C.B. Strike (2017-2020, HBO Max)

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Historias de detectives de las novelas «adultas» de J.K. Rowling

Calificación

Puntuación: 4 de 5.

Reseña sin spoilers.

Pongamos en la misma mesa todo aquello que puede definir lo «cool» en Inglaterra. Veamos. Estrellas de Rock and Roll, modelos, estudiantes de Oxford, un toque de irreverencia puramente controlada y una oficina en la calle de Dinamarca donde puedes encontrar los estudios de grabación más chulos o las tiendas de guitarras eléctricas más molonas.

Eso es C.B. Strike. Una serie de investigaciones en las que al principio no entiendes muy bien por qué Cormoran, otro dato chulo el nombre del detective, es como es y luego empiezas a caer rendido a sus pies. Ex-soldado, con una pierna amputada, una relación, o varias, tóxica, y la posibilidad de lujo y dinero fácil rechazada porque él se auto-destruye pero es íntegro.

Una serie con el sello BBC

Me ha gustado esta serie producida por la BBC y que puedes ver en HBO. Parte de unos argumentos interesantes y describe unas investigaciones con el toque justo de misterio, sordidez y claves para avanzar en lo verdaderamente interesante, la relación de Cormoran con su compañera Robin Venetia Ellacott, otra auténtica caja de sorpresas. El casting es notable y tanto Tom Burke, como Cormorán, como Holliday Grainger interpretando a Ellacott, te van robando el corazón poco a poco en cada capítulo.

Pocos capítulos por temporada, lo breve si bueno…

Otro punto positivo de la serie es, por extraño que parezca, que las temporadas son relativamente cortas y, frente a otras series en las que los misterios se desparraman por capítulos y capítulos, aquí se resuelven en la longitud que se tienen que resolver, si son cuatro capítulos, cuatro, lo que le da un carácter de mini serie o película larga, más que de serie. Esto es algo muy positivo.

Por ahora se ha adaptado cuatro novelas de Cormorán Strike, y están disponibles en HBO: El Canto del Cuco, El Gusano de Seda, El Oficio del Mal y Blanco Letal. Es muy, muy importante que las veas en orden porque, aunque los casos son más o menos independientes, el arco de los personajes principales y, sobre todo, su forma de relacionarse, va avanzando pasito a pasito de manera inexorable. Si no sigues el orden lógico puede que tengas momentos de no entender nada, porque se trata de las típicas series en las que, aunque parece que no pasa nada entre ellos, simplemente la forma en cómo se miran, sin decir nada, es súper súper importante.

Una autora inesperada

Por último, un apunte a la autora de las novelas. Como poníamos arriba, la autora no es otra que la archifamosa JK Rowling en su vertiente más madura y adulta. Para escribir estas novelas utiliza el sugerente seudónimo de John Galbraith. En la serie actúa como productora ejecutiva y se nota que se ha preocupado por dotar al producto de un toque nada exagerado, minimalista, pero con una calidad innegable, desde el casting, como comentábamos, hasta el montaje o la banda sonora que es también de las que te gusta al segundo de comenzar a escuchar.

En resumen, te gustará si…

En resumen, una serie que te gustará, con sus altos y bajos. Sobre todo te interesará si lo que te gustan son las relaciones imposibles. Todo lo que no se dice abiertamente pero se sugiere e ir profundizando capa tras capa en personajes con traumas y fondo, mucho fondo.

Por si te interesa…

Y recuerda, si esta entrada te ha gustado quizá te guste mi novela de Ciencia Ficción y Fantasía. Se llama «El Hombre Encadenado» y en este blog puedes acceder, totalmente libres, a los primeros doce capítulos, doce de los cincuenta que tiene, pulsa aquí.

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Series TV – Lupin (2020, Netflix)

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Calificación

Puntuación: 4 de 5.

Reseña sin spoilers.

Lupin, a la sombra de Arsenio. Un divertimento.

Esta serie 100% francesa exige al espectador hacer un par de concesiones para poder ser disfrutada: la primera, que alguien con un físico tan imponente como Omar Sy puede pasar inadvertido en cualquier situación, incluso cuando él es el único que se encuentra en la escena de un robo. La segunda es habitual últimamente. Todo lo que aparece en pantalla puede ser seguido de un flash back que haga que cualquier cosa inesperada pase y, encima, tenga una explicación y una trama que la soporte. Dos trampitas, nada más. Si cierras los ojos y te enrolas sin prejuicios, la disfrutarás.

Lupin es un divertimento. Algo ligero que te evadirá de tus quehaceres. No busquemos profundidad abisal aquí. Ni falta que hace.

Lupin, en unas frases

Como decíamos, la presencia de Omar Sy es potentísima. Es el verdadero front man de esta serie y su éxito o fracaso le pertenecen, pues la cámara reposa sobre su rostro, pleno de carisma, más del 90 por ciento del tiempo. Aún así, es cierto que la serie cuenta con un buen número de secundarios que no desmerecen para nada, todos ellos actores y actrices francesas de primera.

Arsene Diab es hijo de un inmigrante senegalés. Desde muy pequeño debe buscarse la vida, arregándoselas sólo y, para ello, utiliza las herramientas que encuentra en lo único que su padre le legó, un libro del increible ladrón y caballero francés Arsenio Lupin. Es un mago del escamoteo, de los timos, tanto en vivo cvomo online y se busca y gana la vida entre robos, fraudes y obras de arte. Siempre utilizando el ingenio y con un hilo conductor, las obras y novelas del gran Arsenio Lupin.

Es curioso ver cómo dos universos totalmente opuestos, el ejemplar de caballero francés por antonomasia y un nuevo francés de padres migrantes, pueden compartir personaje y terminar identificándose el uno con el otro. Imagino que en Francia esta superposición de roles y la carga simbólica que arrastra funcionará de manera muy potente.

