Libros – Ciudad de Ladrones (David Benioff, 2.008, Seix-Barral)

Desempolvo un nuevo diamante de mi librería que quizá puede merecer vuestra atención. Se trata de una, creo que la única, novela escrita por el, ahora, integrante de la más famosa pareja de productores y show runners de la televición. Sí, él es David Benioff, pareja profesional de D. B. Weiss y, por tanto, cincuenta por ciento responsable del fenómeno televisivo global Juego de tronos.

Mucho debemos a Benioff, bueno y malo, dependiendo de en qué temporada nos fijemos en la mítica serie. Debo reconocer que cuando descubrí en una librería de viejo hace ya años esta novela, me llamó la atención el nombre del autor más que otra cosa. Acababa de ver la primera temporada de Juego de Tronos y permanecía con ese aroma que esa temporada nos dejó a muchos. Esa sensación de que, por fin, la Fantasía iba a traspasar las zonas oscuras del frikismo para por fin tomar la posición central del entretenimiento adulto.

Me llamó la atención el nombre y descubrí otras cosas en la biografía de la solapa de la novela. Parecía que Benioff, casado con la actriz Amanda Peet, protagonista de la magnífica Falsas Apariencias (Jonathan Lynn, 1999), había bordeado el éxito a lo largo de toda su vida, con premios por cuentos y novelas cortas muy prestigiosas pero, sin embargo, no terminaba de triunfar. Tuvo, parece, que cambiar de registro a guionista de series para poder llegar al mainstream. No sé cómo lo llegó a lograr y ese apartado de las biografías de ambos, Weiss & Benioff, será tratado seguro por libros y artículos en años venideros, como han sido descubiertas sus conversaciones con George R.R. Martin para convencerle de llevar a la tele sus novelas. Pero centrémonos ahora en la novela.

Lev es un niño, adolescente, en el infierno. Vive en el Leningrado acosado por las tropas Nazis de la Segunda Guerra Mundial. En estos días de Confinamiento nos encontramos en el punto vital perfecto para empatizar con una situación como la que vive Lev. Toda la población masculina en edad de combatir ha sido movilizada y separada se sus familias, que viven asustadas encerradas en sus casas. Cada edificio de pisos y manzanas de los barrios, se ha organizado entre sí para poder ayudarse unos a otros y, sobre todo, evitar que lo poco que poseen, sus casas, caiga pasto de las llamas de los bombardeos nazis. Lev trabaja como bombero de manzana junto a otros amigos de su edad, ancianos que no pueden luchar y las madres y abuelas. Continue reading «Libros – Ciudad de Ladrones (David Benioff, 2.008, Seix-Barral)»

Libros – Reina Roja (Juan Gómez-Jurado, 2018, Ediciones B)

Como en las películas de Hitchcock poco, o mejor nada, debemos desvelar de la trama de esta novela para permitir a aquel que se acerque a ella que la disfrute plenamente. Tal es el acuerdo al que, como lector, nos comprometemos con su autor y no seré ni yo ni este blog el que rompa este pacto de caballeros. Sin embargo, voy a compartir con vosotros algunas claves, sensaciones y personajes que pueblan este puro thriller. Estamos ante una novela con vocación de permanecer en nuestra memoria. No sólo por la trama, con giros, ribetes, lecturas en capas y al margen, acción a raudales e incluso detalles interesantes que te podrán salvar en más de una conversación con amigos o conocidos, si no también por los personajes, principales y secundarios, que nos atrapan y secuestran y  que ya nos acompañarán para siempre.

Antonia Scott es una persona especial. Muchas veces hemos oído estas palabras pero pocas veces se ajustan tanto a la realidad como esta vez. Antonia es una persona especial dotada de un don, de una inteligencia sobrehumana. Su trabajo es perseguir y atrapar a los peores asesinos posibles. Sin embargo, como todas las personas que tienen una capacidad sobresaliente el resto sufren un retroceso y necesitan de otros semejantes para que las ayuden en todo aquello que para nosotros, el común de los mortales, nos parece mundano. O simplemente para darse cuenta de las cosas.

Jon Gutierrez es un policia bilbaino. No gordo pero sí fuerte. Un policia bilbaino gay y coqueto que sufre porque no es capaz de seguir siempre las normas. Y a veces las normas le alcanzan y le derriban. Y le destierran a Madrid y a una aventura que él nunca creería que iba a correr, porque él esta de vuelta de casi todo. De casi todo.

Antonia y Jon, componen la pareja más diferente posible y por eso mismo empastan de una manera sobresaliente. Uno con empatía a raudales y otra con hielo para para suministrar al polo norte. Un Mulder y Scully al que no le falta un jefe conspirativo y una gran trama por detrás, todo aquello que es Reina Roja. En definitiva, una premisa endiabladamente bien construida.

Y sin embargo, todo quedaría ahí si el autor de esta novela no fuese Juan Gómez-Jurado. O mejor dicho, el Juan Gómez-Jurado que ha llegado a este momento, a escribir esta novela. Me explico.

El narrador neutro habitual, omnisciente según la clasificación de las escuelas de escritura, da paso en la novela a un narrador implicado con cada personaje. Así en los capítulos que protagoniza Antonia se vuelve instropectivo con esta y nos muestra sentimientos que incluso la propia Scott desconoce y nosotros entresacamos de las líneas.

Cuando es Jon el que tira de la trama, el narrador se vuelve irónico como el personaje pero manteniendo cierta distancia, algo que sorprendentemente queda entre una primera y una tercera persona. Algo que nos da más información que si sólo estuviéramos leyendo una novela habitual. Algo que queda de manifiesto cuando el narrador hace una apreciación del todo subjetiva y, acto seguido, te sorprendes leyendo al personaje en cuestión soltando la misma frase en alto. Algo, como digo, que hace que esta novela esté perfectamente escrita para funcionar y para, literalmente, adorar a la pareja protagonista.

