Series TV – Los Favoritos de Midas (Netflix, 2020) – El Dilema Moral de Luis Tosar

Calificación

Puntuación: 3 de 5.

Reseña sin spoilers.

Miniserie 6 episodios

Mateo Gil y la Narración «tramposa»

Dice Robert McKee que los guionistas actuales adolecen de «engañar» al espectador (ver en este blog reseña sobre El Guión (Robert McKee) la «biblia» de los guionistas), al decirle que están narrando una historia mostrándole el cien por cien de lo que está ocurriendo (el famoso narrador omnisciente) y luego, a la mínima, sacarle por detrás una reacción de un personaje o un giro de la trama que nadie se espera y, si acaso, explicarla mediante un flashback o alguna herramienta narrativa parecida. Según el gurú esta práctica, cuyo máximo exponente sería J.J. Abrahams y su Perdidos, consigue mucho efecto en la masa pero juega con la inconsistencia. Si algo no es predecible de ninguna manera y ocurre, la historia es totalmente arbitraria y la causa se confunde con el efecto. Y al contrario. Si las leyes de la naturaleza no rigen tu historia, no pretendas que nadie la termine tomando como realista. Al final el espectador se alejará y la sentirá como un «a ver qué pasa ahora».

Sé que las historias de más éxito actuales se basan en «sorprender» al espectador, en hacer que los giros esperados, le mantengan en un estado de atención que eleve su experiencia y disfrute. Pero esta forma de narrar es un arma de doble filo y en el máximo exponente actual de esa forma de narrar tenemos las dos cara predichas por McKee. Me refiero, por supuesto, a Juego de Tronos. Y al éxito absoluto de sus temporadas hasta la séptima y el fracaso rotundo de la octava y final por el uso desmedido del «porque sí», o en términos finos: deus ex machina. Por tanto, cuidado con estos productos en los que siempre nos están sorprendiendo porque, al final, si algo no es esperable de ninguna manera ¿por qué lo debemos interiorizar como verdad? y si algo no es verdad ¿qué estamos viendo, una historia o un ejercicio de prestidigitación? Seguro que después de ver muchas series actuales se abre esta pequeña discusión en el salón de nuestras cosas. Y esto ocurre con esta serie y con su narración y construcción de personajes realizada por el, por otro lado, magnífico guionista y director Mateo Gil.

Jack London y el relato «Los Favoritos de Midas»

En el fondo del planteamiento de esta serie se encuentra un relato del gran escritor Jack London (1.876-1.916), autor, entre otras, de Colmillo Blanco, La llamada de lo salvaje y otros muchos relatos que han servido durante décadas para guiar el paso de la adolescencia a la madurez de generaciones enteras. Los favoritos de Midas es, por tanto, un pequeño relato que da título a un libro de varios relatos de London. El autor, socialista convencido, plantea en este mini relato la dualidad entre la posesión de riquezas y el efecto que esa posesión de riquezas ejerce en la realidad y en los oprimidos por el capital. En la serie tenemos un trasunto del propio London, o de su mensaje político, en la periodista Mónica Báez, interpretada de forma intensa por Marta Belmonte.

La Trama

Nos encontramos en un Madrid atenazado por las protestas sociales, como si los movimientos franceses de los chalecos amarillos se hubiera desencadenado en España, en una situación conocida como «revuelta española». Realmente es algo probable y nadie sabe si no hubiera ocurrido así de no haberse desatado la crisis del COVID, por lo que el espectador se sumerge fácilmente en este marco ambiental. Dentro de esta situación, una periodista a la que le mueven los ideales, Mónica Báez, consigue una entrevista con un dirigente del régimen sirio en el que se demuestra que uno de los bancos más importantes de España ha estado financiando genocidios realizados por esta dictadura durante años.

Los Personajes

Víctor Genovés, interpretado por Luis Tosar de manera notable, es un ejecutivo de éxito que ha recibido una herencia inesperada. El dueño del principal conglomerado de medios de comunicación, el Grupo Malvar, muere en un accidente de tráfico y, sin herederos naturales, le cede todo su emporio a este por encima de otros que hubieran sido más lógicos. Víctor deberá enfrentarse a ser considerado un maverick, alguien ajeno a la élite que mantiene el status quo de la sociedad, la separación entre clase alta y las clases trabajadoras pero a la vez, al ser millonario, no poder ser más una persona normal. Esta extracción del medio habitual hace que Víctor se sienta un descastado, sin apoyos en su familia, separado de su mujer e hijo, y sin amigos de verdad, de confianza, en su nuevo estatus social. La única que de verdad le entiende y, a su manera, le apoya es Jose, interpretada por Marta Milans, otra maverick como él que, sin pertenecer a la élite, ha logrado llegar hasta cima de otro grupo empresarial y que actuará como el personaje inverso a la Beatriz de la Divina Comedia pues tratará de guiar a un perdido entre las sombras Victor en vez del Infierno al Cielo, del Cielo al supuesto Infierno.

El Dilema Moral

Victor se deberá debatir entre varias elecciones de carácter moral a lo largo de toda la miniserie y con los daimones consultores de Jose y Mónica irá realizando diferentes descartes. También intervendrá Alfredo Conte, interpretado por Willy Toledo, que ejerce una función a veces de observador y otras veces de desencadenase de las tramas, incluso a su pesar. Navegaremos por la vida y decisiones del señor Genovés hasta llegar al sorprendente final, que no aseguro no dejará a nadie indiferente y hará estallar las discusiones en los salones de las casas de los espectadores como predije antes.

Por supuesto, recomendable

La serie es un producto de absoluta calidad con interpretaciones correctas, un Luis Tosar estelar, dilemas morales y situaciones sociales de plena actualidad. El único pero es el comentado, cierta inconsistencia narrativa que hará que no cuadre para todos los públicos pero que sí permite una lectura posterior y discusión sobre ella con lo que creo que cubre tanto las expectativas lanzadas por los autores como lo que habitualmente, como espectadores, pedimos.

