El Hombre Encadenado – Capítulo 7 – Un Reloj. Otro Reloj.

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A partir de aquí el Capítulo 7 – Un Reloj. Otro Reloj.


A pesar de todos los esfuerzos realizados por Tánger para no hacer ruido mientras subía las escaleras de la casa familiar, tras su aventura con la Hermandad, poco podía hacer contra los finos sentidos desarrollados por sus padres a lo largo de incontables noches en vela, aguzando los oídos para tratar infructuosamente de saber cómo ella o su pequeño hermano Job estarían sin tener que levantarse de la cama y acercarse a cada una de sus habitaciones. Poco, por mucha magia que utilizase, podía hacer la joven frente a unos padres preocupados por saber dónde se había metido su hija mayor toda la noche. Así que ella tampoco se sorprendió mucho de ver sentado en su cama, y en posición de espera, a su padre cuando abrió la puerta de su habitación. Aunque aquella vez, y eso que Tánger había hecho muchas travesuras a lo largo de su corta pero intensa existencia, la joven descubrió algo, como una sombra desconocida, en los ojos y en la expresión de su padre.

Luca era un hombre joven aún, “a pesar de todo” solía decir con fingida melancolía. Superaba por pocos años los cuarenta  y, aunque no muy alto,  su forma física en general era atlética. Por muchos inventos que dispusiera en su Herrería siempre debía realizar una alta cuota de trabajo físico lo que, como un buen efecto secundario, lo mantenía en actividad contínua. Sin embargo, Tánger no pudo evitar fijarse en la expresión de su rostro. Si bien su pelo plateaba bastante más que como la chica lo solía recordar no era eso lo que hacía que ella se parase un momento a observar a su padre.  Al lado de sus ojos se agolpaban una colección inédita de arrugas de todos los tamaños que conferían un aspecto cansado y preocupado a su tez. Tánger se esforzó en hacer memoría, en intentar descubrir cuándo esos efectos de la edad habían aparecido. No lograba recordarlo.

– Tánger- dijo Luca con un tono monótono-. Debes llevar siempre esto encima- añadió, tirándole a las manos el colgante con el pequeño saquito que transportaba las tres piedras.

Esa situación, Luca sentado en la cama y Tánger de pie enfrente suyo, era una especie de inversión poética de la situación vital de ambos y, quizá, un adelanto de lo que podría ocurrir en un futuro. Tánger cogió al vuelo el pequeño colgante sin atreverse a mirar a los ojos a su padre.

– Padre… yo… – musitó, inundada por una vergüenza que la hacía enrojecer.

– No digas nada. Ven, por favor – dijo Luca y se levantó, tomando de la mano a su hija y guiándola fuera de la casa.

Ya había amanecido en Lento Fluir y las calles iban poblándose de ruido y gentes diversas que se zambullían en un nuevo día con ánimos renovados. Luca no le dirigió palabra alguna a lo largo del camino. Un par de pasos por detrás, aunque firmemente agarrada a su mano, Tánger caminaba silenciosa preguntándose cómo acabaría todo esto. Se sintió aliviada cuando descubrió que la llevaba a la Herrería. Después de la habitación que su padre tenía en la casa familiar, la Herrería era su sitio favorito en todo el mundo. Allí disfrutaba entre montañas de cachivaches y herramientas de todos los tamaños, alumbrada siempre por el fuego brillante de la forja.

La Herrería era uno de los edificios de la calle de Los Oficios, en la parte cercana al acantilado de Lento Fluir, sobre la Playa de Los Piratas. Junto a la Panadería del padre de Jeremías y enfrente de la Casa de las Luces, la tienda de velas y lámparas de aceite y de Magia de la pequeña población. El establecimiento de Luca ocupaba la esquina de su acera y tenía sólo una planta de techo muy alto, podría ser un segundo si se hubieran construido viviendas normales. Una gran chimenea destacaba en el techo a dos aguas que conectaba la forja en perenne funcionamiento con el exterior, expulsando una columna de humo gris.

Luca abrió la puerta y se dirigió detrás del mostrador de la zona de tienda, hacia el taller, abierto a un patio exterior que también conectaba con la calle por el otro lado y al que podían entrar los caballos y animales cuando el herrero  necesitaba cambiarles los aperos o herrarles.

Hizo un gesto a su hija para que lo siguiese hasta una pequeña puerta detrás de la que se oía un ruido rítmico como de martillo. Con esfuerzo, el pequeño herrero abrió la puerta y la sostuvo mientras indicaba a la joven que entrase. Una vez dentro, habló por primera vez desde que salieran de la casa familiar.

– Mira estas dos pequeñas máquinas, Tánger- le dijo, señalando a dos bultos que ocupaban la pequeña habitación.

Las máquinas qeu le señalaba, eran dos pequeños ingenios, como un par de mesas cuadradas, que atrajeron la atención de Tánger de manera instantánea.

Una pequeña lamina de metal, de una anchura de unos pocos centímetros, era desenrollada de una bobina colocada en uno de los extremos de cada mesa. La pequeña lámina era tirada por unos pequeños rodillos y brazos que la hacían pasar por unos émbolos, taladros, brocas y empujadores de diversos tamaños y dotados de diferentes movimientos. Todo ello sin que el continuo movimiento de la lámina de metal cesara. A los lados de la mesa, colgados de un pequeño raíl, había dispuestos unos cestaños no muy grandes. En diversas partes del recorrido de la lámina de metal, un pequeño tubito estaba estratégicamente colocado para que, mediante un soplo de un aire de origen desconocido, una pequeña piecita de metal de una forma determinada fuese empujada y cayese en el cestaño adecuado, acorde a su forma, tamaño y funcionalidad. Tánger miró con sorpresa a Luca y este le hizo un gesto para que observase dentro de los cestaños. En unos había pequeños cierres de cremalleras, en otros clips para juntar papeles, una agujas o alfileras en otros, dedales de diversos tamaños y dibujos, … toda una serie de piezas metálicas de uso cotidiano, que Tánger estaba aburrida de ver por su casa o por la escuela, pero que nunca se había parado a pensar de dónde venían.

– ¡Qué maravilloso invento, papá!- exclamó la chica mientras palmoteaba- . Es maravilloso cómo con ingenio se puede hacer todas esas pequeñas cosas.

Luca le dio la espalda.

– La verdad, Tánger, es que me gustaría ser el responsable de estos pequeños ingenios, pero no es así. Mira – dijo mientras señalaba una pequeña chapa identificadora en uno de ellos -. Aquí puedes ver quién es el responsable.

– Perkin´s. Decoletaje industrial S.A. – Leyó ella-. Pero ¿quién es Perkin´s? ¿qué es decole.. decoletaje?

– ¡No lo sé! – suspiró frustrado su padre – Cuando tenía dieciséis años mi padre me trajo aquí. A él, se las había enseñado su padre. Y su padre el suyo. Así sucesivamente. Ninguno sabemos de dónde vienen, ni quién las creo, sólo las guardamos y mantenemos. Cada mes, el Guardián Travis me trae un cargamento de bobinas. Nunca me ha dicho de dónde salen, por mucho que haya preguntado. Desde que mi padre me las enseñó me dedico a ellas, a hacer las pequeñas piezas de repuesto cuando uno de sus pequeños brazos mecánicos falla. A engrasarlas adecuadamente como mi padre me enseñó.

Tánger acarició las máquinas con la punta de sus dedos.

– Interesante – añadió.

– Esto no es todo, Tánger.

Luca se dirigió al fondo de la habitación. Allí, dos relojes redondos de pared, de esos que se cuelgan, estaban medio tirados. Tánger, escuchaba el típico “tic, tac”.

– Aquí – mostró Luca-. Un reloj. Como todos sabemos, los relojes son elementos mágicos. Los Guardianes los dotan de vida y el pueblo los utiliza para medir el tiempo- Tánger miró extrañada a su padre ante las obviedades que estaba diciendo-. Y aquí otro reloj. Exactamente igual al otro y mágico también ¿verdad?

– Papá, no sé a donde quieres llegar.

Luca le hizo un gesto inequívoco para que tuviera paciencia. Dejó el segundo reloj sobre una de las máquinas de Perkin´s y dio la vuelta al primero. Abrió la tapa trasera y Tánger pudo ver el pequeño vacío, la oquedad detrás de las agujas y la corona y esos pequeños reflejos violetas que vibraban tal y como siempre ocurría con los elementos mágicos.

Luca dejó el reloj en el suelo y tomó el otro. Le dio la vuelta y abrió la pequeña tapa trasera. Tánger se sorprendió de lo que su padre dejó al descubierto. Un montón de rueditas con pequeños salientes que encajaban unos dentro de otros, unas espirales pequeñas de metal que se hinchaba y relajaban, todo en movimiento, todo haciendo el característico “tictac” de un reloj.

– Qué… ¿qué es eso, papá? – Preguntó ella despacio.

– No lo sé. Lo conseguí de un mercader que apareció por la capital, por Bruma Azul, hace años. Anunciaba que poseía artefactos asombrosos y era cierto. Tenía muchos similares. Cosas que todos creemos que son mágicos, iguales y haciendo lo mismo pero sin utilizar Magia alguna. Sin utilizar Magia en absoluto.

– ¿Y tú qué crees?

– No lo sé, pequeña –  le dijo de manera cariñosa -. Pero piensa en una cosa. Imagínate que hay una forma de obtener cualquier cosa mediante la Magia. La alternativa es evidentemente posible pero complicada. Lo que es más, los que tienen acceso a la Magia la racionan. La entregan sólo a quien quieren y como quieren. Hacen que todo dependa de ellos. Poco a poco, la forma alternativa de hacer las cosas, más complicada y al alcance de pocos, se va perdiendo, haciendo que todo pase por aquellos que controlan la Magia. Imagínate que alguien que no necesita de ellos aparece. Alguien que también tiene acceso a la Magia pero fuera de su control. Alguien que también puede tener acceso a las alternativas. Alguien que puede distinguir qué es imprescindible de hacerse con Magia y qué podría tener sentido, simplemente, desarrollarlo por técnicos, por rueditas. Alguien que puede ir al margen de todo lo establecido. Con un criterio propio ¿Qué piensas que puede pasar?