Según avancen los capítulos descubriremos, poco a poco, la historia personal de los personajes principales, el propio Arsene, su hijo, su ex mujer. Amigos y enemigos. Relaciones con la élite francesa. Incluso operaciones encubiertas y tramas con organizaciones financieras de dudosa legalidad. Todo ello tratado con una patina «blanca» que clasifica la serie en un estante de «familiares». No vengas aquí a ver crudeza o escenas sangrientas. La serie es para todos los públicos o, al menos, para la mayoría de ellos.

Y entonces… ¿la vemos?

Dependerá mucho de cómo se encuentre tu casillero de series en curso. Me explico. No busquemos en Lupin algo que te marque de manera indefinida sino un simple procedimental de evasión. Y ¡ojo! que eso no es poco. Está bien realizada y sus tramas te atrapan al menos el tiempo que dura el capítulo. Cuenta con un actor en estado de gracia y es interesante ver cómo va superando las trabas que las situaciones le colocan. Pero no termina de enganchar y no te irás a la cama a las tantas de la mañana tras ver capítulo tras capítulo. Si aceptas esas reglas del juego, esta serie te gustará.

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Serie TV – 30 Monedas – Cap. 1: «Telarañas» (HBO, 2020)

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Calificación

Puntuación: 4.5 de 5.

Reseña sin spoilers.

Shock

No suelo hacer reseñas o comentarios sobre capítulos de series. Lo normal es que vea la temporada entera y luego haga un balance de la misma y lo utilice para crear una entrada para el Blog. Excepto con «Juego de Tronos»… Y ahora con esta serie. Y es que, literalmente, el primer capítulo de «30 Monedas» que se llama «Telarañas» me ha dejado sin respiración. En Shock. Es de lo mejor que he visto en televisión en los últimos tiempos. Trepidante y terrorífica. Con localizaciones muy alejadas de lo que habitualmente se ve en una peli de miedo y un deje de la Iglesia muy fuerte pero con un profundo sabor a mainstream robusto. Un producto ganador en todos los aspectos.

La Historia

No se debe dar muchas pistas sobre la historia de esta serie, y de este capítulo en particular, para no romper la sorpresa que te va atrapando minuto a minuto en el piloto pero podemos decir que todo está relacionado con las treinta monedas con las que los romanos pagaron a Judas la traición que permitió apresar a Jesucristo. Qué y quién está detrás de la búsqueda de esas monedas es algo que se nos desvelará en episodios posteriores, por ahora nos vale con saber que hasta el Vaticano está implicado y que está claro que con esas monedas se puede pagar al propio Satanás parque realice cualquier acto en nuestro favor.

Toda Historia tiene un comienzo

Y aquí nos sorprende en Pedraza, Segovia, donde por extraño que parezca, una vaca da a luz a un niño, un bebé. Este acontecimiento engarza con las tradiciones apocalípticas más extendidas en las que la venida del anticristo se revela cuando nace un ternero albino, o un ternero con un cuerno, … pero se le da una vuelta de tuerca haciendo que lo que nazca sea un niño, con el consiguiente «acojone» que provoca en el espectador. Cómo este suceso es asimilado por las «fuerzas vivas» del pueblo (la veterinaria, el cura, el alcalde, la mujer del alcalde, la dueña de la vaca, …) hará que la historia comience a «correr» en direcciones nunca sospechadas por quien la está viendo y pegándonos a la butaca escena tras escenas como hace mucho, seguro, que no te ocurría.

Una Historia Mainstream

Hay un punto en el cine de Álex de la Iglesia que no es del gusto de todo el público, aunque sus seguidores sea lo que más celebran. Es ese tono bufo que se percibe en todas sus obras. Esas cámaras rápidas en las escenas de pelea, con primeros planos de golpes secos en la cara del actor o tropiezos increíbles. Ese aire grotesco que define a los personajes y las situaciones. Esa sangre que chorrea y se expele en mil direcciones, muchas de ellas imposibles, dándole al conjunto un tono de cómic que lo aleja de la realidad para establecer una propia realidad alternativa.

En este primer capítulo se ve cómo el director y su compañero de fatigas, Jorge Gerricaechevarría, han pergeñado un guión y una realización en el que todo lo anterior se percibe pero de manera muy sutil. La intro de la serie recoge buenas de las directrices anteriores, con crudeza y sangre, pero el interior de capítulo, a pesar de que todo ocurre en un pueblo de la España interior, con los protagonistas típicos de un pueblo (el tonto, el alcalde, su mujer, …), siempre preocupados porque los de ciudad no les llamen paletos, el interior es una película de terror de Hollywood. Del mejor Hollywood. Mainstream terrorífico que enganchará a acérrimos de Álex y a cualquiera al que le guste el género.

Están TODOS

En cuanto al reparto, ¿qué decir? Pues que están todos: Miguel Ángel Silvestre, Megan Montaner, Eduard Fernández, Carmen Machí, Macarena Gómez, Pepón Nieto, Paco Tour, Antonio Durán, … y todos, absolutamente todos, rayando la excelencia. Desde ese Miguel Ángel Silvestre con una vis cómica que le da un carisma muy alejado del rol que ha adoptado en otros papeles, Megan Montaner demostrando que es una heroína de acción de muchos muchos quilates, Eduard Fernández disolviéndose en el personaje del cura antiguo exorcista desde el primer minuto…

Todos rayando la excelencia y uno, mejor dicho una, muchísimo más allá. Carmen Machi demuestra en este capítulo que es una extraordinaria actriz con un cambio de mirada, de voz. Está gloriosa en su papel. Para que le den todos los premios.