Trailer

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The Witcher (Netflix, 2019) – Una Apuesta Narrativa Arriesgada

 

Vaya por delante que no he jugado nunca en pc o consola a los juegos de Geralt de Rivia y tampoco he leído sus novelas, por lo que mi aproximación a la nueva serie de Netflix es más o menos virgen, al margen de que leo (y escribo) fantasía desde que tenia unos doce años, en todas sus variantes. Pero como os decía no conozco esta historia más allá que por lo que he visto en los ocho capítulos de la primera temporada de la serie de Netflix. Y la verdad es que está bien pero es algo complicada de seguir.

Supongo que todos aquellos que ya están habituados a la historia del Brujo de Rivia, las Hechiceras de Aretuza y la Monarquía de Cintra, habrán disfrutado desde el minuto cero de la serie pues la ambientación es notable, aunque algunos efectos cantan un poco la Traviata, y el elenco está bien elegido y se desempeña bien, pero yo tengo que reconocer que los saltos temporales unidos a los nombres del norte de Europa de los personajes, la complejidad de monstruos, ritos y tradiciones me han hecho que me costase un poco seguir el hilo. Es evidente que esta serie está pensada y realizada teniendo en cuenta que se iba a colgar en Netflix de golpe, es decir, que alguien con motivación iba a poder visionarla en dósis de dos o tres capítulos seguidos, a pesar de su hora de metraje por cada uno. Si hubiera que esperar a un nuevo capítulo cada semana creo que me hubiera perdido sin remisión.

Pero, con un poco de paciencia y dando un margen de confianza hasta el cuarto o quinto capítulo, la serie está bien y es muy disfrutable.

El universo en el que nos sumerge es fantasía pura y dura pero con un sútil toque científico diferenciador, lo que en términos generales es muy muy interesante. Palabros como: mutación mágica, caos y conjunción de esferas, son utilizados de una forma novedosa, lo que da un toque fresco al conjunto del relato.

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Geralt de Rivia es un Brujo, un mutante que no puede considerarse humano porque tiene poderes mágicos y algunos atributos biológicos distintos, su pulso es cuatro veces menor al de un humano y carece de la empatía humana aunque esto, como iremos descubriendo a lo largo de los capítulos, parece que no es tan cierto, al menos con él.

Geralt alquila sus servicios, su espada, para acabar con monstruos, pero sólo lo hará si considera que lo son. Si son humanos bajo una maldición o son seres que piensan, no los mata, lo que de nuevo, no encaja mucho con un Brujo normal y, además, reduce mucho la población objetivo de sus servicios, como también descubriremos.

Henry Cavill, con su imponente físico, da vida al taciturno e irónico brujo bajando mucho la voz en sus diálogos. En términos generales bien, aunque te cuesta empatizar con el personaje unos cuantos capítulos, los que le cuesta al guion que saque un poco la patita y deje de parecer un robot…

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Yennefer de (ininteligible, lo siento no lo he pillado) es una Hechicera que ha sido preparada para la Magia en Aretuza, una especia de Hogwarts de este mundo. Es muy muy poderosa, mucho más que las demás, aunque no queda del todo claro el por qué, es posible que por sus orígenes, pero no ahondó en esta teoría para evitaros spoilers.

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Cirila, nieta de la reina de Cintra, Calanthe la leona, el que parece que es el reino principal del continente, unirá su destino a los personajes anteriores por un motivo que no desvelaré ahora y que no entenderás hasta que lleguen un buen puñado de Flash Backs a nuestro auxilio, allá por el episodio cinco o el seis.

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En general, como ya habéis intuido, la serie está bien pero hay que tener la paciencia suficiente para seguirla. Por eso lo de la apuesta narrativa arriesgada pues a algunos este planteamiento les encantará, temo que los menos, mantendrá en ascuas a la mayoría y a otros hará que desistan muy rápidamente, sin llegar a los capítulos que dan la clave para continuar. Me recuerda en el planteamiento de esta primera temporada al que desarrollaba la primera de The Expanse, la serie de Ciencia Ficción que actualmente está en la parrilla de Prime Vídeo y en la que te iban paseando por todos los escenarios y te presentaban a todos los personajes principales pero de una forma aparentemente caótica que sólo tomaba sentido en el episodio final. Bueno, pues aquí le dan aún una vuelta de tuerca más con saltos temporales dignos de una película de Christopher Nolan aunque son más benévolos con el espectador y para el capítulo sexto ya te han dado suficientes claves para que te hagas una idea, más o menos, de cómo va el hilo conductor y la trama principal.

Se anuncia temporada dos. Pasada ya la prueba de la temporada uno y habituados a sus personajes e historias nos tendrán al pie del cañón para ver las nuevas aventuras del Brujo Geralt de Rivia, su caballo Sardinilla, Yennefer la Hechicera y resto de moradores del Continente donde la conjunción de las esferas ha permitido que compartan espacio elfos, humanos y monstruos. Es una verdadera pena que no esté ya disponible esta nueva temporada porque creo que la disfrutaríamos un montón, pero habrá que tener paciencia. ¿Quizá lo inteligente sería esperar a ver del tirón la primera y la segunda?

The Witcher: Nota Interludio 7

Series TV – Fariña (2018, AtresMedia/Bambú Producciones) – Mucho más que Narcos Galicia

Teniendo siempre presente la realidad por detrás de la serie y las consecuencias terribles para la zona de las rias baixas así como los miles y miles de afectados, enfermos, víctimas, familiares, etc… del tráfico de drogas y toda la actividad relacionada comentamos la serie Fariña. Lo primero de todo es sencillo y categórico. Estamos ante una muy buena serie.

