Reseña novela – SS-GB (Len Deighton, 1978)

Una de mis motivaciones para tener un blog como este es poder compartir con cualquiera de los lectores que os acercáis a él pequeños (o grandes) diamantes que por accidente o por casualidad me he ido encontrando, ya sea una película, una serie, un libro, un disco… Ese es el caso que nos ocupa. Navegando por la tienda de Amazon en la categoría de «novelas de espías» encontré esta SS-GB cuya temática me cautivó desde el minuto cero.

Los nazís han ejecutado la Operación León Marino y, por tanto, han desembarcado sus tropas en Inglaterra. La guerra relámpago ha hecho que en muy pocos meses el ejécito alemán controle la mayoría del territorio del Reino Unido. Las instituciones han sido ocupadas, Churchill ejecutado, el Rey Jorge permanece preso en la Torre de Inglaterra, su mujer e hijos huidos a Canadá. Los EEUU no han entrado en la guerra y mantienen relaciones con el Tercer Reich. La Guerra ha finalizado con el reparto europeo entre Alemania (e Italia) y la URSS. Japón se ha quedado con China y mantiene la paz con los americanos.

La historia ha ido, en definitiva, por derroteros muy diferentes a lo que realmente ocurrió pero del todo plausibles.

Ese es el punto del que parte esta ucronía. Estamos en 1941, los ingleses sobrellevan con el orgullo herido la ocupación. La vida debe continuar. Una pequeña llama se mantiene en Escocia y el norte del país pero Londrés se sume en la depresión de la derrota y mantiene en sus calles aún las heridas de la batalla recién perdida en multitud de edificios derruídos y toneladas de material de guerra abandonado. El mítico Scotland Yard sigue funcionando con inspectores ingleses pero bajo el mando de las SS, que en Reino Unido se denominan SS-GB.

Len Deighton es uno de los escritores ingleses de los setenta/ochenta más prolíficos y de mayor éxito. Pertenece a ese grupo del que John Le Carré es el máximo exponente: autores que plantean con tramas alambicadas de espías retratos al óleo de la sociedad en las que sus historias se desarrollan. Es el autor de la saga de Harry Palmer, que encarnó en el cine Michael Caine, y de la trilogía Game, Set and Match que protagonizó otro personaje espía, Bernard Samson. Antes de escritor fue periodista y vivió en su juventud en el Londrés de la Segunda Guerra Mundial, algo que se nota en cómo es capaz de describir el ambiente de la ciudad, la desolación de sus habitantes, el racionamiento y sus consecuencia y la continuidad de la vida cotidiana a pesar del drama.

El protagonista de esta novela es Douglas Archer, un brillante antiguo alumno de Oxford que trabaja como inspector del departamento de homicidios del Yard y que cuenta con las simpatías tanto de los londinenses como de los mandos de la SS, en especial el general Kellerman, que ahora controlan la policia inglesa.

Archer perdió a su esposa durante la batalla y se ocupa de su único hijo. Ambos están hospedados en casa de una señora que hace las labores de ama de llaves y cuyo marido, militar, está en paradero desconocido. Gracias a la posición de Archer disponen de más boletos de racionamiento e incluso, de vez en cuando, de té de verdad.

La novela nos plantea una sociedad londinense propia de una posguerra con delicuentes que medran a la sombra de la nueva situación creada con la ocupación alemana y comerciantes y personas honradas en general en situación de bancarrota. En este maremagnum de dramas personales y hambre, Douglas Archer trata de resolver los crímenes del día a día como si nada pasase. No se involucra en las actividades de la minúscula Resistencia inglesa y trata de mantenerse al margen de los tejemanejes del General que le supervisa. Sin embargo, el asesinato de un trapicheador del mercado negro, la llegada de un nuevo supervisor de la SS de Berlín, nada menos que un ayudante personal de Himmler, y la aparición de una bella periodista americana, harán que todo su mundo se tambalee y tenga que tomar partido.

El autor describe de manera magistral tanto los bajos fondos del extraperlo londinense como las fiestas de alto copete con los antiguos alumnos de Oxford conspirando contra y a favor de los nazís. De igual manera, da detalles hiperrealistas de la competencia asesina entre el ejecito alemán y las SS, de las luchas de poder intestinas y de las relaciones de ambos con los aliados y la Resistencia. Y muestra que, como en la vida misma, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos y que los ideales crean muchas veces personas que sólo viven por un objetivo supremo, pisando, matando y destruyendo todo aquello que se interponga en su consecución.

