del transplante de un cerebro orgánico a un cuerpo sintético. El alma espiritual atrapada en la cáscara física a la que, alegóricamente, se hace referencia en el título.

La Ciencia-Ficción es un género que permite plantear cualquier pregunta sin tener que ceñirse a lo convencional para responderla. Qué es el alma, cuál es el futuro del ser humano, … presentadas en un entorno inventado, nos habilita cualquier línea de pensamiento, por muy irreal que a priori nos parezca.

La película Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995) no fue, o al menos en mi ciudad, estrenada en salas comerciales y yo tuve la oportunidad de visionarla en unas jornadas sobre manga que se organizaron en 1997 en la Bibilioteca Municipal Ignacio Aldecoa de Vitoria. Hace nada más y nada menos que 20 años.

Dentro de la colección de películas que se iban a proyectar destacaba como una supernova la brillante Akira (Katsuhiro Ōtomo, 1982) y la sala se llenó para verla. Sin embargo esta, la subtitulada como El Alma de la Máquina, era menos conocida y muy pocos acudimos a la cita, algunos como yo movidos por ver una peli en vez de estudiar algún tema aburrido de la universidad. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula.

El anime del 95 en el que esta película se basa es un punto de inflexión en el género. Por ello, esta película va a ser escrutada con lupa por aficionados de todo el mundo.

El tono general de la película, con escenas de acción superlativas junto a escenas sin dialogos y dominadas por una poesia narrativa muy acusada. Las capas del guión con profundidades filosóficas no acostumbradas en una película de animación. La anticipación cyborg que se planteaba, con humanos evolucionados con partes mecánicas, pérdida de intimidad, corrupción política y tramas de poder en el gobierno que dominaban a su antojo a la sociedad a la que pretendían servir. Todo en general, presentado con la riqueza visual acostumbrada en los animes, hacía que quedases atrapado por el universo planteado y su recuerdo perdurase en el tiempo.

Por todo esto, el anuncio de que se iba a trasladar a imagen real suponía una bivalencia entre la ilusión y el temor al “a ver qué van a hacer estos de Hollywood” habitual.

El cast de la película junto al director Rupert Sanders (el primero de la izquierda); Scarlett, Takeshi Kitano, Juliette Binoche y Pilou Asbæk.

La mayor Mira Killian (Scarlett Johanson) conocida simplemente como “la Mayor” es la lider del equipo de acción de una fuerza especial del gobierno denominada Sección 9. La Mayor es aparentemente normal pero realmente es un experimento, la primera de su especie, un cerebro de una persona transferido mecánicamente a un cuerpo sintético. La Dra. Ouelet (Juliette Binoche) es la responsable científica del proyecto experimental y ejerce de algo parecido a una madre para la Mayor. A ella acude cada vez que tiene que ser reparada tanto física como espiritualmente y la doctora monitoriza todos y cada uno de los recuerdos y sentimientos que la Mayor tiene. La Sección 9 está dirigida por el jefe Aramaki (Takeshi Kitano) y formada por varios humanos con diferentes grados de “evolución“, esto es, de mejoras cibernéticas. De entre todos ellos destaca Batou (Pilou Asbæk) el compañero de la Mayor y, quizá, su único amigo.

Qué es el alma. Qué le da a un ser humano su humanidad. Cómo puede dejar de serlo. Qué es la consciencia y la conciencia. Dónde está el límite entre máquina y humano. Qué te hace dejar de ser un individuo diferente al resto. Estas son las preguntas que se hace el personaje de Scarlett Johansson a lo largo de la película.

La sección 9 está muy relacionada con Industrias Hanka, la desarrolladora principal de robots y mejoras ciber-orgánicas para humanos, aunque se supone que se debe al gobierno.

Una serie de asesinatos de responsables científicos de Industrias Hanka hará que la Mayor y sus compàñeros se internen en una peligrosa investigación en la que un extraño y desconocido personaje amenaza con hackear las mentes conectadas a la “red”, el entramado mental al que el 73% de la población mundial se ha integrado una vez que ha decidido evolucionar gracias a las mejoras cibernéticas.

La Mayor deberá avanzar en la investigación mientras se enfrenta a todos y cada uno de sus propios miedos en un paralelismo bastante evidente con las novelas de Sherlock Holmes y el doctor Moriarty. Como sabemos, el ABC de una buena historia es aquella en la que el protagonista tiene un adversario de su nivel o incluso mayor.