Pero claro, además lo que cuenta debe ser un complejo mecanismo con caminos correctos e incorrectos, con pistas hacia adelante y hacia a atrás. Con un cierto regusto a Seven y una conexión con la realidad. Con unos personajes secundarios que se parecen a los que pueblan algunos periódicos salmón. Y con un cierre magistral y que sólo podrás disfrutar si lo lees hasta el final. Hasta el final, final. Notas del autor incluidas.

En definitiva un gran thriller hecho para arrebatarnos y leerlo sin pausa. Y pedir más.

Nota Interludio: 9

Reseña Novela – El Escribano del Secreto (Joaquim Borrel, 1996)

Hubo una época en la que cada mes o dos meses aparecía un señor por tu casa y te preguntaba ¿habéis elegido libro? Sí, esa época eran los ochenta y principios de los noventa. Una época en la que Círculo de Lectores enviaba a sus acólitos a las casas de España en busca de que la gente leyera. Sí, amigos. Y era un negocio. Benditos ochenta.

El truco de todo era que todos los meses tenías que elegir un libro y si no, eras expulsado del círculo. No sé muy bien dónde ha quedado hoy en día Círculo de Lectores. El punto de todo esto es que ese ansia de elegir un libro te llevaba a probar. A arriesgarte. Y dentro de ese riesgo Joaquín Borrel y sus novelas constituyen uno de los mejores hallazgos que nunca encontré. La Esclava de Azul y La Lágrima de Atenea fueron las primeras novelas del autor que pasaron por mi casa. Eran libros cortos y deliciosos. Basados es la vida y aventuras de un esquiriente, palabro para denominar a un detective, griego en la antigua Roma. Pero, para mí, El Escribano del Secreto los supera. A estos dos y a muchos otros de otros muchos autores.

Don Esteban de Montserrat es un personaje que se te quedará grabado para siempre. Cojo, siempre vestido de negro, irónico, de vuelta de todo, con una amarga melancolía, asiste a las confesiones de la Santa Inquisición con su labor de escribano. Conoce muchos secretos, pero su vida es aburrida. Hasta que por su existencia se cruza una monja, sor Blanca de Orovia y toda una serie de aventuras. Es inevitable sonreir por la inteligencia con la que Borrel hace que su personaje te hable, pues este don Esteban, irónico hasta la médula, entabla una relación con el lector en la que el cinismo y la autoparodia campan por sus respetos. Empezarás a sonreir en la primera página y esa expresión nunca te abandonará hasta días después de acabar la novela. Incluso después, te descubrirás recordando alguna de las magistrales y ocurrentes frases que Borrel hace que su personaje te diga en la novela, a modo de confianza, chanza u ocurrencia.

Merece la pena descubrir qué es un corchete y cómo un legajo antiguo puede mostrar las verguenzas tanto de la sociedad del siglo XVI como del XXI. Cómo los amores imposibles son los que más motivan a hacer locuras y cómo el más descreído de todas las personas puede resultar el más comprometido y honrado ciudadano, a pesar de las autoridades y de las normas.

Y todo esto, asistiendo a una lección magistral de historia y de costumbres de nuestro Siglo de Oro que quedará grabado en tí para siempre.

Nota Interludio: 9

Reseña novela – SS-GB (Len Deighton, 1978)

Una de mis motivaciones para tener un blog como este es poder compartir con cualquiera de los lectores que os acercáis a él pequeños (o grandes) diamantes que por accidente o por casualidad me he ido encontrando, ya sea una película, una serie, un libro, un disco… Ese es el caso que nos ocupa. Navegando por la tienda de Amazon en la categoría de «novelas de espías» encontré esta SS-GB cuya temática me cautivó desde el minuto cero.

Los nazís han ejecutado la Operación León Marino y, por tanto, han desembarcado sus tropas en Inglaterra. La guerra relámpago ha hecho que en muy pocos meses el ejécito alemán controle la mayoría del territorio del Reino Unido. Las instituciones han sido ocupadas, Churchill ejecutado, el Rey Jorge permanece preso en la Torre de Inglaterra, su mujer e hijos huidos a Canadá. Los EEUU no han entrado en la guerra y mantienen relaciones con el Tercer Reich. La Guerra ha finalizado con el reparto europeo entre Alemania (e Italia) y la URSS. Japón se ha quedado con China y mantiene la paz con los americanos.

La historia ha ido, en definitiva, por derroteros muy diferentes a lo que realmente ocurrió pero del todo plausibles.

Ese es el punto del que parte esta ucronía. Estamos en 1941, los ingleses sobrellevan con el orgullo herido la ocupación. La vida debe continuar. Una pequeña llama se mantiene en Escocia y el norte del país pero Londrés se sume en la depresión de la derrota y mantiene en sus calles aún las heridas de la batalla recién perdida en multitud de edificios derruídos y toneladas de material de guerra abandonado. El mítico Scotland Yard sigue funcionando con inspectores ingleses pero bajo el mando de las SS, que en Reino Unido se denominan SS-GB.

Len Deighton es uno de los escritores ingleses de los setenta/ochenta más prolíficos y de mayor éxito. Pertenece a ese grupo del que John Le Carré es el máximo exponente: autores que plantean con tramas alambicadas de espías retratos al óleo de la sociedad en las que sus historias se desarrollan. Es el autor de la saga de Harry Palmer, que encarnó en el cine Michael Caine, y de la trilogía Game, Set and Match que protagonizó otro personaje espía, Bernard Samson. Antes de escritor fue periodista y vivió en su juventud en el Londrés de la Segunda Guerra Mundial, algo que se nota en cómo es capaz de describir el ambiente de la ciudad, la desolación de sus habitantes, el racionamiento y sus consecuencia y la continuidad de la vida cotidiana a pesar del drama.

