Libros – Reina Roja (Juan Gómez-Jurado, 2018, Ediciones B)

Como en las películas de Hitchcock poco, o mejor nada, debemos desvelar de la trama de esta novela para permitir a aquel que se acerque a ella que la disfrute plenamente. Tal es el acuerdo al que, como lector, nos comprometemos con su autor y no seré ni yo ni este blog el que rompa este pacto de caballeros. Sin embargo, voy a compartir con vosotros algunas claves, sensaciones y personajes que pueblan este puro thriller. Estamos ante una novela con vocación de permanecer en nuestra memoria. No sólo por la trama, con giros, ribetes, lecturas en capas y al margen, acción a raudales e incluso detalles interesantes que te podrán salvar en más de una conversación con amigos o conocidos, si no también por los personajes, principales y secundarios, que nos atrapan y secuestran y  que ya nos acompañarán para siempre.

Antonia Scott es una persona especial. Muchas veces hemos oído estas palabras pero pocas veces se ajustan tanto a la realidad como esta vez. Antonia es una persona especial dotada de un don, de una inteligencia sobrehumana. Su trabajo es perseguir y atrapar a los peores asesinos posibles. Sin embargo, como todas las personas que tienen una capacidad sobresaliente el resto sufren un retroceso y necesitan de otros semejantes para que las ayuden en todo aquello que para nosotros, el común de los mortales, nos parece mundano. O simplemente para darse cuenta de las cosas.

Jon Gutierrez es un policia bilbaino. No gordo pero sí fuerte. Un policia bilbaino gay y coqueto que sufre porque no es capaz de seguir siempre las normas. Y a veces las normas le alcanzan y le derriban. Y le destierran a Madrid y a una aventura que él nunca creería que iba a correr, porque él esta de vuelta de casi todo. De casi todo.

Antonia y Jon, componen la pareja más diferente posible y por eso mismo empastan de una manera sobresaliente. Uno con empatía a raudales y otra con hielo para para suministrar al polo norte. Un Mulder y Scully al que no le falta un jefe conspirativo y una gran trama por detrás, todo aquello que es Reina Roja. En definitiva, una premisa endiabladamente bien construida.

Y sin embargo, todo quedaría ahí si el autor de esta novela no fuese Juan Gómez-Jurado. O mejor dicho, el Juan Gómez-Jurado que ha llegado a este momento, a escribir esta novela. Me explico.

El narrador neutro habitual, omnisciente según la clasificación de las escuelas de escritura, da paso en la novela a un narrador implicado con cada personaje. Así en los capítulos que protagoniza Antonia se vuelve instropectivo con esta y nos muestra sentimientos que incluso la propia Scott desconoce y nosotros entresacamos de las líneas.

Cuando es Jon el que tira de la trama, el narrador se vuelve irónico como el personaje pero manteniendo cierta distancia, algo que sorprendentemente queda entre una primera y una tercera persona. Algo que nos da más información que si sólo estuviéramos leyendo una novela habitual. Algo que queda de manifiesto cuando el narrador hace una apreciación del todo subjetiva y, acto seguido, te sorprendes leyendo al personaje en cuestión soltando la misma frase en alto. Algo, como digo, que hace que esta novela esté perfectamente escrita para funcionar y para, literalmente, adorar a la pareja protagonista.

Pero claro, además lo que cuenta debe ser un complejo mecanismo con caminos correctos e incorrectos, con pistas hacia adelante y hacia a atrás. Con un cierto regusto a Seven y una conexión con la realidad. Con unos personajes secundarios que se parecen a los que pueblan algunos periódicos salmón. Y con un cierre magistral y que sólo podrás disfrutar si lo lees hasta el final. Hasta el final, final. Notas del autor incluidas.

En definitiva un gran thriller hecho para arrebatarnos y leerlo sin pausa. Y pedir más.

Nota Interludio: 9

From Hell (Alan Moore & Eddie Campbell, 1991-1998)

From Hell. Desde el Infierno. Esta reseña os trae una de las novelas gráficas más aclamadas de la historia. La primera idea que os quiero transmitir es que muy poco tiene que ver con la película homónima protagonizada por Johnny Deep. Así que quitemos esa idea preconcebida.

