El Ascenso de Skywalker – Podcast

Hola a todos!!! Hemos vuelto a darle al Podcast aprovechando el estreno del capítulo final de la Saga de La Guerra de las Galaxias: El Ascenso de Skywalker. Para nosotros un gran capítulo final. Ya sabes: escucha, comenta, critica…

Ir a descargar

Emboscada Final (2019, John Lee Hancock) – Una mirada cansada y hastiada a un suceso real

Esta producción de Netflix es un rara avis respecto a otras que se realizan hoy en día. Comparte con los film de autores consagrados como Eastwood, la quietud de la cámara y la contemplación de los grandes paisajes norteamericanos. Coloca la cámara en un punto de la amplitud de esas llanuras transitadas por las grandes autopistas americanas  y contempla, más que muestra, cómo la vida sucede en tiempo casi real. Hancock, su director, fue guionistas de dos de los títulos más importantes del Eastwood de los 90: Un mundo perfecto (1993, Clint Eastwood) y Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal (1997, Clint Eastwood) y el aroma del primero de ellos se percibe a lo largo de toda la cinta, incrementado todo ello por la coincidencia del protagonista, Kevin Costner.

emboscada_2

No acaban ahí los puntos de conexión. Kevin Costner y Woody Harrelson dan vida a una dupla de maduros descolocados en un mundo cambiante. La técnificación, aunque estemos en 1934,  es un hecho y los cowboys del siglo XIX que representan ambos, se ven envueltos en un entorno que no comprenden y que ha convertido sus propias andanzas juveniles en historias de leyenda de héroes antiguos, vacías de la sucia realidad y, por tanto, dulcificadas hasta la mentira. Un planteamiento muy similar a Space Cowboys (2000, Clint Eastwood).

Estas similitudes no son casuales. Hancock trata así de dotar de clasicismo a la cinta. Realmente los paisajes y la construcción de la pareja protagonista están conseguidos, pero la cinta naufraga porque no sabe atrapar la atención de los espectadores sobre las interesantes cuestiones que plantea y, simplemente, se despista a una caza al asesino, que aunque no lo parezca, no es lo importante.

emboscada_4

Estamos en 1934. Bonnie & Clyde, los famosos asaltantes de caminos de los años treinta a los que dieron vida Warren Beatty y Faye Dunnaway, siembran de policias muertos los caminos de California. Las autoridades son incapaces que atraparlos por un lado porque ellos saben como escaparse y por otro lado porque son como estrellas de rock para la población más deprimida. En una Norteamérica en la que el Big Deal aún no ha hecho efecto y la pobreza desencadenada por el Crack del 29 campa a sus anchas, los dos asaltantes que roban a los ricos y dan a los pobres, tienen el favor de la población. Los siguen en los periódicos como si de la gira de los Rolling Stones se tratase y los periodistas comentan los atuendos que Bonnie exhibe en sus crímenes. Por raro que pueda parecer, ambos asesinos gustan de vestir a la última moda y de copiar a los artistas del Hollywood dorado y eso, a los sensacionalistas medios de la época, les encanta y los tratan como patricios de la alta sociedad. Encumbrados por matar y vestir bien.

emboscada_final

Nada da resultado para atraparlos y el último recurso es resucitar a los Rangers. Los Rangers es un cuerpo cuasi irregular que parecía tener sentido en el antiguo oeste pero al que el tecnificado siglo XX los ha vaciado de sentido. El FBI puebla de micrófonos y escuchas los caminos, pero aún así siguen siendo incapaces de encontrar donde los dos asaltantes se esconden, basicamente porque olvidan el famoso Factor Humano. Frank Hammer (Kevin Costner), el ranger más famoso de la Historia, y Many Gault (Woody Harrelson) su alcoholizado compañero, son enrolados de nuevo para tratar de frenar la escalada de asesinatos. Con tácticas basadas en cómo perseguían a los cuatreros y los asaltantes de bancos, persiguen hasta dar caza a la banda de Clyde.

El proceso de cómo lo logran describe el camino del héroe del protagonista y es aquí cuando la película, y el guionista-director,  deja entrever las cuestiones de fondo que plantea y que son interesantísimas por lo actuales que resultan: la fama incomprensiblemente otorgada a los que menos lo merecen. La tecnificación en exceso, la superficialidad del uso de la ciencia que olvida a los buenos profesionales en favor de métodos, que por ser nuevos simplemente, no tienen por qué ser mejores. La violencia que el ser humano desencadena cuando no encuentra maneras de afrontar problemas que parecen irresolubles. El campo, lo rural, tan vacío y carente de facilidades, tan inaprensible y libre de la supervisión de las grandes ciudades, tan poblado de personas que buscan de manera individual su futuro y en los que las leyes dejan de ser obligatorias para ser circunstanciales. El dolor de un padre ante el monstruo en el que se ha convertido su amado hijo. La mezquindad, la ausencia de honor y de heroidicidad de los actos, y la necesidad de ocultar la parte más fea de la ralidad para mantener vivos los cuentos y leyendas que sirven de enseñanza de valores para las nuevas generaciones.

 

emboscada_3

Preguntas, como decimos, de plena actualidad, pero que la película sólo deja dibujadas, como un fondo del óleo que componen, de manera creíble, Costner y Harrelson.

Es, también, muy interesante, el estudio de la violencia que deja la película y la reflexión de la historia del «manos arriba» que cuenta Harrelson, que plantea cómo, a veces, actos realmente mezquinos son elevados a la categoría de hazaña por gente que nunca estuvo en el lugar y en el momento en el que sucedieron. Y cómo para acabar con los asesinos, a veces, la sociedad recurre a asesinos también.

Nota Interludio: 6

Emboscada Final; Título original The Highwaymen Año2019Duración: 120 min.

DirecciónJohn Lee Hancock; Guion: John Lee Hancock, John Fusco; Música: Thomas Newman ; Fotografía: John Schwartzman; Reparto: Kevin Costner, Woody Harrelson, Kathy Bates, Kim Dickens, Jane McNeill, Mike Young, Johnny McPhail.

 

Capitana Marvel (2019, Anna Boden & Ryan Fleck) … y al final llegó ella.

Tras el shock brutal al Universo Marvel desatado en los últimos minutos de Vengadores: Infinity War, no estaba muy claro cómo iban a salir de este embrollo para presentar una nueva película y un nuevo personaje. La mejor salida era la solución «Hodor» y así lo han demostrado con esta Capitana Marvel. Y a tal fin nos han embarcado en una aventura «hace veinticinco años» y además de presentarnos una nueva historia, la han salpimentado de guiños a aquellos que estos días nos sorprendemos al darnos cuenta de que el malogrado Kurt Cobain nos dejó hace ya la friolera de esos veinticinco años.

Capitana-Marvel-400x360

Ver a Brie Larson con una camiseta de NIN casi todo el metraje hace que un segmento de la población sonría sin darse cuenta. Y cuando suena Elastica y su «Connection» ya ni te cuento.

Capitana Marvel ha roto todas las taquillas. Sin embargo, a mi entender, Wonder Woman es mucho mejor película y fue más importante también fuera de las salas de cine. Aún así, Carol Danvers llega la última a la fiesta y promete tener muchísimo peso en la, a punto de estrenarse, Vengadores: Endgame. Veremos quien de las dos quedará establecida como la heroína de masas en los próximos años.