Tánger, miró de nuevo a los relojes. Su padre añadió.

– Un reloj- dijo señalándose-. Y otro reloj- dijo señalándola.

– Madre mía – susurró Tánger.

– Por favor, sigue llevando las pequeñas piedras. Es mejor que nadie sepa qué es lo que eres. Sea lo que sea. Hazlo por mamá y por mí. Hazlo por Job. Hazlo por tí.

El Hombre Encadenado – Capítulo 2 – Darle la vuelta

Si no has leído el capítulo 1 de El Hombre Encadenado, por favor léelo aquí
De aquí en adelante, el Capítulo 2 de El Hombre Encadenado: Darle la Vuelta.


Tánger empujó con todas sus fuerzas la puerta marcada oon el símbolo del triángulo. Nada. Buscó algo para auparse, un pequeño tocón de madera que encontró como tope de la puerta del estudio de su madre París y, no sin esfuerzo, lo aproximó a la puerta del triángulo. Encaramada a él giro la manilla y empujó de nuevo. Lo hizo con tal fuerza que estuvo a punto de caerse del impulso. “Aquí está”, pensó.

Tres cosas gustaban a Tánger sobre todas las cosas. La primera, el chocolate con leche de la nana Till. La abuela preparaba el mejor chocolate de la región y Tánger tenía la suerte de probarlo siempre que quería. A veces había que convencer a la abuela, darle muchos besos para conseguirlo o hacerle muchas cosquillas. Pero, si le daba los mimos suficientes, Tánger sabía que podría disfrutar de la mejor taza de chocolate con leche en muchos kilómetros a la redonda.

La segunda era dar sustos a mamá y papá. Le encantaba buscar un rincón muy escondido, o meterse en un armario, o detrás de una puerta y de ahí, saltarles encima poniendo una cara muy fea. Los gritos que daban la hacían reír más que ninguna otra cosa en el mundo. Y, ¡las caras! Como si un Guardián fuera a hacerlos desaparecer desintegrándolos con un sortilegio. Era verdad que, desde que mamá llevaba un bebé en la tripa, Tánger tenía cuidado de sólo darle sustos a papá, pero también era cierto que papá era el más despistado de los dos y la presa más fácil, así que la diversión estaba asegurada.

Por último, la tercera cosa que más le gustaba a Tánger en el mundo, era curiosear en el estudio de su papá. El de mamá estaba también bien, pero mamá era tan ordenada, tenía todo colocado en su exacto lugar, que las pocas veces que Tánger había entrado y tocado un papel, había sido llamada de inmediato para recibir una charla sobre lo malo que era no respetar las cosas privadas de cada uno. Tánger no quería hacer nada con lo que encontraba en el cuarto de papá, sólo curiosear un poquito. Y si podía, darle uno de sus sustos para verle la cara que se le quedaba.

El estudio era espaciosa, con el techo inclinado siguiendo la forma del tejado de la casa. En el centro de la estancia, una gran mesa en la que su padre dibujaba sus inventos. Siempre estaba dibujando, y los papeles azules de gran tamaño con líneas blancas garabateada que producía, se multiplicaban por toda la estancia. Al fondo, una gran estantería llena de libros y papeles azules doblados o enrollados sobresaliendo por muchos sitios y, más a la derecha, una mesa larga con muchos cachivaches de los que Tánger no conocía el nombre pero que le parecían que servirían para hacer Magia: una vasija transparente con un tubito de cristal por dentro colocados ambos sobre una pequeña estufita, un brazo largo con una lupa gigante a través de la cual alguna vez había mirado Tánger y casi se había mareado de lo grande que le parecía todo… Cacharros de ese estilo: extraños y misteriosos. Sobre todos ellos destacaba el espejo bola que tanto le gustaba. Un espejo cóncavo, en el que si te ponías delante, tu cara se alargaba a lo largo de toda su superficie, hinchándose y deformándose, formando caras que asustaban y daban risa a la vez.

A pesar de todo estos utensilios misteriosos, la pequeña sabía que la gran mesa de dibujo era el mejor sitio para curiosear. Grande, de roble, con dos columnas de cajones y un tablero que tapaba su frontal, de tal manera que si ella se escondía en el hueco que dejaba por dentro, no la podían ver desde la puerta y, mientras, podía mirar en los cajones sin ser descubierta. Hacía unas semanas había encontrado un pequeño cajón disimulado en lo que parecía un nudo de la madera y había descubierto algo parecido a unos botones de metal. Ella no sabía qué eran, pero algo importante y secreto debían ser si su padre los había guardado allí.

Mientras se afanaba en tratar de abrir todos los cajones secretos que pudiera, escuchó unas voces. “Vaya, es papá, quizá pueda asustarle”, se dijo. Pero enseguida se dio cuenta de que su padre no estaba sólo. Al principio no distinguió la voz de su acompañante, pero tras prestar un poco de atención y fruncir el ceño para concentrarse, lo identificó. “El tío Tiago”, susurró con fastidio. Tánger sabía que su padre se enfadaría mucho si lo asustaba en presencia de su hermano mayor Tiago. El tío Tiago era representante de Lento Fluir en el Consejo de la Marca del Sur y era muy serio y respetable. “Y aburrido” pensó Tánger. “Nada que ver con papá y mamá”, concluyó. Ya no tenía tiempo de esconderse en ningún otro lado, pues la puerta con el triángulo marcado, se abría y su padre y su tío iban a entrar, así que optó por quedarse muy quieta en el hueco de la mesa sin meter nada de ruido. Pasándose por la lengua por la parte de encía en donde hacía poco dos paletas de leche habían ocupado su lugar, Tánger frunció de nuevo el ceño tratando de no moverse y escuchar todo lo que su padre y su tío contaban.

– Pero al final, ¿aceptan implantar el sistema o no, Tiago? – preguntó Luca mientras se sentaba detrás de la mesa y colocaba los pies a escasos centímetros de la pequeña Tánger-. Por un lado dices que a todo el mundo le parece mala idea, pero por otro lado parece que el Guardián de la Marca ha dado su brazo a torcer.

– Es complicado, Luca. Todos los trámites en el Consejo lo son- respondió Tiago con un tono en la voz que a Tánger le volvió a parecer “aburrido”-. Algunos de los colegas de las otras poblaciones de la Marca pensaban que todo esto del sistema de comunicaciones les olía mucho a Ciencia y no estaban de acuerdo en hacer nada que pudiese hacer creer a los Guardianes que la Marca que promovían estudios científicos, sea eso lo que sea. Pero por otro lado, muchos de los integrantes del Consejo han sido marinos o han convivido con marinos. En los barcos, las comunicaciones a larga distancia mediante banderas o espejos son muy extendidas. Y no digamos las piratas. Ellas utilizan esos sistemas de continuo, y nadie diría que están ejerciendo la Ciencia.

– ¡Qué manía con lo de la Ciencia! – resoplo Luca.

– Está prohibida desde que tuvo lugar el Evento, Luca – respondió con calma su hermano.

– Eso fue hace mucho… Siglos, incluso – dijo levantando las manos, Luca-. Hace tanto que dudo que nadie sepa ni qué es lo que pasó, ni qué es eso que temen tanto y llaman Ciencia.

– Puede que tengas razón. Pero no olvides que el Hombre sigue encadenado en la Torre del Norte y que los Guardianes continúan utilizándolo para mantener el escudo alrededor de La Zona. Y para hacer Magia.

– Magia. Hace años que no veo a un Guardián hacer magia. ¿Qué es lo último que has visto tú mágico, querido hermano? ¿Unos fuegos artificiales en la fiestas del solsticio?

– Yo volé, hermano. No lo olvides nunca.

Luca calló un poco enfadado. Tiago le llevaba más de diez años y había sido aspirante a Guardián. Como aspirante le fueron revelados algunos pequeños sortilegios junto con la Fuente de Poder, el enlace directo con el Hombre Encadenado. Una pequeña cantidad, nada más y Tiago, con esa pequeña cantidad y ese pequeño conjunto de frases y sortilegios, fue capaz de volar durante un día entero por toda la región. Luca sólo tenía seis o siete años cuando ocurrió, pero todo el pueblo lo recordaba cómo si hubiese sido ayer.

– Un aspirante, nada más, un par de conjuros y una mínima fracción de Poder y pude volar. ¿Qué podrán hacer los Guardianes Principales en la Fortaleza del Norte? – era un pregunta retórica, claro, pero Luca se atrevió a contestar.

– ¿Y si no pueden hacer nada?, ¿y si el Hombre está agotado después de siglos de ser exprimido para obtener Poder?

– Eres incorregible, hermano – concluyó desganado Tiago-. Que sepas que en el Consejo algunos ya me llaman “el hermano del científico”, y te puedes imaginar lo humillante que eso es para mí y para Lento Fluir.

Luca sonrió.

– Diles que no soy más que un pequeño Herrero. Un técnico de muy bajo nivel , quizá. “El hermano del Técnico” no queda igual de rimbombante.

– No es una broma, Luca- dijo severo Tiago-. Lento Fluir puede ayudar al resto de la Marca con tus ideas, pero hay que saber cómo plantearlas. Por ahora, la comunicación mediante tus espejos cóncavos ha sido aprobada. Incluso los Guardianes permitirán colocarlos en las torres de sus centros en cada población.