En definitiva, una buena novela policiaca con giros sorprendentes que une a la trama de la investigación, la ocupación nazi del propio Londres y que envuelve todo en un aura de realismo muy conseguido. Tan conseguido que hay veces que te descubres preguntándote si fue o no así como ocurrió.

Nota Interludio: 7,5

Podcast – Los Últimos Jedi (Star Wars VIII)

Una crítica de detalle no ha sido suficiente, aunque te invitamos de nuevo a leerla aquí, y hemos decidido dedicar un podcast completo al estreno con más polémica del Universo Star Wars. Escucha nuestro podcast, totalmente personal, en el que analizamos lo que nos ha gustado, y mucho, y lo que nos ha dejado tristes, y mucho, de esta nueva película Star Wars.

En este podcast tratamos de ser objetivos y no caemos en extremos, simplemente decimos lo bueno y lo malo de esta nueva película.

¡¡Que la fuerza te acompañe escuchando nuestro nuevo podcast!!

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Crítica – Los Últimos Jedi (2017, Rian Jonhson)

Como todas las pre-Navidades de los últimos años nos enfrentamos a una nueva película de Star Wars. Digo «nos enfrentamos a una película de Star Wars» aunque casi mejor debería decir «nos enfrentamos por una película de Star Wars». Las críticas virulentas a favor y en contra de este, simple y llanamente, icono de la cultura pop inundan las redes sociales y los mass media. Como en otras ocasiones he venido diciendo desde este blog, los inundan incluso de manera desaforada y militante, más que, al menos, simuladamente objetiva.

Lo que es un hecho es que tenemos una película de 150 minutos (atención, ¡¡2 horas y media!!) cuya entrada cuesta lo mismo que otra de 90 minutos escasos y que pasa como un suspiro y que es, a ver y de eso muchas veces se trata, un claro exponente de lo que era el cine palomitero de aventuras de los ochenta, esa década mágica que unos poquitos años después de vivirla a todos les parecía hortera pero a la que ahora nos agarramos como la fuente fundamental de la definición de lo que realmente mola por ser el auténtico y primigenio estallido de lo pop y de lo friki cool. Otra cosa bien distinta es que esta película sea de Star Wars. O mejor dicho, que sea de lo que aquellos que vimos algunas de las pelis originales en el cine, en mi caso El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi porque la primera la vi en reposiciones y eso no cuenta para ser un pata negra, consideramos que es Star Wars. Y es que en esta segunda entrega de la tercera trilogía, Rian Jonhson, seamos sinceros: Disney, han tratado de hacer lo que intentó con las precuelas George Lucas pero de manera menos inteligente, es decir, dar sepultura de una manera elegante a la trilogía original y preparar a la masa a lo que viene, al futuro de Star Wars.

Hagámonos todos un favor y veamos esta película como lo que es: una peli de evasión y palomitera. No caigamos en la lucha hater ni en la alabanza porque sí. Estamos ante cine de aventuras. Y en eso, esta peli cumple 100 %.

Así pues, y en la parte de crítica de detalle de más abajo con spoilers indicados etcétera trataré de explicarme para aquellos que ya la hayan visto, esta Los Últimos Jedis es el carpetazo definitivo a los personajes originales y la toma de poder de los nuevos. Para hacer esto han tenido que dedicar mucha ingeniería creativa al asunto y se han decantado por apostar por el humor más que en otras entregas, aunque el humor siempre ha sobrevolado el mundo de Star Wars. Sin embargo, desde el minuto inicial de esta película te das cuenta que la socarronería va a inundar el amplio minutaje. Eso sí, de una manera inteligente y haciendo que funcione la maquinaria de la historia. A veces, también te descubres preguntándote si sin acudir al humor los actores que dan vida al General Hax o a Finn podrían haber desempeñado sus roles en estas películas. Para mí no, pero como ahora esto va de echar también unas risas pues quedan socorridas esas escenas con estos actores.

El humor toma la película con toques irónicos y autoparódicos. Está bien y algunos personajes como Finn o el General Hax lo necesitaban como agua de mayo. Nadie se creería esos roles si tuviesen que desempañarse como caracteres serios.