Y, sin temor a equivocarnos, esa sensación que transmite la película es lo mejor de la misma. Sales del cine recargado porque la carismática protagonista ha dado una buena zurra a todos y además has escuchado un montón de grunge y brit pop. ¿se puede pedir más? evidentemente, sí.

noticia-1550688081-capitana-marvel-mexico

La película está dividida en tres actos muy diferenciados. El primer acto nos situa en la capital del Imperio Kree, una especie alienígena gobernada por una Inteligencia Artificial que está en permanente guerra con otra especie, los Krull, que tiene la curiosas capacidad de metamorfosearse con el aspecto de cualquiera.

Escuchar a Nirvana en una película de super-héroes hace que se cuadre el círculo para todos los miles de seguidores que rondan los cuarenta. Eso es un hecho.

En esta parte, la película parece cortada. Es decir, debía de haber mucho más metraje que no ha cabido en los 120 minutos sobrados que ocupa el film. Si no, no se entiende cómo puede hacerse un primer tercio tan atropellado y sin aparente sentido. En esa fase asistimos a la formación de Vers, uno de los tres personajes que interpreta Brie Larson interpretando al mismo, es decir: Capitana Marvel, Carol Danvers y Vers. Vers, la kree, no puede dormir y prefiere pelear para entrenarse como la mejor luchadora posible para la guerra. Destaca Jude Law. Interpreta bien a Yon-Rogg, superior y mentor de la kree Vers.

captain-marvel-poster-jude-law

Pero falta pegamento en la historia y puntos que poder unir con la línea de la trama. Se nos hace trabajar demasiado como espectadores y vale, no estamos ante una película con la complicación de una de Bergmann, pero tampoco tiene mucho sentido que los directores no nos presenten las claves de la historia, por mucho que la historia sea fácil.

Tres actos bien diferenciados conforman la peli de la Capitana Marvel. El primero flojo, el segundo bueno y el tercero regular. Quizá hubiera sido mejor que las aventuras en los noventa de Carol Danvers hubieran tenido más peso en el film, con ese lujo de Samuel L. Jackson de escudero.

En la segunda fase de la película, la marciana Vers aterriza en el 1992 de Terminator 2 y todo mejora sustancialmente. La aparición de Samuel L. Jackson como compañero de la buddy movie en la que se transforma la cinta, obra gran parte del milagro. Hay un momento puntual en el que casi parece un capítulo de Expediente X protagonizado por Nick Furia y Carol Danvers, en vez de Mulder y Scully y la trama lo agradece.

capitana-marvel-pelicula-estudio-protagonizada-1_0_23_1050_653

Luego aparecen más rato los Skrull y se vuelve a convertir en el tebeo que es, aunque no al nivel de otros tebeos que hemos visto. No tiene, ni de lejos, la maravillosa trama y despliegue de personajes de cualquiera de los Vengadores, es obvio, pero tampoco llega a las de Capitán America ni Iron Man, los premium de la fase 1 de Marvel y, ni tan siquiera, a la segunda de Ant-Man.

wonder-woman-capitana-marvel

A pesar de todo, es una peli de super héroes, protagonizada por una actriz con carisma y oficio, no en vano posee un oscar, con ritmo y bien encardinada en el universo Marvel. Pero eso sí, y a mi modesto entender, no llega ni de lejos a poder igualar a esa magnífica película de aventuras y guiño friki que fue Wonder Woman.

Capitana Marvel; 2019; Dir.: Anna Boden, Ryan Fleck; Producción: Kevin Feige ; Guion: Anna Boden, Ryan Fleck, Geneva Robertson-Dworet, Jac Schaefller ; Fotografia: Ben Davis; Montaje: Elliot Graham, Debbie Berman; Protagonistas: Brie Larson, Jude Law, Ben Mendesohn, Samule L. Jackson, Lashana Lynch, Gemma Chan, Lee Pace, Clark Gregg, Annette Bening.

Nota Interludio: 6.5.

Podcast – Desde Rusia con Amor (1963, Terence Young)

Hola a todos de nuevo. Aquí estamos y os queremos presentar nuestro primer podcast especial sobre James Bond. Hemos elegido Desde Rusia con Amor, la segunda película del espía inglés.

Si te apetece pasar un buen rato «agitado pero no revuelto», descubrir algunas anécdotas interesantes que igual no conocías sobre la película o sobre el autor de las novelas de Bond, Ian Fleming o simplemente recordar las escenas más memorables de la peli, no te cortes y dale al play. Comentarios bien recibidos siempre!

  Ir a descargar

Podcast – Los Últimos Jedi (Star Wars VIII)

Una crítica de detalle no ha sido suficiente, aunque te invitamos de nuevo a leerla aquí, y hemos decidido dedicar un podcast completo al estreno con más polémica del Universo Star Wars. Escucha nuestro podcast, totalmente personal, en el que analizamos lo que nos ha gustado, y mucho, y lo que nos ha dejado tristes, y mucho, de esta nueva película Star Wars.

En este podcast tratamos de ser objetivos y no caemos en extremos, simplemente decimos lo bueno y lo malo de esta nueva película.

¡¡Que la fuerza te acompañe escuchando nuestro nuevo podcast!!

Ir a descargar

 

Crítica – Los Últimos Jedi (2017, Rian Jonhson)

Como todas las pre-Navidades de los últimos años nos enfrentamos a una nueva película de Star Wars. Digo «nos enfrentamos a una película de Star Wars» aunque casi mejor debería decir «nos enfrentamos por una película de Star Wars». Las críticas virulentas a favor y en contra de este, simple y llanamente, icono de la cultura pop inundan las redes sociales y los mass media. Como en otras ocasiones he venido diciendo desde este blog, los inundan incluso de manera desaforada y militante, más que, al menos, simuladamente objetiva.

Lo que es un hecho es que tenemos una película de 150 minutos (atención, ¡¡2 horas y media!!) cuya entrada cuesta lo mismo que otra de 90 minutos escasos y que pasa como un suspiro y que es, a ver y de eso muchas veces se trata, un claro exponente de lo que era el cine palomitero de aventuras de los ochenta, esa década mágica que unos poquitos años después de vivirla a todos les parecía hortera pero a la que ahora nos agarramos como la fuente fundamental de la definición de lo que realmente mola por ser el auténtico y primigenio estallido de lo pop y de lo friki cool. Otra cosa bien distinta es que esta película sea de Star Wars. O mejor dicho, que sea de lo que aquellos que vimos algunas de las pelis originales en el cine, en mi caso El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi porque la primera la vi en reposiciones y eso no cuenta para ser un pata negra, consideramos que es Star Wars. Y es que en esta segunda entrega de la tercera trilogía, Rian Jonhson, seamos sinceros: Disney, han tratado de hacer lo que intentó con las precuelas George Lucas pero de manera menos inteligente, es decir, dar sepultura de una manera elegante a la trilogía original y preparar a la masa a lo que viene, al futuro de Star Wars.

Hagámonos todos un favor y veamos esta película como lo que es: una peli de evasión y palomitera. No caigamos en la lucha hater ni en la alabanza porque sí. Estamos ante cine de aventuras. Y en eso, esta peli cumple 100 %.

Así pues, y en la parte de crítica de detalle de más abajo con spoilers indicados etcétera trataré de explicarme para aquellos que ya la hayan visto, esta Los Últimos Jedis es el carpetazo definitivo a los personajes originales y la toma de poder de los nuevos. Para hacer esto han tenido que dedicar mucha ingeniería creativa al asunto y se han decantado por apostar por el humor más que en otras entregas, aunque el humor siempre ha sobrevolado el mundo de Star Wars. Sin embargo, desde el minuto inicial de esta película te das cuenta que la socarronería va a inundar el amplio minutaje. Eso sí, de una manera inteligente y haciendo que funcione la maquinaria de la historia. A veces, también te descubres preguntándote si sin acudir al humor los actores que dan vida al General Hax o a Finn podrían haber desempeñado sus roles en estas películas. Para mí no, pero como ahora esto va de echar también unas risas pues quedan socorridas esas escenas con estos actores.