– Controlando así todo lo que se transmita, una buena jugada por parte del Guardián de la Marca- interrumpió Luca.

– Supervisión, creo que lo llamó – dijo Tiago sonriendo por primera vez-. Está claro que nada que pase en la Marca les debe ser ajeno.

– Pues, mi siguiente propuesta va un poco en ese sentido.

– ¿A qué te refieres? – preguntó intrigado Tiago.

– Permíteme una pregunta, ¿por qué estamos tranquilos en Lento Fluir, o en el resto de la Marca, si a un lado tenemos a las Piratas más fieras del Continente y al sur están los esclavistas y todos los señores de la guerra que te puedas imaginar?

– Supongo que porque los Guardianes y su Magia, por mucho que dudes de ella, nos protegen como lo llevan haciendo desde hace siglos.

– Ya – dijo pensativo Luca, mirando hacia bajo y encontrándose con la mirada violeta de Tánger-. Mira qué tenemos aquí – dijo mientras cogía a la pequeña por la pechera y la sentaba en su regazo-. ¿Tratando de asustar a tu anciano padre, señorita?

– Luca, no tienes ni treinta y cinco años, por Dios. ¿Qué tal estás, Tánger? Dichosos los ojos, no te veo mucho pequeña sobrina – dijo Tiago, mientras trataba de hacer un arrumaco a la pequeña que ésta sorteo sin disimulo.

– Mira Tiago, te voy a contar algo con ayuda de Tánger. A ver, Tánger, ¿qué hacemos con un problema para el que no encontramos solución? – preguntó Luca a su hija.

Tánger se tocó con la lengua la encía, sintiendo los piquitos de las nuevas paletas y frunció mucho el ceño. Al cabo de unos segundos dijo triunfante.

– ¡Darle la vuelta! – gritó la niña.

– ¡Eso es! – dijo sonriendo Luca – Eso es. Darle la vuelta. Durante muchos años, diez, todos los Guardianes de la Marca nos dijeron a París y a mí que no podíamos ser padres. Sometieron a París a mil encantamientos. Las noches de dos lunas debíamos seguir un ritual exhaustivo que no voy a describir. Imposiciones de manos y filtros curativos. Nada de nada. Después de adoptar a Tánger decidir volver a repasar todos los puntos y ¿sabes de qué me di cuenta? – su hermano negó lentamente, sin saber muy bien a dónde iba el razonamiento de Luca-. Pues me di cuenta de que todos esos practicantes de Magia se habían centrado en mi mujer, no en mí. Así que ¿qué hice con el problema? Darle la vuelta. ¿Y si mi mujer no era el problema?, ¿y si lo era yo?

Luca le hizo un gesto a Tiago buscando su comprensión, pero este seguía sin saber a dónde quería llegar, así que continuó.

– Fui a dónde los Guardianes y les pedí que me sometieran a mí a los encantamientos y filtros. Revisé los calendarios que me iban bien a mí, no a París. París estaba fenomenal, el problema era yo. Deje de probar la cerveza e hidromiel, carne solo dos veces por semana, mucho pescado y verdura … y así, y después de tiempo… ya sabes. Darle la vuelta, ¿comprendes?

– Bien, hermano, me algro de que me hagas otra vez tío pero sigo sin ver a dónde quieres llegar.

Luca, fastidiado, dio una especia de gruñido y añadió.

– Está bien. Uno más uno dos, Tiago. ¿ Cómo nos protegemos de nuestros enemigos? Mediante la magia de los Guardianes. Nuestros enemigos son el problema, está claro, pero imagínate por un momento que le damos la vuelta. Imagínate que los Guardianes se quedan sin magia, o deciden no ayudarnos. Imagínate que nuestra solución se transforma en nuestro problema. Imagínate qué le pasaría a nuestro pequeño Lento Fluir si lo único que nos separa de todos esos peligros deja de existir. Lo que te digo es que deberíamos prepararnos por si acaso para ello. Disponer de defensas para defendernos por nosotros mismos por si no tenemos otra opción.

– Darle la vuelta – dijo riendo Tánger.

– Darle la vuelta – dijo Tiago despacio. Se levantó como un resorte y corrió hacia la puerta, pero antes de franquearla se giró y dijo. – ¡Darle la vuelta! Hermano, quiero que despliegues tu plan en esos papeles azules. Todo el plan. Te doy dos meses. Esto no puede salir de aquí. Debemos prepararnos. Darle la vuelta, ¡cómo no lo había visto hasta ahora!

Capitana Marvel (2019, Anna Boden & Ryan Fleck) … y al final llegó ella.

Tras el shock brutal al Universo Marvel desatado en los últimos minutos de Vengadores: Infinity War, no estaba muy claro cómo iban a salir de este embrollo para presentar una nueva película y un nuevo personaje. La mejor salida era la solución «Hodor» y así lo han demostrado con esta Capitana Marvel. Y a tal fin nos han embarcado en una aventura «hace veinticinco años» y además de presentarnos una nueva historia, la han salpimentado de guiños a aquellos que estos días nos sorprendemos al darnos cuenta de que el malogrado Kurt Cobain nos dejó hace ya la friolera de esos veinticinco años.

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Ver a Brie Larson con una camiseta de NIN casi todo el metraje hace que un segmento de la población sonría sin darse cuenta. Y cuando suena Elastica y su «Connection» ya ni te cuento.

Capitana Marvel ha roto todas las taquillas. Sin embargo, a mi entender, Wonder Woman es mucho mejor película y fue más importante también fuera de las salas de cine. Aún así, Carol Danvers llega la última a la fiesta y promete tener muchísimo peso en la, a punto de estrenarse, Vengadores: Endgame. Veremos quien de las dos quedará establecida como la heroína de masas en los próximos años.

Y, sin temor a equivocarnos, esa sensación que transmite la película es lo mejor de la misma. Sales del cine recargado porque la carismática protagonista ha dado una buena zurra a todos y además has escuchado un montón de grunge y brit pop. ¿se puede pedir más? evidentemente, sí.

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La película está dividida en tres actos muy diferenciados. El primer acto nos situa en la capital del Imperio Kree, una especie alienígena gobernada por una Inteligencia Artificial que está en permanente guerra con otra especie, los Krull, que tiene la curiosas capacidad de metamorfosearse con el aspecto de cualquiera.

Escuchar a Nirvana en una película de super-héroes hace que se cuadre el círculo para todos los miles de seguidores que rondan los cuarenta. Eso es un hecho.

En esta parte, la película parece cortada. Es decir, debía de haber mucho más metraje que no ha cabido en los 120 minutos sobrados que ocupa el film. Si no, no se entiende cómo puede hacerse un primer tercio tan atropellado y sin aparente sentido. En esa fase asistimos a la formación de Vers, uno de los tres personajes que interpreta Brie Larson interpretando al mismo, es decir: Capitana Marvel, Carol Danvers y Vers. Vers, la kree, no puede dormir y prefiere pelear para entrenarse como la mejor luchadora posible para la guerra. Destaca Jude Law. Interpreta bien a Yon-Rogg, superior y mentor de la kree Vers.

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Pero falta pegamento en la historia y puntos que poder unir con la línea de la trama. Se nos hace trabajar demasiado como espectadores y vale, no estamos ante una película con la complicación de una de Bergmann, pero tampoco tiene mucho sentido que los directores no nos presenten las claves de la historia, por mucho que la historia sea fácil.

Tres actos bien diferenciados conforman la peli de la Capitana Marvel. El primero flojo, el segundo bueno y el tercero regular. Quizá hubiera sido mejor que las aventuras en los noventa de Carol Danvers hubieran tenido más peso en el film, con ese lujo de Samuel L. Jackson de escudero.

En la segunda fase de la película, la marciana Vers aterriza en el 1992 de Terminator 2 y todo mejora sustancialmente. La aparición de Samuel L. Jackson como compañero de la buddy movie en la que se transforma la cinta, obra gran parte del milagro. Hay un momento puntual en el que casi parece un capítulo de Expediente X protagonizado por Nick Furia y Carol Danvers, en vez de Mulder y Scully y la trama lo agradece.

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Luego aparecen más rato los Skrull y se vuelve a convertir en el tebeo que es, aunque no al nivel de otros tebeos que hemos visto. No tiene, ni de lejos, la maravillosa trama y despliegue de personajes de cualquiera de los Vengadores, es obvio, pero tampoco llega a las de Capitán America ni Iron Man, los premium de la fase 1 de Marvel y, ni tan siquiera, a la segunda de Ant-Man.

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A pesar de todo, es una peli de super héroes, protagonizada por una actriz con carisma y oficio, no en vano posee un oscar, con ritmo y bien encardinada en el universo Marvel. Pero eso sí, y a mi modesto entender, no llega ni de lejos a poder igualar a esa magnífica película de aventuras y guiño friki que fue Wonder Woman.

Capitana Marvel; 2019; Dir.: Anna Boden, Ryan Fleck; Producción: Kevin Feige ; Guion: Anna Boden, Ryan Fleck, Geneva Robertson-Dworet, Jac Schaefller ; Fotografia: Ben Davis; Montaje: Elliot Graham, Debbie Berman; Protagonistas: Brie Larson, Jude Law, Ben Mendesohn, Samule L. Jackson, Lashana Lynch, Gemma Chan, Lee Pace, Clark Gregg, Annette Bening.

Nota Interludio: 6.5.

Series TV – Altered Carbon (2017, Netflix)

Año 2.384. La muerte física ha sido erradicada de la sociedad. la conciencia se almacena en unos dispositivos, llamados «pilas», que se pueden implantar en cuantos cuerpos se quiera. A este proceso de resurrección se le denomina «refundar», ya que los cuerpos no son más que fundas que sirven de soporte físico para las conciencias residentes en las «pilas». La muerte real ahora se circunscribe a aquellos casos en los que la «pila» es dañada por accidente o por acto violento.