No te la pierdas

Con todo lo anterior, entenderás que la recomiende. No te la pierdas. Puede que todo vaya hacia más y mejor. O no. No lo sabemos. Pero este primer capítulo de la serie «30 Monedas» es de lo mejor que he visto desde hace mucho tiempo.

Trailer

Por si te interesa…

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Series TV – Los Favoritos de Midas (Netflix, 2020) – El Dilema Moral de Luis Tosar

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Calificación

Puntuación: 3 de 5.

Reseña sin spoilers.

Miniserie 6 episodios

Mateo Gil y la Narración «tramposa»

Dice Robert McKee que los guionistas actuales adolecen de «engañar» al espectador (ver en este blog reseña sobre El Guión (Robert McKee) la «biblia» de los guionistas), al decirle que están narrando una historia mostrándole el cien por cien de lo que está ocurriendo (el famoso narrador omnisciente) y luego, a la mínima, sacarle por detrás una reacción de un personaje o un giro de la trama que nadie se espera y, si acaso, explicarla mediante un flashback o alguna herramienta narrativa parecida. Según el gurú esta práctica, cuyo máximo exponente sería J.J. Abrahams y su Perdidos, consigue mucho efecto en la masa pero juega con la inconsistencia. Si algo no es predecible de ninguna manera y ocurre, la historia es totalmente arbitraria y la causa se confunde con el efecto. Y al contrario. Si las leyes de la naturaleza no rigen tu historia, no pretendas que nadie la termine tomando como realista. Al final el espectador se alejará y la sentirá como un «a ver qué pasa ahora».

Sé que las historias de más éxito actuales se basan en «sorprender» al espectador, en hacer que los giros esperados, le mantengan en un estado de atención que eleve su experiencia y disfrute. Pero esta forma de narrar es un arma de doble filo y en el máximo exponente actual de esa forma de narrar tenemos las dos cara predichas por McKee. Me refiero, por supuesto, a Juego de Tronos. Y al éxito absoluto de sus temporadas hasta la séptima y el fracaso rotundo de la octava y final por el uso desmedido del «porque sí», o en términos finos: deus ex machina. Por tanto, cuidado con estos productos en los que siempre nos están sorprendiendo porque, al final, si algo no es esperable de ninguna manera ¿por qué lo debemos interiorizar como verdad? y si algo no es verdad ¿qué estamos viendo, una historia o un ejercicio de prestidigitación? Seguro que después de ver muchas series actuales se abre esta pequeña discusión en el salón de nuestras cosas. Y esto ocurre con esta serie y con su narración y construcción de personajes realizada por el, por otro lado, magnífico guionista y director Mateo Gil.

Jack London y el relato «Los Favoritos de Midas»

En el fondo del planteamiento de esta serie se encuentra un relato del gran escritor Jack London (1.876-1.916), autor, entre otras, de Colmillo Blanco, La llamada de lo salvaje y otros muchos relatos que han servido durante décadas para guiar el paso de la adolescencia a la madurez de generaciones enteras. Los favoritos de Midas es, por tanto, un pequeño relato que da título a un libro de varios relatos de London. El autor, socialista convencido, plantea en este mini relato la dualidad entre la posesión de riquezas y el efecto que esa posesión de riquezas ejerce en la realidad y en los oprimidos por el capital. En la serie tenemos un trasunto del propio London, o de su mensaje político, en la periodista Mónica Báez, interpretada de forma intensa por Marta Belmonte.

La Trama

Nos encontramos en un Madrid atenazado por las protestas sociales, como si los movimientos franceses de los chalecos amarillos se hubiera desencadenado en España, en una situación conocida como «revuelta española». Realmente es algo probable y nadie sabe si no hubiera ocurrido así de no haberse desatado la crisis del COVID, por lo que el espectador se sumerge fácilmente en este marco ambiental. Dentro de esta situación, una periodista a la que le mueven los ideales, Mónica Báez, consigue una entrevista con un dirigente del régimen sirio en el que se demuestra que uno de los bancos más importantes de España ha estado financiando genocidios realizados por esta dictadura durante años.

Los Personajes

Víctor Genovés, interpretado por Luis Tosar de manera notable, es un ejecutivo de éxito que ha recibido una herencia inesperada. El dueño del principal conglomerado de medios de comunicación, el Grupo Malvar, muere en un accidente de tráfico y, sin herederos naturales, le cede todo su emporio a este por encima de otros que hubieran sido más lógicos. Víctor deberá enfrentarse a ser considerado un maverick, alguien ajeno a la élite que mantiene el status quo de la sociedad, la separación entre clase alta y las clases trabajadoras pero a la vez, al ser millonario, no poder ser más una persona normal. Esta extracción del medio habitual hace que Víctor se sienta un descastado, sin apoyos en su familia, separado de su mujer e hijo, y sin amigos de verdad, de confianza, en su nuevo estatus social. La única que de verdad le entiende y, a su manera, le apoya es Jose, interpretada por Marta Milans, otra maverick como él que, sin pertenecer a la élite, ha logrado llegar hasta cima de otro grupo empresarial y que actuará como el personaje inverso a la Beatriz de la Divina Comedia pues tratará de guiar a un perdido entre las sombras Victor en vez del Infierno al Cielo, del Cielo al supuesto Infierno.

El Dilema Moral

Victor se deberá debatir entre varias elecciones de carácter moral a lo largo de toda la miniserie y con los daimones consultores de Jose y Mónica irá realizando diferentes descartes. También intervendrá Alfredo Conte, interpretado por Willy Toledo, que ejerce una función a veces de observador y otras veces de desencadenase de las tramas, incluso a su pesar. Navegaremos por la vida y decisiones del señor Genovés hasta llegar al sorprendente final, que no aseguro no dejará a nadie indiferente y hará estallar las discusiones en los salones de las casas de los espectadores como predije antes.

