Emboscada Final (2019, John Lee Hancock) – Una mirada cansada y hastiada a un suceso real

Esta producción de Netflix es un rara avis respecto a otras que se realizan hoy en día. Comparte con los film de autores consagrados como Eastwood, la quietud de la cámara y la contemplación de los grandes paisajes norteamericanos. Coloca la cámara en un punto de la amplitud de esas llanuras transitadas por las grandes autopistas americanas  y contempla, más que muestra, cómo la vida sucede en tiempo casi real. Hancock, su director, fue guionistas de dos de los títulos más importantes del Eastwood de los 90: Un mundo perfecto (1993, Clint Eastwood) y Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal (1997, Clint Eastwood) y el aroma del primero de ellos se percibe a lo largo de toda la cinta, incrementado todo ello por la coincidencia del protagonista, Kevin Costner.

emboscada_2

No acaban ahí los puntos de conexión. Kevin Costner y Woody Harrelson dan vida a una dupla de maduros descolocados en un mundo cambiante. La técnificación, aunque estemos en 1934,  es un hecho y los cowboys del siglo XIX que representan ambos, se ven envueltos en un entorno que no comprenden y que ha convertido sus propias andanzas juveniles en historias de leyenda de héroes antiguos, vacías de la sucia realidad y, por tanto, dulcificadas hasta la mentira. Un planteamiento muy similar a Space Cowboys (2000, Clint Eastwood).

Estas similitudes no son casuales. Hancock trata así de dotar de clasicismo a la cinta. Realmente los paisajes y la construcción de la pareja protagonista están conseguidos, pero la cinta naufraga porque no sabe atrapar la atención de los espectadores sobre las interesantes cuestiones que plantea y, simplemente, se despista a una caza al asesino, que aunque no lo parezca, no es lo importante.

emboscada_4

Estamos en 1934. Bonnie & Clyde, los famosos asaltantes de caminos de los años treinta a los que dieron vida Warren Beatty y Faye Dunnaway, siembran de policias muertos los caminos de California. Las autoridades son incapaces que atraparlos por un lado porque ellos saben como escaparse y por otro lado porque son como estrellas de rock para la población más deprimida. En una Norteamérica en la que el Big Deal aún no ha hecho efecto y la pobreza desencadenada por el Crack del 29 campa a sus anchas, los dos asaltantes que roban a los ricos y dan a los pobres, tienen el favor de la población. Los siguen en los periódicos como si de la gira de los Rolling Stones se tratase y los periodistas comentan los atuendos que Bonnie exhibe en sus crímenes. Por raro que pueda parecer, ambos asesinos gustan de vestir a la última moda y de copiar a los artistas del Hollywood dorado y eso, a los sensacionalistas medios de la época, les encanta y los tratan como patricios de la alta sociedad. Encumbrados por matar y vestir bien.

emboscada_final

Nada da resultado para atraparlos y el último recurso es resucitar a los Rangers. Los Rangers es un cuerpo cuasi irregular que parecía tener sentido en el antiguo oeste pero al que el tecnificado siglo XX los ha vaciado de sentido. El FBI puebla de micrófonos y escuchas los caminos, pero aún así siguen siendo incapaces de encontrar donde los dos asaltantes se esconden, basicamente porque olvidan el famoso Factor Humano. Frank Hammer (Kevin Costner), el ranger más famoso de la Historia, y Many Gault (Woody Harrelson) su alcoholizado compañero, son enrolados de nuevo para tratar de frenar la escalada de asesinatos. Con tácticas basadas en cómo perseguían a los cuatreros y los asaltantes de bancos, persiguen hasta dar caza a la banda de Clyde.

El proceso de cómo lo logran describe el camino del héroe del protagonista y es aquí cuando la película, y el guionista-director,  deja entrever las cuestiones de fondo que plantea y que son interesantísimas por lo actuales que resultan: la fama incomprensiblemente otorgada a los que menos lo merecen. La tecnificación en exceso, la superficialidad del uso de la ciencia que olvida a los buenos profesionales en favor de métodos, que por ser nuevos simplemente, no tienen por qué ser mejores. La violencia que el ser humano desencadena cuando no encuentra maneras de afrontar problemas que parecen irresolubles. El campo, lo rural, tan vacío y carente de facilidades, tan inaprensible y libre de la supervisión de las grandes ciudades, tan poblado de personas que buscan de manera individual su futuro y en los que las leyes dejan de ser obligatorias para ser circunstanciales. El dolor de un padre ante el monstruo en el que se ha convertido su amado hijo. La mezquindad, la ausencia de honor y de heroidicidad de los actos, y la necesidad de ocultar la parte más fea de la ralidad para mantener vivos los cuentos y leyendas que sirven de enseñanza de valores para las nuevas generaciones.

 

emboscada_3

Preguntas, como decimos, de plena actualidad, pero que la película sólo deja dibujadas, como un fondo del óleo que componen, de manera creíble, Costner y Harrelson.

Es, también, muy interesante, el estudio de la violencia que deja la película y la reflexión de la historia del “manos arriba” que cuenta Harrelson, que plantea cómo, a veces, actos realmente mezquinos son elevados a la categoría de hazaña por gente que nunca estuvo en el lugar y en el momento en el que sucedieron. Y cómo para acabar con los asesinos, a veces, la sociedad recurre a asesinos también.

Nota Interludio: 6

Emboscada Final; Título original The Highwaymen Año2019Duración: 120 min.

DirecciónJohn Lee Hancock; Guion: John Lee Hancock, John Fusco; Música: Thomas Newman ; Fotografía: John Schwartzman; Reparto: Kevin Costner, Woody Harrelson, Kathy Bates, Kim Dickens, Jane McNeill, Mike Young, Johnny McPhail.

 

Anuncios