Este es el rompedor punto de partida de la nueva serie de la cadena Netflix, Altered Carbon. Al calor del Cyber-Punk más clásico, se cocina una estética totalmente deudora de Blade Runner, quizá a veces en demasía, que nos transporta a una época en la que el espacio ha sido colonizado, la tecnificación es extrema y, sin embargo, las diferencias entre clases sociales se mantienen e incluso se han exacerbado hasta definir a una nueva clase social, los mats, que están más cerca de ser dioses que de ser humanos. El más poderoso de estos mats aparece muerto y aunque eso no significa mucho en un mundo en el que la conciencia viaja de disco duro en disco duro, sí que hace que tiemblen un poco los cimientos de toda esa clase social. Para encontrar al asesino se contrata a Takeshi Kovacs, un soldado revolucionario que lleva más de doscientos años en la oscuridad, es decir, con su conciencia cargada en una pila pero sin implante en un cuerpo físico, cumpliendo condena por el levantamiento en el que había participado.

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Altered Carbon es una serie que utiliza un entorno de ciencia ficción para presentarnos una trama puramente detectivesca, deudora de las novelas de Chandler o Hammet. Básicamente sigue los cánones del género: un caso imposible de resolver, un protagonista de vuelta de todo con gran carisma, un patrón millonario que ofrece una fortuna desmesurada por resover el caso, una, o varias, mujeres fatales, uno, o varios, compañeros de armas y, al final, giros sorprendentes de la trama.

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Si bien, es cierto, las premisas sobre las que se aposenta la trama permiten darle un fondo metafísico a todo el asunto: la muerte, la vida eterna, las debilidades humanas, qué hacer cuando dispones de todo, incluso de la vida de los demás… seguiremos a Kovacs por Bay City de la misma manera que seguimos a Marlowe por el Nueva York de los años 30 o a Harry Palmer por el Los Ángeles de los sesenta-setenta, conociendo a toda la fauna que lo habita, recogiendo pedazos del puzle que trata de resolver y asistiendo a su transformación en busca de la redención. Es, en definitiva, el zoo humano, la investigación de hasta dónde podemos llegar, ahora o dentro de doscientos años, para satisfacer nuestros más bajos instintos, caiga quien caiga. Algo que ya Shakespeare contaba y que aquí se presenta entre entes con inteligencia artificial y cachivaches tecnológicos.

¿Qué ocurre si cuando no existe la muerte, alguien trata de matar al hombre más poderoso del universo? Takeshi Kovacks (Joel Kinnaman) deberá descubrir al asesino mientras trata de acostumbrarse a un cuerpo que no es el suyo y a un tiempo que dista más de doscientos años de aquel en el que él vivió.

Dicho todo esto no debemos pensar que la serie es manida aunque sí, quizá, un poco maniquea. Es una gran superproducción, con un gasto bien invertido en la estética y en los gadgets fundamentales, con un gran ritmo. La mano de Miguel Sapochnik, director de los seminales Casa Austera y La Batalla de los Bastardos de Juego de Tronos, se hace notar a lo largo de los seis capítulos, de un total de nueve, que dirige. Aunque, también, la aparición de esta serie poquito después de Blade Runner 2049 hace que queden al aire alguna que otra copiada interesante.

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Joel Kinnaman brilla como Kovacs, luciendo gran capacidad actoral y físico increible y le acompañan una atractiva y enérgica Martha Higareda y un creible James Purefoy como exponente fundamental de la elite de los mats, casi un dios viviente. El casting es bastante bueno si bien descolla el actor Chris Conner dando vida a un Edgar Allan Poe sorprendente que crece enteros a lo largo de los capítulos y que, por increible que parezca, es el personaje con mayor y mejor arco del elenco. En la parte negativa, Atto Esandoh rechina en su papel de Vernon y hace que cada vez que aparezca por pantalla pienses en darle al x1,5 a ver si pasa rápido.

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Una mochila rosa que esconde un letal cargamento, llamadas de móvil instalados en los ojos, tarjetas de crédito enlazadas con el ADN, copias de seguridad de la conciencia que comienzan con los ojos pestañeando rápidamente y, en definitiva, todo un maremagnum de situaciones de pura ciencia ficción trufadas de unas escenas de acción sobresaliente y, a veces, excesivamente sanguinolentas, nos sumergen en el encargo de Takeshi Kovacs, antiguo militante de las Brigadas, ejercito libre que luchó contra el autoritarismo del Protectorado: ¿quién acabó con la vida de Laurens Bancroft y por qué? ¿quién está lo suficientemente loco como para penetrar en la cámara privada del mayor de los mats de la Tierra y atentar contra su vida, su vida real?

Alterd Carbon, serie Netflix. Temporada 1.

Nota Interludio: 7,5

Podcast – Series que hemos visto en 2017 (sin spoilers)

Recién acabado el año 2017, los Reyes Magos traen un nuevo podcast de Interludio Creativo, en esta ocasión el tradicional «Series que hemos visto en 2017».

Este año pasado hemos visto un buen puñado de series, otras las hemos empezado pero no acabado, algunas las terminaremos más adelante y otras quedarán en el olvido, … en definitiva si queréis compartir con nosotros nuestras reflexiones sobre un montón de series sin un sólo spoiler no lo dudéis, descargaros este podcast y ¡¡escuchadlo inmediatamente!! Puede que os demos alguna idea o puede que nos la deis también vosotros a nosotros. Comentadnos aquellas que vosotros habéis visto y que os han gustado mucho o las que no os han gustado nada, prometemos comentarlo en nuestro próximo podcast.

Además, como novedad, hemos incluido algunas colaboraciones especiales y aunque nos ha costado mucho, mucho, mucho, hemos hecho el famosísimo top 3 de series 2017 de Interludio Creativo, …

En definitiva, un buen rato de lo que más nos gusta y de lo que los Reyes Magos traen cargaditas sus alforjas: series, series y más series. No os olvideis de dejar un «me gusta» o comentario sobre todo aquello que queráis en este post o en cualquiera de los otros medios habituales…

¡¡¡Feliz 2018 de Series!!!

PD: para todos aquellos que se lo preguntan sí, tranquilos, en este también participa María 😉

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Reseña y Crítica – Blade Runner 2049 (Denis Villeneuve, 2017)

Todos los que hemos sentido esa sensación de pasión, amor, admiración, bienestar y gozo que resume la mezcla excitante de ver una película magistral (también aplicable a un libro, disco o cualquier expresión artística) nos hemos preguntado alguna vez qué sería de la vida de sus protagonistas una vez que el fundido en negro los abandonó en su mundo imaginario. Qué ocurriría con la historia de amor de la pareja portagonista. Si vivirían felices y comerían perdices o una discusión por la educación de alguno de sus vástagos llevaría al traste su relación. Es humano y lógico querer una vez y otra revivir esa sensación primigenia y en ello se basa buena parte de la teoría de los arquetipos y del camino del héroe de los amigos Jung y Campbell. Es, en definitiva, humano no poder romper el lazo con aquellos personajes e historias que tanto placer nos han dado.

Por otro lado es necesario apuntar que nos encontramos en una fase de la producción del entretenimiento en el que se han dado la vuelta a muchas cosas y la principal es que el progreso artístico y la innovación, las nuevas historias y la creación de iconos y mitos se está dando mucho más en la televisión que en el cine. Es por eso que parece que mientras Juego de Tronos, Westworld, The Leftovers, Handmaid´s Tale o Narcos reinan en la televisión y en los corazones de los seguidores, logrando de paso dinero ingente con el merchandising, el cine se debe contentar con retomar historias de hace treinta años para conseguir movilizar de manera suficiente al público para que acuda a verlas y se logren magras recaudaciones.

Si lo pensamos bien y si somos fans de estas pelis míticas estamos de enhorabuena. Cada vez es más probable que se retome esa película que te marcó de pequeño y que se aplique a ello el mejor director del momento, con el mejor cast posible. Parece que esto es una tontería pero siempre tenemos la posibilidad de ver Grease 2 o Los Inmortales 2 para darnos cuenta de que años atrás esto no fue así y muy pocas secuelas se trataban con el respeto adecuado para ello y pasaban inmediatamente a engrosar las baldas de los videoclubes, muchas veces sin siquiera pasar por el cine. Estrenada directamente en video, como rezaban las caratulas de los VHS.

Hay muchas secuelas, precuelas y pelis de superhéroes actualmente. Es cierto. Pero al menos se realizan cuidando hasta el más mínimo detalle y con respeto a las originales. Blade Runner 2049 es un ejemplo.

Por otro lado, el pirateo afecta en estos momentos más al cine que a la televisión, básicamente porque Netflix y HBO están sabiendo cómo adaptarse mejor a este mercado actual. También ha llegado a afectar seriamente a la industria las tendencias del público de ver en webs como esta (me gustaría, en realidad el estudio está basado en el agregador Rotten Tomatoes) antes de ir al cine, opiniones de otros usuarios. Según estos estudios los malos resultados de todas las películas estrenadas en el pasado verano 2017 se deben a las opiniones tan polarizadas que se dan en los agregadores de cine.

Por tanto, y aunque en la actualidad dominada por las redes sociales, cualquier cosa o es una obra de arte o es un trozo de mierda humeante, vamos a analizar con sus partes buenas y malas esta esperadísima secuela de una de las películas más importantes de los 80, no sólo por su calidad cinematográfica, que también, sino porque influyó estéticamente de tal manera al mundo que aún hoy en muchas cosas podemos percibir ese ambiente que despedía la caza de Rick Deckard en el Los Ángeles de 2019 buscando los seis pellejudos liderados por Roy Batty.