Por supuesto, recomendable

La serie es un producto de absoluta calidad con interpretaciones correctas, un Luis Tosar estelar, dilemas morales y situaciones sociales de plena actualidad. El único pero es el comentado, cierta inconsistencia narrativa que hará que no cuadre para todos los públicos pero que sí permite una lectura posterior y discusión sobre ella con lo que creo que cubre tanto las expectativas lanzadas por los autores como lo que habitualmente, como espectadores, pedimos.

Trailer

Por si te interesa…

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Carnival Row (Prime Video, T1, 2019) – Un nuevo pretendiente al Trono de Hierro

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Calificación

Puntuación: 3.5 de 5.

Reseña sin spoilers.

Un nuevo mundo, una apuesta arriesgada

Siempre es complicado presentar un mundo completamente nuevo en pantalla. Quizá por eso, el guión de «Killing in Carnival Row» (Muerte en la Calle Carnaval) ha dormido durante más de quince años el sueño de los justos en los cajones de las productoras más importantes a pesar de venir con el padrinazgo de un autor tan aclamado como Guillermo del Toro. Y es que la premisa es muy interesante, pero parece una apuesta realmente arriesgada conseguir que el espectador se involucre en esta historia si sólo se dispone de dos horas o dos horas y media para contarla. Exactamente eso es lo que le ocurre a los primeros capítulos de esta excelente serie de Prime Video. Resultan a ratos desorientados y farragosos. Pero, si conseguimos permanecer tres capítulos, se nos abre ante los ojos una bellísima historia de sueños incompletos, amores imposibles y, como no, un asesino en serie en un trasunto del Londres victoriano.

La serie presenta una realidad distópica con referencias cruzadas con la historia de finales del siglo XIX y principios del XX. Básicamente nos presenta a un estado, espejo de la Inglaterra victoriana, y su capital El Burgo, trasunto del Londres de la misma época. Sus ciudadanos libran una guerra contra un conjunto de naciones extranjeras, el Pacto, de las que no hay mucha visibilidad a lo largo de la temporada pero se nos representan como la imagen de la maldad absoluta, de nuevo un reflejo del Eje de la II Guerra Mundial. El motivo de la guerra no está muy claro pero parece muy relacionado con la existencia de una serie de seres no humanos, las hadas, y la lucha por ver qué imperio se queda con su nación. Como digo, los paralelismos con la Inglaterra del siglo XX, los judíos y la Alemania imperalista de las Guerras Mundiales es evidente pero aquí, los guionistas, saben darle una vuelta de tuerca y son capaces de presentarnos la sociedad del Burgo como una zona no libre de los prejuicios contra hadas y cualquier otro ser no humano, es decir, evitan caer en maniqueísmos y aciertan en aumentar los dominios del a narrativa. Y sí, hay más que hadas, hay centauros, Puks, que son una especie de minotauro, kobolds, golems y toda una pléyade de mestizos a los que despectivamente se denomina como Crisj. (Sigue leyendo)

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Libros – Ciudad de Ladrones (David Benioff, 2.008, Seix-Barral)

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Desempolvo un nuevo diamante de mi librería que quizá puede merecer vuestra atención. Se trata de una, creo que la única, novela escrita por el, ahora, integrante de la más famosa pareja de productores y show runners de la televición. Sí, él es David Benioff, pareja profesional de D. B. Weiss y, por tanto, cincuenta por ciento responsable del fenómeno televisivo global Juego de tronos.

Mucho debemos a Benioff, bueno y malo, dependiendo de en qué temporada nos fijemos en la mítica serie. Debo reconocer que cuando descubrí en una librería de viejo hace ya años esta novela, me llamó la atención el nombre del autor más que otra cosa. Acababa de ver la primera temporada de Juego de Tronos y permanecía con ese aroma que esa temporada nos dejó a muchos. Esa sensación de que, por fin, la Fantasía iba a traspasar las zonas oscuras del frikismo para por fin tomar la posición central del entretenimiento adulto.

Me llamó la atención el nombre y descubrí otras cosas en la biografía de la solapa de la novela. Parecía que Benioff, casado con la actriz Amanda Peet, protagonista de la magnífica Falsas Apariencias (Jonathan Lynn, 1999), había bordeado el éxito a lo largo de toda su vida, con premios por cuentos y novelas cortas muy prestigiosas pero, sin embargo, no terminaba de triunfar. Tuvo, parece, que cambiar de registro a guionista de series para poder llegar al mainstream. No sé cómo lo llegó a lograr y ese apartado de las biografías de ambos, Weiss & Benioff, será tratado seguro por libros y artículos en años venideros, como han sido descubiertas sus conversaciones con George R.R. Martin para convencerle de llevar a la tele sus novelas. Pero centrémonos ahora en la novela.

Lev es un niño, adolescente, en el infierno. Vive en el Leningrado acosado por las tropas Nazis de la Segunda Guerra Mundial. En estos días de Confinamiento nos encontramos en el punto vital perfecto para empatizar con una situación como la que vive Lev. Toda la población masculina en edad de combatir ha sido movilizada y separada se sus familias, que viven asustadas encerradas en sus casas. Cada edificio de pisos y manzanas de los barrios, se ha organizado entre sí para poder ayudarse unos a otros y, sobre todo, evitar que lo poco que poseen, sus casas, caiga pasto de las llamas de los bombardeos nazis. Lev trabaja como bombero de manzana junto a otros amigos de su edad, ancianos que no pueden luchar y las madres y abuelas. Continue reading «Libros – Ciudad de Ladrones (David Benioff, 2.008, Seix-Barral)»

The Witcher (Netflix, 2019) – Una Apuesta Narrativa Arriesgada

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Vaya por delante que no he jugado nunca en pc o consola a los juegos de Geralt de Rivia y tampoco he leído sus novelas, por lo que mi aproximación a la nueva serie de Netflix es más o menos virgen, al margen de que leo (y escribo) fantasía desde que tenia unos doce años, en todas sus variantes. Pero como os decía no conozco esta historia más allá que por lo que he visto en los ocho capítulos de la primera temporada de la serie de Netflix. Y la verdad es que está bien pero es algo complicada de seguir.