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Esta serie se abastece de una trama que de lo real que es, parece ficción. El ascenso y caída de un personaje como Sito Miñanco, su paralelismo con Escobar, su vida como estrella de Hollywood. El clan, la mafia de malhechores con un código de honor que finalmente es sustituido por la ambición y la ausencia de escrúpulos. La penetración en toda la vida pública de una zona de Galicia de la corrupción, el chantaje y la amenaza. La connivencia de los poderes políticos, judiciales y policiales y la dificultad de encontrar a un hombre justo. Y la travesía por el desierto de ese sargento honrado ayudado finalmente por los outsiders, los únicos que no están contaminados por todo lo anterior, no porque sean mejores que los paisanos sino porque, básicamente, no tienen raíces en la zona.

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El western, en definitiva. Estamos ante Solo ante el peligro, Raíces profundas, o cualquiera de los clásicos de Zinemann, Hawks o Mann, pero por capítulos y dolorosamente real. Porque todo esto ha pasado. Quizá no en el detalle pero si en lo macro, y eso ya es suficiente.

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Para dar un toque de clase al conjunto se han cuidado, y mucho, los aspectos que últimamente se cuidan en las series que se estrenan en AtresMedia. A saber. Un casting espectacular, de lo acertado que es. En el último capítulo podemos observar lo que se han ajustado los actores de la producción a los personajes reales en esas clásicas imágenes partidas en las que se enfrentan el actor vs. el personaje real. No sólo los principales, los secundarios, los recurrentes, todos. Y no físicamente sino en el aire, en el look, en las miradas. De esa manera que las buenas producciones saben hacer. De esa manera en la que, aunque físicamente no sean como gotas de agua, las diferencias quedan diluidas por el oficio actoral.

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Unos actores que dan el máximo de sí mismos. Un Javier Rey inmenso como Sito, magnético, atractivo. Un Antonio Durán como Manuel Charlín, odioso, adusto, mafioso, genial. Un Tristán Ulloa sólido, arisco, honesto, comido por dentro de los pecados ajenos. Una Jana Pérez que, aún perdiendo algunas veces el acento panameño, resulta arrebatadoramente atractiva y creíble, con un rol cosmopolita y peligroso. En definitiva, sin un pero. Los charlines en su conjunto, los Bustelo, Oterito, el juez.

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Un apartado de fotografía cuidadísimo. Unas luces que siempre aparecen maqueadas, una ambientación ochentera auténtica. Una cuidadísima coreografía de personajes que hace que cada escena tenga un lay out pensado para que los muchos personajes que las pueblan nunca se amontonen y tengan cada uno su espacio.

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Los diez capítulos que la componen separan los años en los que la costa de las rias baixas pasaron de albergar el tráfico de tabaco, el Winston rubio que todo el mundo fumaba en esos años, a las descargas de cocaina colombiana. Una conexión colombiana que transformó a pequeños contrabandistas en grandes narcotraficantes hasta el punto de que llamaron la atención de Madrid y se activó la operación Nécora, comandada por Garzón, y que los desactivó por completo.

Algunos capítulos caen en la abulia del relleno pero la mayoría mantienen el interés. Un par de ellos son literalmente electrizantes.

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En definitiva, Netflix cuenta ya entre su catálogo con Cocaine Coast. Mucho más que Narcos Galicia.

Nota Interludio: 8.

 

 

Series TV – El Alienista (Netflix, 2018) – La serie que lo tiene todo… excepto alma

Basada en la novela homonima de Caleb Carr (The Alienist, 1994, Ediciones B), esta serie nos enfrenta a una premisa muy atractiva: nos encontramos a final del siglo XIX, la ciencia vive una revolución en todas sus disciplinas y entre todas, la mente humana se ha convertido en el apartado de estudio más revolucionario. Mientras Freud lleva un tiempo enfrentándose a casos de histeria en París y a las primeras interpretaciones de los sueños, el Dr. Laszlo Kreizler (Daniel Brühl), un alemán acomodado emigrado a los Estados Unidos, intenta aplicar todos estos nuevos conceptos revolucionarios a la investigación criminal, bajo el amparo del que en un futuro será uno de los presidentes de los Estados Unidos más revolucionarios, Theodore Roosevelt (Brian Geragthy).

Para dar una idea del Estado del Arte en el que nos encontramos, cada episodio nos recuerda que los Psicólogos o Psiquiatras, ni siquiera se denominan aún así en los Estados Unidos, sino que continúan denominándose Alienistas, es decir, estudiosos de los espíritus que poseen y alienan el cuerpo del enfermo.

Jack el Destripador está actuando en Londres. Un asesino similar actúa en Nueva York, pero allí un Psicólogo Criminal ayudará a la policia a detenerlo. Ese es el punto de partida de esta serie de suspense.

Al otro lado del charco y en esas fechas, Jack el Destripador está operando en el Londres victoriano y la trama nos presenta un remedo del asesino de Whitechapel pero trasplantado a un Nueva York poblado por personajes históricos como los representantes de los 500 (las familias que controlan Nueva York y que, como siempre, tratan por todos los medios que el Statu Quo se perpetúe), de entre ellos un magníficamente interpretado J. P. Morgan (Michael Ironside, mil años después de V o de Desafio Total pero con esa presencia que te atrapa como espectador), el mencionado Roosevelt, y otros.

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Acompañando al Alienista (interpretado por Daniel Brühl), tenemos al dibujante de sucesos John Moore (Luke Evans) que nos presenta a un acomodado neoyorkino que gusta de visitar casas de lenocinio y que, a falta de una cámara de fotos, se gana la vida haciendo dibujos in situ de los asesinados que luego los periódicos publican. La relación entre ambos, antiguos compañeros de universidad, basculará a lo largo de la serie entre la amistad y el odio, para volver a la amistad, y luego al odio, componiendo una sinfonía de desconcierto en el espectador que, muchas veces, no sabrá a qué atenerse.