El humor toma la película con toques irónicos y autoparódicos. Está bien y algunos personajes como Finn o el General Hax lo necesitaban como agua de mayo. Nadie se creería esos roles si tuviesen que desempañarse como caracteres serios.

Es por tanto la película una sucesión de una miríada de tramas sin privilegiar una sobre otra, a excepción de el tour de force de Rey y Kylo Ren. Y es que el fan acérrimo de la Saga se pregunta constantemente a lo largo del metraje por qué Luke no aparece más en pantalla, por qué no instruye más, por qué no nos dice más cosas, pero es que, como decíamos, esto ya no va de Luke o de los Jedis, esto va de Rey y del amigo Kylo Ren. Así de sencillo. Esto va de cómo crear las bases para la Saga del Futuro. Y desde Disney saben que para ello había que mirar hacia atrás un rato pero ya, ahora se trata de mirar hacia adelante. Y a ver, que Rey no necesita más formación Jedi porque Rey ya ha hecho más de lo que ha hecho nunca Luke en una película.

2017-12-12t173845z_1685878371_rc15f2cdb7e0_rtrmadp_3_film-starwars.jpg_1385165282

Pero eso no nos debe hacer tener un mal concepto de esta película, todo lo contrario. Como decimos, es un ejercicio de cine de aventuras espaciales notable, bien guionizado y montado, con una música excelente, con unos efectos excelentes y al servicio de la trama, no único fin de la función, con unos personajes bien trazados e interpretados, aunque algunos innecesarios o mal elegidos. Una película que abrirá las mentes de los espectadores más jóvenes y que sirve de inicio de lo que vendrá a partir de ahora. En definitiva, cine palomitero.

Por último, antes de ir al detalle y marcar con el riesgo de spoiler esta crítica, me resulta familiar lo que se ha realizado en esta película. Salvando las distancias, ya ocurrió esto en otra famosa saga. En esa saga hubo un cambio generacional y la primera película tras ese cambio fue seria, adusta, con ecos del pasado. Sin embargo la película que hizo despegar a la nueva generación que se había adueñado de la Saga fue aquella en la que imprimieron un cambio de timón evidente, se entregaron a un humor irónico y, a veces, autoparódico, y rebajaron la intensidad emocional en pos de la acción. Los más viejos del lugar lo habrán identificado. Estoy hablando de La Espía que me amo, la película que hasta Skyfall mantenía los records de recaudación de la Saga de James Bond.

Al detalle

[A partir de aquí Spoilers]

Tenemos un problema evidente con esta película en la cantidad de personajes que tiran de tramas diversas y desvían la atención de lo que, a priori, parece el objetivo no sólo de la película sino de la Saga, es decir, la lucha de los Jedi contra los Sith. El Bien contra el Mal y el Equilibrio de la Fuerza. Sin embargo, como decimos, en esta película el foco hacia ahí es dificil de poner ya que está constantemente moviéndose en mil direcciones. Es más, el arco mejor trazado de la película no es la dualidad del, para mí, terriblemente elegido Adam Driver, Ben Solo, y Daisy Ridley, Rey, sino la madurez como lider que debe alcanzar Poe Dameron. Así es. El único personaje que nítidamente comienza en un lado y, escena tras escena, transita por un conociminto y aprendizaje ayudado de la mano de un mentor, Leia, y de un adversario, la vicealmirante encarnada por Laura Dern, es el personaje de Isaacs que pasa de ser un piloto con carisma pero inútil a la hora de planificar, a un líder a la que la mísmisima Leia le cede el testigo al final de la película.

wallpaper-star-wars-los-ultimos-jedi

Deja esto clara la idea de que Luke y su labor como mentor con dudas no es memorable en esta película y de hecho, sólo la aparición de Yoda, quién me lo iba a decir, nos retrotrae de verdad, repito: quién me lo iba a decir, a las verdaderas escasas escenas que tienen el absoluto mismo espíritu de la trilogía original, al Imperio Contraataca y su instrucción en Dagobah. Y es ahí donde la película remonta por el lado, vamos a decir, nostálgico de la Saga Original. Pero la Saga Original está ya para ese momento herida de muerte y próxima a dar paso a lo nuevo que vendrá, que será seguramente presentado en la película final de esta trilogía que nos ocupa.

Anti intuitivamente, y para finiquitar de manera más evidente aún el tránsito que se avecina, Rian Johnson planta una escena con dos soles en la que el Sol mayor se pone y el sol menor comienza a elevarse mientras Luke comienza su tránsito al mundo de los lejanos y cede también el testigo a Rey como la última y verdadera Jedi.

Por último, la eliminación del lider supremo Snoke, un personaje que no ha sido explicado en ninguna de las dos películas, que se desconoce de dónde viene a no ser que investigues en el universo expandido y que es eliminado de una forma tan simple, no hace más que reafirmar que hay en la casa del ratoncito prisa evidente por empezar con lo nuevo. O por cerrar este tema y pasar a otro, ya sean las películas de Han Solo o Obi – Wan o la explotación de los nuevos personajes del mundo de la Fox, productora que acaban de comprar.

También se hace evidente esto cuando se confirma, aunque podrá cambiar más adelante, que los padres de Rey no son Han y Leia, como podría parecer y sería lo más cercano a la Saga Original y, aunque forzado, lo mejor recibido por un fan acérrimo, sino unos chatarreros sin nombre. En caso de confirmarse en la próxima entrega, daría también carpetazo a la epopeya Skywalker ya que el personaje de Ben Solo, interpretado por el melifluo Adam Driver, no da para cerrar epopeya alguna por mucho que se reforme.

Último apunte para otra de las incorporaciones a la Saga, Benicio del Toro. Se echa en falta que no aparezca más. Tiene pocos minutos pero los aprovecha con carisma y presencia en pantalla. Veremos si este personaje es recuperado.

john-boyega-y-kelly-marie-tran-en-star-wars-los-ultimos-jedi-disney

Y también podríamos hablar de Finn y de su nueva compañera para liberar a Rey de los problemas sentimentales de una forma no traumática y que se centre en su nueva vida como Jedi, pero este personaje, de todos los planteados, es el que mayor pereza me da así que es mejor ocupar ese espacio haciendo referencia a los porgs esas criaturas que presentan en esta película y que funcionan a las mil maravillas solas y en conjunto con Chebwacca. Un acierto.

imagen-sin-titulo

Como conclusión, gran película de palomitas y cierre definitivo de todo aquello que representaba la trilogía original. La transición tranquila que quizá Lucas no supo hacer en su momento.

Nota Interludio: 8

Título original: Star Wars: The Last Jedi;  Año: 2017; Duración: 150 min.

DirecciónRian Johnson Guion: Rian Johnson (Personajes: George Lucas)

Música: John Williams; Fotografía: Steve Yedlin

Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis

Productora: Lucasfilm / Walt Disney Studios Motion Pictures

Web oficialhttp://www.starwars.com/the-last-jedi/

 

 

Reseña y Crítica – Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017)

Todos los que hemos sentido esa sensación de pasión, amor, admiración, bienestar y gozo que resume la mezcla excitante de ver una película magistral (también aplicable a un libro, disco o cualquier expresión artística) nos hemos preguntado alguna vez qué sería de la vida de sus protagonistas una vez que el fundido en negro los abandonó en su mundo imaginario. Qué ocurriría con la historia de amor de la pareja portagonista. Si vivirían felices y comerían perdices o una discusión por la educación de alguno de sus vástagos llevaría al traste su relación. Es humano y lógico querer una vez y otra revivir esa sensación primigenia y en ello se basa buena parte de la teoría de los arquetipos y del camino del héroe de los amigos Jung y Campbell. Es, en definitiva, humano no poder romper el lazo con aquellos personajes e historias que tanto placer nos han dado.