El protagonista de esta novela es Douglas Archer, un brillante antiguo alumno de Oxford que trabaja como inspector del departamento de homicidios del Yard y que cuenta con las simpatías tanto de los londinenses como de los mandos de la SS, en especial el general Kellerman, que ahora controlan la policia inglesa.

Archer perdió a su esposa durante la batalla y se ocupa de su único hijo. Ambos están hospedados en casa de una señora que hace las labores de ama de llaves y cuyo marido, militar, está en paradero desconocido. Gracias a la posición de Archer disponen de más boletos de racionamiento e incluso, de vez en cuando, de té de verdad.

La novela nos plantea una sociedad londinense propia de una posguerra con delicuentes que medran a la sombra de la nueva situación creada con la ocupación alemana y comerciantes y personas honradas en general en situación de bancarrota. En este maremagnum de dramas personales y hambre, Douglas Archer trata de resolver los crímenes del día a día como si nada pasase. No se involucra en las actividades de la minúscula Resistencia inglesa y trata de mantenerse al margen de los tejemanejes del General que le supervisa. Sin embargo, el asesinato de un trapicheador del mercado negro, la llegada de un nuevo supervisor de la SS de Berlín, nada menos que un ayudante personal de Himmler, y la aparición de una bella periodista americana, harán que todo su mundo se tambalee y tenga que tomar partido.

El autor describe de manera magistral tanto los bajos fondos del extraperlo londinense como las fiestas de alto copete con los antiguos alumnos de Oxford conspirando contra y a favor de los nazís. De igual manera, da detalles hiperrealistas de la competencia asesina entre el ejecito alemán y las SS, de las luchas de poder intestinas y de las relaciones de ambos con los aliados y la Resistencia. Y muestra que, como en la vida misma, ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos y que los ideales crean muchas veces personas que sólo viven por un objetivo supremo, pisando, matando y destruyendo todo aquello que se interponga en su consecución.

En definitiva, una buena novela policiaca con giros sorprendentes que une a la trama de la investigación, la ocupación nazi del propio Londres y que envuelve todo en un aura de realismo muy conseguido. Tan conseguido que hay veces que te descubres preguntándote si fue o no así como ocurrió.

Nota Interludio: 7,5

Las Puertas de Anubis (Tim Powers, 1983)

Os traigo en esta reseña uno de los pilares sobre los que mi afición a la lectura se aposenta, a saber: Las Puertas de Anubis (Tim Powers, 1983).

Tim Powers, el autor, es uno de los integrantes del «Grupo de California» un grupo de jóvenes escritores que merodeaban en los alrededores de Philip K. Dick y le tomaban por mentor. Está reconocido como uno de los autores de Fantasía más importantes de finales del siglo pasado y de inicios de este. Es también el autor de En costas extrañas (Tim Powers, 1987) una muy apreciable y divertida novela de piratas con toques fantásticos y que, al parecer, fue tomada como inspiración para la cuarta entrega de la franquicia de Disney, Piratas del Caribe, En Mareas Misteriosas. No he visto la película, me descolgué en la horrenda segunda parte y por tanto no sé si la adaptación funcionó o no, pero queda ahí el apunte.

Nos encontramos ante una novela electrizante, que no sólo nos hará viajar por el espacio y el tiempo sino que también nos hará enriquecernos con su ambientación perfectamente documentada en cada una de las épocas que visitaremos.

Doyle, un profesor de Literatura experto en el poeta romántico del siglo XIX Samuel Taylor Coleridge, es contratado por un millonario para lo que parece un auténtico disparate. Deberá actuar como  guía turístico para un grupo de millonarios en un viaje a una taberna típica inglesa en la que Coleridge declamó los versos de uno de sus poemas más famoso, un hecho histórico ampliamente documentado. La paga ofrecida a Doyle es desproporcionada y este se decide a aceptar el trabajo, abandonar sus clases como profesor universitario en Estados Unidos y viajar a Inglaterra.

¿Puede el viaje de un grupo de millonarios a una taberna inglesa donde un poeta declamó unos versos un siglo atrás ser el punto de inicio a una aventura sin respiro? No lo dudéis, Tim Powers nos sumerge en una de las tramas mejor trazadas de la Fantasía moderna, que tendrá como entorno el Londres Victoriano y como actores secundarios algunos de los más representativos poetas románticos.

Un detalle sin importancia no es transmitido al profesor hasta un poco antes del inicio de la partida del grupo: el viaje no será sólo a la taberna inglesa sino al día en el que el hecho sucedió. El millonario y su empresa han descubierto unos puentes espacio-temporales que permiten, dependiendo de dónde se acceda a ellos, aparecer en un día determinado, en un sitio determinado. Sí amigos, yo también creo que los creadores del Ministerio del Tiempo leyeron Las Puertas de Anubis cuando eran jóvenes.

Doyle, pese a que duda, termina aceptando el trabajo y viajando al acto del poeta con el grupo. Evidentemente, algo ocurrirá que impedirá que Doyle regrese al presente con el resto y haga que se quede aislado en el siglo XIX. Sorprendentemente, descubriremos a lo largo de la novela que ser profesor del Literatura especializado en el movimiento romántico puede ser la mejor arma para sobrevivir en ese inhóspito entorno.