Un psicólogo con un oscuro pasado familiar, un dibujante de sucesos que frecuenta prostíbulos y lugares de mal vivir para purgar un fracaso amoroso y una secretaria de la policia que lucha porque la tomen en serio, forman el triángulo de personajes principales de esta producción.

Cierra el último vértice del triángulo de los personajes principales Sara Howard (Dakota Faning), otra representante de la alta burguesía neoyorkina que trata de escapar como puede a las convenciones sociales y al machismo imperantes que la atrapan dentro de los roles femeninos de la época, a pesar de que ella aspira a ser una oficial de policia, a poder ser, de homicidios.

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La señorita Howard se sentirá fascinada por el Dr. Kreizler, mientras que el dibujante Moore tratará de descubrir si lo que siente hacia ella es amor o simplemente camaradería.

Completan, aunque en un segundo plano, el equipo de investigación los hermanos Isaacson, dos jovencísimos oficiales de policía que utilizan toda clase de técnicas científicas a sus investigaciones y tienen, además, que enfrentarse a su condición de judíos dentro de un cuerpo de policía preponderantemente irlandés. Recuerdan al personaje de From Hell en su uso de las nuevas técnicas.

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Vemos, como primera sensación de la serie y desde el primer minuto, que el ambiente del Nueva York clásico, así como la ropa, los instrumentos, … todo ha sido representado al detalle, de una manera eficaz y muy elegante.

El trío protagonista es de excepción. Actores portentosos y con una capacidad para aguantar el primer plano increíble. Sin embargo, la imposibilidad por empatizar con un personaje como el del doctor, interpretado por un frío no, gélido Daniel Brühl, lastra la serie de tal manera que la sume en la abulia.

Además, yendo al detalle de cada personaje, esa gelidez no se circunscribe sólo al doctor, sino que les sume a todos en una sensación de separación tal que impide que ni uno sólo te resulte atractivo. Se entiende que es algo buscado quiza para representar el encorsetamiento de la sociedad de esos días pero, hasta en las situaciones en las que parece que cualquier convencionalismo ha sido superado por un giro dramático, la separación y gelidez que despenden los actores hace que te preguntes si estamos ante una representación de la realidad o ante una simulación. No te llega. No traspasa.

La dirección de actores de esta serie no ha sabido utilizar todo el potencial del que disponía. La empatía con los personajes es altamente improbable.

Quizá sólo haya una escena en la que realmente te encuentras viendo lo que parece realidad y está protagonizada por la sirvienta Mary Palmer (interpretada por la hawaiana Q’orianka Kilcher).

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Por lo demás, la trama resulta correcta. Una investigación de una serie de asesinatos que nos hará ver la sociedad de la época en la ciudad que se intuía iba a convertirse en la capital del mundo y en la que la pelea entre el futuro y el pasado se hacía cada vez más evidente. Antiguos rituales indios provenientes del lejano oeste, que aún continuaba activo por la época, se mezclará con las previsiones de que la electricidad iluminará las calles más pronto que tarde. En definitiva, un paisaje de transición tecnológica parecido al actual, por otro lado.

Como conclusión se puede decir que el mimo demostrado en los apartados técnicos, fotografía y de vestuario, queda empañado por la deficiente dirección de actores, y la gelidez de la que hacen gala a lo largo de todos los capítulos impide que el conjunto resulte lo suficentemente atractivo para que un espectador medio se interese por la serie. Una serie que lo tiene todo, excepto alma.

Nota Interludio: 6.5

Título original: The Alienist; Año2018.

DirecciónJames Hawes, Jakob Verbruggen, Paco Cabezas

Guion: Hossein Amini, Kristina Lauren Anderson, Cary Joji Fukunaga (Novela: Caleb Carr).

Fotografía: P.J. Dillon, Gavin Struthers.

RepartoDaniel Brühl, Luke Evans, Dakota Fanning, Martin McCreadie, Anson Boon, Eugenia Caruso, Ezra Fieremans, Matt Lintz, Antonio Magro, Emanuela Postacchini, Peter Rugman, Giovanni Scotti, Douglas Smith, Dan Bradford, Clare Calbraith, Brian Geraghty

 

 

 

Podcast – La Casa de Papel (2017 – )

Hola a todos. Por fín una serie española lo ha petado en Netflix demostrando una calidad superior. La Casa de Papel, una serie producida por A3 Media y Vancouver Media y creada por Álex Pina es un éxito global. Es la serie de habla no inglesa con más visionados de la cadena de streaming de las letras rojas, un éxito sin parangón y merecido.

Nos ha gustado tanto que hemos decidido dedicarle un podcast recordando cada personaje, los puntos oscuros de sus arcos, lo que nos ha gustado lo que no, muy poquito en este caso, y sobre todo, recordando su trama y sus giros de guión.

Si quieres darte un paseo por sus dos temporadas con nosotros y esperar la tercera de una manera divertida, ya sabes, dale al botón y escucha nuestro podcast sobre La Casa de Papel. Y no te olvides de compartir con nosotros tus opiniones, críticas o cualquier tema relacionado o sin relacionar. Atentos, ¡comenzamos el plan Chernóbil!

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Series TV – Dark (Netflix, 2017) – Una nueva localización para la isla de Perdidos y las montañas de Twin Peaks

Es más que probable que ya hayas oído hablar de Dark, la primera serie alemana distribuida por Netflix, pero vamos a dedicar un artículo para resumir los aciertos y errores de esta cuidadísima producción que, desde ya, te animamos a que veas.

Lo primero que atrapa de Dark es su estética, crudísima en tonos, muy parecida al metálico cromatismo de las producciones que David Fincher ha realizado también para Netflix. Colores ocres y contrastes reforzados, como ese chubasquero amarillo que reluce en la pantalla. A esto ayuda la localización, una ciudad de la Alemania profunda, Winden,  que no tiene nada que envidiar al Hawkins de Stranger Things y que explica alguno de los paralelismos entre ambas series que provoca su etiquetado conjunto.