Por otro lado es necesario apuntar que nos encontramos en una fase de la producción del entretenimiento en el que se han dado la vuelta a muchas cosas y la principal es que el progreso artístico y la innovación, las nuevas historias y la creación de iconos y mitos se está dando mucho más en la televisión que en el cine. Es por eso que parece que mientras Juego de Tronos, Westworld, The Leftovers, Handmaid´s Tale o Narcos reinan en la televisión y en los corazones de los seguidores, logrando de paso dinero ingente con el merchandising, el cine se debe contentar con retomar historias de hace treinta años para conseguir movilizar de manera suficiente al público para que acuda a verlas y se logren magras recaudaciones.

Si lo pensamos bien y si somos fans de estas pelis míticas estamos de enhorabuena. Cada vez es más probable que se retome esa película que te marcó de pequeño y que se aplique a ello el mejor director del momento, con el mejor cast posible. Parece que esto es una tontería pero siempre tenemos la posibilidad de ver Grease 2 o Los Inmortales 2 para darnos cuenta de que años atrás esto no fue así y muy pocas secuelas se trataban con el respeto adecuado para ello y pasaban inmediatamente a engrosar las baldas de los videoclubes, muchas veces sin siquiera pasar por el cine. Estrenada directamente en video, como rezaban las caratulas de los VHS.

Hay muchas secuelas, precuelas y pelis de superhéroes actualmente. Es cierto. Pero al menos se realizan cuidando hasta el más mínimo detalle y con respeto a las originales. Blade Runner 2049 es un ejemplo.

Por otro lado, el pirateo afecta en estos momentos más al cine que a la televisión, básicamente porque Netflix y HBO están sabiendo cómo adaptarse mejor a este mercado actual. También ha llegado a afectar seriamente a la industria las tendencias del público de ver en webs como esta (me gustaría, en realidad el estudio está basado en el agregador Rotten Tomatoes) antes de ir al cine, opiniones de otros usuarios. Según estos estudios los malos resultados de todas las películas estrenadas en el pasado verano 2017 se deben a las opiniones tan polarizadas que se dan en los agregadores de cine.

Por tanto, y aunque en la actualidad dominada por las redes sociales, cualquier cosa o es una obra de arte o es un trozo de mierda humeante, vamos a analizar con sus partes buenas y malas esta esperadísima secuela de una de las películas más importantes de los 80, no sólo por su calidad cinematográfica, que también, sino porque influyó estéticamente de tal manera al mundo que aún hoy en muchas cosas podemos percibir ese ambiente que despedía la caza de Rick Deckard en el Los Ángeles de 2019 buscando los seis pellejudos liderados por Roy Batty.

Ryan Gosling: el nuevo Ford. Denis Villeneuve: el nuevo Scott. Hans Zimmer: el nuevo Vangelis.

Me he aburrido de escuchar que el 70 % del éxito de una película reside en su cast. Puede que sea así. Lo que es cierto es que para Blade Runner 2049 se ha tratado con mimo y detalle todos los apartados técnicos y creativos. Se ha encargado a un director capaz la responsabilidad de dar una vuelta de tuerca sin romper con el pasado a la atmósfera de la película. Villeneuve cumple a la perfección con el trabajo encomendado. Su ambientación y soluciones estéticas permanecerán en la memoria del espectador durante tiempo. Ha logrado hacer lo dificil fácil conectando con la película original y aportando novedades que resultan creibles y encajan aunque quizá eso es lo que algunos criticarán. En su momento Ridley Scott se inventó literalmente un mundo no visto anteriormente. El británico venía del subidón creativo más increible desde Kubrick. Los duelistas, Alien y Blade Runner. Una tripleta literalmente insuperable que compartía una estética infinita. Villeneuve es más técnico que Scott y por tanto no tan rupturista. Aún así, los ambientes son increibles y espectaculares. Y cinematográficos. Piden a gritos ser vistos en pantalla grande.

blade_2

La actuación de Ryan Gosling, ese tipo que está en absolutamente todas las buenas películas e incluso en alguna de las más malas también, transmite contención y tormenta interior. Es un tipo no tan físico como Fassbender pero con un físico importante. No tan carismático como Di Caprio pero con carisma a raudales. No tan circunspecto e introvertido como Christian Bale pero con una capacidad de mostrar que la procesión va por dentro importante. Es en definitiva el actor que puede tomar el relevo de Harrison ford y lograr lo que aquel no logró ni con Único Testigo ni con A propósito de Henry o El Fugitivo, esto es, el óscar.

blade_4

Hans Zimmer sale de esta trampa mortal con una pirueta con doble mortal. Su banda sonora es excelente. A diferencia de la de Vangelis no dispone de visos de una vida separada de la película.

Otro puntal excelente de la película es la banda sonora. Aquí tenemos al gran Hans Zimmer que se apunta un tanto increible al tomar la banda sonora de Vangelis, mítica e icónica, y reinterpretarla manteniendo lo mejor de su original y profundizándola a lo largo del metraje aunque, es cierto, no dispone de ningún tema que a priori pueda ser tan viral como el dedicado a Rachel o el de los títulos de crédito de la primera película. Este año Zimmer se lleva el oscar o por esta peli o por Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), creo que eso está claro. Me queda la duda de si Vangelis se ha negado a hacer este trabajo o es que no se lo han ofrecido.

Ana de Armas, el nacimiento de una estrella?

Y aún con estos treas ases mencionados cabe decir que a lo que realmente huele esta película es al inicio de una carrera fulgurante para la cubana Ana de Armas. Hipnotizante, bellísima, interpretando de una manera atractiva a un sueño virtual del protagonista. Ese viejo mito de robot que queremos que se transforme en ser humano interpretado de una forma delicada y creible. Triunfará si sabe elegir sus papeles.

blade_6

Y lo malo…

Hay parte mala también en esta película. El guión no desentraña correctamente las premisas que plantea. El personaje de Robin Wright, que inunda de tensión sexual cada una de sus apariciones, está subutilizado en la trama. El personaje de Gaff no resulta coherente con su aparición en la primera película. Y sobre todo el metraje. Excesivo.

Crítica a fondo de la película

[Atención a partir de aquí spoilers] Lo primero que echamos de menos es la voz de Constatino Romero leyendo las frases iniciales que nos informan de que la Tyrell Corp. llegó a fabricar hasta el Nexus 8 (recordemos que Batty y Rachel eran Nexus 6) aunque no dice quién sustituyó a Tyrell. Después, un apagón creado por un colapso medioambiental sume en el caos a la Tierra que sobrevive gracias a un nuevo genio empresarial similar a Tyrell llamado Niander Wallace, interpretado pésimamente por Jared Leto. Wallace compra la Tyrell Corp. y relanza el programa de creación de los replicantes haciendo que siempre obedezcan.  Recurrir a un apagón tecnológico es un buen recurso para explicar el poco avance significativo de la técnica entre ambas películas. Hay avances técnicos pero no los que deberían cubrir 30 años de diferencia, explicado sólo por ese apagón mencionado.

blade_3

K, Ryan Gosling, es un Blade Runner que desde inicio se dice que es un replicante, soslayando así la eterna duda que abarcaba a Deckard y que en esta película tampoco se responde correctamente. K es el mejor, trabaja para la señora, Robin Wright en plan mujer absolutamente fatal, uno de los mejores personajes y actuaciones del film.