Supongo que todos aquellos que ya están habituados a la historia del Brujo de Rivia, las Hechiceras de Aretuza y la Monarquía de Cintra, habrán disfrutado desde el minuto cero de la serie pues la ambientación es notable, aunque algunos efectos cantan un poco la Traviata, y el elenco está bien elegido y se desempeña bien, pero yo tengo que reconocer que los saltos temporales unidos a los nombres del norte de Europa de los personajes, la complejidad de monstruos, ritos y tradiciones me han hecho que me costase un poco seguir el hilo. Es evidente que esta serie está pensada y realizada teniendo en cuenta que se iba a colgar en Netflix de golpe, es decir, que alguien con motivación iba a poder visionarla en dósis de dos o tres capítulos seguidos, a pesar de su hora de metraje por cada uno. Si hubiera que esperar a un nuevo capítulo cada semana creo que me hubiera perdido sin remisión.

Pero, con un poco de paciencia y dando un margen de confianza hasta el cuarto o quinto capítulo, la serie está bien y es muy disfrutable.

El universo en el que nos sumerge es fantasía pura y dura pero con un sútil toque científico diferenciador, lo que en términos generales es muy muy interesante. Palabros como: mutación mágica, caos y conjunción de esferas, son utilizados de una forma novedosa, lo que da un toque fresco al conjunto del relato.

Geralt de Rivia es un Brujo, un mutante que no puede considerarse humano porque tiene poderes mágicos y algunos atributos biológicos distintos, su pulso es cuatro veces menor al de un humano y carece de la empatía humana aunque esto, como iremos descubriendo a lo largo de los capítulos, parece que no es tan cierto, al menos con él.

Geralt alquila sus servicios, su espada, para acabar con monstruos, pero sólo lo hará si considera que lo son. Si son humanos bajo una maldición o son seres que piensan, no los mata, lo que de nuevo, no encaja mucho con un Brujo normal y, además, reduce mucho la población objetivo de sus servicios, como también descubriremos.

Henry Cavill, con su imponente físico, da vida al taciturno e irónico brujo bajando mucho la voz en sus diálogos. En términos generales bien, aunque te cuesta empatizar con el personaje unos cuantos capítulos, los que le cuesta al guion que saque un poco la patita y deje de parecer un robot…

Yennefer de (ininteligible, lo siento no lo he pillado) es una Hechicera que ha sido preparada para la Magia en Aretuza, una especia de Hogwarts de este mundo. Es muy muy poderosa, mucho más que las demás, aunque no queda del todo claro el por qué, es posible que por sus orígenes, pero no ahondó en esta teoría para evitaros spoilers.

Cirila, nieta de la reina de Cintra, Calanthe la leona, el que parece que es el reino principal del continente, unirá su destino a los personajes anteriores por un motivo que no desvelaré ahora y que no entenderás hasta que lleguen un buen puñado de Flash Backs a nuestro auxilio, allá por el episodio cinco o el seis.

En general, como ya habéis intuido, la serie está bien pero hay que tener la paciencia suficiente para seguirla. Por eso lo de la apuesta narrativa arriesgada pues a algunos este planteamiento les encantará, temo que los menos, mantendrá en ascuas a la mayoría y a otros hará que desistan muy rápidamente, sin llegar a los capítulos que dan la clave para continuar. Me recuerda en el planteamiento de esta primera temporada al que desarrollaba la primera de The Expanse, la serie de Ciencia Ficción que actualmente está en la parrilla de Prime Vídeo y en la que te iban paseando por todos los escenarios y te presentaban a todos los personajes principales pero de una forma aparentemente caótica que sólo tomaba sentido en el episodio final. Bueno, pues aquí le dan aún una vuelta de tuerca más con saltos temporales dignos de una película de Christopher Nolan aunque son más benévolos con el espectador y para el capítulo sexto ya te han dado suficientes claves para que te hagas una idea, más o menos, de cómo va el hilo conductor y la trama principal.

Se anuncia temporada dos. Pasada ya la prueba de la temporada uno y habituados a sus personajes e historias nos tendrán al pie del cañón para ver las nuevas aventuras del Brujo Geralt de Rivia, su caballo Sardinilla, Yennefer la Hechicera y resto de moradores del Continente donde la conjunción de las esferas ha permitido que compartan espacio elfos, humanos y monstruos. Es una verdadera pena que no esté ya disponible esta nueva temporada porque creo que la disfrutaríamos un montón, pero habrá que tener paciencia. ¿Quizá lo inteligente sería esperar a ver del tirón la primera y la segunda?

The Witcher: Nota Interludio 7

El Hombre Encadenado – Primera Parte – Disponibles en el blog los primeros doce capítulos

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Hola a todos, os presento mi novela: El Hombre Encadenado.

Para ayudaros a decidiros si os interesa pongo a vuestra disposición los primeros doce capítulos totalmente libres. Si os gustan, la novela completa disponible en Amazon.

Me encantaría tener feedback por vuestra parte. ¿Os ha gustado? ¿pensáis que alguno de los personajes no está bien construido o, por el contrario, os encanta la personalidad de uno de ellos? ¿creéis que las tramas que han aparecido pueden engancharos? o por el contrario, ¿alguna ha perdido gas?….