Los paralelismos entre Dark y Stranger Things son evidentes e incluso han sido aprovechados por Netflix para aumentar la repercusión de esta producción alemana de manera internacional. Esto, sin embargo, no lastra la serie para nada. Stranger Things y Dark juegan en espectros de ficción totalmente diferentes y, además, compatibles.

Sin embargo, Dark tiene una intención más adulta y coloca en un entorno de fantasía probable, más o menos justificado con la física (vamos a decir) cuántica, al verdadero monstruo, aquel que reside en algunas personas y que las empuja a realizar las mayores atrocidades posibles.

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Es esa patina realista la que envuelve toda la serie, desde los planteamientos tirando a científicos que explican la trama, para lo que una central nuclear a pleno rendimiento sirve como excelente mcguffing, hasta el casting, excepcional en cada una de las minitramas.

Para todo este trabajo de producción es fundamental el giro del uso de la cuarta dimensión que sirve de cambio de paradigma total. La pregunta no es el dónde sino el cuándo. Este, en principio, simple planteamiento abre una vía infinita de posibilidades y hace que una ciudad pequeña con un número limitado de personas crezca en posibilidades de forma matricial para plantear mil y una tramas.

La pregunta no es dónde sino cuándo. Ese es verdadero descubrimiento de esta serie, volver a utilizar el recurso del tiempo para dar una dimensión mayor a un, aparentemente, pequeño universo.

Jonas es un adolescente que ha perdido a su padre, lo que le ha provocado una depresión severa de la que parece recuperado. Tiene que regresar al instituto para el curso 2018-2019 y no sabe muy bien cómo lo va a llevar. A las afueras de la ciudad hay una gruta en la que un camello local ha guardado algo de hierba. Bartozt, el mejor amigo de Jonas, lía a este y al resto de sus amigos para ir a la cueva y robar algo de esa hierba. Algo pasa y Mikkel, el hermano de otro de los amigos y de la novia de Bartozt, desaparece sin rastro.

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Este es el planteamiento inicial de la serie, que como vemos vuelve a coincidir con su espejo americano Stranger Things en el gatillo accionador de la trama pero, como hemos comentado, incluyendo el factor tiempo y eliminado los monstruos más o menos increibles de la serie de Once y compañía.

A partir de aquí iremos viajando para adelante y para atrás en la historia de esta localidad y de sus habitantes, sorprendiéndonos un poco de cómo se realizan estos viajes y de cómo evolucionan los protagonistas. De como una ciudad en apariencia normal, habitada por familias en apariencia normales, guarda una sentina de relaciones tóxicas y corruptas. En muchos aspectos recuerda a los episodios de Perdidos aquellos en los que se viajaba al mecanismo accionador de la isla y se daban saltos en el tiempo moviendo un aparente naif volante y en otros muchos a los episodios de Twin Peaks en los que íbamos descubriendo cómo personas aparentemente normales escondían actos inconfesables.

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Como en la serie de J.J. Abrahams o en la David Lynch, hay momentos en los que todo lo que nos cuentan parece más allá de lo irreal que puede resultar una historia de ficción y te hace preguntarte cuánto de la propia visión del personaje principal está intoxicando la narración y si estás viendo, como el espectador omnisciente que parece que eres, realmente lo que ocurre o si, sin embargo, estás viendo sólo lo que te dejan ver los verdaderos narradores de la historia. Esto, como en el caso de Perdidos, lastra la narración transcurridos los primeros capítulos, aunque quizá la inflexión o el repunte hacia abajo llega con la aparición de un personaje hacia el capítulo seis, siete, que resulta fundamental y parece, literalmente, sacado de una chistera.

Tirando hacia los últimos capítulos, la serie empieza a flaquear un poco. Es normal. La presentación del entorno y los personajes tiene que ir cerrándose y debemos acabar en cliffhanger y, llegar hasta ahí, se revela complicado una vez abierta la caja de Pandora de la trama.

Este recurso que rompe el transcurso de la causalidad de la trama, recuerda muchísimo a Perdidos y a sus mil y una líneas brillantes de argumentos que el equipo de Abrahams lanzaba en cada temporada y que, haciendo balance, nunca fueron cerradas.

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Añadido a este punto negativo tenemos el uso excesivo de los efectos de sonido. La banda sonora de los capítulos está demasiado poblada de volumen y al final cansa un poco. Eso sí, las canciones seleccionadas son excelentes y, de nuevo, recurren al ochenterismo de una forma muy parecida a Stranger Things, aunque desde el punto de vista europeo.

Como resumen podemos decir que la serie Dark es un muy buen ejercicio de ficción, con un casting excepcional, en el que destaca el actor Lois Hoffman, una producción cuidadísima, una trama que te atrapa, con algún que otro truco de guión, y una banda sonora muy bien seleccionada.

En definitiva, mientras en Alemania Netflix lanza esta serie aquí nos tenemos que conformar con Las Chicas del Cable y similares, algo para reflexionar. Esperemos que el éxito de La Casa de Papel haga que la cadena de las letras rojas apueste por otro tipo de producciones también en España.

Dark. Nota Interludio 7.5.

 

Series TV – Altered Carbon (2017, Netflix)

Año 2.384. La muerte física ha sido erradicada de la sociedad. la conciencia se almacena en unos dispositivos, llamados «pilas», que se pueden implantar en cuantos cuerpos se quiera. A este proceso de resurrección se le denomina «refundar», ya que los cuerpos no son más que fundas que sirven de soporte físico para las conciencias residentes en las «pilas». La muerte real ahora se circunscribe a aquellos casos en los que la «pila» es dañada por accidente o por acto violento.