Robin Wright está soberbia. Borda su papel, el mejor perfilado e interpretado del film.

K inicia la investigación retirando a un replicante (Bautista, el de la lucha libre) que oculta unos huesos. Hasta aquí la película es sobresaliente. La estética es superlativa, la música de Zimmer está al nivel pedido y Gosling da la imagen adecuada para un replicante que caza a replicantes. Es aquí cuando, a mi entender, el guión comienza a flojear por querer imbricar explícitamente esta película con la anterior. Me explico, creo que esta película podría haber sido mayor si hubiese asumido en solitario las tramas de su desarrollo sin recurrir a los personajes de la anterior. Resulta forzado cómo llegamos hasta la deducción de que los huesos son de Rachel y resulta forzado cómo K encuentra a Deckard en Las Vegas. Las escenas de la ciudad en el desierto son espectaculares pero resultan lentas y, lo que es peor, la trama parece innecesaria. Para qué debe ir K a buscar a Deckard si la vieja que lidera la resistencia tiene toda la información necesaria. Por qué K se empeña en salvar a Deckard si Deckard no sabe quién es su hija, ni que existe, ni nada. En definitiva, Deckard sobra en la trama y el director lo sabe y el guionista también. Por eso, cuando todo acaba y vemos a Deckard colocando la mano en la «jaula» de la creadora de recuerdos, la sensación que nos embarga es de pequeña decepción. Decepción porque comprendemos que por satisfacernos como fans de la primera hemos «limitado» la película. Otro tema es que sin Deckard y Rachel la posibilidad de la concepción entre replicantes nos sonase a algo conocido y sin interés.

blade_7

Las tramas secundarias, a excepción de la historia de amor entre Joi, Ana de Armas, y K, tampoco convencen. Jared Leto está fatal como el gurú de los replicantes, su búsqueda de una replicante que consiga tener hijos se presenta atropellada y, un poco, sin sentido. La acólita de Leto, la replicante Luv interpretada por la holandesa Sylvia Hoeks, es un cliché con patas y parece sacada de Terminator 3. Toda su búsqueda de K es ininteligible dentro de un metraje de casi tres horas.

blade_5

La escena en la que retomamos a Rachel y su ejecución es un «no sé muy bien a qué viene esto» que la cara de Harrison Ford no hace más que reforzar. Y la escena del ejército de replicantes presto a hacer la revolución hace que sueltes un «sapristi, que no hagan de aquí una serie».

En definitiva una gran película técnica que podría haber sido más si no hubiera tenido que enlazarse tanto con su precedente, aunque si no se hubiera enlazado de este modo seguramente esta película no habría salido adelante. Una paradoja propia del universo de Philip K. Dick.

Nota Interludio: 7

 

 

 

 

 

Máquina de Guerra (War Machine, 2017, David Michôd)

La película que nos ocupa es la primera en la colaboración entre la productora Plan B de Brad Pitt y el gigante de la producción televisiva Netflix. Una apuesta, en principio ganadora, en búsqueda de un público adulto y comprometido por producciones de calidad y temas de actualidad, lideradas en sus roles principales por actores conocidos y de prestigio.

Glen McMahon es un general de cuatro estrellas graduado en West Point y Harvard, que ha dedicado toda su vida al ejército de los Estados Unidos. Su último destino ha sido Irak y ha tenido un enorme éxito debido a sus tácticas de contra insurgencia. El presidente Obama decide enviarle al otro teatro de operaciones con el que lidian los norteramericanos tras los atentados del 11 S, es decir, Afganistán. El objetivo del Presidente, acorde a su forma de pensar y a lo que ha prometido a los electores, es ir poco a poco transfiriendo el mando del país a los afganos y poder desmovilizar tropas. Enviar de regreso a casa a los soldados americanos que llevan más de ocho años en esa parte del mundo.

Glen, acompañado por una retahíla de colaboradores a cada cual más estrambótico toma el mando de la fuerza internacional en Afganistán, la ISAF. Desoyendo cualquier consejo de las autoridades civiles americanas, McMahon decide establecer un plan para ganar una guerra que todo el mundo cree inútil y perdida.

Embed from Getty Images

El reparto al completo acompañado por los mandamases de Netflix

El general McMahon es un trasunto del general Stanley A. McChrystal y toda la historia descrita por la película es una historia real. Junto con su mentor, el también general David Petraeus,  compuso la debacle de la dupla de generales más brillantes y respetados de la primera legislatura Obama.

El primero cayó debido a los hechos que describe esta película y el segundo cuando, tras ser propuesto como jefe de la CIA, se le descubrió una relación extramarital que él negó.

Ambos, generales de cuatro estrellas y de ideología conservadora, presentaron sus renuncias de manera casi consecutiva al presidente demócrata. Ambos constituían un nuevo modelo de general norteamericano preocupado por el mando pero también por la repercusión de sus acciones en la opinión pública, tratando de controlar los medios de masas y concediendo entrevistas y reportajes de manera habitual a medios como Rolling Stone, Time, Newsweek o GQ.

Pitt encarna al general Glen McMahon un personaje basado en el real Stanley McChrystal, general norteamericano que dirigió la coalición internacional en Afganistán.

La película nos presenta al personaje principal sometido a una serie de rutinas espartanas y estúpidas. Separado de la realidad e imbuido en su propio mundo. Un bufón que se cree un héroe, acompañado por una cohorte de colaboradores que no aspiran a otra cosa que a hacerle una gracia o una lisonja. Caracterizado por un Brad Pitt excesivo y con rictus continuo y forzado. Algo que según va avanzando la trama va relajándose pero que de inicio es tan evidente que no deja otra consideración. Pitt está tan sobreactuado que no sabemos si la película es una parodia satírica o símplemente una comedia chusca.

No mejoran la situación los compañeros del general, su asistente, su compañero de armas, el chico para todo e incluso el observador afgano que le acompaña. Todos parecen sacados de una película de los hermanos Marx.

Y sin embargo, todo el resto del mundo es normal. Es decir, puede que el general sea un personaje de Ibañez en un tebeo de Mortadelo y Filemón, pero el Embajador americano en Irak es un personaje normal, alguien que sabe exactamente dónde se encuentra y lo perdida que está la batalla a la que se enfrentan.

Pitt lanza soflamas a sus soldados medio estúpidas por lo simplistas que llegan a ser, pero los soldados y las dudas que les atrapan son reales y, en cierta forma, letales.

Puede que la panda del general sean los típicos americanos de Wisconsin de visita por Europa, insultando el modo de vida europeo, la miríada de países diferentes que la componen y lo estúpido, a sus ojos , de que en 1000 km de distancia haya diez paises con sus diferentes ámbitos territoriales y políticos. Pero, los líderes europeos que le reciben actúan de forma normal y coherente y, de hecho, desnudan al emperador cada vez que pueden, ante los atónitos ojos de los colaboradores del general, que siguen, erre que erre , proclamándole como el único capaz de ejecutar la tarea encomendada.

Es más, Obama o Hillary Clinton, que también aparecen en la película, actúan consecuentemente, circunscribiendo definitivamente la estulticia sólo al general y sus acólitos.

La película está narrada por el periodista que destapó las actuaciones del General y sus colaboradores durante un viaje por Europa. Por ello, la forma de ser a ojos del periodista de los personajes se traslada a sus caracterizaciones. Sin embargo, el resto del mundo actúa de manera normal por lo que el espectador cae en el asombro de ver a un Brad Pitt de opereta tratando con personajes normales.

Todo esto es debido a que el narrador de esta película es el periodista Michael Hastings, el que escribió la historia en Rolling Stone que concluyó con la renuncia del general, que luego hizo una novela y sobre la que se basa el guión de la película.