Es por tanto la película una sucesión de una miríada de tramas sin privilegiar una sobre otra, a excepción de el tour de force de Rey y Kylo Ren. Y es que el fan acérrimo de la Saga se pregunta constantemente a lo largo del metraje por qué Luke no aparece más en pantalla, por qué no instruye más, por qué no nos dice más cosas, pero es que, como decíamos, esto ya no va de Luke o de los Jedis, esto va de Rey y del amigo Kylo Ren. Así de sencillo. Esto va de cómo crear las bases para la Saga del Futuro. Y desde Disney saben que para ello había que mirar hacia atrás un rato pero ya, ahora se trata de mirar hacia adelante. Y a ver, que Rey no necesita más formación Jedi porque Rey ya ha hecho más de lo que ha hecho nunca Luke en una película.

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Pero eso no nos debe hacer tener un mal concepto de esta película, todo lo contrario. Como decimos, es un ejercicio de cine de aventuras espaciales notable, bien guionizado y montado, con una música excelente, con unos efectos excelentes y al servicio de la trama, no único fin de la función, con unos personajes bien trazados e interpretados, aunque algunos innecesarios o mal elegidos. Una película que abrirá las mentes de los espectadores más jóvenes y que sirve de inicio de lo que vendrá a partir de ahora. En definitiva, cine palomitero.

Por último, antes de ir al detalle y marcar con el riesgo de spoiler esta crítica, me resulta familiar lo que se ha realizado en esta película. Salvando las distancias, ya ocurrió esto en otra famosa saga. En esa saga hubo un cambio generacional y la primera película tras ese cambio fue seria, adusta, con ecos del pasado. Sin embargo la película que hizo despegar a la nueva generación que se había adueñado de la Saga fue aquella en la que imprimieron un cambio de timón evidente, se entregaron a un humor irónico y, a veces, autoparódico, y rebajaron la intensidad emocional en pos de la acción. Los más viejos del lugar lo habrán identificado. Estoy hablando de La Espía que me amo, la película que hasta Skyfall mantenía los records de recaudación de la Saga de James Bond.

Al detalle

[A partir de aquí Spoilers]

Tenemos un problema evidente con esta película en la cantidad de personajes que tiran de tramas diversas y desvían la atención de lo que, a priori, parece el objetivo no sólo de la película sino de la Saga, es decir, la lucha de los Jedi contra los Sith. El Bien contra el Mal y el Equilibrio de la Fuerza. Sin embargo, como decimos, en esta película el foco hacia ahí es dificil de poner ya que está constantemente moviéndose en mil direcciones. Es más, el arco mejor trazado de la película no es la dualidad del, para mí, terriblemente elegido Adam Driver, Ben Solo, y Daisy Ridley, Rey, sino la madurez como lider que debe alcanzar Poe Dameron. Así es. El único personaje que nítidamente comienza en un lado y, escena tras escena, transita por un conociminto y aprendizaje ayudado de la mano de un mentor, Leia, y de un adversario, la vicealmirante encarnada por Laura Dern, es el personaje de Isaacs que pasa de ser un piloto con carisma pero inútil a la hora de planificar, a un líder a la que la mísmisima Leia le cede el testigo al final de la película.

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Deja esto clara la idea de que Luke y su labor como mentor con dudas no es memorable en esta película y de hecho, sólo la aparición de Yoda, quién me lo iba a decir, nos retrotrae de verdad, repito: quién me lo iba a decir, a las verdaderas escasas escenas que tienen el absoluto mismo espíritu de la trilogía original, al Imperio Contraataca y su instrucción en Dagobah. Y es ahí donde la película remonta por el lado, vamos a decir, nostálgico de la Saga Original. Pero la Saga Original está ya para ese momento herida de muerte y próxima a dar paso a lo nuevo que vendrá, que será seguramente presentado en la película final de esta trilogía que nos ocupa.

Anti intuitivamente, y para finiquitar de manera más evidente aún el tránsito que se avecina, Rian Johnson planta una escena con dos soles en la que el Sol mayor se pone y el sol menor comienza a elevarse mientras Luke comienza su tránsito al mundo de los lejanos y cede también el testigo a Rey como la última y verdadera Jedi.

Por último, la eliminación del lider supremo Snoke, un personaje que no ha sido explicado en ninguna de las dos películas, que se desconoce de dónde viene a no ser que investigues en el universo expandido y que es eliminado de una forma tan simple, no hace más que reafirmar que hay en la casa del ratoncito prisa evidente por empezar con lo nuevo. O por cerrar este tema y pasar a otro, ya sean las películas de Han Solo o Obi – Wan o la explotación de los nuevos personajes del mundo de la Fox, productora que acaban de comprar.