Visualmente la película es excepcional. La acción y coreografía de las escenas, los decorados, los robots, el arte en general es absolutamente apabullante. Muchas escenas de la película de anime están directamente trasladadas a la realidad de una manera más que fiel. Los edificios, los ángulos, ambientaciones completas como la de la escena del submarinismo o el propio “nacimiento” de la Mayor son tales y como aparecían en la animación e incluso, en algunos casos, los cambios necesarios para traerlos a la vida han mejorado el conjunto.

Visualmente esta película es un ejercicio notable. Quizá no llega a ser la revolución de Matrix pero sí que es un punto y a parte respecto al resto de películas live action que se han estrenado hasta el momento.

La ciudad, un Tokyo no declarado, peca en exceso de un tributo a Blade Runner (Ridley Scott, 1982) pero se puede entender ya que toda película con una temática cyborg debe beber de la piedra filosofal de la estética del género.

La trama avanza sin respiro, no hay tiempos muertos, es más, se hace corta. Si hay algo que echarle en cara a esta adaptación es que se ha pecado de simplificación en la profundidad del tema. Todas las premisas argumentales están ahí, no se ha obviado ninguna, pero su planteamiento se presenta sin el detalle y la ceremoniosa contemplación del anime. Las escenas que dan pie a hablar del alma, los conflictos con la individualidad, el sentido de la vida, el asesinato de los débiles,…, todo está ahí, pero también es cierto que ocupan menos espacio de metraje que la pura acción espectacular. Muchos opinarán que eso ha restado profundidad a la película pero no seré yo uno de esos. El que quiera preguntarse el por qué de la existencia lo puede hacer con esta película tantas veces como con el anime si no más. Sólo hay que estar dispuesto a leer de manera global el lenguaje cinematográfico total que plantea.

Podemos establecer paralelismos de nuevo con Blade Runner y, es más, seguramente los mismos que dicen que esta película peca de superficial esperarán con el cuchillo entre los dientes la segunda parte de la icónica película de Ridley Scott. Pero no es cierto. Esta película transmite los interrogantes adecuados y es quizá el espectador el que tiene que tomarlos. Puede hacer falta más de un visionado para ello, pero lo mismo pasó en su momento con la historia de los replicantes y, de hecho, el fracaso incial con el que fue recibida, tornó con los años en el éxito incontestable con el que es considerada en la actualidad.

Scarlett Johansson demuestra que es una estrella de acción con trasfondo. No necesita del resto de Vengadores para brillar como protagonista. Ella se basta sola.

En cuanto a los actores creo que debo reconocer que la discutida elección de Scarlett Johansson como el rol protagonista ha sido, viendo el resultado, un absoluto éxito. Scarlett realiza un trabajo redondo interpretando de manera circunspecta a la Mayor cuando se trata de su vida “civil” y de manera ágil y potente cuando la acción así lo requiere. Sus trabajos anteriores como Viuda Negra y como la omnipotente Lucy han hecho que nadie dude de la valía de la actriz como heroína de acción. Y en cuanto al trafondo psicológico que destila el personaje, es pecata minuta frente a otros trabajos a los que se ha enfrentado. Además, Scarlett, “puede” con la película, que descansa totalmente sobre sus hombros de estrella absoluta.

Scarlett Johansson, estelar en esta película.

Las participaciones como secundarios de lujo del gran Takeshi Kitano y la no menos grande Juliette Binoche se resuelven a favor del japonés por amplia ventaja. A pesar de los años, Kitano continúa siendo Kitano y su aura sigue impertérrita luciendo en pantalla.

Mención especial para el compañero de la mayor Batou, interpretado por el danés Pilou Asbæk y que a los aficionados al mundo de Canción de Hielo y Fuego les sonará por interpretar al furioso Euron Greyjoy. En esta película hace un papel clavado al personaje animado y está soberbio.

En el aspecto musical también es notable la banda sonora, que acompaña a lo largo del metraje con acierto siendo lo que debe ser, música con bases electrónicas a veces inquietante, otras veces resplandeciente.

En definitiva, notable adaptación llevada a cabo por el director Rupert Sanders, del que hasta el momento sólo conociamos Blancanieves, la Leyenda del Cazador (Rupert Sanders, 2012) y sus devaneos con la estrella de la misma, Kristen Stewart.

Dirección: Rupert Sanders;Reparto: Scarlett Johansson, Michael Pitt, Juliette Binoche, Michael Wincott, Pilou Asbaek, Takeshi Kitano, Chin Han , Joseph Naufahu y Christopher ObiTítulo en V.O.: Ghost in the Shell; Nacionalidades: USA Año: 2017 Fecha de estreno: 31-03-2017;Duración: 106 min;Género: AcciónColor o en B/N: Color; Guion: William WheelerFotografía: Jess Hall;Música: Clint Mansell

Nota Interludio: 8.5

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