Este narrador trata los hechos de una manera objetiva y coherente a excepción de los relacionados con el general y sus amigos. Para añadir un poco más de pandemonio al asunto, no sabemos quién es el narrador de la película hasta el casi final de la misma, en la que es presentado. Por tanto, a no ser que el espectador esté avisado de antemano, huelga decir que esta forma de relatar, en la que ves deambular a Brad Pitt como si de un bufón se tratara, mientras el resto de personajes actúan de forma coherente, te sume en un proceso de perplejidad que te separa de lo que la película realmente está contando.

Y es una pena. Es una pena porque los acontecimientos descritos por la película, la relación entre los americanos y sus socios de la Coalición Internacional, los errores estratégicos y, sobre todo, la dificultad sobrehumana de repetir la experiencia norteamericana en el Japón post Segunda Guerra Mundial en Irak y Afganistán, dan para una película de cinco estrellas. Pero no es esta. Aquí se desaprovechan todos esos mimbres en pos de presentar a un bufón al que se le ha enviado a cerrar el chiringuito de una manera decorosa y, de manera unilateral, se niega a hacerlo.

En un momento de la película el narrador dice « me hubiera gustado pasar a la historia por mi articulo pero todo quedó como la caida de otra celebridad por un escándalo» y eso, precisamente eso, es lo que ocurre con la película, igual de manera intencionada. Podría haber descrito una realidad cruda y fiel del choque entre la forma de pensar militar y civil para afrontar un problema. Sobre cuándo es necesario darse cuenta que no se puede hacer más y que todos los esfuerzos en una dirección están condenados al fracaso. Sobre cómo de vigente en la Norteaméricana actual está la famosa escena de Apocalypse Now en la que Robert Duvall declamaba » estoy aquí luchando por estos vietnamitas porque dentro de cada uno de estos amarillos hay un americano luchando por salir». Sobre, en definitiva, la situación geoestratégica y el intervencionismo occidental. Pero no, esta película tira por el camino de en medio de la simplificación y, con ello, no satisface ni a unos ni a otros.

Puede que toda esta aproximación de la historia, esté basada en la forma de la película Los Hombres que miraban fijamente a las cabras (2009, Grant Heslow) pero definitivamente, todo lo que allí fallaba, falla aquí de nuevo.

Los hechos que describe la película habrían dado para una película mejor, quizá menos dura con el General pero más descriptiva con la situación real y el por qué de la misma. Se echa de menos un estilo más parecido a La Guerra de Charlie Wilson (2007, Mike Nichols) por ejemplo.

Eso sí, el apartado técnico es mayúsculo y la película tiene una factura perfecta.

Por último un pequeño apunte. Es espectacular la escena en la que McMahon es llamado por el presidente Obama a Copenaghe. Allí el general espera junto a una línea de gente a que el presidente le invite a subir al Air Force One. El actor que interpreta a Barak Obama no enseña su rostro, pero sólo por la forma de andar perfectamente calcada a esa intransferible forma de andar de Obama, merecería un premio. Excelente.

Título original:War Machine, 2017; 122 min. Estados Unidos;Director David MichôdGuion: David Michôd (Novela: Michael Hastings); Música: Nick Cave, Warren Ellis; Fotografía: Dariusz Wolski; Reparto: Brad Pitt, Anthony Hayes, John Magaro, Anthony Michael Hall, Emory Cohen, Topher Grace, Daniel Betts, Aymen Hamdouchi, RJ Cyler, Alan Ruck, Nicholas Jones, Will Poulter, Lakeith Stanfield, Ben Kingsley, Meg Tilly, Tilda Swinton, Griffin Dunne, Josh Stewart, Kola BokinniProductora: Plan B Entertainment; Distribuida por Netflix.

NOTA INTERLUDIO: 6

Ghost in the Shell, el alma de la máquina (Rupert Sanders, 2017)

Dentro de la marabunta de proyectos para trasladar a live action películas con solera dentro de la animación, quizá nos enfrentamos en Ghost in the Shell a una de las adaptaciones más difíciles. Ghost in the Shell nació como manga, o comic japonés, a inicios de los noventa dentro de las corrientes cyberpunk que dominaban la ciencia-ficción desde finales de los setenta y que son una vuelta de tuerca desde una perspectiva orgánica a las novelas seminales de robots de Isaac Asimov.

Desde siempre la ciencia ficción ha sido utilizada para realizar preguntas profundas y tratar de responderlas sin estar sometido a las convenciones de la realidad y sin las barreras de la técnica, es decir, desde la libertad. Y así se plantea la historia original de El alma de la Máquina, una revisitación a las preguntas filosóficas primarias del ser humano (quiénes somos, qué es el alma, qué es la individualidad, por qué podemos perderla, cuándo dejamos de ser seres humanos, qué ocurre cuando duermo, qué es la consciencia, …) desde la premisa de una protagonista femenina que resulta del transplante de un cerebro orgánico a un cuerpo sintético. El alma espiritual atrapada en la cáscara física a la que, alegóricamente, se hace referencia en el título.

La Ciencia-Ficción es un género que permite plantear cualquier pregunta sin tener que ceñirse a lo convencional para responderla. Qué es el alma, cuál es el futuro del ser humano, … presentadas en un entorno inventado, nos habilita cualquier línea de pensamiento, por muy irreal que a priori nos parezca.

La película Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995) no fue, o al menos en mi ciudad, estrenada en salas comerciales y yo tuve la oportunidad de visionarla en unas jornadas sobre manga que se organizaron en 1997 en la Bibilioteca Municipal Ignacio Aldecoa de Vitoria. Hace nada más y nada menos que 20 años.

Dentro de la colección de películas que se iban a proyectar destacaba como una supernova la brillante Akira (Katsuhiro Ōtomo, 1982) y la sala se llenó para verla. Sin embargo esta, la subtitulada como El Alma de la Máquina, era menos conocida y muy pocos acudimos a la cita, algunos como yo movidos por ver una peli en vez de estudiar algún tema aburrido de la universidad. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula.

El anime del 95 en el que esta película se basa es un punto de inflexión en el género. Por ello, esta película va a ser escrutada con lupa por aficionados de todo el mundo.

El tono general de la película, con escenas de acción superlativas junto a escenas sin dialogos y dominadas por una poesia narrativa muy acusada. Las capas del guión con profundidades filosóficas no acostumbradas en una película de animación. La anticipación cyborg que se planteaba, con humanos evolucionados con partes mecánicas, pérdida de intimidad, corrupción política y tramas de poder en el gobierno que dominaban a su antojo a la sociedad a la que pretendían servir. Todo en general, presentado con la riqueza visual acostumbrada en los animes, hacía que quedases atrapado por el universo planteado y su recuerdo perdurase en el tiempo.

Por todo esto, el anuncio de que se iba a trasladar a imagen real suponía una bivalencia entre la ilusión y el temor al «a ver qué van a hacer estos de Hollywood» habitual.

Embed from Getty Images

El cast de la película junto al director Rupert Sanders (el primero de la izquierda); Scarlett, Takeshi Kitano, Juliette Binoche y Pilou Asbæk.

La mayor Mira Killian (Scarlett Johanson) conocida simplemente como «la Mayor» es la lider del equipo de acción de una fuerza especial del gobierno denominada Sección 9. La Mayor es aparentemente normal pero realmente es un experimento, la primera de su especie, un cerebro de una persona transferido mecánicamente a un cuerpo sintético. La Dra. Ouelet (Juliette Binoche) es la responsable científica del proyecto experimental y ejerce de algo parecido a una madre para la Mayor. A ella acude cada vez que tiene que ser reparada tanto física como espiritualmente y la doctora monitoriza todos y cada uno de los recuerdos y sentimientos que la Mayor tiene. La Sección 9 está dirigida por el jefe Aramaki (Takeshi Kitano) y formada por varios humanos con diferentes grados de «evolución«, esto es, de mejoras cibernéticas. De entre todos ellos destaca Batou (Pilou Asbæk) el compañero de la Mayor y, quizá, su único amigo.