También se hace evidente esto cuando se confirma, aunque podrá cambiar más adelante, que los padres de Rey no son Han y Leia, como podría parecer y sería lo más cercano a la Saga Original y, aunque forzado, lo mejor recibido por un fan acérrimo, sino unos chatarreros sin nombre. En caso de confirmarse en la próxima entrega, daría también carpetazo a la epopeya Skywalker ya que el personaje de Ben Solo, interpretado por el melifluo Adam Driver, no da para cerrar epopeya alguna por mucho que se reforme.

Último apunte para otra de las incorporaciones a la Saga, Benicio del Toro. Se echa en falta que no aparezca más. Tiene pocos minutos pero los aprovecha con carisma y presencia en pantalla. Veremos si este personaje es recuperado.

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Y también podríamos hablar de Finn y de su nueva compañera para liberar a Rey de los problemas sentimentales de una forma no traumática y que se centre en su nueva vida como Jedi, pero este personaje, de todos los planteados, es el que mayor pereza me da así que es mejor ocupar ese espacio haciendo referencia a los porgs esas criaturas que presentan en esta película y que funcionan a las mil maravillas solas y en conjunto con Chebwacca. Un acierto.

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Como conclusión, gran película de palomitas y cierre definitivo de todo aquello que representaba la trilogía original. La transición tranquila que quizá Lucas no supo hacer en su momento.

Nota Interludio: 8

Título original: Star Wars: The Last Jedi;  Año: 2017; Duración: 150 min.

DirecciónRian Johnson Guion: Rian Johnson (Personajes: George Lucas)

Música: John Williams; Fotografía: Steve Yedlin

Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis

Productora: Lucasfilm / Walt Disney Studios Motion Pictures

Web oficialhttp://www.starwars.com/the-last-jedi/

 

 

Podcast – Stranger Things 2

 

Tras mil vicisitudes hemos vuelto a colgar un podcast de nuestro canal de ivoox y esta vez lo hemos dedicado a la segunda temporada de esa serie increible de Netflix: Stranger Things.

Rememora con nosotros las tramas, descubre si opinas como nosotros o no, qué personajes nos han gustado y cuáles han caido en desgracia. Camina por Hawkins escapando de los demo perros y disfruta de un ratito de evasión con este viaje a la nostalgia de los ochenta.

Vamos alla!

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Y si quieres escuchar nuestra recopilación de las mejores 20 canciones que han sonado en esta temporada de Stranger Things, no dejes de pasarte por nuestra lista de Spotify: el TOP LIST de Stranger Things temporada 2 by Interludio Creativo

Crítica – Mindhunter (Serie TV, 2017)

 

Desde que nos quedamos subyugados por el asombroso personaje de Hannibal Lecter en la película El Silencio de los Corderos (1.991, Jonathan Demme) los asesinos en serie han poblado el imaginario popular. Personajes tan inteligentes como malignos que habitaban las pesadillas de comunidades pacíficas, perpetrando asesinatos cada vez de formas más enrevesadas, sometiendo a los investigadores policiales a mil y un puzzle hasta poder atraparlos. El impacto en la cultura popular fue tal que miríadas de términos técnicos han pasado a ser uso común. Así es: El Silencio de los Corderos, Copycat, El Coleccionista de Huesos, Hannibal, Seven, Zodiac, Saw, … algunas de ellas basadas en casos reales y otras simplemente en novelas o guiones, han hecho que el común de los mortales sepa mantener una conversación sobre «serial killers». Y cuando esto ocurre tendemos a creer que las bases científicas que permiten a los especialistas establecer, organizar y discriminar estos perfiles psicológicos están ahí establecidas desde siempre. Y no es así. Es más, hace muy poco que, como ocurre en todo lo relacionado con la ciencia de la Psicología, estas bases se han identificado y se han establecido. Estamos hablando de finales de los años setenta. Hace menos de cuarenta años. Un chasquido de dedos en la Historia.

En esos años setenta, los investigadores criminales se dieron cuenta de que algo pasaba en la Sociedad. Cada vez más, se enfrentaban a crímenes sin motivación aparente. Víctimas no relacionadas de ninguna manera con el criminal.  ¿Por qué matar a un completo desconocido? Tampoco el sadismo explicaba estos crímenes porque los autores atacaban y no dejaban rastro, permanecían «dormidos» mucho tiempo y luego volvían a atacar o, lo que era aún más insólito, no atacaban nunca más, volviéndose indetectables para el investigador.