Pero antes de nada, una sinopsis para todos aquellos que aún no habéis leído nada de esta historia:

Durante los últimos trescientos años, un hombre ha permanecido encadenado en la Gran Sala del Fortaleza del Norte, sede de la Orden de los Guardianes del Escudo. Todos los meses el Hombre Encadenado atrae el Poder Cósmico durante la Descarga, el acto en el que los Guardianes absorben la energía suficiente para poder hacer Magia en la conjunción de las lunas. Si embargo el Hombre está exhausto, se muere ¿Qué ocurrirá con los Guardianes y todo su poder mágico y terrenal si el Hombre Encadenado muere?

Lento Fluir es una pequeña población de la Marca del Sur, la región fronteriza del Continente a cientos de kilómetros de la Fortaleza, donde el dominio de los Guardianes casi no se percibe. Linda con los territorios de los señores de la guerra del Sur y de las Piratas del Mar. Los lugareños tratan por todos los medios de mantener la paz rodeados de enemigos. Luca y París, una joven pareja, busca la felicidad junto a su pequeña hija adoptada cuando se dan cuenta de que la niña tiene otras capacidades.

Y ahora, los capítulos publicados en el blog, los primeros doce. Podéis pinchar para ir a cada uno de ellos. Leedlos y no os olvidéis de comentar!! Y si queréis, continuad la aventura en la novela completa, en Amazon.

El Hombre Encadenado – Capítulo 1 – Una Marca de Nacimiento

El Hombre Encadenado – Capítulo 2 – Darle la vuelta

El Hombre Encadenado – Capítulo 3 – Sus Ojos

El Hombre Encadenado – Capítulo 4 – Tres Piedras… Pequeñas

El Hombre Encadenado – Capítulo 5 – La Hermandad de los Niños Piratas

El Hombre Encadenado – Capítulo 6 – Una Cabeza

El Hombre Encadenado – Capítulo 7 – Un Reloj. Otro Reloj.

El Hombre Encadenado – Capítulo 8 – El Fin de la Magia

El Hombre Encadenado – Capítulo 9 – No soy un Botín

El Hombre Encadenado – Capítulo 10 – El Retorno del Poder

El Hombre Encadenado – Capítulo 11 – Ensoñación

El Hombre Encadenado – Capítulo 12 – Dom 1356

 

El Hombre Encadenado – Capítulo 12 – Dom 1356

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Si no has leído el resto de Capítulos de El Hombre Encadenado, por favor, navega por el blog para leerlos, los disfutarás!!

A partir de aquí, El Hombre Encadenado – Capítulo 12 – Dom 1356


“Dominique” susurró la voz. “Dom 1356, despierte por favor” repitió de manera mecánica la voz del control mientras la iluminación de la estancia aumentaba lentamente su intensidad y cambiaba de color hacia un amarillo cálido.

Dominique abrió los ojos. La película de plástico traspirable que le cubría por completo le permitía abrir los ojos y respirar con normalidad pero dificultaba sus movimientos por lo que se tenía que desplazar muy despacio para evitar destruirla antes de tomar su ducha matutina con radicales de iodo que atraparían, junto a la película protectora biodegradable, toda la radiación acumulada durante el sueño nocturno. Se levantó, desperezándose despacio, y fue al baño. Un haz de luz ultravioleta emitida por unas lámparas ocultas en el recinto de apenas tres metros cuadrados, lo irradiaron de arriba a abajo, activando su pituitaria, terminando de activar su reloj biológico y eliminando los restos de cansancio de la noche. Se encontraba bien, dispuesto para una jornada de actividad.

“Ducha” indicó con voz monótona. El rociador de agua empezó a expulsar líquido en forma de spray en todo el habitáculo de tal manera que toda la película que lo recubría fue desapareciendo poco a poco por el desagüe. La sensación que lo inundó fue de libertad cuando pudo volver a respirar sin ningún filtro, por mucho que el aire que aspirase estuviera colmatado de metales pesados.

“Secar” dijo, con la misma voz aburrida. El agua dejó de manar y fue sustituida por unos chorros de aire a una temperatura cercana a la de su cuerpo. Tras varios minutos, se encontraba completamente seco.

“Traje”. Un lateral del cuarto de baño se abrió y apareció un mono con un tono gris con el símbolo de los Vigilantes dibujado sobre el brazo derecho. “Autorización diaria habilitada” dijo la voz del control mientras un código 3D aparecía grabado por láser en la zona derecha del pecho, un código que le autorizaba a entrar en todos los lugares que tenía programados acceder en el día. Dom se colocó el traje que, automáticamente, se le ajustó al cuerpo y comprobó el contador de radiación que también se encontraba en el pecho al lado del código 3D. El contador permanecía de color verde, no había que preocuparse.

Sobre la mesilla, al lado de la cama, habían aparecido dos pastillas pequeñas de color verde. Dom las tomó y tragó automáticamente, sin agua. No había que malgastar líquido. Gracias a la dosis de alimento que suponían esas dos pastillas estaría nutrido y saciado por unas veinticuatro horas, treinta y dos si no hacía mucho ejercicio físico.

Se colocó delante de la puerta de la habitación. Extendió la mano hacia la misma, que se abrió con un pequeño ruido de deslizamiento. El pasillo al que salió el vigilante tendría unos cuatrocientos metros, en los que habría el mismo número de puertas y habitaciones. Dom vivía en la planta veinticuatro bajo la superficie, en un bloque dedicado a funcionarios de categorías medias. Al final del pasillo, la puerta llevaba directamente al muelle del metro que le llevaría a su destino. Hoy el día era diferente a los demás. Había sido convocado por los Directores al Consejo Mensual de Dirección. En la Cúpula. Sobre la superficie. Sintió cómo el sudor le bañaba la frente al recordar a dónde se dirigía. No le gustaba la superficie. A ninguno de los habitantes de La Zona les gustaba la superficie.

