Series TV – Knightfall (2017, History Channel) – Decepción y Sonrojo a partes iguales.

Es altamente improbable que a mí, fan confeso de todo aquello que tenga que ver con el Santo Grial, los caballeros templarios, las conspiraciones históricas, etc… pueda no gustarme una producción televisiva que tome estas premisas como leit motiv. Altamente improbable pero no imposible. Sólo alguien con mucho dinero y pocos escrúpulos hubiese sido capaz de perpetrar un mostrenco tan deleznable y fútil. Tras mucho buscar, el Canal Historia lo ha encontrado. El actor Jeremy Renner, Ojo de Halcón para aquellos que no localicen su cara, ha sido el llamado por el Destino para emponzoñar el recuerdo de los monjes-guerreros, el Santo Grial, la historia de Francia, Navarra y, por qué no decirlo, Cataluña y Aragón. Es dificil que tan pocos hubiesen sido capaces de tanto… y de tanto malo, pero el amigo Renner ha conseguido superar todas las expectativas en su primera aventura como productor.

Terminada la magnífica séptima temporada de Juego de Tronos todos los seguidores de las aventuras de Nieve y la Khalessi nos encontramos de duelo. Duelo por la pérdida de esa sensación magnífica que te invade cuando sabes que si conectas la app de HBO vas a poder disfrutar de un capitulazo de antología de la mejor producción de la historia televisiva. En estas andábamos cuando HBO, sabedora de todo esto que te decía y temiendo desbandada general de suscriptores una vez que la serie de moda había finalizado, empapeló las ciudades con un atractivo cartel publicitario. Un tosco caballero templario, circunspecto, en blanco y negro a excepción del rojo de la cruz de su uniforme, con las manos sobre la empuñadura y un nombre con ecos de aventura: Knightfall.

Nos las prometíamos muy felices con esta serie: los Templarios, pasta en producción, una trama basada en la búsqueda del Santo Grial…

Si bien es cierto que en la actualidad miles de series pueblan todas las plataformas y muy pocas, poquísimas, merecen realmente la pena y pasan de ser, simplemente, un pasatiempo, esta serie reunía, a priori, muchos boletos para molar infinito: caballeros templarios, batallas, presupuesto, el marchamo del Canal Historia que tan bien lo ha hecho en otros casos como con la magnífica Vikingos, un tío atractivo, que algunos ya descubrían que era el Lord Gillingham de Downton Abbey, y, en resumen, una campaña buena de HBO, nos hicieron relamernos esperando su estreno en la casa de las series.

temple_2Qué malo es hacerse esperanzas. El primer capítulo te sumerge en una buena batalla en la que se pierde Acre, la última posesión templaria en Tierra Santa y empiezas a ver que algo no cuadra. Pero no es hasta que la acción se centra en Francia cuando ya te das cuenta de que todo es pura farfolla.

A veces decimos “esa serie es mala”. Nunca antes había visto algo tan malo y con una campaña de publicidad tan grande.

Un rey que lleva corona en palacio, como si fuera una película de Disney pero de las malas, las de la época ochentera que casi acaban con el Estudio del Ratón. Lamentable en todos los capítulos el actor Ed Stoppard. Un protagonista, Tom Cullen, que hace de su personaje Landry un paleto medieval sin un solo atisbo psicológico que justifique primero que sea un caballero templario y luego que pueda llegar algún día a ser un líder digno de ser seguido, aplicando el pormiscojones a casi todos sus actos y decisiones.

temple_3

Unos roles femeninos, de las actrices Olivia Ross y Sabrina Bartlett,  lamentables, sin profundidad ni dimensiones, más allá de ser comparsas en la trama, pero comparsas malas.  Del elenco sólo se salvan el malo y el que hace de Papa. El malo, Nogaret, no sé si porque el actor, Julian Ovenden, lo hace realmente bien o porque en el país de los ciegos el tuerto es el rey.

temple_4

Y el que hace de Papa Bonifacio, Jim Carter, porque es un actor de gran presencia en pantalla y con el que tiendo de manera natural a empatizar, haga lo que haga.

Actores deambulando de aquí para allí. Tramas ininteligibles. Capítulos en los que te encuentras a un personaje haciendo cosas a las que no sabes cómo ha llegado o concluido. El guión no puede ser tan malo. Aquí ha habido tijeras de productor seguro.

Y el guión, qué decir del guión. La trama ocurre atropellada y movida por un el capítulo está avanzando y aquí tienen que pasar cosas más que por un ejercicio de causa-efecto claro e inteligible por parte del espectador. Y esto, la deus ex machina contínua, lastra la serie de manera global. No está claro lo que mueve a Landry, no está claro lo que mueve a los demás, no sabemos por qué el rey Felipe es tan tonto, por qué perdona sin ninguna prueba a Nogaret y por qué el Papa hace una cosa y la contraria a la vez, más allá que porque los capítulos deben avanzar y ahora hay que pasar a la escena de amor y luego a la de batalla y luego a la de exteriores. El guión es malo de solemnidad, o cortado de una manera brutal por el productor, y hace que los actores deambulen por la pantalla entre maquetones de París, que por otra parte están bastante logrados.

No esperes aprender historia con Knightfall. Tampoco las series están para eso. Están para entretener. Pero Knightfall tampoco lo consigue… para nada.

En muchas páginas webs y críticas especializadas se han centrado en el fondo histórico de todo el asunto y han criticado enormemente que el Canal Historia distribuya esta serie en la que los hechos históricos y su correlación con lo que realmente pasó es remota. Sin embargo, y aunque es verdad que todo el tema del reino de Cataluña chirría, podrían haber presentado cuatro reinos inexistentes, dos tramas inventadas, que los personajes históricos conviviesen con personajes inventados y que al ver la serie nadie distinguiese lo que realmente había pasado y lo que no, y todo ello haciendo una serie buena, con conspiraciones históricas, batallas memorables, personajes carismáticos y adictivos.

temple_5En definitiva, traicionar la historia o no, no es razon suficiente para un mal producto y a los hechos me remito. Vikingos es una serie excepcional y todos sabemos que aunque más o menos pudo llegar a pasar la mitad de la mitad de lo que narra, nadie irá al profesor de Historia de la Facultad y le dirá “el hijo de Ragnar Lothbrook llegó a Almería desde Kattegat en 1100”. No. A más a más. Ya sabemos que el Rey Corazón de León no casó a Marian y a Robin en el bosque de Sherwood cuando volvió a su reino tras la prisión que sufrió después de la Primera Cruzada. Todos lo sabemos. Pero cuando Sean Connery aparece en la escena de Robin Hood: El Príncipe de los Ladrones y casa a Kevin Costner y Mary Elizabeth Mastrantonio, una sonrisa de plena satisfacción aflora en tus labios. Eso es el buen entretenimiento y no hay más.

Knightfall; 2017; HBO.

Nota Interludio: 3

Anuncios