Qué es el alma. Qué le da a un ser humano su humanidad. Cómo puede dejar de serlo. Qué es la consciencia y la conciencia. Dónde está el límite entre máquina y humano. Qué te hace dejar de ser un individuo diferente al resto. Estas son las preguntas que se hace el personaje de Scarlett Johansson a lo largo de la película.

La sección 9 está muy relacionada con Industrias Hanka, la desarrolladora principal de robots y mejoras ciber-orgánicas para humanos, aunque se supone que se debe al gobierno.

Una serie de asesinatos de responsables científicos de Industrias Hanka hará que la Mayor y sus compàñeros se internen en una peligrosa investigación en la que un extraño y desconocido personaje amenaza con hackear las mentes conectadas a la «red», el entramado mental al que el 73% de la población mundial se ha integrado una vez que ha decidido evolucionar gracias a las mejoras cibernéticas.

La Mayor deberá avanzar en la investigación mientras se enfrenta a todos y cada uno de sus propios miedos en un paralelismo bastante evidente con las novelas de Sherlock Holmes y el doctor Moriarty. Como sabemos, el ABC de una buena historia es aquella en la que el protagonista tiene un adversario de su nivel o incluso mayor.

Visualmente la película es excepcional. La acción y coreografía de las escenas, los decorados, los robots, el arte en general es absolutamente apabullante. Muchas escenas de la película de anime están directamente trasladadas a la realidad de una manera más que fiel. Los edificios, los ángulos, ambientaciones completas como la de la escena del submarinismo o el propio «nacimiento» de la Mayor son tales y como aparecían en la animación e incluso, en algunos casos, los cambios necesarios para traerlos a la vida han mejorado el conjunto.

Visualmente esta película es un ejercicio notable. Quizá no llega a ser la revolución de Matrix pero sí que es un punto y a parte respecto al resto de películas live action que se han estrenado hasta el momento.

La ciudad, un Tokyo no declarado, peca en exceso de un tributo a Blade Runner (Ridley Scott, 1982) pero se puede entender ya que toda película con una temática cyborg debe beber de la piedra filosofal de la estética del género.

La trama avanza sin respiro, no hay tiempos muertos, es más, se hace corta. Si hay algo que echarle en cara a esta adaptación es que se ha pecado de simplificación en la profundidad del tema. Todas las premisas argumentales están ahí, no se ha obviado ninguna, pero su planteamiento se presenta sin el detalle y la ceremoniosa contemplación del anime. Las escenas que dan pie a hablar del alma, los conflictos con la individualidad, el sentido de la vida, el asesinato de los débiles,…, todo está ahí, pero también es cierto que ocupan menos espacio de metraje que la pura acción espectacular. Muchos opinarán que eso ha restado profundidad a la película pero no seré yo uno de esos. El que quiera preguntarse el por qué de la existencia lo puede hacer con esta película tantas veces como con el anime si no más. Sólo hay que estar dispuesto a leer de manera global el lenguaje cinematográfico total que plantea.

Podemos establecer paralelismos de nuevo con Blade Runner y, es más, seguramente los mismos que dicen que esta película peca de superficial esperarán con el cuchillo entre los dientes la segunda parte de la icónica película de Ridley Scott. Pero no es cierto. Esta película transmite los interrogantes adecuados y es quizá el espectador el que tiene que tomarlos. Puede hacer falta más de un visionado para ello, pero lo mismo pasó en su momento con la historia de los replicantes y, de hecho, el fracaso incial con el que fue recibida, tornó con los años en el éxito incontestable con el que es considerada en la actualidad.

Scarlett Johansson demuestra que es una estrella de acción con trasfondo. No necesita del resto de Vengadores para brillar como protagonista. Ella se basta sola.

En cuanto a los actores creo que debo reconocer que la discutida elección de Scarlett Johansson como el rol protagonista ha sido, viendo el resultado, un absoluto éxito. Scarlett realiza un trabajo redondo interpretando de manera circunspecta a la Mayor cuando se trata de su vida «civil» y de manera ágil y potente cuando la acción así lo requiere. Sus trabajos anteriores como Viuda Negra y como la omnipotente Lucy han hecho que nadie dude de la valía de la actriz como heroína de acción. Y en cuanto al trafondo psicológico que destila el personaje, es pecata minuta frente a otros trabajos a los que se ha enfrentado. Además, Scarlett, «puede» con la película, que descansa totalmente sobre sus hombros de estrella absoluta.

Embed from Getty Images

Scarlett Johansson, estelar en esta película.

Las participaciones como secundarios de lujo del gran Takeshi Kitano y la no menos grande Juliette Binoche se resuelven a favor del japonés por amplia ventaja. A pesar de los años, Kitano continúa siendo Kitano y su aura sigue impertérrita luciendo en pantalla.

Mención especial para el compañero de la mayor Batou, interpretado por el danés Pilou Asbæk y que a los aficionados al mundo de Canción de Hielo y Fuego les sonará por interpretar al furioso Euron Greyjoy. En esta película hace un papel clavado al personaje animado y está soberbio.

En el aspecto musical también es notable la banda sonora, que acompaña a lo largo del metraje con acierto siendo lo que debe ser, música con bases electrónicas a veces inquietante, otras veces resplandeciente.

En definitiva, notable adaptación llevada a cabo por el director Rupert Sanders, del que hasta el momento sólo conociamos Blancanieves, la Leyenda del Cazador (Rupert Sanders, 2012) y sus devaneos con la estrella de la misma, Kristen Stewart.

Dirección: Rupert Sanders;Reparto: Scarlett Johansson, Michael Pitt, Juliette Binoche, Michael Wincott, Pilou Asbaek, Takeshi Kitano, Chin Han , Joseph Naufahu y Christopher ObiTítulo en V.O.: Ghost in the Shell; Nacionalidades: USA Año: 2017 Fecha de estreno: 31-03-2017;Duración: 106 min;Género: AcciónColor o en B/N: Color; Guion: William WheelerFotografía: Jess Hall;Música: Clint Mansell

Nota Interludio: 8.5

La Bella y la Bestia (Bill Condon, 2017)

Disney, ese imperio todopoderoso que controla no sólo al ratón Mickey y el pato Donald sino todo el compendio de Princesas Disney, películas clásicas, Marvel, con los Vengadores, LucasFilms, con Star Wars e Indiana Jones, Pixar, aunque con un acuerdo siempre en peligro, … Bien, pues ese imperio estuvo a punto de pasar a mejor vida en los ochenta.

Los video-juegos, el video casero y sobre todo, la marcha del gran animador Don Bluth de la compañía del ratón y la fundación de su propio estudio, estuvieron a punto de dar al traste con la compañía fundada por el gran Walt. Sé que puede parecer una locura, pero en 1988 nadie daba un duro por el estudio de animación. Se consideraba tierra quemada. Sus parques de atracciones perdían dinero a espuertas y el cartel de cierre estuvo a punto de ser colgado varias veces.

No nos debe sorprender pues la otra gran compañía que domina la actualidad, Apple, también estuvo a punto de quebrar en esa época. Y es que los ochenta significaron un cambio en el consumidor medio tan importante como el que, con todo el bombo internetero, estamos sufriendo ahora. Si no más.