Egipcios luchando por la liberación de su país del yugo del Imperio Británico desde todos los frentes posibles, el mágico incluido. Ladrones y sus gremios en el Londres Victoriano recien salidos de una novela de Dickens. Personajes históricos como Lord Byron y sus múltiples andanzas. Incluso William Ashbless, el poeta romántico inventado por Powers y otro de sus amigos escritores, James Blaylock, en sus años de estudiantes. Todos estos personajes, tramas y subtramas, históricas y ficticias pero engarzadas en realidad, progresan por la novela que salta del presente al siglo XIX mientras Doyle intenta escapar de sus perseguidores que tratan de eliminar las pruebas del viaje en el tiempo que ha protagonizado

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Todo escrito de una manera vibrante, que aprovecha cualquier pequeño resquicio para transmitir las pasiones del autor: Londres en el XIX y por extensión la historia del Reino Unido, el movimiento romántico y sus principales personajes, la fantasía y los pequeños protagonistas de la historia, Egipto y su mitología. Y todo, absolutamente todo, bañado en una fina y muy británica ironía.

Magia Egipcia, la hermandad de Anteo, el hombre-lobo, los viajes en el tiempo… un fascinante ejercicio de hibridación entre la novela histórica y la de fantasía que funciona magistralmente.

En definitiva, si deseas descubrir qué hacen parejas de viandantes en el Londres del XIX silbando las notas del Yesterday de los Beatles, descubrir la explicación a varios asesinatos ocurridos en la capital británica en esa época y que los testigos aseguraron fueron cometidos por un auténtico hombre-lobo, la explicación a la famosa bilocación de Lord Byron en 1811, cuando fue visto en Grecia y en Londres al mismo tiempo,  cómo funcionaban las bandas de ladrones en el Londres Victoriano, la hermandad de Anteo y su lucha contra la hermandad de la Luna y sus magos gitanos, y otros muchos misterios… no lo dudes, la aventura del profesor Doyle te enganchará y leeras página tras página sin parar.

Las Puertas de Anubis (1983), Tim Powers. Premio Philip K. Dick 1984. Premio Apollo 1987.

 

 

El Silencio de la Ciudad Blanca (Eva Gª. Saénz de Urturi, 2016)

El Silencio de la Ciudad Blanca es un Thriller. Sin más ni menos aditivos. Un puro, electrizante y adictivo thriller que hace que desde la primera página no puedas abandonarlo sin saber todos los secretos que esconde.

Unai López de Ayala es un investigador de la policía autónoma vasca especializado en perfiles psicológicos con una gran carga traumática personal que le impide realizar su trabajo de una manera normal. Vive anclado en un suceso que le ocurrió años atrás.

Su compañera Estíbaliz está a punto de casarse y, sin embargo, mantiene con él una relación de dependencia tanto en lo sentimental como en lo profesional.

Ambos representan unos investigadores en el extremo que deben enfrentarse a una serie de crímenes rituales de un asesino en serie que replican los sucedidos veinte años atrás, cuando uno de los personajes más importantes de la Ciudad, Tasio Ortiz de Zárate, fue detenido por ellos y encarcelado.

Por si fuera poco una nueva subcomisaria debe supervisar a los investigadores, con los que choca, sobre todo con Unai, porque no comparte ni sus métodos ni sus estrategias de investigación.

En paralelo a las tramas y subtramas que ocurren en el presente, localizadas todas ellas en los días previos y durante las fiestas de la Virgen Blanca, es decir finales de julio y en el agosto de un año como este, la autora también nos presenta una trama que corre en los años setenta y que será transcendental para la comprensión de toda la obra.

En la novela Vitoria-Gasteiz, la ciudad blanca a la que se refiere el título, se revela como un personaje más. Puede parecer una pequeña ciudad en la que no pegaría que unos hechos como los descritos tuviesen lugar pero detalle a detalle la autora va profundizando capa a capa por las tradiciones no escritas de la capital alavesa y su entorno cercano, la montaña alavesa, las cuadrillas y cómo la sociedad se va estratificando en departamentos cuasi estancos, la pequeña burguesía y la relación del resto de la sociedad hacia ellos. El callar y no hablar sobre ciertas cosas. Relaciones entre estratos de la sociedad que sobre todo se reflejan en la trama de los setenta pero cuyas consecuencias aún se ven representadas en nuestro siglo XXI.

Otros aspectos importantes para entender la ciudad y sus gentes también son descritos de manera fiel. El centro y el casco histórico y la manera como la cultura del pintxo y de la gastronomía impregna la ciudad. Los apellidos compuestos alaveses y  su relación con los pueblos cercanos que identifica a muchos gasteiztarrak con sus raíces. Las fiestas y su liturgia. Cómo un pequeño remanso de tranquilidad puede convertirse en la mayor tempestad si se dan las circunstancias adecuadas.

Finalmente, también Twitter y las nuevas tecnologías salpimentan la investigación dando un toque muy actual tanto a las situaciones como a la propia metodología de los investigadores.

En definitiva, no sé si has estado alguna vez en Vitoria o no pero mediante este libro pasarás unos días en la ciudad investigando junto a Kraken, apodo del protagonista, una serie de asesinatos rituales que han puesto en jaque a toda la sociedad gasteiztarra. Serán sólo unos días porque te aseguro que si abres la primera página de El Silencio de la Ciudad Blanca no pararás hasta descubrir quién es el asesino.

El Silencio de la Ciudad Blanca, Eva Gª. Saénz de Urturi, 2016, Editorial Planeta.

Nota Interludio: 8.

PD: Mientras escribo esta reseña los datos asociados a la novela que puedo leer en internet marean. 8ª Edición, más de 100.000 ejemplares vendidos y A3Media confirmando que va a realizar una película de alto presupuesto. En definitiva, un éxito absoluto de este thriller que nos descubre que Vitoria-Gasteiz puede ser el mejor escenario para la mejor novela negra.