Subir hasta el nivel treinta y tres, hasta la cúpula de la dirección general, costaba unas tres horas de intercambios entre metros y comprobaciones de seguridad. Tras todo el viaje, el contador de radiación de Dom había subido un par de rayitas. Dom se encontraba esperando en una sala iluminada por luz natural, algo muy difícil de vivir en la Zona, de dimensiones bastante grandes, algo también complicado de ver. Él estaba sentado en un banco esperando su turno para entrar a la sala del consejo mensual de seguimiento frente a la mesa de la Secretaria del Director General. Una chica de unos veinte cinco años, atractiva y con tez bronceada, lo que probaba que era de una clase social acostumbrada a la luz de la superficie, tomaba notas y notas tras la mesa. A unos veinte metros se encontraba la puerta de entrada al consejo. Unas amplias claraboyas dejaban entrar la luz. Dom se levantó y avanzó con precaución hacia una de las más próximas. Dejó unos cinco metros de distancia de seguridad como si al acercase más algo malo pudiera pasar y el exterior le absorbiese y tirase de él hasta llevarlo fuera. El sol, pálido, iluminaba los edificios extrayendo reflejos que le hicieron guiñar los ojos. Dom sabía que él, como Vigilante, y el resto de la población que pertenecía a los Productores, nunca vivirían más allá de la superficie. Esos niveles superiores sólo se reservaban para viviendas y oficinas de los Directores, la casta que gobernaba la Zona. Productores y Vigilantes, se conformaban con pequeñas habitaciones en niveles bajo tierra con una protección ante la radiación mucho menos eficaz. De los Sacerdotes, la otra casta que poblaba la Zona, poco se sabía y mucho menos de dónde vivían. Dom hizo visera con su mano. Sabía perfectamente que estaban en invierno y que el sol no despedía una luz tan brillante como para resultar molesto para todos esos Directores, pero para él era tan reluciente que casi le quemaba los ojos. Oyó un pequeño carraspeo a su espalda, era la joven secretaria.

-¿Dom 1356? -Preguntó de manera retórica.

-A sus órdenes -respondió utilizando también la fórmula habitual de los de su clase.

-Bien -añadió ella satisfecha. No parecía como otros directores que había conocido. Dom sabía que sólo era una pose, pero aún así no pudo evitar que le resultara agradable-. Acompáñeme, por favor, ¿cómo prefiere que le llame?, ¿Dominique?

Dom había oído que los Directores no se trataban utilizando el código de su registro genético. El resto de clases no podían permitirse ese lujo. “Todo debe quedar trazado” se dijo mentalmente utilizando una de las principales reglas de los Vigilantes.

-Dom 1356. Por favor -respondió secamente. Otra respuesta no hubiera sido aceptada.

La joven sonrió mostrando una perfecta dentadura. Era un palmo más baja que Dom, un metro setenta más o menos, con una melena rubia peinada con enrevesadas coletas fijadas entre ellas con unos lápices de madera de vistosos colores. Dom había contado tres. Siete con el que tenía en la mano y los otros tres sobre su mesa. Su frente era amplia y la nariz resultaba muy conjuntada con unos pómulos afilados y vistosos. Las manos parecían suaves y cuidadas. El traje que vestía era de Director con lo que estaba realizado en un suave algodón con un añadido de material elástico en un color verde muy favorecedor, no como el gris con propiedades anti suciedad que vestía él. Calzaba unas botas acabadas en unos finos tacones de algo que era una muy buena imitación del cuero. Dom no creía que fuera cuero de verdad. Nunca había visto cuero de verdad. Pero, tuvo que admitir, “con los Directores nunca se sabe”.

A veces, en las noches de vigilia protegiendo alguna zona de producción sometida a una huelga o evitando que pobres engañados tratasen de escapar atravesando el escudo y muriendo al instante, alguno de los Vigilantes veteranos contaban experiencias ocurridas trabajando como seguridad en alguna fiesta de Directores. El lujo que reinaba, las locuras que hacían. Dom creía que nada de eso podía ser real, pero como decía el viejo adagio “con los Directores, nunca se sabe”.

Ella se percató de que la miraba y sonrió un poco más.

-Sabe, Dom 1356. Hace mucho tiempo que no recibimos a uno de los “suyos” por aquí. Tengo curiosidad por saber qué le trae ante el consejo mensual.

Dom se dio cuenta de que la Directora que hablaba con él debía de ser psicóloga social o investigadora del comportamiento. Él constituía el espécimen perfecto para su curiosidad. Decidió permanecer parapetado bajo la  apariencia de frío soldado que le servía de armadura en todas las situaciones aversivas a las que se enfrentaba en servicio.

-No tengo ni idea, señora- respondió mecánicamente y remarcando el “señora” para dejar claro  que la jerarquía le imposibilitaba cualquier relación con ella, aunque fuese una cálida charla.

-Está bien -dijo fastidiada al entender que aquél Vigilante quedaba lejos de su poder de fascinación-. Acompáñeme.

La joven lo guió por la estancia hasta llegar a la puerta que comunicaba con el consejo. La abrió y atravesó resuelta sin esperarle, tan rápido que él casi tuvo que corretear para colocarse a su altura. Se encontraban en un largo pasillo, con una mullida alfombra que hacía que las duras pisadas de Dom rebotasen. En las paredes del pasillo estaban colgados los cuadros de todos los directores generales desde el Evento. Desde Arthur Perkin, fundador de la Perkin´s Industrial S.A. y primer Director General. Un total de veinte directores hasta llegar al actual Julius. Julius Perkin, como le gustaba ser conocido aunque no tenía ningún parentesco con el original. Dom sólo lo había visto por la tele.

-Tiene suerte, Dom 1356 -dijo sonriendo la joven-. La Sala De Juntas es totalmente acristalada. Por eso la gente “de abajo” la llama “la Cúpula” -añadió remarcando la horrible manera cómo se referían los directores al resto de castas-. Hoy hace un día de invierno soleado. Disfrutará de la vista en todo su esplendor.