From Hell fue una serie de capítulos con una continuidad que se fueron publicando durante los años 90 conformando un única historia que expone una teoría sobre quién fue realmente Jack el Destripador, el famoso descuartizador de prostitutas que actuó en el Londres de finales del siglo del siglo XIX. El título, el Desde el Infierno que ya nos impacta desde el inicio, está tomado de una carta que el supuesto asesino envió junto a un trozo de riñón de una de sus víctimas y que empezaba con esas dos palabras, From Hell, y continuaba con un supuesto mensaje explicatorio.

¿Quién fue Jack el Destripador? ¿Cuáles sus motivaciones? From Hell nos expone una teoría posible y argumentada a través de las investigaciones del inspector Abberline.

From Hell, acompaña al Inspector Abberline en su investigación para desentrañar el misterio de la verdadera identidad del asesino de prostitutas del barrio de Whitechapel, en el Londres Victoriano de la década de 1880. Durante la misma iremos haciendo una visita a la sociedad de ese Londres, tanto a las áreas de las elites como a los más bajos de los bajos fondos. Todo descrito con una inusual crudeza por el dibujo rayante de Eddie Campbell, una sucesión de líneas de tiralineas que muestra unos bajos fondos que parecen sacados muchas veces de un Test de Rorschach y que a fé que transmiten esa sensación de que los contemporáneos vivían en un infierno en la tierra. Campbell ahonda esa sensación suavizando su ametralladora de líneas en las escenas que describen a la alta sociedad, transmitiendo una contraposición perfecta. Todo en el dibujo de Campbell nos retrotrae a la época de los hechos, incluso la fisonomía de los personajes que podrian poblar un cuadro o una película de Basil Rathbone de Sherlock Holmes.

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Detrás de todo, como un demiurgo tiránico, se encuentra el que para muchos es el autor más importante de la historia de los cómics, Alan Moore. Trataremos como él se merece a Moore en una entrada específica pero valga decir que esta novela, junto a V de Vendetta, y Watchmen, de él mismo, y 300 y Batman: año uno de Frank Miller, terminaron por colocar a la Novela Gráfica en el mundo de los adultos en la década de los noventa.

Alan Moore, figura imprescindible para entender por qué el comic ya está considerado otra vía más de expresión de historias adultas, construyó en From Hell un tótem al que acudir cuando se quiere argumentar qué es una Novela Gráfica y por qué pueden tratar de igual a igual a sus primas-hermanas sólo escritas.

Y es que es esta una novela con imágenes pero más novela que muchas otras sólo escritas. Es una novela adulta y para adultos, no sólo por sus imágenes crudas que describen a la perfección lo ocurrido sino por lo más importante, la trama. Trama que exige atención, que deja las miguitas para que el lector pueda ir cerrando los círculos hasta llegar a las conclusiones que Moore pretende transmitir. No es una lectura de tebeo ligero. Pero si se la afronta como lo que es, una obra que pretende dar una semblanza de una sociedad en corrupción, satisfará al lector y le dará una información quizá no conocidad pero muy interesante, no exclusiva de los asesinatos, sino de lo que ocurría en esa época.

Para lograr todo esto, Moore documentó muchos de los detalles de las investigaciones y de los libros publicados sobre este asunto. Todas sus anotaciones se pueden consultar al final de la edición que os traigo y realmente son muy interesantes. Este impresionante trabajo de documentación les permitió a Moore y a Campbell acopiar suficiente munición para crear una ambientación perfecta por la que progresan los personajes. Así mismo dotaron a la novela de una batería de personajes secundarios reales: Aleister Crowley, el Hombre Elefante, integrantes de la familia Real, … y de una organización, la Francmasonería, que parece gobernar cada uno de los pequeños mecanismos de reloj de la motivación del asesino.

Los Masones, el mago Aleister Crowley, Oscar Wilde, … , muchos personajes reales pueblan esta novela, creando una ambientación perfecta del Londres Victoriano de finales del siglo XIX.

En definitiva, es From Hell una experiencia única si no has tenido la oportunidad de leer novela gráfica pero sí te gustan las novelas históricas, porque añade al texto la imagen exacta de lo que ocurre y cuenta con una documentación y trama análoga en riqueza y giros a cualquier éxito importante que puedas conocer.