El Cine según Hitchcock (François Truffaut, 1966)

«No diga cine, diga Hitchcock» rezaban los carteles publicitarios de medio mundo cuando una película del inglés se estrenaba. Nunca antes en la historia del cine un director había sido un símbolo tan eficaz de una película de género y de un éxito asegurado. Los espectadores de todo el mundo adoraban al director británico, acudían en masa a sus películas, disfrutaban buscándole en las escenas de sus películas, «allí, allí está Alfredo» se gritaba en las salas españolas cuando un avispado le localizaba cogiendo el autobús o comprando un periódico mientras Cary Grant o Tippi Hedren progresaban en mitad de la historia.

Seguramente Alfred Hitchcock es el director-estrella que más ha representado el cine de éxito a lo largo del siglo XX, hasta que cedió el testigo a la nueva hornada americana que lucharon contra los estudios en los setenta ( Coppola, Lucas, Spielberg, de Palma, Cimino, …) y, a su manera, los vencieron. Y sin embargo, a principios de los sesenta era un director repudiado en Europa por efectista y en los Estados Unidos por poco serio. Es decir, los Estudios y los Productores con mayúsculas de la Historia del cine, el gran O´Selnizk, Samuel Goldwyn, etc… siempre le apoyaron, pero la crítica le catalogaba como puro entertainment con estrellas de Hollywood y música efectista. Nunca ganó un óscar.

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Tuvo que llegar una generación de jóvenes franceses declarados seguidores de Hitchcock que ejercían como críticos en las revistas de cine de los cincuenta y sesenta, con la mítica Cahiers du Cinema a la cabeza, y que terminarían debutando como directores y formando la corriente renovadora novelle vague,  para que la Cultura con mayúsculas comenzase a tomarse en serio no sólo los resultados comerciales de sus películas sino las verdaderas razones de que Hitchcock siempre acertase y siempre conectase con el público. Es decir, a poner en valor el increible oficio que se escondía detrás de cada trabajo del inglés.

Uno de los mayores seguidores de Hitchcock de esa corriente era Fraçoise Truffaut, quizá el director francés más americano de la historia. Pero no hay que olvidar que los otros componentes de la corriente también siguieron las enseñanzas del inglés, se puede comprobar en cualquier película de Chabrol, Rohmer, Resnais, … Es más, quizá la admiración que les despertaba la forma de hacer cine del inglés fue lo que ejerció de catalizador y cohesionador de este grupo pleno de talento y, por tanto, de discrepancias contínuas. Sin embargo, cómo manejaba los tiempos y los planos el inglés fue algo en lo que todos coincidían en admirar.

El libro que nos ocupa es una joya. Es un libro que cualquiera con un mínimo interés en el cine del siglo XX puede leer sin necesidad de conocer a fondo la obra del gran Alfredo. Se estructura en una pequeña introducción de Truffaut seguida de una extensísima entrevista con el director dividida en capítulos que empaquetan años de la obra del autor. La estructura preguntas y respuestas hace que sea muy dinámica, de fácil lectura y plena de pequeños descubrimientos que nos ofrecen los dos participantes, uno el autor admirado y otro el admirador formado.

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Hitchcock va descubriéndose como una figura poliédrica y que somatiza en su cine todos sus traúmas irresueltos de infancia y juventud. También nos desvela su interés denodado por la técnica, su vocación frustrada por la ingeniería que sin embargo de alguna manera ejerció en cada uno de sus films, desarrollando técnicas novedosas que sobrecogieron a los espectadores. Su preocupación por mantener en vilo al espectador, la creación del término mcguffin y el uso que hacía de él en cada película como azuzador del suspense del guión. Cómo hábilmente manejaba los tiempos, cómo implantó un sistema que ahora se sigue utilizando, juntando a un grupo elegido de espectadores que visionaban cada una de sus películas e iban dibujando en un gráfico a lo largo del metraje el estado de interés que les iba despertando la película, modificando el montaje si los resultados no eran tal y como esperaba.

En definitiva, cómo Hitchcock trabajaba cada historia, cada música, cada plano, cada actor, cada uno de los movimientos que aparecían en el plano de cada una de sus obras para que resultase en el mecanismo de reloj suizo que él consideraba que debía ser una película. Mucha gente cree que Hitchcock fue un genio y lo fue, pero en este libro en el que se detalla específicamente cada una de sus obras y sus circunstancias, lo que relamente se despide es que Hitchcock fue un trabajador total, un perfeccionista incansable y alguien que tenía claro que si una obra llevaba el «Alfred Hitchcock presenta…» debía ser porque lo merecía, porque él y su equipo se había vaciado en que fuese perfecta, a pesar de que ello conllevase machacar hasta la extenuación al equipo de trabajo.

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También Hitchcok nos cuenta pasajes de su infancia que marcaron de una manera asombrosa su obra. Su historia personal plasmada de alguna manera en la película El hombre equivocado es increible. Y como este muchos más.

Quisiera de esta reseña que sólo quedase una idea en el lector. Es este libro una lectura que no olvidará, por lo rápido que se lee, por la cantidad de secretos que desvela y por la calidad de las enseñanzas que destila. Seguramente la siguiente película de Hitchcock que visione la afrontará de otra manera, reconociendo el momento en el que el mcguffin es presentado, cuándo la tensión baja y desaparece el sonido o cuándo la tensión comienza a subir y cómo la música de Hermann le ayuda a elevarla precediendo al climax. Nada de todo ello es casual, a pesar de que quizá hasta ese momento no se había percatado. Nada es casual todo sigue un plan perfectamente planificado por una persona. Alfred Hitchcock.