Y con esas palabras abrió una puerta y le indicó que pasase.

La sala era efectivamente espectacular. Debía de tener unos trescientos metros de longitud y el techo… el techo era una cúpula totalmente acristalada. La sensación era lo más cercano a estar en el exterior. Dom comenzó a sudar y sintió un pequeño ahogo.

No era la primera vez que tenía esa sensación como de vértigo. Hacía unos años había defendido una zona muy específica del escudo. Le habían reclutado para vigilar un área en la que parecía que habían aumentado los intentos de franquearlo. Cientos de pobres productores trataban de pasar al otro lado olvidando que eso era imposible y que significaba una muerte segura. Sin embargo, movidos por la desesperación y engañados por algún estafador se acercaban a ese lugar armados únicamente por tres piedras pequeñas del tamaño de pequeños botones, con los que aseguraban que podrían abrir un boquete en el escudo y pasar al otro lado. Algunos no atendían a razones y debían ser eliminados, otros admitían el error y eran enviados a reeducar. Durante los meses que duró la misión, Dom tenía que patrullar a cielo abierto horas y horas. Hubo un momento en el que pensó él mismo en traspasar el escudo. Cualquier cosa que le permitiese volver a cubierto para siempre.

En el centro de la estancia de la cúpula una mesa alargada poblada por una docena de directores. Y en uno de sus extremos una gran pantalla. Un director técnico, el escalafón más bajo de los directores, se esforzaba en explicar algún estudio del que era responsable.

-Señores voy a tratar de volver a explicarlo -un murmullo recorrió la mesa de los directores-. El hecho del empeoramiento de la salud mental de la población es evidente. Los gráficos obtenidos del muestreo habitual de los comportamientos de los productores así lo prueban, miren.

El técnico hizo un gesto y en la pantalla aparecieron unos gráficos de barras. “Psicopatía, aumento del veinte por ciento. Suicidios, aumento del veinticinco por ciento. Depresión, más del sesenta por ciento del total de la población” leyó Dom.

-¿Lo ven? Más del sesenta por ciento de los productores tienen depresión. La Psicopatía comienza a ser tan habitual que ya no sabemos distinguir quién lo es y quién no. Los asesinatos son diarios. Las tasas de suicidio son tan altas que hemos eliminado de los habitáculos todos los elementos afilados y ningún traje lleva ya ni cinturones ni cordones. No se deja asomarse al exterior a nadie que no esté autorizado médicamente y los cambios a nivel del metro se han vallado para evitar que los suicidas se tirasen a todas horas del día.

El murmullo fue a más. Uno de los directores se levantó.

-¿No está siendo un poco exagerado, señor? -Preguntó con un deje de sorna- creía que cuando se eliminó el sexo para la reproducción y se realizaba todo por medios de laboratorio ya hubo índices de suicido tan elevados que tuvimos que volver al método tradicional -apuntó, levantando alguna que otra carcajada entre el resto.

-Por raro que parezca estamos casi peor que aquella ocasión. Sé que muchos no nos perdonan a los técnicos que recomendásemos la reproducción asistida y la eliminación del sexo para los habitantes de la Zona. Mis antecesores pidieron perdón y yo mismo lo reitero. Pero esto es diferente. La recombinación de material genético es necesario. Hemos llegado a un nivel que necesitamos cruzar nuestro ADN con otros, con pobladores del Continente. Las mutaciones incompatibles con la vida se suceden, y los que llegan a término lo hacen con mutaciones del comportamiento tanto o más peligrosas que las otras. Debemos aceptar la situación, Director General. Es necesario abrirnos al Continente. No ya porque es injusto que llevemos más de trescientos años aquí encerrados por ese escudo que nos obliga a compartir nuestro día a día con la radiación del Evento. Si no porque lo necesitamos para sobrevivir.

La mesa estalló en discusiones. Unos con otros. Levantados, sentados, haciendo aspavientos, señalándose entre ellos. Dom nunca hubiese creído que eso pudiera darse entre la clase dirigente de la Zona. La información aportada por el técnico no le sorprendió. Vivía el día a día de los niveles inferiores. Recogían los cuerpos de los suicidas con volquetes y cada día había más asesinatos, incluso en serie. La situación era insostenible. Aunque los Vigilantes mantendrían la calma si era necesario. Por cualquier medio.

-Un momento -Un hombre de bastante edad, con unas pequeñas gafas colocadas sobre la nariz, se levantó y trató de tranquilizarles -. Un momento, caballeros, señoras. Es evidente que tenemos un problema. El profesor sólo indica que debemos centrarnos en ver qué podemos hacer con este problema. No es una orden. Él no intenta darnos una orden, ¿verdad, profesor? -La pregunta parecía inocente, pero cualquier pregunta inocente en los labios de Julius Perkin se convertía en algo más letal que una amenaza proferida en una taberna del último nivel bajo tierra.

El profesor asintió lentamente.

-Muy bien. Claro que sí -dijo Julius-. Encontraremos una solución, profesor. La encontraremos. Mientras tanto, háganos el favor de no compartir este informe más allá de este cuarto.

-Claro, …, claro señor -añadió titubeando el técnico-. Así lo haré.

El técnico recogió sus cosas y atravesó la sala camino de la puerta en la que Dom se encontraba. Justo cuando llegaba a ella y se dirigía a salir de la sala, la profunda voz del director General cruzó la estancia como si de un rayo se tratara.

-No lo olvide, profesor. No lo comparta… con nadie.

El profesor dio una última mirada a la mesa de los directores. Cuando volvió la cabeza y sus ojos se cruzaron con los de Dom, este vio algo que conocía muy bien. Terror.

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE «EL HOMBRE ENCADENADO»