Ryan Gosling: el nuevo Ford. Denis Villeneuve: el nuevo Scott. Hans Zimmer: el nuevo Vangelis.

Me he aburrido de escuchar que el 70 % del éxito de una película reside en su cast. Puede que sea así. Lo que es cierto es que para Blade Runner 2049 se ha tratado con mimo y detalle todos los apartados técnicos y creativos. Se ha encargado a un director capaz la responsabilidad de dar una vuelta de tuerca sin romper con el pasado a la atmósfera de la película. Villeneuve cumple a la perfección con el trabajo encomendado. Su ambientación y soluciones estéticas permanecerán en la memoria del espectador durante tiempo. Ha logrado hacer lo dificil fácil conectando con la película original y aportando novedades que resultan creibles y encajan aunque quizá eso es lo que algunos criticarán. En su momento Ridley Scott se inventó literalmente un mundo no visto anteriormente. El británico venía del subidón creativo más increible desde Kubrick. Los duelistas, Alien y Blade Runner. Una tripleta literalmente insuperable que compartía una estética infinita. Villeneuve es más técnico que Scott y por tanto no tan rupturista. Aún así, los ambientes son increibles y espectaculares. Y cinematográficos. Piden a gritos ser vistos en pantalla grande.

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La actuación de Ryan Gosling, ese tipo que está en absolutamente todas las buenas películas e incluso en alguna de las más malas también, transmite contención y tormenta interior. Es un tipo no tan físico como Fassbender pero con un físico importante. No tan carismático como Di Caprio pero con carisma a raudales. No tan circunspecto e introvertido como Christian Bale pero con una capacidad de mostrar que la procesión va por dentro importante. Es en definitiva el actor que puede tomar el relevo de Harrison ford y lograr lo que aquel no logró ni con Único Testigo ni con A propósito de Henry o El Fugitivo, esto es, el óscar.

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Hans Zimmer sale de esta trampa mortal con una pirueta con doble mortal. Su banda sonora es excelente. A diferencia de la de Vangelis no dispone de visos de una vida separada de la película.

Otro puntal excelente de la película es la banda sonora. Aquí tenemos al gran Hans Zimmer que se apunta un tanto increible al tomar la banda sonora de Vangelis, mítica e icónica, y reinterpretarla manteniendo lo mejor de su original y profundizándola a lo largo del metraje aunque, es cierto, no dispone de ningún tema que a priori pueda ser tan viral como el dedicado a Rachel o el de los títulos de crédito de la primera película. Este año Zimmer se lleva el oscar o por esta peli o por Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), creo que eso está claro. Me queda la duda de si Vangelis se ha negado a hacer este trabajo o es que no se lo han ofrecido.

Ana de Armas, el nacimiento de una estrella?

Y aún con estos treas ases mencionados cabe decir que a lo que realmente huele esta película es al inicio de una carrera fulgurante para la cubana Ana de Armas. Hipnotizante, bellísima, interpretando de una manera atractiva a un sueño virtual del protagonista. Ese viejo mito de robot que queremos que se transforme en ser humano interpretado de una forma delicada y creible. Triunfará si sabe elegir sus papeles.

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Y lo malo…

Hay parte mala también en esta película. El guión no desentraña correctamente las premisas que plantea. El personaje de Robin Wright, que inunda de tensión sexual cada una de sus apariciones, está subutilizado en la trama. El personaje de Gaff no resulta coherente con su aparición en la primera película. Y sobre todo el metraje. Excesivo.

Crítica a fondo de la película

[Atención a partir de aquí spoilers] Lo primero que echamos de menos es la voz de Constatino Romero leyendo las frases iniciales que nos informan de que la Tyrell Corp. llegó a fabricar hasta el Nexus 8 (recordemos que Batty y Rachel eran Nexus 6) aunque no dice quién sustituyó a Tyrell. Después, un apagón creado por un colapso medioambiental sume en el caos a la Tierra que sobrevive gracias a un nuevo genio empresarial similar a Tyrell llamado Niander Wallace, interpretado pésimamente por Jared Leto. Wallace compra la Tyrell Corp. y relanza el programa de creación de los replicantes haciendo que siempre obedezcan.  Recurrir a un apagón tecnológico es un buen recurso para explicar el poco avance significativo de la técnica entre ambas películas. Hay avances técnicos pero no los que deberían cubrir 30 años de diferencia, explicado sólo por ese apagón mencionado.

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K, Ryan Gosling, es un Blade Runner que desde inicio se dice que es un replicante, soslayando así la eterna duda que abarcaba a Deckard y que en esta película tampoco se responde correctamente. K es el mejor, trabaja para la señora, Robin Wright en plan mujer absolutamente fatal, uno de los mejores personajes y actuaciones del film.

Robin Wright está soberbia. Borda su papel, el mejor perfilado e interpretado del film.

K inicia la investigación retirando a un replicante (Bautista, el de la lucha libre) que oculta unos huesos. Hasta aquí la película es sobresaliente. La estética es superlativa, la música de Zimmer está al nivel pedido y Gosling da la imagen adecuada para un replicante que caza a replicantes. Es aquí cuando, a mi entender, el guión comienza a flojear por querer imbricar explícitamente esta película con la anterior. Me explico, creo que esta película podría haber sido mayor si hubiese asumido en solitario las tramas de su desarrollo sin recurrir a los personajes de la anterior. Resulta forzado cómo llegamos hasta la deducción de que los huesos son de Rachel y resulta forzado cómo K encuentra a Deckard en Las Vegas. Las escenas de la ciudad en el desierto son espectaculares pero resultan lentas y, lo que es peor, la trama parece innecesaria. Para qué debe ir K a buscar a Deckard si la vieja que lidera la resistencia tiene toda la información necesaria. Por qué K se empeña en salvar a Deckard si Deckard no sabe quién es su hija, ni que existe, ni nada. En definitiva, Deckard sobra en la trama y el director lo sabe y el guionista también. Por eso, cuando todo acaba y vemos a Deckard colocando la mano en la «jaula» de la creadora de recuerdos, la sensación que nos embarga es de pequeña decepción. Decepción porque comprendemos que por satisfacernos como fans de la primera hemos «limitado» la película. Otro tema es que sin Deckard y Rachel la posibilidad de la concepción entre replicantes nos sonase a algo conocido y sin interés.

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Las tramas secundarias, a excepción de la historia de amor entre Joi, Ana de Armas, y K, tampoco convencen. Jared Leto está fatal como el gurú de los replicantes, su búsqueda de una replicante que consiga tener hijos se presenta atropellada y, un poco, sin sentido. La acólita de Leto, la replicante Luv interpretada por la holandesa Sylvia Hoeks, es un cliché con patas y parece sacada de Terminator 3. Toda su búsqueda de K es ininteligible dentro de un metraje de casi tres horas.

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La escena en la que retomamos a Rachel y su ejecución es un «no sé muy bien a qué viene esto» que la cara de Harrison Ford no hace más que reforzar. Y la escena del ejército de replicantes presto a hacer la revolución hace que sueltes un «sapristi, que no hagan de aquí una serie».

En definitiva una gran película técnica que podría haber sido más si no hubiera tenido que enlazarse tanto con su precedente, aunque si no se hubiera enlazado de este modo seguramente esta película no habría salido adelante. Una paradoja propia del universo de Philip K. Dick.

Nota Interludio: 7

 

 

 

 

 

Ghost in the Shell, el alma de la máquina (Rupert Sanders, 2017)

Dentro de la marabunta de proyectos para trasladar a live action películas con solera dentro de la animación, quizá nos enfrentamos en Ghost in the Shell a una de las adaptaciones más difíciles. Ghost in the Shell nació como manga, o comic japonés, a inicios de los noventa dentro de las corrientes cyberpunk que dominaban la ciencia-ficción desde finales de los setenta y que son una vuelta de tuerca desde una perspectiva orgánica a las novelas seminales de robots de Isaac Asimov.

Desde siempre la ciencia ficción ha sido utilizada para realizar preguntas profundas y tratar de responderlas sin estar sometido a las convenciones de la realidad y sin las barreras de la técnica, es decir, desde la libertad. Y así se plantea la historia original de El alma de la Máquina, una revisitación a las preguntas filosóficas primarias del ser humano (quiénes somos, qué es el alma, qué es la individualidad, por qué podemos perderla, cuándo dejamos de ser seres humanos, qué ocurre cuando duermo, qué es la consciencia, …) desde la premisa de una protagonista femenina que resulta del transplante de un cerebro orgánico a un cuerpo sintético. El alma espiritual atrapada en la cáscara física a la que, alegóricamente, se hace referencia en el título.

La Ciencia-Ficción es un género que permite plantear cualquier pregunta sin tener que ceñirse a lo convencional para responderla. Qué es el alma, cuál es el futuro del ser humano, … presentadas en un entorno inventado, nos habilita cualquier línea de pensamiento, por muy irreal que a priori nos parezca.

La película Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995) no fue, o al menos en mi ciudad, estrenada en salas comerciales y yo tuve la oportunidad de visionarla en unas jornadas sobre manga que se organizaron en 1997 en la Bibilioteca Municipal Ignacio Aldecoa de Vitoria. Hace nada más y nada menos que 20 años.

Dentro de la colección de películas que se iban a proyectar destacaba como una supernova la brillante Akira (Katsuhiro Ōtomo, 1982) y la sala se llenó para verla. Sin embargo esta, la subtitulada como El Alma de la Máquina, era menos conocida y muy pocos acudimos a la cita, algunos como yo movidos por ver una peli en vez de estudiar algún tema aburrido de la universidad. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula.

El anime del 95 en el que esta película se basa es un punto de inflexión en el género. Por ello, esta película va a ser escrutada con lupa por aficionados de todo el mundo.