El Cine según Hitchcock. Françoise Truffaut, 1966. Alianza Editorial.

Nota Interludio: 10.

PD: Hitchcock nunca ganó un oscar pero su admirador Truffaut sí. Lo logró en 1974 con La Noche Americana. Algunas veces estas paradojas se dan. De todas formas, ambos autores ocupan lugares en el Olimpo cinematográfico del siglo XX.

 

Casino Royale (Ian Fleming, 1953)

No soy un verdadero experto sobre el mundo de James Bond pero he de reconocer que a lo largo de los años sí me he convertido en un buen aficionado. He visionado todas las películas varias veces y he leido sobre ellas en libros de cine. James Bond es una saga y como tal disfruta de una cosmogonía propia con sus pequeñas claves y mensajes más o menos ocultos, que un aficionado disfruta descubriendo. Universal Exports, Felix Leyter, Spectra, Q, M y Monney Penny son algunos de los recurrentes en la filmografía del espía por antonomasia.

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Ian Fleming, autor de James Bond y espía en la Armada Británica durante la II Guerra Mundial

 

Por tanto conocía más o menos el detalle del Bond cinematográfico pero he de reconocer que nunca había leido una de las novelas que sirvieron de origen al mismo y es más, tenía cierta reticencia pues presumía que estarían plagadas de los tópicos que rodean al héroe. Nada más lejos de la realidad.

Es la literatura de Fleming más detallada de lo que esperaba. Sus obras no son largas es más, en su gran mayoría prefería el relato corto o el cuento, pero dedica gran parte de su extensión a describir físicamente a los personajes con un detalle que hace que te los representes perfectamente. Psicológicamente es menos exhaustivo pero sí ejerce su labor al menos en los principales. Las escenas están bien construidas y te da detalles que ahora parecen naif pero que en la época, en la que por ejemplo el uso del avión estaba circunscrito a una pequeña parte de la población, debían parecen absolutamente exclusivos y exóticos. Donde sí que dedica lo mejor de su capacidad literaria es al propio Bond. Fleming dibuja un personaje hastiado, desencantado de casi todo, un asesino por obligación que odia matar, alguien sin embargo muy dotado para ello y que se enfrenta a todo aquel que quiere utilizarlo. Siente lealtad por M más allá de lo que podría confesar y la relación con su superior es quizá lo más interesante de esta y de las sucesivas novelas.

Bond participa del juego, no sólo del que se realiza en la mesas de los casinos, sino del otro, del gran juego, ese al que las dos potencias se dedicaron durante la Guerra Fría utilizando para ello efectivos que ya sabían lo que era matar porque lo habían hecho con fruición durante la contienda mundial. No lo hace inocentemente sino que lo ejecuta reconociendo cuando no le cuentan la verdad para que no pregunte demasiado. Sabiendo mejor que alguno de los jefes de Estado Mayor que le reparten el trabajo de lo que se trata el mismo. Aborreciéndolo y sin embargo haciéndolo porque cree fervientemente que no hay otra solución.

El autor describe a los rusos de una manera realista que recuerda bosquejos de lo que luego el gran Le Carré desmenuzaría hasta las últimas consecuencias en las obras de Smiley. Relata las tensiones entre los diversos poderes soviéticos y las diferentes organizaciones de seguridad que los pueblan y cómo hay gente que se aprovecha de la situación para lograr poder, algunas veces a cualquier precio.

En esta aventura Bond debe enfrentarse a un tesorero de la red que el espionaje ruso tiene desplegado en Europa, llamado Le Chifre, en un casino, en Francia. En principio es elegido por ser el mejor jugador de Bacarrá del departamento y el gobierno le deja una cantidad de dinero para que se haga pasar por un excéntrico millonario.

Personajes de uno y otro bando desfilarán por la aventura. El adversario de Bond, Le Chifre, que trabaja para los rusos igual que lo hizo con la resistencia durante la guerra. Vesper Lynd, una atractiva compañera impuesta al agente. René Mathis, un espía del servicio francés y Felix Leyter, importante personaje de la CIA que ayudará a 007.

El Bond de Fleming no es un súper héroe. Sangra y pierde más que gana. Cuando gana lo hace en igual medida por sus aciertos como por la ayuda de otros y de lo único que está seguro es de que todo es pasajero. No es un animal sexual. De hecho le cuesta entablar relación con las mujeres y, a pesar de su atractivo físico, no ejerce esa tensión sexual de la manera que el personaje cinematográfico nos tiene acostumbrados. A Bond le gusta comer y beber y ambas cosas también se describen minuciosamente en la novela. De hecho, Bond crea un cóctel llamado Vesper y la receta es descrita en el libro.

En definitiva, Casino Royale es una buena novela de espías ambientada en la guerra fría, en esa Francia tablero de la partida de ajedrez entre las dos potencias. Se lee muy rápido y deja varias escenas que se te clavarán por dentro por su crudeza. El protagonista se llama James Bond pero estoy seguro de que no se parece en nada al James Bond que crees conocer.

Casino Royale, Ian Fleming, 1953.

Nota Interludio: 6,5.

 

El Guión (Robert McKee)

Acercarse a El Guión de Robert McKee (Detroit, 1941), obra cumbre del gurú de los gurús del mundo de la escritura audiovisual, es un ejercicio más sencillo de lo que pudiera parecer. Esta reseña no trata de explicar la Biblia a un profesor de Teología aplicada, al que poco o nada podemos aportar, sino dar ánimos a cualquier persona a zambullirse en una obra que nos descubre, tic, tac, tic, tac, los mecanismos que subyacen en las historias que vemos en cualquier serie de television o película. No voy a posicionarme en ninguno de los bandos que aclaman como héroe a McKee o pugnan por derribarlo por farsante, que de todo hay, pues creo que para un neófito en estos temas la lectura de apenas veinte o treinta hojas del manual que nos ocupa hará que expanda su mente y vislumbre todas las posibilidades y herramientas de las que dispone un escritor para narrarnos una historia.