From Hell, Alan Moore (texto) & Eddie Campbell (dibujos) Edición compilada y actualizada de Planeta DeAgostini para su serie Trazado. 1991-1998. Incluye anotaciones de Alan Moore para la documentación y el apéndice La danza delos Cazadores de Gaviotas.

Nota Interludio: Imprescindible.

PD: La película From Hell está lejánamente basada en este comic y es una película buena pero que no alcanza el nivel marcado. Moore la suele nombrar como razón de sus reticiencias a dejar que pasen al cine sus obras.

PDD: La teoría expuesta por Moore en esta novela no tiene por qué ser la real, es sólo una teoría argumentada. La identidad de El Destripador sigue en discusión en la actualidad.

El Silencio de la Ciudad Blanca (Eva Gª. Saénz de Urturi, 2016)

El Silencio de la Ciudad Blanca es un Thriller. Sin más ni menos aditivos. Un puro, electrizante y adictivo thriller que hace que desde la primera página no puedas abandonarlo sin saber todos los secretos que esconde.

Unai López de Ayala es un investigador de la policía autónoma vasca especializado en perfiles psicológicos con una gran carga traumática personal que le impide realizar su trabajo de una manera normal. Vive anclado en un suceso que le ocurrió años atrás.

Su compañera Estíbaliz está a punto de casarse y, sin embargo, mantiene con él una relación de dependencia tanto en lo sentimental como en lo profesional.

Ambos representan unos investigadores en el extremo que deben enfrentarse a una serie de crímenes rituales de un asesino en serie que replican los sucedidos veinte años atrás, cuando uno de los personajes más importantes de la Ciudad, Tasio Ortiz de Zárate, fue detenido por ellos y encarcelado.

Por si fuera poco una nueva subcomisaria debe supervisar a los investigadores, con los que choca, sobre todo con Unai, porque no comparte ni sus métodos ni sus estrategias de investigación.

En paralelo a las tramas y subtramas que ocurren en el presente, localizadas todas ellas en los días previos y durante las fiestas de la Virgen Blanca, es decir finales de julio y en el agosto de un año como este, la autora también nos presenta una trama que corre en los años setenta y que será transcendental para la comprensión de toda la obra.

En la novela Vitoria-Gasteiz, la ciudad blanca a la que se refiere el título, se revela como un personaje más. Puede parecer una pequeña ciudad en la que no pegaría que unos hechos como los descritos tuviesen lugar pero detalle a detalle la autora va profundizando capa a capa por las tradiciones no escritas de la capital alavesa y su entorno cercano, la montaña alavesa, las cuadrillas y cómo la sociedad se va estratificando en departamentos cuasi estancos, la pequeña burguesía y la relación del resto de la sociedad hacia ellos. El callar y no hablar sobre ciertas cosas. Relaciones entre estratos de la sociedad que sobre todo se reflejan en la trama de los setenta pero cuyas consecuencias aún se ven representadas en nuestro siglo XXI.

Otros aspectos importantes para entender la ciudad y sus gentes también son descritos de manera fiel. El centro y el casco histórico y la manera como la cultura del pintxo y de la gastronomía impregna la ciudad. Los apellidos compuestos alaveses y  su relación con los pueblos cercanos que identifica a muchos gasteiztarrak con sus raíces. Las fiestas y su liturgia. Cómo un pequeño remanso de tranquilidad puede convertirse en la mayor tempestad si se dan las circunstancias adecuadas.

Finalmente, también Twitter y las nuevas tecnologías salpimentan la investigación dando un toque muy actual tanto a las situaciones como a la propia metodología de los investigadores.

En definitiva, no sé si has estado alguna vez en Vitoria o no pero mediante este libro pasarás unos días en la ciudad investigando junto a Kraken, apodo del protagonista, una serie de asesinatos rituales que han puesto en jaque a toda la sociedad gasteiztarra. Serán sólo unos días porque te aseguro que si abres la primera página de El Silencio de la Ciudad Blanca no pararás hasta descubrir quién es el asesino.

El Silencio de la Ciudad Blanca, Eva Gª. Saénz de Urturi, 2016, Editorial Planeta.

Nota Interludio: 8.

