Series TV – Altered Carbon (2017, Netflix)

Año 2.384. La muerte física ha sido erradicada de la sociedad. la conciencia se almacena en unos dispositivos, llamados “pilas”, que se pueden implantar en cuantos cuerpos se quiera. A este proceso de resurrección se le denomina “refundar”, ya que los cuerpos no son más que fundas que sirven de soporte físico para las conciencias residentes en las “pilas”. La muerte real ahora se circunscribe a aquellos casos en los que la “pila” es dañada por accidente o por acto violento.

Este es el rompedor punto de partida de la nueva serie de la cadena Netflix, Altered Carbon. Al calor del Cyber-Punk más clásico, se cocina una estética totalmente deudora de Blade Runner, quizá a veces en demasía, que nos transporta a una época en la que el espacio ha sido colonizado, la tecnificación es extrema y, sin embargo, las diferencias entre clases sociales se mantienen e incluso se han exacerbado hasta definir a una nueva clase social, los mats, que están más cerca de ser dioses que de ser humanos. El más poderoso de estos mats aparece muerto y aunque eso no significa mucho en un mundo en el que la conciencia viaja de disco duro en disco duro, sí que hace que tiemblen un poco los cimientos de toda esa clase social. Para encontrar al asesino se contrata a Takeshi Kovacs, un soldado revolucionario que lleva más de doscientos años en la oscuridad, es decir, con su conciencia cargada en una pila pero sin implante en un cuerpo físico, cumpliendo condena por el levantamiento en el que había participado.

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Altered Carbon es una serie que utiliza un entorno de ciencia ficción para presentarnos una trama puramente detectivesca, deudora de las novelas de Chandler o Hammet. Básicamente sigue los cánones del género: un caso imposible de resolver, un protagonista de vuelta de todo con gran carisma, un patrón millonario que ofrece una fortuna desmesurada por resover el caso, una, o varias, mujeres fatales, uno, o varios, compañeros de armas y, al final, giros sorprendentes de la trama.

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Si bien, es cierto, las premisas sobre las que se aposenta la trama permiten darle un fondo metafísico a todo el asunto: la muerte, la vida eterna, las debilidades humanas, qué hacer cuando dispones de todo, incluso de la vida de los demás… seguiremos a Kovacs por Bay City de la misma manera que seguimos a Marlowe por el Nueva York de los años 30 o a Harry Palmer por el Los Ángeles de los sesenta-setenta, conociendo a toda la fauna que lo habita, recogiendo pedazos del puzle que trata de resolver y asistiendo a su transformación en busca de la redención. Es, en definitiva, el zoo humano, la investigación de hasta dónde podemos llegar, ahora o dentro de doscientos años, para satisfacer nuestros más bajos instintos, caiga quien caiga. Algo que ya Shakespeare contaba y que aquí se presenta entre entes con inteligencia artificial y cachivaches tecnológicos.

¿Qué ocurre si cuando no existe la muerte, alguien trata de matar al hombre más poderoso del universo? Takeshi Kovacks (Joel Kinnaman) deberá descubrir al asesino mientras trata de acostumbrarse a un cuerpo que no es el suyo y a un tiempo que dista más de doscientos años de aquel en el que él vivió.

Dicho todo esto no debemos pensar que la serie es manida aunque sí, quizá, un poco maniquea. Es una gran superproducción, con un gasto bien invertido en la estética y en los gadgets fundamentales, con un gran ritmo. La mano de Miguel Sapochnik, director de los seminales Casa Austera y La Batalla de los Bastardos de Juego de Tronos, se hace notar a lo largo de los seis capítulos, de un total de nueve, que dirige. Aunque, también, la aparición de esta serie poquito después de Blade Runner 2049 hace que queden al aire alguna que otra copiada interesante.

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Joel Kinnaman brilla como Kovacs, luciendo gran capacidad actoral y físico increible y le acompañan una atractiva y enérgica Martha Higareda y un creible James Purefoy como exponente fundamental de la elite de los mats, casi un dios viviente. El casting es bastante bueno si bien descolla el actor Chris Conner dando vida a un Edgar Allan Poe sorprendente que crece enteros a lo largo de los capítulos y que, por increible que parezca, es el personaje con mayor y mejor arco del elenco. En la parte negativa, Atto Esandoh rechina en su papel de Vernon y hace que cada vez que aparezca por pantalla pienses en darle al x1,5 a ver si pasa rápido.

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Una mochila rosa que esconde un letal cargamento, llamadas de móvil instalados en los ojos, tarjetas de crédito enlazadas con el ADN, copias de seguridad de la conciencia que comienzan con los ojos pestañeando rápidamente y, en definitiva, todo un maremagnum de situaciones de pura ciencia ficción trufadas de unas escenas de acción sobresaliente y, a veces, excesivamente sanguinolentas, nos sumergen en el encargo de Takeshi Kovacs, antiguo militante de las Brigadas, ejercito libre que luchó contra el autoritarismo del Protectorado: ¿quién acabó con la vida de Laurens Bancroft y por qué? ¿quién está lo suficientemente loco como para penetrar en la cámara privada del mayor de los mats de la Tierra y atentar contra su vida, su vida real?

Alterd Carbon, serie Netflix. Temporada 1.

Nota Interludio: 7,5

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