Es importante saber que McKee es de esos profesionales que reivindica el género sobre lo impersonal, la tradición oral sobre las digresiones narrativas y la vigencia de las estructuras y leyes de la novela tradicional americana sobre toda la retahíla de giros y saltos temporales de la nueva novela europea o el realismo mágico latinoamericano. Es también McKee un estajanovista, que aprecia el talento si y sólo si está acompañado del trabajo duro y que pone como ejemplo a toda aquella generación de escritores americanos (Chandler, Hammet, Williams, Capote, …) que siendo increibles autores literarios trabajaron a destajo para el 7º arte y, sobre todo, lo hicieron bien, siguiendo las leyes de la narración y haciendo que el espectador viajase de inicio a fin de la trama cambiando la polaridad de su ánimo tal y como ellos habían previsto.

En El Guión de McKee se nos explican las estructuras de una historia, desde los giros, a las escenas, tramas y por fín a la estructura global de la película o serie. Se nos explica qué es cada una y cómo están planteadas con la idea general del autor de que todo aquello que no aporta información debe ser eliminado y por tanto, si en una película te descubres preguntándote a qué ha venido incluir esa escena porque no te aportado nada, estarás descubriendo uno de los peores fallos en los que puede caer el guionista.

También se nos detallan las dimensiones de los personajes, categorías a los que se adscribe cada uno de ellos y motivaciones internas y externas para la actuación en cualquier situación.

Todo está explicado acudiendo a ejemplos de películas tradicionales, siendo aquellas de Ingman Bergman y también de Polanski, Schrader y otras, las más utilizadas por la admirtación que le despiertan al autor.

No faltan los gráficos explicativos, los fragmentos completos de guiones comentados y en definitva todo lo necesario para ilustrar los ejemplos suficientes para que uno de los trabajos más antiguos del mundo, el de contador de historias, sea realizado de tal manera que el receptor del mensaje reciba lo que el autor quiere transmitir siguiendo las claves necesarias para que la historia le atrape y le haga interesarse por ella.

En definitiva, este libro es una gran experiencia para todo aquel al que le guste el cine o las series, pero también para todo aquel que disfrute con una novela o un relato, pues como dice el autor, esta forma de describir tramas y personajes no es únicamente aplicable a lo audiovisual sino a toda historia, pues está basada en las leyes primigenias que gobiernan las narraciones desde que el ser humano, sentado alrededor de una hoguera, decidió hacer volar su imaginación y contar historias.

Algunos alumnos famosos de los cursos de McKee son: Peter Jackson, Jane Campion, Andrew Stanton, Geoffrey Rush, Paul Haggis, Akiva Goldsman, William Goldman, Joan Rivers, Meg Ryan, Rob Row, David Bowie, Kirk Douglas, John Cleese, Steve Pressfield, Russell Brand, …

Algunas series o películas realizadas por alumnos de McKee son: Breaking Bad, Juego de Tronos, Friends, Frozen, Dowton Abbey, House of Cards, El Lobo de Wall Street, …

Los alumnos de McKee han ganado: 60 oscars y 200 Emmys…

El Guión (Robert McKee, 1997), Alba Minus Editorial, edición en castellano.

Nota Interludio: Si te interesa saber cómo te cuentan lo que te cuentan … Imprescindible.

PD: Asistí hace unos cuatro o cinco años a una de sus clases magistrales. A pesar de que es cierto lo que algunos de sus detractores dicen, basicamente que está endiosado hasta el extremo y que él personalmente no ha ganado ni un sólo oscar porque a diferencia del otro gran gurú de los guiones americanos, el gran Aaron Sorkin, no le interesa arriesgarse en solitario y prefiere estar en la trastienda tras el ejército de alumnos que firman finalmente el guión, la capacidad que demuestra para demostrar basicamente por qué una hitoria puede triunfar o no es asombrosa. Fueron casi cinco horas plagadas de ejemplos brillantes e incluso de generación de una historia en vivo francamente increible. Toda un experiencia increible. Ya hace cinco años decía que la edad de oro de la televisión había llegado y que el desarrollo real de personajes sólo se podía hacer en una serie de televisión. Para él esto había sido posible gracias a Los Soprano, serie en la que él fue invitado a desarrollar tramas y personajes por los productores ejecutivos. De esa clase saqué sobre todo la idea de cómo funciona un equipo de guionistas, algo menos creativo y más de trabajo puro y duro de lo que podría parecer.

 

 

 

 

El Aprendiz de Guerrero (Lois Macmaster Bujold, 1986)

Resulta una tarea al menos curiosa enfrentarte con un mínimo de espíritu crítico a una saga literaria con tres premios Hugo y dos Nebula a sus espaldas treinta años después de la publicación de su primer episodio… Pero por muy curioso que pueda parecer tengo que reconocer que llevaba mucho tiempo queriendo lanzarme sobre estos libros y nunca lo había terminado de hacer. Es cierto que la autora, una de las más grandes damas de la literatura fantástica y de ciencia ficción de la historia, ha sido también una de las más criticadas por su estilo casi peliculero de escribir y es que Mrs. Macmaster no malgasta páginas y páginas para trazar la psique de un personaje, pocos párrafos te ponen en situación y las páginas van quemándose en una sucesión de una situación a resolver, la resolución y el planteamiento de la siguiente.

