Crítica – Mindhunter (Serie TV, 2017)

 

Desde que nos quedamos subyugados por el asombroso personaje de Hannibal Lecter en la película El Silencio de los Corderos (1.991, Jonathan Demme) los asesinos en serie han poblado el imaginario popular. Personajes tan inteligentes como malignos que habitaban las pesadillas de comunidades pacíficas, perpetrando asesinatos cada vez de formas más enrevesadas, sometiendo a los investigadores policiales a mil y un puzzle hasta poder atraparlos. El impacto en la cultura popular fue tal que miríadas de términos técnicos han pasado a ser uso común. Así es: El Silencio de los Corderos, Copycat, El Coleccionista de Huesos, Hannibal, Seven, Zodiac, Saw, … algunas de ellas basadas en casos reales y otras simplemente en novelas o guiones, han hecho que el común de los mortales sepa mantener una conversación sobre “serial killers”. Y cuando esto ocurre tendemos a creer que las bases científicas que permiten a los especialistas establecer, organizar y discriminar estos perfiles psicológicos están ahí establecidas desde siempre. Y no es así. Es más, hace muy poco que, como ocurre en todo lo relacionado con la ciencia de la Psicología, estas bases se han identificado y se han establecido. Estamos hablando de finales de los años setenta. Hace menos de cuarenta años. Un chasquido de dedos en la Historia.

En esos años setenta, los investigadores criminales se dieron cuenta de que algo pasaba en la Sociedad. Cada vez más, se enfrentaban a crímenes sin motivación aparente. Víctimas no relacionadas de ninguna manera con el criminal.  ¿Por qué matar a un completo desconocido? Tampoco el sadismo explicaba estos crímenes porque los autores atacaban y no dejaban rastro, permanecían “dormidos” mucho tiempo y luego volvían a atacar o, lo que era aún más insólito, no atacaban nunca más, volviéndose indetectables para el investigador.

Este es el punto de partida de esta serie de Netflix. Exponer el origen de la estructuración de los perfiles psicológicos de esos seres humanos que menos humanos parecen. Podría parecer que mostrar cómo unos científicos de la Psicología realizan el primer tratado psicológico sobre personas que no empatizan y que comenten asesinatos horribles va a ser el tostón más grande de la Historia. Pero como siempre ocurre en lo relacionado con los estudios científicos psicológicos nada más lejos de la realidad.

Esta serie lleva a la pantalla un libro: Mindhunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit (John E. Douglas, Mark Olshaker) que narra la historia real que se centra en los tres investigadores principales, dos agentes del FBI de la unidad de Ciencias del Comportamiento y una profesora de Universidad que se les unió para dotar de consistencia al método del ensayo. Porque el método necesitaba de estructuración y, sobre todo, de justificación. Y es que se trataba de simple y llanamente a acudir a las fuentes, es decir, entrevistarse con los asesinos más deleznables que estaban detenidos y sonsacarles toda la información posible para establecer una organización dentro del caos que permitiera a un investigador detectar dentro de los sospechosos aquel que tuviese más posibilidades de ser el autor de este tipo de asesinatos.

David Fincher, ayudado esta vez por Charlize Theron en la producción, dota a Netflix de otra serie de calidad incontestable tras House of Cards. La presentación de vestuario y de exteriores es precisa y desde el minuto uno te transporta a los años setenta. Si en House of Cards las localizaciones se veían en tres dimensiones aquí letras enormes llenan la pantalla, dejando esos sellos de marca tan característicos del realizador. Los colores están pasados por un tamiz azulado en exteriores y ocre en interiores sumiendo la imagen en una sensación de descarnada realidad. Más real que la realidad misma podríamos decir.

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Los actores protagonistas están muy bien, sobre todo, elegidos. Y es que se te presupone calidad de interpretación si Fincher te llama y por eso, en estos casos, el casting es determinante. Y aquí lo es. Jonathan Groff brilla a lo largo del metraje como el agente Holden Ford, el iluminado que desencadena todo el proyecto. Sus cambios de humor, altos y bajos, carencias afectivas que lo emparejan, al menos metafóricamente, con los sujetos a los que estudia y sobre todo sus duelos interpretativos con Holt McCallany, que interpreta a su compañero Bill Tench, Hanna Gross , su joven novia Debbie, y Cameron Britton, que da vida al asesino en serie hablador Edmund Kemper, hacen que la serie sea por momentos memorable.

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Holt McCallany, el agente Bill Tench, raya con altura y hace que su personaje en principio gris sea tan importante como el de su comañero. Y lo hace a través de presencia en pantalla. Su rostro macizo, pelo a cepillo estilo militar, sonrisa a medias, te enfrenta a una persona de mediana edad que sabe que la vida no es lo que el joven Ford cree que es. Sabe templar gaitas con el Jefe de Departamento y con la doctora Wendy Carr (Anna Torv) y, lo que es más importante, sabe cuándo a su compañero se le está yendo la olla y no debe seguirle al precipicio. Y eso es importante.

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La tercera en discordia del grupo de investigadores es la dra. Wendy Carr, interpretada por una fría Anna Torv, famosa por otra serie de culto: Fringe. Aunque está bien y es más que probable que este personaje sea revisitado a menudo en temporadas posteriores, no es menos cierto que de todo el elenco es quizá el más flojo y de esto se resiente la segunda parte de la temporada cuando este rol toma un mayor, y a mi juicio perjudicial para el resultado final de esta temporada, protagonismo.