El tono general de la película, con escenas de acción superlativas junto a escenas sin dialogos y dominadas por una poesia narrativa muy acusada. Las capas del guión con profundidades filosóficas no acostumbradas en una película de animación. La anticipación cyborg que se planteaba, con humanos evolucionados con partes mecánicas, pérdida de intimidad, corrupción política y tramas de poder en el gobierno que dominaban a su antojo a la sociedad a la que pretendían servir. Todo en general, presentado con la riqueza visual acostumbrada en los animes, hacía que quedases atrapado por el universo planteado y su recuerdo perdurase en el tiempo.

Por todo esto, el anuncio de que se iba a trasladar a imagen real suponía una bivalencia entre la ilusión y el temor al «a ver qué van a hacer estos de Hollywood» habitual.

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El cast de la película junto al director Rupert Sanders (el primero de la izquierda); Scarlett, Takeshi Kitano, Juliette Binoche y Pilou Asbæk.

La mayor Mira Killian (Scarlett Johanson) conocida simplemente como «la Mayor» es la lider del equipo de acción de una fuerza especial del gobierno denominada Sección 9. La Mayor es aparentemente normal pero realmente es un experimento, la primera de su especie, un cerebro de una persona transferido mecánicamente a un cuerpo sintético. La Dra. Ouelet (Juliette Binoche) es la responsable científica del proyecto experimental y ejerce de algo parecido a una madre para la Mayor. A ella acude cada vez que tiene que ser reparada tanto física como espiritualmente y la doctora monitoriza todos y cada uno de los recuerdos y sentimientos que la Mayor tiene. La Sección 9 está dirigida por el jefe Aramaki (Takeshi Kitano) y formada por varios humanos con diferentes grados de «evolución«, esto es, de mejoras cibernéticas. De entre todos ellos destaca Batou (Pilou Asbæk) el compañero de la Mayor y, quizá, su único amigo.

Qué es el alma. Qué le da a un ser humano su humanidad. Cómo puede dejar de serlo. Qué es la consciencia y la conciencia. Dónde está el límite entre máquina y humano. Qué te hace dejar de ser un individuo diferente al resto. Estas son las preguntas que se hace el personaje de Scarlett Johansson a lo largo de la película.

La sección 9 está muy relacionada con Industrias Hanka, la desarrolladora principal de robots y mejoras ciber-orgánicas para humanos, aunque se supone que se debe al gobierno.

Una serie de asesinatos de responsables científicos de Industrias Hanka hará que la Mayor y sus compàñeros se internen en una peligrosa investigación en la que un extraño y desconocido personaje amenaza con hackear las mentes conectadas a la «red», el entramado mental al que el 73% de la población mundial se ha integrado una vez que ha decidido evolucionar gracias a las mejoras cibernéticas.

La Mayor deberá avanzar en la investigación mientras se enfrenta a todos y cada uno de sus propios miedos en un paralelismo bastante evidente con las novelas de Sherlock Holmes y el doctor Moriarty. Como sabemos, el ABC de una buena historia es aquella en la que el protagonista tiene un adversario de su nivel o incluso mayor.

Visualmente la película es excepcional. La acción y coreografía de las escenas, los decorados, los robots, el arte en general es absolutamente apabullante. Muchas escenas de la película de anime están directamente trasladadas a la realidad de una manera más que fiel. Los edificios, los ángulos, ambientaciones completas como la de la escena del submarinismo o el propio «nacimiento» de la Mayor son tales y como aparecían en la animación e incluso, en algunos casos, los cambios necesarios para traerlos a la vida han mejorado el conjunto.

Visualmente esta película es un ejercicio notable. Quizá no llega a ser la revolución de Matrix pero sí que es un punto y a parte respecto al resto de películas live action que se han estrenado hasta el momento.

La ciudad, un Tokyo no declarado, peca en exceso de un tributo a Blade Runner (Ridley Scott, 1982) pero se puede entender ya que toda película con una temática cyborg debe beber de la piedra filosofal de la estética del género.

La trama avanza sin respiro, no hay tiempos muertos, es más, se hace corta. Si hay algo que echarle en cara a esta adaptación es que se ha pecado de simplificación en la profundidad del tema. Todas las premisas argumentales están ahí, no se ha obviado ninguna, pero su planteamiento se presenta sin el detalle y la ceremoniosa contemplación del anime. Las escenas que dan pie a hablar del alma, los conflictos con la individualidad, el sentido de la vida, el asesinato de los débiles,…, todo está ahí, pero también es cierto que ocupan menos espacio de metraje que la pura acción espectacular. Muchos opinarán que eso ha restado profundidad a la película pero no seré yo uno de esos. El que quiera preguntarse el por qué de la existencia lo puede hacer con esta película tantas veces como con el anime si no más. Sólo hay que estar dispuesto a leer de manera global el lenguaje cinematográfico total que plantea.

Podemos establecer paralelismos de nuevo con Blade Runner y, es más, seguramente los mismos que dicen que esta película peca de superficial esperarán con el cuchillo entre los dientes la segunda parte de la icónica película de Ridley Scott. Pero no es cierto. Esta película transmite los interrogantes adecuados y es quizá el espectador el que tiene que tomarlos. Puede hacer falta más de un visionado para ello, pero lo mismo pasó en su momento con la historia de los replicantes y, de hecho, el fracaso incial con el que fue recibida, tornó con los años en el éxito incontestable con el que es considerada en la actualidad.

Scarlett Johansson demuestra que es una estrella de acción con trasfondo. No necesita del resto de Vengadores para brillar como protagonista. Ella se basta sola.

En cuanto a los actores creo que debo reconocer que la discutida elección de Scarlett Johansson como el rol protagonista ha sido, viendo el resultado, un absoluto éxito. Scarlett realiza un trabajo redondo interpretando de manera circunspecta a la Mayor cuando se trata de su vida «civil» y de manera ágil y potente cuando la acción así lo requiere. Sus trabajos anteriores como Viuda Negra y como la omnipotente Lucy han hecho que nadie dude de la valía de la actriz como heroína de acción. Y en cuanto al trafondo psicológico que destila el personaje, es pecata minuta frente a otros trabajos a los que se ha enfrentado. Además, Scarlett, «puede» con la película, que descansa totalmente sobre sus hombros de estrella absoluta.

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Scarlett Johansson, estelar en esta película.

Las participaciones como secundarios de lujo del gran Takeshi Kitano y la no menos grande Juliette Binoche se resuelven a favor del japonés por amplia ventaja. A pesar de los años, Kitano continúa siendo Kitano y su aura sigue impertérrita luciendo en pantalla.

Mención especial para el compañero de la mayor Batou, interpretado por el danés Pilou Asbæk y que a los aficionados al mundo de Canción de Hielo y Fuego les sonará por interpretar al furioso Euron Greyjoy. En esta película hace un papel clavado al personaje animado y está soberbio.

En el aspecto musical también es notable la banda sonora, que acompaña a lo largo del metraje con acierto siendo lo que debe ser, música con bases electrónicas a veces inquietante, otras veces resplandeciente.

En definitiva, notable adaptación llevada a cabo por el director Rupert Sanders, del que hasta el momento sólo conociamos Blancanieves, la Leyenda del Cazador (Rupert Sanders, 2012) y sus devaneos con la estrella de la misma, Kristen Stewart.

Dirección: Rupert Sanders;Reparto: Scarlett Johansson, Michael Pitt, Juliette Binoche, Michael Wincott, Pilou Asbaek, Takeshi Kitano, Chin Han , Joseph Naufahu y Christopher ObiTítulo en V.O.: Ghost in the Shell; Nacionalidades: USA Año: 2017 Fecha de estreno: 31-03-2017;Duración: 106 min;Género: AcciónColor o en B/N: Color; Guion: William WheelerFotografía: Jess Hall;Música: Clint Mansell

Nota Interludio: 8.5

Las Puertas de Anubis (Tim Powers, 1983)

Os traigo en esta reseña uno de los pilares sobre los que mi afición a la lectura se aposenta, a saber: Las Puertas de Anubis (Tim Powers, 1983).

Tim Powers, el autor, es uno de los integrantes del «Grupo de California» un grupo de jóvenes escritores que merodeaban en los alrededores de Philip K. Dick y le tomaban por mentor. Está reconocido como uno de los autores de Fantasía más importantes de finales del siglo pasado y de inicios de este. Es también el autor de En costas extrañas (Tim Powers, 1987) una muy apreciable y divertida novela de piratas con toques fantásticos y que, al parecer, fue tomada como inspiración para la cuarta entrega de la franquicia de Disney, Piratas del Caribe, En Mareas Misteriosas. No he visto la película, me descolgué en la horrenda segunda parte y por tanto no sé si la adaptación funcionó o no, pero queda ahí el apunte.

Nos encontramos ante una novela electrizante, que no sólo nos hará viajar por el espacio y el tiempo sino que también nos hará enriquecernos con su ambientación perfectamente documentada en cada una de las épocas que visitaremos.

Doyle, un profesor de Literatura experto en el poeta romántico del siglo XIX Samuel Taylor Coleridge, es contratado por un millonario para lo que parece un auténtico disparate. Deberá actuar como  guía turístico para un grupo de millonarios en un viaje a una taberna típica inglesa en la que Coleridge declamó los versos de uno de sus poemas más famoso, un hecho histórico ampliamente documentado. La paga ofrecida a Doyle es desproporcionada y este se decide a aceptar el trabajo, abandonar sus clases como profesor universitario en Estados Unidos y viajar a Inglaterra.