Este es el punto de partida de esta serie de Netflix. Exponer el origen de la estructuración de los perfiles psicológicos de esos seres humanos que menos humanos parecen. Podría parecer que mostrar cómo unos científicos de la Psicología realizan el primer tratado psicológico sobre personas que no empatizan y que comenten asesinatos horribles va a ser el tostón más grande de la Historia. Pero como siempre ocurre en lo relacionado con los estudios científicos psicológicos nada más lejos de la realidad.

Esta serie lleva a la pantalla un libro: Mindhunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit (John E. Douglas, Mark Olshaker) que narra la historia real que se centra en los tres investigadores principales, dos agentes del FBI de la unidad de Ciencias del Comportamiento y una profesora de Universidad que se les unió para dotar de consistencia al método del ensayo. Porque el método necesitaba de estructuración y, sobre todo, de justificación. Y es que se trataba de simple y llanamente a acudir a las fuentes, es decir, entrevistarse con los asesinos más deleznables que estaban detenidos y sonsacarles toda la información posible para establecer una organización dentro del caos que permitiera a un investigador detectar dentro de los sospechosos aquel que tuviese más posibilidades de ser el autor de este tipo de asesinatos.

David Fincher, ayudado esta vez por Charlize Theron en la producción, dota a Netflix de otra serie de calidad incontestable tras House of Cards. La presentación de vestuario y de exteriores es precisa y desde el minuto uno te transporta a los años setenta. Si en House of Cards las localizaciones se veían en tres dimensiones aquí letras enormes llenan la pantalla, dejando esos sellos de marca tan característicos del realizador. Los colores están pasados por un tamiz azulado en exteriores y ocre en interiores sumiendo la imagen en una sensación de descarnada realidad. Más real que la realidad misma podríamos decir.

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Los actores protagonistas están muy bien, sobre todo, elegidos. Y es que se te presupone calidad de interpretación si Fincher te llama y por eso, en estos casos, el casting es determinante. Y aquí lo es. Jonathan Groff brilla a lo largo del metraje como el agente Holden Ford, el iluminado que desencadena todo el proyecto. Sus cambios de humor, altos y bajos, carencias afectivas que lo emparejan, al menos metafóricamente, con los sujetos a los que estudia y sobre todo sus duelos interpretativos con Holt McCallany, que interpreta a su compañero Bill Tench, Hanna Gross , su joven novia Debbie, y Cameron Britton, que da vida al asesino en serie hablador Edmund Kemper, hacen que la serie sea por momentos memorable.

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Holt McCallany, el agente Bill Tench, raya con altura y hace que su personaje en principio gris sea tan importante como el de su comañero. Y lo hace a través de presencia en pantalla. Su rostro macizo, pelo a cepillo estilo militar, sonrisa a medias, te enfrenta a una persona de mediana edad que sabe que la vida no es lo que el joven Ford cree que es. Sabe templar gaitas con el Jefe de Departamento y con la doctora Wendy Carr (Anna Torv) y, lo que es más importante, sabe cuándo a su compañero se le está yendo la olla y no debe seguirle al precipicio. Y eso es importante.

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La tercera en discordia del grupo de investigadores es la dra. Wendy Carr, interpretada por una fría Anna Torv, famosa por otra serie de culto: Fringe. Aunque está bien y es más que probable que este personaje sea revisitado a menudo en temporadas posteriores, no es menos cierto que de todo el elenco es quizá el más flojo y de esto se resiente la segunda parte de la temporada cuando este rol toma un mayor, y a mi juicio perjudicial para el resultado final de esta temporada, protagonismo.

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La novia de Holden, Debbie, interpretada por una extrañísima Hanna Gross, recrea un personaje que gusta a pesar de que es como Rusia según Churchill, es decir, un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma, o quizá por eso mismo.

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Y por último hay que destacar a Cameron Britton y su recreación del asesino en serie estructurado Edmund Kemper III. Simplemente decir que es magistral no expresa el desasosiego que transmite la sola presencia de este actor en el improvisado cuarto donde Edmund y Holden llevan a cabo sus charlas. Aterrador dentro de, casi, la inacción. Transmitir ese peligro inmenso debajo de unas actitudes medidas y pacíficas es un ejercicio sobresaliente por parte de este actor hasta ahora, al menos para mí, desconocido.