Pero como le pasó a la empresa de la manzana cuando reincorporaron a Steve Jobs, Disney se recuperó volviendo a sus orígenes, que en su caso era crear películas con historias que marcasen generaciones. Y eso fue lo que ocurrió en 1.989 con La Sirenita (Ron Clements, 1989). La bonita y simple historia de amor de Ariel, la hija del Rey del mar, atrapó de tal manera al público  que por sí sola fue capaz de girar a favor la caida libre de Disney.

El siguiente y ambicioso paso lo dieron en 1.991 con La Bella y la Bestia (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991), primera película de animación que logró el increible hito de ser nominada a mejor película en la ceremonía de los oscars junto a nada menos que JFK (Oliver Stone, 1.991), Bugsy (Warren Beatty, 1.991), El Príncipe de las Mareas (Barbra Streissand, 1.991) y la ganadora, El Silencio de los Corderos (Jonathan Demme, 1.991). Recordemos que por aquella época sólo cinco películas competían por la estatuilla de mejor película y, entre ellas, se coló este hito en la animación.

Por todo esto, la adaptación a live motion de La Bella y la Bestia no podía ser cualquier cosa, ni se podía resolver de cualquier manera y el Estudio ha querido tirar la casa por la ventana. Actores famosísimos y muy competentes, un director especializado en hacer películas éxitos de crítica y público, efectos especiales a tutiplén y la historia, extendida por más de dos horas dando al espectador todo lo que, posiblemente, estaba esperando.

Embed from Getty Images

Emma Watson, la bella «de verdad».

Y sin embargo, tras su visionado nos queda un sentimiento de, al menos, pequeña ¿decepción? No sé si sabré explicarlo pero tratemos de hacerlo.

Los primeros minutos de la película nos introducen en la historia de La Bestia (Dan Stevens), un insoportable y mal criado príncipe que es encantado por una hechicera por su hortera forma de vida, centrada en lo más superfluo. Tiene de plazo para cambiar hasta que caiga el último pétalo de una rosa encantada y como hándicap le convierte en un monstruo horrible, que sin embargo, al menos a mí, me parece hasta mono.

Bella (Emma Watson) es una, redundantemente, bella habitante de un pequeño y recóndito pueblo del interior de Francia a pocos kilómetros del castillo encantado en el que La Bestia padece su hechizo.  A pesar de su belleza, sus vecinos la consideran un bicho raro porque le gusta leer (sí amigos, así es) y, parece, no tiene interés por casarse.

Su padre Maurice (Kevin Kline), otro bicho raro, parece relojero o inventor, no sabemos muy bien. Se dedica a hacer pequeños mecanismos que vende en un mercado, posiblemente en París. Bella siempre le pide a Maurice que le traiga una rosa y su padre siempre lo hace. Un hábito que les dará más de un problema como veremos.

Gastón (Luke Evans) suspira por casarse con Bella, pero lejos de ver en ella la mujer fuerte y decidida que es, lo que ve es una muesca más en sus victorias. Él es un cazador y Bella, la presa más cotizada entre las casaderas del pueblo.

A su lado Le Fou (Josh Gad) un simpático personaje con un carácter gay evidente que suspira por Gastón y le lisonjea repetidamente. Este personaje es el primer acercamiento a un homosexual realizado desde Disney y, por ello, será recordado para siempre.

Una tormenta en la noche atrapa a Maurice a su vuelta al pueblo y deberá resguardarse en el castillo encantado, allí cometerá un error y La Bestia le atrapará. A partir de ahí, una valiente Bella luchará por liberar a su padre y de paso conocerá el amor verdadero, ese que sólo se basa en el interior.

En definitiva la historia es la que es, no busquemos nada más pues si bien es cierto que se ha añadido metraje y, para ello, se ha dotado de más trasfondo a los dos personajes principales, no lo es menos que esos añadidos no logran dar información importante o necesaria y por tanto, como dice siempre el maestro de guionistas Robert MacKee «si una escena no hace que el espectador cambie su punto de vista entre el incio y el final, sobra, elimínala».

Eso sí, todo está maravillosamente realizado. El espíritu de cuento de hadas que tenía el original es pasmosamente trasladado a la imagen real y Emma Watson es una Bella competente, aunque el pelotón de haters de la actriz se empeñarán en llamarla sosa. Emma realmente transmite al personaje principal femenino y le da su, objetivamente hablando, belleza. Aunque eso sí, la belleza esté en el interior y, para demostrarlo, hasta invente una lavadora (sí amigos, han leido bien, una lavadora). Porque Bella no sólo es una cara bonita, tiene mucho más en su interior.

Kevin Kline y Luke Evans me parecen lo mejor de la película. Hacía mucho que no disfrutábamos del enorme Kevin Kline y aquí lo hace genial, creible y con esa calidez que transmite siempre este actor, del que más nos gustaría ver, si fuese posible. Luke Evans, el intérprete del despreciable Gastón, también desempeña a gran nivel, haciendo de un personaje deleznable alguien que resulta hasta simpático en su estupidez.

Embed from Getty Images

El Cast al completo. Celine Dion incluida.

En cuanto a LeFou, dificil de calificar. Como hemos dicho es el primer acercamiento a lo gay por parte de una major tan conservadora como la del ratoncito y, aunque está tratado de manera exquisita, no deja de ser el contrapunto cómico de la obra y en el baile final, ese punto cómico se desbarra en un breve pero forzado intercambio de parejas. Aún así, el actor, Josh Gad, ejecuta su dificil rol de manera notable y, en general, el personaje se hace querer.

Qué podemos decir de todo el jaleo de personajes del castillo, todos esos utensilios encantados. Lo principal es que los efectos especiales son de altura. El próximo óscar de efectos tiene aquí a un gran candidato. Los objetos inanimados cobran vida de forma creíble y se humanizan acertadamente. No hay ni un pero.

En cuanto a La Bestia, lo comentado. No es tan horrible como debería para mi entender. Es hasta encantador y a veces parece más un chebwaca amable que una bestia peligrosa.

En resumen, un buen ejercicio que sin embargo no engancha. Primero porque la historia no tiene ningún punto nuevo de vista y lo añadido no aporta más que metraje. A diferencia de lo logrado por Maléfica (Robert Stromberg, 2.014), mucho más arriesgada (y más corta también) o la reciente El libro de la selva (Jon Favreu, 2016), con una revisita plagada de acción sin respiro, aquí vemos de nuevo la historia, con planos calcados en ocasiones. Muy bien hechos, sin duda, pero directamente trasladados a «personas». Es más, las incoherencias primigenias de la historia (que sólo importe el interior pero que Bella sea hermosísima y que La Bestia sea transformado en un bello príncipe) no se resuelven de ninguna manera, resultando cuando menos naïf la intención de que la historia pueda ser adulta, algo que no ocurre en las anteriormente mencionadas.

Y segundo porque a esta película el doblaje, tal y como yo la ví, le hace un flaco favor. Y es que al final del encantamiento descubriremos a la mayor pléyade de actores de renombre juntados últimamente por una película que sin embargo, y al no escuchar sus voces, han pasado desapercibidos por todo el metraje.

La música, al final estamos ante un musical, es la conocida. Hasta Celine Dion se ha animado a grabar la canción. En definitiva, lo dicho, han tirado la casa por la ventana.

Y lo último… mirándolo bien, yo no sé si a la muy decidida Bella le gusta más su amado con forma humana o con forma de Bestia. Para mí, más lo segundo.

Beauty and The Beast; Director: Bill CondonWriters: Stephen Chbosky (screenplay), Evan Spiliotopoulos (screenplay); Stars: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, …

Nota Interludio: 7