¿Puede el viaje de un grupo de millonarios a una taberna inglesa donde un poeta declamó unos versos un siglo atrás ser el punto de inicio a una aventura sin respiro? No lo dudéis, Tim Powers nos sumerge en una de las tramas mejor trazadas de la Fantasía moderna, que tendrá como entorno el Londres Victoriano y como actores secundarios algunos de los más representativos poetas románticos.

Un detalle sin importancia no es transmitido al profesor hasta un poco antes del inicio de la partida del grupo: el viaje no será sólo a la taberna inglesa sino al día en el que el hecho sucedió. El millonario y su empresa han descubierto unos puentes espacio-temporales que permiten, dependiendo de dónde se acceda a ellos, aparecer en un día determinado, en un sitio determinado. Sí amigos, yo también creo que los creadores del Ministerio del Tiempo leyeron Las Puertas de Anubis cuando eran jóvenes.

Doyle, pese a que duda, termina aceptando el trabajo y viajando al acto del poeta con el grupo. Evidentemente, algo ocurrirá que impedirá que Doyle regrese al presente con el resto y haga que se quede aislado en el siglo XIX. Sorprendentemente, descubriremos a lo largo de la novela que ser profesor del Literatura especializado en el movimiento romántico puede ser la mejor arma para sobrevivir en ese inhóspito entorno.

Egipcios luchando por la liberación de su país del yugo del Imperio Británico desde todos los frentes posibles, el mágico incluido. Ladrones y sus gremios en el Londres Victoriano recien salidos de una novela de Dickens. Personajes históricos como Lord Byron y sus múltiples andanzas. Incluso William Ashbless, el poeta romántico inventado por Powers y otro de sus amigos escritores, James Blaylock, en sus años de estudiantes. Todos estos personajes, tramas y subtramas, históricas y ficticias pero engarzadas en realidad, progresan por la novela que salta del presente al siglo XIX mientras Doyle intenta escapar de sus perseguidores que tratan de eliminar las pruebas del viaje en el tiempo que ha protagonizado

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Todo escrito de una manera vibrante, que aprovecha cualquier pequeño resquicio para transmitir las pasiones del autor: Londres en el XIX y por extensión la historia del Reino Unido, el movimiento romántico y sus principales personajes, la fantasía y los pequeños protagonistas de la historia, Egipto y su mitología. Y todo, absolutamente todo, bañado en una fina y muy británica ironía.

Magia Egipcia, la hermandad de Anteo, el hombre-lobo, los viajes en el tiempo… un fascinante ejercicio de hibridación entre la novela histórica y la de fantasía que funciona magistralmente.

En definitiva, si deseas descubrir qué hacen parejas de viandantes en el Londres del XIX silbando las notas del Yesterday de los Beatles, descubrir la explicación a varios asesinatos ocurridos en la capital británica en esa época y que los testigos aseguraron fueron cometidos por un auténtico hombre-lobo, la explicación a la famosa bilocación de Lord Byron en 1811, cuando fue visto en Grecia y en Londres al mismo tiempo,  cómo funcionaban las bandas de ladrones en el Londres Victoriano, la hermandad de Anteo y su lucha contra la hermandad de la Luna y sus magos gitanos, y otros muchos misterios… no lo dudes, la aventura del profesor Doyle te enganchará y leeras página tras página sin parar.

Las Puertas de Anubis (1983), Tim Powers. Premio Philip K. Dick 1984. Premio Apollo 1987.

 

 

The Expanse (2015, serie TV)

Los amantes de la ciencia ficción estamos de enhorabuena. Ha nacido una nueva estrella que puede ser el faro de la Space Opera en los próximos años. The Expanse serie producida por la cadena SyFy y perteneciente al catálogo de Netflix España desde el 3 de Noviembre de 2016 es un buen ejercicio de televisión en el que varias mini tramas con diferentes puntos de vista se alternan en pantalla con la ayuda inestimable de unos efectos especiales muy conseguidos, es más, en algunos casos impresionantes para tratarse de una producción de televisión. También tiene carencias o al menos, puntos que aún no han cuajado en sus primeros diez capítulos.

Los personajes – Punto fuerte

Tiene The Expanse un potencial grande, muy grande, infinito quizá. Cinco localizaciones principales: La Tierra y la Luna, pertenecientes a las Naciones Unidas en un futuro dentro de dos siglos, Marte (que no aparece como tal pero sí sus militares y sus naves), Ceres un miniplaneta en el cinturón de asteroides, la estación espacial Tycho y, como no, el espacio y varias naves: la Canterbury, La Rocinante, La Scopuli, La Donnager, … Y en cada una de estas localizaciones uno o dos personajes fuertes e importantes: la subsecretaria de Naciones Unidas interpretada por la actriz iraní Shohreh Aghdashloo en la Tierra. Jim Holden y Naomi Nagata primero en El Canterbury y luego en El Rocinante. El «carnicero» Fred Jonhson en la estación espacial Tycho. Y sobre todo Miller, un detective recien sacado de una novela de Dashiel Hammet que, anacrónicamente, desarrolla su actividad en Ceres.

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El Productor Mark Fergus con los actores Wes Chatham, el productor Naren Shankar, Cas Anvar, Shohreh Aghdashloo, Steven Strait, Dominique Tipper, Thomas Jane and Frankie Adams en la Comic Con de San Diego en 2016.

Funciona el cast. La actriz Shohreh Aghdashloo desarrolla su papel con una frialdad apabullante embutida en un vestuario excepcional, moviendo los hilos desde una Tierra que se ve acosada por la hipertecnificada Marte que suspira por la atmósfera, las nubes y la lluvia terrestre. Steven Strait perfecto en su caracterización del héroe a su pesar Jim Holden. La atractiva y misteriosa Dominic Tipper que encarna a la ingeniero de la Canterbury de una manera fresca y ajustada. Chad Coleman, recordadísimo actor de The Wire, cambiando totalmente de registro para dar vida a un sádico jefe de una facción terrorista que construye una mega nave a unos mormones que quieren viajar a un nuevo planeta. Y, por fin, Thomas Jane como Miller. Excesivo. Afectado. Pero con un nivel de verdad en su actuación elevadísimo que gestiona las incongruencias evidentes de su personaje de una manera eficaz.

El Cast funciona. Los principales están bien escogidos y los roles les quedan como un guante. Destacan Thomas Jane en el papel del detective Miller, un trasunto de Philip Marlowe en el siglo XXIII, y la iraní Shohreh Aghdashloo que brilla en cada escena en la que participa.

A estos principales se les añaden unos recurrentes muy ajustados en sus papeles a excepción del espía Kenzo Gabriel, interpretadopor un Elias Toufexis que está más perdido que un pulpo en un garaje. Cada escena con él es una invitación a apagar el televisor.

La Trama – Punto Fuerte

Todo comienza con la búsqueda de Julie Mao, una hija de papa del futuro que para huir de su hiperprotector e hiperforrado padre se ha unido a la OPA una organización terrorista que trata de que los terrestres respeten a los habitantes del cinturón de asteroides, pobres diablos que viven y trabajan en pequeñas estaciones amarradas a mini asteroides con gravedades tan pequeñas que sus cuerpos crecen más de lo normal estirando sus huesos y provocando problemas de salud importantes. Miller, detective de la empresa dueña de la estación de Ceres, es contratado para buscar a Julie y poco a poco establece una relación platónica con su objeto de búsqueda.

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La tripulación del Rocinante: Alex, Naomi, Holden y Amos (izq. a dcha.)

En paralelo La Canterbury , una nave que se ocupa a recoger hielo flotante en el cinturón de asteroides para convertirlo en agua y abastecer las estaciones mineras de los cinturonianos, recibe una llamada de auxilio de una nave desconocida. En esta nave trabaja Jim Holden, un auxiliar terrestre, que se escapó de la Tierra sin explicación y que tiene absoluto desapego a las promociones. Naomi Nagata y Amos Burton, Ingeniero y Mecánico respectivamente, Shed Garvey, el médico, y Alex Kamal,  uno de los pilotos, acompañarán a Holden en la misión de rescate y abordarán la nave abandonada. En definitiva, unirán sus destinos en la serie de aventuras que les acontecerán a continuación.

La Trama es adulta. Un misterio dentro de otro misterio dentro de una conspiración.

La subsecretaria de las Naciones UnidasChrisjen Avasarala, una mujer fuerte y experimentada en la fontanería de las organizaciones políticas terrestres, no duda en utilizar cualquier técnica posible para obtener información que mantenga segura la Tierra e impedir la guerra con Marte.

En definitiva, un poco de todo: un misterio que resolver, una misión a lo desconocido, conspiraciones políticas, dramas humanos, racismo, …

Cervantes – Punto Fuerte

Tenemos a lo largo de la serie una referencia continua a Cervantes. Hay una nave que se llama Dulcinea, la nave de los protagonistas es rebautizada como Rocinante. Aparece un ejemplar de El Quijote en una escena muy importante para la trama… en definitiva, las referencias son contínuas y, realmente, quedan muy bien encardinadas en el conjunto.

Las Naves, la Tecnología, la Biomedicina, … – Punto Fuerte

La mayoría de los efectos especiales que se pueden disfrutar en los capítulos son muy cuidados. No hay grandes cantadas relativas  las naves espaciales. Los detalles están cuidados. Desde el punto de vista físico o de ingeniería se representan mecanismos congruentes.

La Biomedicina presente en la serie es acorde al estado del arte supuesto dentro de los doscientos años que nos separan del momento en el que transcurre la trama. La forma como se reproducen los miembros por ejemplo seccionados por disparos. El uso de drogas que ayudan a los saltos espaciales es un buen recurso. Aparecen medicamentos, calmantes, analgésicos, algo poco habitual en otros casos.

La Tecnología que se presenta es creíble. Los efectos no cantan. Quizá algún plano de los barrios de la colonia de Ceres, pero nada que no hayamos visto antes en Desafio Total.