Este es el rompedor punto de partida de la nueva serie de la cadena Netflix, Altered Carbon. Al calor del Cyber-Punk más clásico, se cocina una estética totalmente deudora de Blade Runner, quizá a veces en demasía, que nos transporta a una época en la que el espacio ha sido colonizado, la tecnificación es extrema y, sin embargo, las diferencias entre clases sociales se mantienen e incluso se han exacerbado hasta definir a una nueva clase social, los mats, que están más cerca de ser dioses que de ser humanos. El más poderoso de estos mats aparece muerto y aunque eso no significa mucho en un mundo en el que la conciencia viaja de disco duro en disco duro, sí que hace que tiemblen un poco los cimientos de toda esa clase social. Para encontrar al asesino se contrata a Takeshi Kovacs, un soldado revolucionario que lleva más de doscientos años en la oscuridad, es decir, con su conciencia cargada en una pila pero sin implante en un cuerpo físico, cumpliendo condena por el levantamiento en el que había participado.

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Altered Carbon es una serie que utiliza un entorno de ciencia ficción para presentarnos una trama puramente detectivesca, deudora de las novelas de Chandler o Hammet. Básicamente sigue los cánones del género: un caso imposible de resolver, un protagonista de vuelta de todo con gran carisma, un patrón millonario que ofrece una fortuna desmesurada por resover el caso, una, o varias, mujeres fatales, uno, o varios, compañeros de armas y, al final, giros sorprendentes de la trama.

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Si bien, es cierto, las premisas sobre las que se aposenta la trama permiten darle un fondo metafísico a todo el asunto: la muerte, la vida eterna, las debilidades humanas, qué hacer cuando dispones de todo, incluso de la vida de los demás… seguiremos a Kovacs por Bay City de la misma manera que seguimos a Marlowe por el Nueva York de los años 30 o a Harry Palmer por el Los Ángeles de los sesenta-setenta, conociendo a toda la fauna que lo habita, recogiendo pedazos del puzle que trata de resolver y asistiendo a su transformación en busca de la redención. Es, en definitiva, el zoo humano, la investigación de hasta dónde podemos llegar, ahora o dentro de doscientos años, para satisfacer nuestros más bajos instintos, caiga quien caiga. Algo que ya Shakespeare contaba y que aquí se presenta entre entes con inteligencia artificial y cachivaches tecnológicos.

¿Qué ocurre si cuando no existe la muerte, alguien trata de matar al hombre más poderoso del universo? Takeshi Kovacks (Joel Kinnaman) deberá descubrir al asesino mientras trata de acostumbrarse a un cuerpo que no es el suyo y a un tiempo que dista más de doscientos años de aquel en el que él vivió.

Dicho todo esto no debemos pensar que la serie es manida aunque sí, quizá, un poco maniquea. Es una gran superproducción, con un gasto bien invertido en la estética y en los gadgets fundamentales, con un gran ritmo. La mano de Miguel Sapochnik, director de los seminales Casa Austera y La Batalla de los Bastardos de Juego de Tronos, se hace notar a lo largo de los seis capítulos, de un total de nueve, que dirige. Aunque, también, la aparición de esta serie poquito después de Blade Runner 2049 hace que queden al aire alguna que otra copiada interesante.

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Joel Kinnaman brilla como Kovacs, luciendo gran capacidad actoral y físico increible y le acompañan una atractiva y enérgica Martha Higareda y un creible James Purefoy como exponente fundamental de la elite de los mats, casi un dios viviente. El casting es bastante bueno si bien descolla el actor Chris Conner dando vida a un Edgar Allan Poe sorprendente que crece enteros a lo largo de los capítulos y que, por increible que parezca, es el personaje con mayor y mejor arco del elenco. En la parte negativa, Atto Esandoh rechina en su papel de Vernon y hace que cada vez que aparezca por pantalla pienses en darle al x1,5 a ver si pasa rápido.

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Una mochila rosa que esconde un letal cargamento, llamadas de móvil instalados en los ojos, tarjetas de crédito enlazadas con el ADN, copias de seguridad de la conciencia que comienzan con los ojos pestañeando rápidamente y, en definitiva, todo un maremagnum de situaciones de pura ciencia ficción trufadas de unas escenas de acción sobresaliente y, a veces, excesivamente sanguinolentas, nos sumergen en el encargo de Takeshi Kovacs, antiguo militante de las Brigadas, ejercito libre que luchó contra el autoritarismo del Protectorado: ¿quién acabó con la vida de Laurens Bancroft y por qué? ¿quién está lo suficientemente loco como para penetrar en la cámara privada del mayor de los mats de la Tierra y atentar contra su vida, su vida real?

Alterd Carbon, serie Netflix. Temporada 1.

Nota Interludio: 7,5

Podcast – Series que hemos visto en 2017 (sin spoilers)

Recién acabado el año 2017, los Reyes Magos traen un nuevo podcast de Interludio Creativo, en esta ocasión el tradicional «Series que hemos visto en 2017».

Este año pasado hemos visto un buen puñado de series, otras las hemos empezado pero no acabado, algunas las terminaremos más adelante y otras quedarán en el olvido, … en definitiva si queréis compartir con nosotros nuestras reflexiones sobre un montón de series sin un sólo spoiler no lo dudéis, descargaros este podcast y ¡¡escuchadlo inmediatamente!! Puede que os demos alguna idea o puede que nos la deis también vosotros a nosotros. Comentadnos aquellas que vosotros habéis visto y que os han gustado mucho o las que no os han gustado nada, prometemos comentarlo en nuestro próximo podcast.

Además, como novedad, hemos incluido algunas colaboraciones especiales y aunque nos ha costado mucho, mucho, mucho, hemos hecho el famosísimo top 3 de series 2017 de Interludio Creativo, …

En definitiva, un buen rato de lo que más nos gusta y de lo que los Reyes Magos traen cargaditas sus alforjas: series, series y más series. No os olvideis de dejar un «me gusta» o comentario sobre todo aquello que queráis en este post o en cualquiera de los otros medios habituales…

¡¡¡Feliz 2018 de Series!!!