Es curioso también, desde esta tramposa visión «treinta años más tarde», de las conexiones con el panorama actual que destila tanto la situación de la autora como su personaje principal.

Lois Macmaster Bujold, hija de un profesor universitario de Ingeniería, se enfrentó a una situación económica ajustada, con dos hijos y sin un trabajo donde desempeñar sus estudios de Filología Inglesa, aplicándose a escribir relatos de ciencia ficción, con tal vigor que los tres primeros de la serie fueron publicados al mismo tiempo. Sí, los paralelismos con la posterior J. K. Rowling y su motivación para iniciarse en el mundo de la escritura son palpables.

La segunda similitud se centra en el personaje central de la arquitrama que conforma la serie sobre Miles Vorkosigan. Miles es el hijo de Aral Vorkosigan, primer ministro del Imperio Barrayarano, almirante de sus ejércitos, una leyenda en toda la galaxia por sus dotes como militar. Sin embargo Miles, debido a un atentado contra sus padres y un problema consecuente, tiene una dolencia en los huesos resultando extremadamente frágiles hasta el punto de impedir que se desarrollen como debieran, sumiéndole en una enanez que hace que siempre deba enfrentarse a los demás en posición de desventaja y tenga que sobreesforzarse para cambiar y torcer a su favor cualquier situación por nimia que sea, algo que logra debido a su increible inteligencia y a su poder de convicción. Sí, el paralelismo con el Tyrion Lannister que años después surgiera de la mente de G. R. R. Martin es evidente.

Centrándonos en lo que nos ocupa podemos decir que en el segundo libro de la serie tras Fragmentos de Honor (Lois Macmaster Bujold, 1986) y primero protagonizado por Miles Vorkosigan, la característica fundamental es el dinamismo. No deja respiro.

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El planteamiento global de estos dos primeros capítulos de la serie permite que puedas enfrentarte a este libro sin necesidad de haber leido el anterior e incluso, podríamos decir, que esta es la situación idónea ya que en el anterior se explica cómo se conocen los padres de Miles, algo que él no conoce y por tanto, si no lo has leido, te igualas a la situación del protagonista y puedes disfrutar de este viaje en plena sintonía con él.

El universo por el que transita Miles está ambientado en un futuro hipotético a partir de la actual tierra en el que esta no es más que otro planeta de las varias galaxias habitadas por los humanos. No hay razas excesivamente extrañas al menos en este capítulo, más allá de los hermafroditas Betanos, la trasgresión a este respecto mayor que se permite la autora. La Tecnología está desarrollada y bien presentada, con los viajes espaciales resueltos gracias a la transformación en energía de las naves y la aparición de ingeniería biotécnica en forma de injertos de circuitos integrados en los cerebros de los pilotos interestelares, encargados de realizar esta transformación. Hay trajes espaciales de combate equipados con toda suerte de sensores y cámaras, utilización de hologramas en vez de pantallas pero todo con una sensación de conocimiento que hace que no cante absolutamente nada treinta años después, lo que es bastante meritorio teniendo en cuenta que de inicios de los ochenta hasta aquí todo lo relacionado con sensórica, internet, etc… ha sufrido una transformación exponencial.

En cuanto a la história es un in media res del personaje de Miles al que acompañamos desde su intento de entrada en la academia de oficiales barrayaranos y a través de todas las situaciones que va viviendo, casi de casualidad en casualidad, hasta convertirse en un gran almirante de una flota interestelar pocos meses depués. Todo ello contado desde la perspectiva de un personaje de diecisiete años casi sobrenaturalmente perceptivo e inteligente y, sobre todo, activo. Es quizá esta cualidad, lo activo en cualquier situación que es este personaje, el rasgo fundamental de mismo. No ejerce de sujeto pasivo nunca e incluso cuando pueda parecer que no hay nada que describir busca la forma de activar una nueva línea de trama. Le separa, por tanto, este rasgo de carácter de otros principales imprescindibles de la ciencia ficción como por ejemplo el Ender de Scott Card y lo aproxima más al típico héroe clásico, sobrevolando el ingenio humano arquetípico representado por el Ulises clásico.

Acompañan a Miles la bella Elena, de la que está secretamente enamorado, y su padre, el estricto sargento Bothari, que ejerce de guardaespaldas personal de Miles y  del que nos queda claro que tiene un secreto pasado. Otra miríada de personajes van apareciendo y van enfrentando a Miles a una prueba tras otra pues a cada uno de ellos el protagonista se aproxima de una manera diferente, adaptándose a su respectiva personalidad, fortaleza o carencia y logrando así unirlo a su causa. Aquí vuelve a plantearse el típico camino del héroe clásico que lo hace enfrentarse a pruebas y crecer con cada una de ellas.

Todo esto saltando de planeta en planeta y con tramas de conspiraciones políticas, económicas, etc… en paralelo a la trama principal, que podemos decir que tiene un planteamiento básico de tratar de impresionar al objeto de su amor, Elena.

Sí que es cierto que cuando paras por un momento la lectura y te preguntas «pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?» puedes atisbar el mecanismo forzado de la historia y las carencias de causa efecto que destila, impidiendo una coherencia regular a la trama. La historia se lee de manera apresurada y en ciertas partes parece escrita de forma apresurada. Pero, si decides disfrutar del viaje y dejarte ir, puedes realizar uno de esos viajes increibles que sólo las Space Operas buenas pueden lograr: aventuras en exóticos escenarios con problemas irresolubles que sólo el ingenio y carisma del héroe pueden resolver.

El Aprendiz de Guerrero, serie Miles Vorkosigan II (Lois Macmaster Bujold, 1986)

Nota Interludio: 7,5.

PD: es increible que no se haya trasladado a la pantalla esta serie.