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La novia de Holden, Debbie, interpretada por una extrañísima Hanna Gross, recrea un personaje que gusta a pesar de que es como Rusia según Churchill, es decir, un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma, o quizá por eso mismo.

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Y por último hay que destacar a Cameron Britton y su recreación del asesino en serie estructurado Edmund Kemper III. Simplemente decir que es magistral no expresa el desasosiego que transmite la sola presencia de este actor en el improvisado cuarto donde Edmund y Holden llevan a cabo sus charlas. Aterrador dentro de, casi, la inacción. Transmitir ese peligro inmenso debajo de unas actitudes medidas y pacíficas es un ejercicio sobresaliente por parte de este actor hasta ahora, al menos para mí, desconocido.

Como hemos podido ver se reflejan en los personajes arquetipos básicos de una historia: el iluminado buscador de la verdad (Holden), el mentor (Bill), la razón (Wendy), el mundo mágico (Debbie) y el adversario-hermano (Edmund). Y esto hace que la historia funcione, al menos hasta casi el final de la temporada.

Episodio tras episodio veremos a los dos agentes luchar contra lo establecido en el FBI para poder hacer las entrevistas a esos asesinos en serie, resolver algunos casos en ciudades de provincias aumentando su confianza en que caminan en la dirección adecuada e incluso preguntarse si lo que hacen simplemente es válido para la actividad policial o es un estudio psicológico de envergadura que pueda incluso influenciar a la ciencia y al corpus de científicos en su conjunto.

Es apasionante para alguien interesado en Psicología ver cómo los tres protagonistas debaten entre sí para ver cómo clasifican o categorizan a los asesinos, la influencia de la madre y de sus experiencias tempranas en su desarrollo de asesinos futuros, la bivalencia organizado-desorganizado y cómo, a pesar de ser tan diferentes, pueden estudiarse mediante la misma metodología y ese pequeño punto álgido que es cuando deciden que “asesino en serie” es la mejor definición para esta categoría de perfiles psicológicos. Asímismo resulta entretenidísimo para cualquier espectador la descripción de los casos y sus soluciones y los tour de force entre personajes.

En definitiva, todo está presentado de una forma magistral y a veces parece que se trata de una película a la que simplemente se le ha dado una duración de muchas más horas y que los capítulos acaban para que el proyeccionista sea capaz de cambiar al siguiente rollo.

Hay, efectivamente, un punto hacia el quinto, sexto capítulo en el que la pareja formada por Holden y Bill carburan. Sus diálogos son como un reloj suizo, sus roles en los cursos que dan a los policias de ciudades de otros estados se superponen a la perfección y disfrutas viéndoles en pantalla, viendo cómo van desbrozando problema tras problema para llegar al objetivo.

Y, sin embargo, es también ese punto el que determina el declive de la temporada. La aparición de más minutos en escena de una dra. Wendy Carr que ha sido introducida en la serie demasiado tarde, a mi entender, y que no consigue enganchar, y la necesidad de dar un final a la temporada con un cliffhanger en vez de dejarla progresar hasta que naturalmente lo alcance, quizá en la segunda temporada, hace que se precipiten los acontecimientos y que la pareja protagonista pierda esa química en cuestión de un capítulo sumiendo el final de la serie en una zona de aversión y de nostalgia para el espectador.

Es curioso, ya que una de las cosas que más me sorprendieron de la primera temporada de House of Cards es su final sin cliffhanger alguno. Esa temporada cerraba y la segunda simplemente continuaba y eso valía para esa serie y a mi entender también hubiera valido para esta. Prolongar la acción unos capítulos más para presentar la trama final en otra temporada hubiera servido para afianzar los personajes, tanto los dos principales como la casi recién llegada doctora. Supongo que no hacerlo así se debe a la necesidad de ir prorrogando temporada a temporada la serie y la incertidumbre de contar con otra en el momento de producción.

Por tanto, y como cierre de esta crítica, podemos decir que es una gran serie de producción y de interpretación pero que se ve lastrada por los dos capítulos finles de una manera que empaña el resultado final y hace que baje la nota conjunta a un merecido 7,5. Podría haber sido mucho más y tiene mimbres para serlo. Esperamos la segunda temporada para que mejore en todos esos pequeños puntos débiles que tiene.

Nota Interludio: 7,5.

Título original: Mindhunter (TV Series); Año: 2017; Dirección: Joe Penhall (Creator), David Fincher, Andrew Douglas, Asif Kapadia, Tobias LindholmGuionJoe Penhall, John Douglas, Jennifer Haley (Libro: Mark Olshaker, John Douglas); MúsicaJason Hill; FotografíaErik Messerschmidt, Christopher Probst: RepartoJonathan Groff, Holt McCallany, Anna Torv, Cotter Smith, Hannah Gross, Cameron Britton, Alex Morf, Stacey Roca, Joe Tuttle, Happy Anderson, Jesse C. Boyd, Peter Murnik, Jordyn DiNatale, Sonny Valicenti, Susan Cashdollar, Robert DiDonato, Stephen Hosac, Duke Lafoon, Lena Olin ; ProductoraNetflix / Denver and Delilah Productions / Panic Pictures; 

Web oficialhttps://www.netflix.com/title/80114855

 

 

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