PD: para todos aquellos que se lo preguntan sí, tranquilos, en este también participa María 😉

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Podcast – Stranger Things 2

 

Tras mil vicisitudes hemos vuelto a colgar un podcast de nuestro canal de ivoox y esta vez lo hemos dedicado a la segunda temporada de esa serie increible de Netflix: Stranger Things.

Rememora con nosotros las tramas, descubre si opinas como nosotros o no, qué personajes nos han gustado y cuáles han caido en desgracia. Camina por Hawkins escapando de los demo perros y disfruta de un ratito de evasión con este viaje a la nostalgia de los ochenta.

Vamos alla!

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Y si quieres escuchar nuestra recopilación de las mejores 20 canciones que han sonado en esta temporada de Stranger Things, no dejes de pasarte por nuestra lista de Spotify: el TOP LIST de Stranger Things temporada 2 by Interludio Creativo

Crítica – Mindhunter (Serie TV, 2017)

 

Desde que nos quedamos subyugados por el asombroso personaje de Hannibal Lecter en la película El Silencio de los Corderos (1.991, Jonathan Demme) los asesinos en serie han poblado el imaginario popular. Personajes tan inteligentes como malignos que habitaban las pesadillas de comunidades pacíficas, perpetrando asesinatos cada vez de formas más enrevesadas, sometiendo a los investigadores policiales a mil y un puzzle hasta poder atraparlos. El impacto en la cultura popular fue tal que miríadas de términos técnicos han pasado a ser uso común. Así es: El Silencio de los Corderos, Copycat, El Coleccionista de Huesos, Hannibal, Seven, Zodiac, Saw, … algunas de ellas basadas en casos reales y otras simplemente en novelas o guiones, han hecho que el común de los mortales sepa mantener una conversación sobre «serial killers». Y cuando esto ocurre tendemos a creer que las bases científicas que permiten a los especialistas establecer, organizar y discriminar estos perfiles psicológicos están ahí establecidas desde siempre. Y no es así. Es más, hace muy poco que, como ocurre en todo lo relacionado con la ciencia de la Psicología, estas bases se han identificado y se han establecido. Estamos hablando de finales de los años setenta. Hace menos de cuarenta años. Un chasquido de dedos en la Historia.

En esos años setenta, los investigadores criminales se dieron cuenta de que algo pasaba en la Sociedad. Cada vez más, se enfrentaban a crímenes sin motivación aparente. Víctimas no relacionadas de ninguna manera con el criminal.  ¿Por qué matar a un completo desconocido? Tampoco el sadismo explicaba estos crímenes porque los autores atacaban y no dejaban rastro, permanecían «dormidos» mucho tiempo y luego volvían a atacar o, lo que era aún más insólito, no atacaban nunca más, volviéndose indetectables para el investigador.

Este es el punto de partida de esta serie de Netflix. Exponer el origen de la estructuración de los perfiles psicológicos de esos seres humanos que menos humanos parecen. Podría parecer que mostrar cómo unos científicos de la Psicología realizan el primer tratado psicológico sobre personas que no empatizan y que comenten asesinatos horribles va a ser el tostón más grande de la Historia. Pero como siempre ocurre en lo relacionado con los estudios científicos psicológicos nada más lejos de la realidad.

Esta serie lleva a la pantalla un libro: Mindhunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit (John E. Douglas, Mark Olshaker) que narra la historia real que se centra en los tres investigadores principales, dos agentes del FBI de la unidad de Ciencias del Comportamiento y una profesora de Universidad que se les unió para dotar de consistencia al método del ensayo. Porque el método necesitaba de estructuración y, sobre todo, de justificación. Y es que se trataba de simple y llanamente a acudir a las fuentes, es decir, entrevistarse con los asesinos más deleznables que estaban detenidos y sonsacarles toda la información posible para establecer una organización dentro del caos que permitiera a un investigador detectar dentro de los sospechosos aquel que tuviese más posibilidades de ser el autor de este tipo de asesinatos.

David Fincher, ayudado esta vez por Charlize Theron en la producción, dota a Netflix de otra serie de calidad incontestable tras House of Cards. La presentación de vestuario y de exteriores es precisa y desde el minuto uno te transporta a los años setenta. Si en House of Cards las localizaciones se veían en tres dimensiones aquí letras enormes llenan la pantalla, dejando esos sellos de marca tan característicos del realizador. Los colores están pasados por un tamiz azulado en exteriores y ocre en interiores sumiendo la imagen en una sensación de descarnada realidad. Más real que la realidad misma podríamos decir.

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Los actores protagonistas están muy bien, sobre todo, elegidos. Y es que se te presupone calidad de interpretación si Fincher te llama y por eso, en estos casos, el casting es determinante. Y aquí lo es. Jonathan Groff brilla a lo largo del metraje como el agente Holden Ford, el iluminado que desencadena todo el proyecto. Sus cambios de humor, altos y bajos, carencias afectivas que lo emparejan, al menos metafóricamente, con los sujetos a los que estudia y sobre todo sus duelos interpretativos con Holt McCallany, que interpreta a su compañero Bill Tench, Hanna Gross , su joven novia Debbie, y Cameron Britton, que da vida al asesino en serie hablador Edmund Kemper, hacen que la serie sea por momentos memorable.

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Holt McCallany, el agente Bill Tench, raya con altura y hace que su personaje en principio gris sea tan importante como el de su comañero. Y lo hace a través de presencia en pantalla. Su rostro macizo, pelo a cepillo estilo militar, sonrisa a medias, te enfrenta a una persona de mediana edad que sabe que la vida no es lo que el joven Ford cree que es. Sabe templar gaitas con el Jefe de Departamento y con la doctora Wendy Carr (Anna Torv) y, lo que es más importante, sabe cuándo a su compañero se le está yendo la olla y no debe seguirle al precipicio. Y eso es importante.