Como hemos podido ver se reflejan en los personajes arquetipos básicos de una historia: el iluminado buscador de la verdad (Holden), el mentor (Bill), la razón (Wendy), el mundo mágico (Debbie) y el adversario-hermano (Edmund). Y esto hace que la historia funcione, al menos hasta casi el final de la temporada.

Episodio tras episodio veremos a los dos agentes luchar contra lo establecido en el FBI para poder hacer las entrevistas a esos asesinos en serie, resolver algunos casos en ciudades de provincias aumentando su confianza en que caminan en la dirección adecuada e incluso preguntarse si lo que hacen simplemente es válido para la actividad policial o es un estudio psicológico de envergadura que pueda incluso influenciar a la ciencia y al corpus de científicos en su conjunto.

Es apasionante para alguien interesado en Psicología ver cómo los tres protagonistas debaten entre sí para ver cómo clasifican o categorizan a los asesinos, la influencia de la madre y de sus experiencias tempranas en su desarrollo de asesinos futuros, la bivalencia organizado-desorganizado y cómo, a pesar de ser tan diferentes, pueden estudiarse mediante la misma metodología y ese pequeño punto álgido que es cuando deciden que «asesino en serie» es la mejor definición para esta categoría de perfiles psicológicos. Asímismo resulta entretenidísimo para cualquier espectador la descripción de los casos y sus soluciones y los tour de force entre personajes.

En definitiva, todo está presentado de una forma magistral y a veces parece que se trata de una película a la que simplemente se le ha dado una duración de muchas más horas y que los capítulos acaban para que el proyeccionista sea capaz de cambiar al siguiente rollo.

Hay, efectivamente, un punto hacia el quinto, sexto capítulo en el que la pareja formada por Holden y Bill carburan. Sus diálogos son como un reloj suizo, sus roles en los cursos que dan a los policias de ciudades de otros estados se superponen a la perfección y disfrutas viéndoles en pantalla, viendo cómo van desbrozando problema tras problema para llegar al objetivo.

Y, sin embargo, es también ese punto el que determina el declive de la temporada. La aparición de más minutos en escena de una dra. Wendy Carr que ha sido introducida en la serie demasiado tarde, a mi entender, y que no consigue enganchar, y la necesidad de dar un final a la temporada con un cliffhanger en vez de dejarla progresar hasta que naturalmente lo alcance, quizá en la segunda temporada, hace que se precipiten los acontecimientos y que la pareja protagonista pierda esa química en cuestión de un capítulo sumiendo el final de la serie en una zona de aversión y de nostalgia para el espectador.

Es curioso, ya que una de las cosas que más me sorprendieron de la primera temporada de House of Cards es su final sin cliffhanger alguno. Esa temporada cerraba y la segunda simplemente continuaba y eso valía para esa serie y a mi entender también hubiera valido para esta. Prolongar la acción unos capítulos más para presentar la trama final en otra temporada hubiera servido para afianzar los personajes, tanto los dos principales como la casi recién llegada doctora. Supongo que no hacerlo así se debe a la necesidad de ir prorrogando temporada a temporada la serie y la incertidumbre de contar con otra en el momento de producción.

Por tanto, y como cierre de esta crítica, podemos decir que es una gran serie de producción y de interpretación pero que se ve lastrada por los dos capítulos finles de una manera que empaña el resultado final y hace que baje la nota conjunta a un merecido 7,5. Podría haber sido mucho más y tiene mimbres para serlo. Esperamos la segunda temporada para que mejore en todos esos pequeños puntos débiles que tiene.

Nota Interludio: 7,5.

Título original: Mindhunter (TV Series); Año: 2017; Dirección: Joe Penhall (Creator), David Fincher, Andrew Douglas, Asif Kapadia, Tobias LindholmGuionJoe Penhall, John Douglas, Jennifer Haley (Libro: Mark Olshaker, John Douglas); MúsicaJason Hill; FotografíaErik Messerschmidt, Christopher Probst: RepartoJonathan Groff, Holt McCallany, Anna Torv, Cotter Smith, Hannah Gross, Cameron Britton, Alex Morf, Stacey Roca, Joe Tuttle, Happy Anderson, Jesse C. Boyd, Peter Murnik, Jordyn DiNatale, Sonny Valicenti, Susan Cashdollar, Robert DiDonato, Stephen Hosac, Duke Lafoon, Lena Olin ; ProductoraNetflix / Denver and Delilah Productions / Panic Pictures; 

Web oficialhttps://www.netflix.com/title/80114855