Mención aparte a los móviles. Sí, los móviles. Todos los personajes van  provistos de una plaquita transparente que hace las labores de móvil, tableta, ordenador e interfaz con otros mecanismos.

Por último hay un par de escenas en las que Miller interactúa con modelos 3D del sistema solar que son de un nivel muy alto.

La Trama – Punto Débil

Y dicho todo esto… pues en ocasiones la trama es liosa. Crear una cosmogonía propia, con sus términos propios, sus palabras, acrónimos, … su universo, en definitiva, es complicado, lo sabemos, pero no han tomado la mejor manera de presentarlo. Hay veces en las que nos podemos perder entre los nombres de las naves en las que creemos que Julie viaja. En cuanto a las estaciones, tres cuartos de lo mismo. Hay veces que crees que algo está pasando en una cuando en realidad es en otra. La trama de Miller sufre una y otra vez con este ruido ambiente que impide que puedas seguir al investigador al mismo nivel que él en sus pesquisas tras la heredera.

Y no es una cosa nuestra. De hecho en el capítulo nueve se hace la luz y todas nuestras dudas se resuelven milagrosamente. Y creemos que esto es porque los productores pensaban igual que nosotros.

Eso sí. En el capítulo nueve el conocimeinto es transmitido de forma transparente y te prepara para desear de manera enérgica la temporada 2.

La Larga Sombra de Poniente – Punto Débil

Juego de Tronos ha creado un estandar en televisión que durará décadas y The Expanse no escapa a su influencia. Que el libro en el que se basa la serie vaya con una banda de papel amarilla colocada en la portada en la que se puede leer «La mejor space opera que he leido en años» G.R.R. Martín, no es casual. Jim Holden recuerda a Jon Nieve. La subsecretaria a Tyrion. Cada punto en el que hay una trama sueña con convertir su nombre en un mantra para los telespectadores parecido a los que actualmente pueblan sus mentes y corazones: Poniente, Invernalia, Desembarco,

Las comparaciones con Juego de Tronos se hacen evidentes según avanzan los episodios. Pese a que estamos ante una serie de ciencia ficción muchos recursos de estilo de los guionistas y productores son similares a los de la gran saga de fantasía.

Incluso elegir el fetiche del capítulo nueve para presentar la mayor información de la temporada busca conectar con esquemas ya integrados en el televidente.

Y aún así … nos ha encantado

Y es que, vista la temporada en conjunto, ha funcionado. Es una introducción a un nuevo universo quizá demasiado larga pero que nos deja con una necesidad de ver más. Queremos ver Marte, descubrir más de Montana, saber más de cada protagonista, descubrir quién es el médico que recoge muestras y cuál su motivo. Ver qué pasa con Holden y Nagata. Y con Amos. Y con Alex. Y con los mormones, qué demonios ¿saldrán a la aventura buscando una tierra nueva? ¿por qué? ¿qué esconde en su nave el «carnicero»?

Había mucha hambre de ciencia ficción y The Expanse la satisface y augura momentos mejores a nada que los arcos de los personajes vayan poco a poco cogiendo curvatura.

Os dejo con los títulos de crédito de los dos últimos capítulos, lo que os decía. Pero no os la perdáis. Y Recordad el Cant.

 

El Aprendiz de Guerrero (Lois Macmaster Bujold, 1986)

Resulta una tarea al menos curiosa enfrentarte con un mínimo de espíritu crítico a una saga literaria con tres premios Hugo y dos Nebula a sus espaldas treinta años después de la publicación de su primer episodio… Pero por muy curioso que pueda parecer tengo que reconocer que llevaba mucho tiempo queriendo lanzarme sobre estos libros y nunca lo había terminado de hacer. Es cierto que la autora, una de las más grandes damas de la literatura fantástica y de ciencia ficción de la historia, ha sido también una de las más criticadas por su estilo casi peliculero de escribir y es que Mrs. Macmaster no malgasta páginas y páginas para trazar la psique de un personaje, pocos párrafos te ponen en situación y las páginas van quemándose en una sucesión de una situación a resolver, la resolución y el planteamiento de la siguiente.

Es curioso también, desde esta tramposa visión «treinta años más tarde», de las conexiones con el panorama actual que destila tanto la situación de la autora como su personaje principal.

Lois Macmaster Bujold, hija de un profesor universitario de Ingeniería, se enfrentó a una situación económica ajustada, con dos hijos y sin un trabajo donde desempeñar sus estudios de Filología Inglesa, aplicándose a escribir relatos de ciencia ficción, con tal vigor que los tres primeros de la serie fueron publicados al mismo tiempo. Sí, los paralelismos con la posterior J. K. Rowling y su motivación para iniciarse en el mundo de la escritura son palpables.

La segunda similitud se centra en el personaje central de la arquitrama que conforma la serie sobre Miles Vorkosigan. Miles es el hijo de Aral Vorkosigan, primer ministro del Imperio Barrayarano, almirante de sus ejércitos, una leyenda en toda la galaxia por sus dotes como militar. Sin embargo Miles, debido a un atentado contra sus padres y un problema consecuente, tiene una dolencia en los huesos resultando extremadamente frágiles hasta el punto de impedir que se desarrollen como debieran, sumiéndole en una enanez que hace que siempre deba enfrentarse a los demás en posición de desventaja y tenga que sobreesforzarse para cambiar y torcer a su favor cualquier situación por nimia que sea, algo que logra debido a su increible inteligencia y a su poder de convicción. Sí, el paralelismo con el Tyrion Lannister que años después surgiera de la mente de G. R. R. Martin es evidente.

Centrándonos en lo que nos ocupa podemos decir que en el segundo libro de la serie tras Fragmentos de Honor (Lois Macmaster Bujold, 1986) y primero protagonizado por Miles Vorkosigan, la característica fundamental es el dinamismo. No deja respiro.

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El planteamiento global de estos dos primeros capítulos de la serie permite que puedas enfrentarte a este libro sin necesidad de haber leido el anterior e incluso, podríamos decir, que esta es la situación idónea ya que en el anterior se explica cómo se conocen los padres de Miles, algo que él no conoce y por tanto, si no lo has leido, te igualas a la situación del protagonista y puedes disfrutar de este viaje en plena sintonía con él.

El universo por el que transita Miles está ambientado en un futuro hipotético a partir de la actual tierra en el que esta no es más que otro planeta de las varias galaxias habitadas por los humanos. No hay razas excesivamente extrañas al menos en este capítulo, más allá de los hermafroditas Betanos, la trasgresión a este respecto mayor que se permite la autora. La Tecnología está desarrollada y bien presentada, con los viajes espaciales resueltos gracias a la transformación en energía de las naves y la aparición de ingeniería biotécnica en forma de injertos de circuitos integrados en los cerebros de los pilotos interestelares, encargados de realizar esta transformación. Hay trajes espaciales de combate equipados con toda suerte de sensores y cámaras, utilización de hologramas en vez de pantallas pero todo con una sensación de conocimiento que hace que no cante absolutamente nada treinta años después, lo que es bastante meritorio teniendo en cuenta que de inicios de los ochenta hasta aquí todo lo relacionado con sensórica, internet, etc… ha sufrido una transformación exponencial.

En cuanto a la história es un in media res del personaje de Miles al que acompañamos desde su intento de entrada en la academia de oficiales barrayaranos y a través de todas las situaciones que va viviendo, casi de casualidad en casualidad, hasta convertirse en un gran almirante de una flota interestelar pocos meses depués. Todo ello contado desde la perspectiva de un personaje de diecisiete años casi sobrenaturalmente perceptivo e inteligente y, sobre todo, activo. Es quizá esta cualidad, lo activo en cualquier situación que es este personaje, el rasgo fundamental de mismo. No ejerce de sujeto pasivo nunca e incluso cuando pueda parecer que no hay nada que describir busca la forma de activar una nueva línea de trama. Le separa, por tanto, este rasgo de carácter de otros principales imprescindibles de la ciencia ficción como por ejemplo el Ender de Scott Card y lo aproxima más al típico héroe clásico, sobrevolando el ingenio humano arquetípico representado por el Ulises clásico.

Acompañan a Miles la bella Elena, de la que está secretamente enamorado, y su padre, el estricto sargento Bothari, que ejerce de guardaespaldas personal de Miles y  del que nos queda claro que tiene un secreto pasado. Otra miríada de personajes van apareciendo y van enfrentando a Miles a una prueba tras otra pues a cada uno de ellos el protagonista se aproxima de una manera diferente, adaptándose a su respectiva personalidad, fortaleza o carencia y logrando así unirlo a su causa. Aquí vuelve a plantearse el típico camino del héroe clásico que lo hace enfrentarse a pruebas y crecer con cada una de ellas.

Todo esto saltando de planeta en planeta y con tramas de conspiraciones políticas, económicas, etc… en paralelo a la trama principal, que podemos decir que tiene un planteamiento básico de tratar de impresionar al objeto de su amor, Elena.

Sí que es cierto que cuando paras por un momento la lectura y te preguntas «pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?» puedes atisbar el mecanismo forzado de la historia y las carencias de causa efecto que destila, impidiendo una coherencia regular a la trama. La historia se lee de manera apresurada y en ciertas partes parece escrita de forma apresurada. Pero, si decides disfrutar del viaje y dejarte ir, puedes realizar uno de esos viajes increibles que sólo las Space Operas buenas pueden lograr: aventuras en exóticos escenarios con problemas irresolubles que sólo el ingenio y carisma del héroe pueden resolver.

El Aprendiz de Guerrero, serie Miles Vorkosigan II (Lois Macmaster Bujold, 1986)

Nota Interludio: 7,5.

PD: es increible que no se haya trasladado a la pantalla esta serie.