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La tercera en discordia del grupo de investigadores es la dra. Wendy Carr, interpretada por una fría Anna Torv, famosa por otra serie de culto: Fringe. Aunque está bien y es más que probable que este personaje sea revisitado a menudo en temporadas posteriores, no es menos cierto que de todo el elenco es quizá el más flojo y de esto se resiente la segunda parte de la temporada cuando este rol toma un mayor, y a mi juicio perjudicial para el resultado final de esta temporada, protagonismo.

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La novia de Holden, Debbie, interpretada por una extrañísima Hanna Gross, recrea un personaje que gusta a pesar de que es como Rusia según Churchill, es decir, un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma, o quizá por eso mismo.

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Y por último hay que destacar a Cameron Britton y su recreación del asesino en serie estructurado Edmund Kemper III. Simplemente decir que es magistral no expresa el desasosiego que transmite la sola presencia de este actor en el improvisado cuarto donde Edmund y Holden llevan a cabo sus charlas. Aterrador dentro de, casi, la inacción. Transmitir ese peligro inmenso debajo de unas actitudes medidas y pacíficas es un ejercicio sobresaliente por parte de este actor hasta ahora, al menos para mí, desconocido.

Como hemos podido ver se reflejan en los personajes arquetipos básicos de una historia: el iluminado buscador de la verdad (Holden), el mentor (Bill), la razón (Wendy), el mundo mágico (Debbie) y el adversario-hermano (Edmund). Y esto hace que la historia funcione, al menos hasta casi el final de la temporada.

Episodio tras episodio veremos a los dos agentes luchar contra lo establecido en el FBI para poder hacer las entrevistas a esos asesinos en serie, resolver algunos casos en ciudades de provincias aumentando su confianza en que caminan en la dirección adecuada e incluso preguntarse si lo que hacen simplemente es válido para la actividad policial o es un estudio psicológico de envergadura que pueda incluso influenciar a la ciencia y al corpus de científicos en su conjunto.

Es apasionante para alguien interesado en Psicología ver cómo los tres protagonistas debaten entre sí para ver cómo clasifican o categorizan a los asesinos, la influencia de la madre y de sus experiencias tempranas en su desarrollo de asesinos futuros, la bivalencia organizado-desorganizado y cómo, a pesar de ser tan diferentes, pueden estudiarse mediante la misma metodología y ese pequeño punto álgido que es cuando deciden que «asesino en serie» es la mejor definición para esta categoría de perfiles psicológicos. Asímismo resulta entretenidísimo para cualquier espectador la descripción de los casos y sus soluciones y los tour de force entre personajes.

En definitiva, todo está presentado de una forma magistral y a veces parece que se trata de una película a la que simplemente se le ha dado una duración de muchas más horas y que los capítulos acaban para que el proyeccionista sea capaz de cambiar al siguiente rollo.

Hay, efectivamente, un punto hacia el quinto, sexto capítulo en el que la pareja formada por Holden y Bill carburan. Sus diálogos son como un reloj suizo, sus roles en los cursos que dan a los policias de ciudades de otros estados se superponen a la perfección y disfrutas viéndoles en pantalla, viendo cómo van desbrozando problema tras problema para llegar al objetivo.

Y, sin embargo, es también ese punto el que determina el declive de la temporada. La aparición de más minutos en escena de una dra. Wendy Carr que ha sido introducida en la serie demasiado tarde, a mi entender, y que no consigue enganchar, y la necesidad de dar un final a la temporada con un cliffhanger en vez de dejarla progresar hasta que naturalmente lo alcance, quizá en la segunda temporada, hace que se precipiten los acontecimientos y que la pareja protagonista pierda esa química en cuestión de un capítulo sumiendo el final de la serie en una zona de aversión y de nostalgia para el espectador.

Es curioso, ya que una de las cosas que más me sorprendieron de la primera temporada de House of Cards es su final sin cliffhanger alguno. Esa temporada cerraba y la segunda simplemente continuaba y eso valía para esa serie y a mi entender también hubiera valido para esta. Prolongar la acción unos capítulos más para presentar la trama final en otra temporada hubiera servido para afianzar los personajes, tanto los dos principales como la casi recién llegada doctora. Supongo que no hacerlo así se debe a la necesidad de ir prorrogando temporada a temporada la serie y la incertidumbre de contar con otra en el momento de producción.

Por tanto, y como cierre de esta crítica, podemos decir que es una gran serie de producción y de interpretación pero que se ve lastrada por los dos capítulos finles de una manera que empaña el resultado final y hace que baje la nota conjunta a un merecido 7,5. Podría haber sido mucho más y tiene mimbres para serlo. Esperamos la segunda temporada para que mejore en todos esos pequeños puntos débiles que tiene.

Nota Interludio: 7,5.

Título original: Mindhunter (TV Series); Año: 2017; Dirección: Joe Penhall (Creator), David Fincher, Andrew Douglas, Asif Kapadia, Tobias LindholmGuionJoe Penhall, John Douglas, Jennifer Haley (Libro: Mark Olshaker, John Douglas); MúsicaJason Hill; FotografíaErik Messerschmidt, Christopher Probst: RepartoJonathan Groff, Holt McCallany, Anna Torv, Cotter Smith, Hannah Gross, Cameron Britton, Alex Morf, Stacey Roca, Joe Tuttle, Happy Anderson, Jesse C. Boyd, Peter Murnik, Jordyn DiNatale, Sonny Valicenti, Susan Cashdollar, Robert DiDonato, Stephen Hosac, Duke Lafoon, Lena Olin ; ProductoraNetflix / Denver and Delilah Productions / Panic Pictures; 

Web oficialhttps://www.netflix.com/title/80114855