PD: Mientras escribo esta reseña los datos asociados a la novela que puedo leer en internet marean. 8ª Edición, más de 100.000 ejemplares vendidos y A3Media confirmando que va a realizar una película de alto presupuesto. En definitiva, un éxito absoluto de este thriller que nos descubre que Vitoria-Gasteiz puede ser el mejor escenario para la mejor novela negra.

El Hombre de las Mil Caras (Alberto Rodriguez, 2016)

Julio Verne dijo una vez «Todo lo que un hombre pueda imaginar, otro lo podrá llevar a cabo» y a lo largo de los años esta frase se ha ido transformando en la universalmente conocidad «la realidad puede superar a la ficción». En esta película se demuestra que así es.

El Hombre de las Mil Caras es una película de espías y como tal tiene todos los ingredientes puros del género: un protagonista inteligente y calculador que mueve a sus peones sin contarles toda la información para que sólo conozcan lo que deben ejecutar, políticos enfangados en toda clase de chanchullos que manejan los fondos públicos a su antojo, periodistas de investigación que son utilizados como armas arrojadizas entre unos y otros y el espectador, que trata de desgranar la historia viendo evolucionar la trama, a veces lográndolo otras siendo engañado, siempre arrastrado por los giros de la historia.

La novedad es que en esta película el fondo es real. Puede que no todos los personajes secundarios, e incluso el mismo narrador, lo sean y se ajusten a artificios de guión para hacer más digerible la historia pero Paesa, Roldán, Belloch, Vera, Sancristoblal, Asunción, El Mundo, El Pais y los Mil Quinientos millones de pesetas robados por el director de la Guardia Civil, si lo son. Y eso, al final, es lo más aterrador.

En la película se nos presenta a Francisco Paesa, encarnado bien por Eduard Fernandez, como un morador de los bajos fondos del estado, habitante de la sentina de la corrupción y los servicios de inteligencia pero con un fondo patriota. La primera acción que nos enseñan es la Operación Sokoa de 1986 en la que mediante la venta a ETA de unos misiles con un localizador se pudo desarticular la armeria de los terroristas. Por esta acción Paesa nunca recibió el dinero acordado con Interior y encuentra el director en esto una razón para hacer del personaje alguien con el que empatizar y con una motivación para lo que hará después. Esto no es más que una treta del guión ya que Paesa nunca fue alguien con quien empatizar y no necesitó ninguna motivación para lo que luego haría pero, a nivel de la película, funciona y te descubres sintiendo simpatía por el espía.

Aparece en la vida del manipulador otro de los grandes personajes de los noventa, Luis Roldán y su esposa. El retrato realizado de Roldán por Carlos Santos es magnífico. Un simulador tanto con su esposa como con los demás. Alguien atrapado por las incoherencias de su vida que se engaña incluso a sí mismo atribuyéndose gustos exquisitos cuando los suyos reales son prosaicos. Alguien débil y sin embargo capaz de engañar a un número enorme de personas. Alguien que se sorprende de lo que ha llegado a hacer pero que lejos de arrepentirse y cambiar, reincide en sus errores una y otra vez. Alguien que dice muchas veces «correcto» aunque no entienda a lo que se lo está diciendo.

Destaca el personaje de la mujer de Roldan interpretado con dureza por Marta Etura y que realmente parece el único personaje coherente de toda esta historia. Asume con diligencia lo hecho y tira hacia adelante. Además, durante toda esta situación se encuentra embarazada de su primer hijo algo que añade dramatismo a su historia personal.

Las secuencias sucesivas nos muestran cómo se llevó a cabo toda la operación de Roldán por parte de Paesa, cómo iba contando lo que querían oir a cada uno de los personajes secundarios que poblaban su entorno, cómo Roldán no salió de París en casi un año mientras todos creían que estaba en Bangkogh o en Venezuela. Cómo preparó todo aquel asunto de Laos y el capitán Khan. Cómo hizo desaparecer como un mago el dinero del ex-director de la Benemérita, a pesar de los esfuerzos de la jueza Ferrer para bloquearlo. Toda, en fin, esa situación sonrojante para nuestro gobierno y, por extensión, para todos nosotros. Lo hace mediante un ritmo alto y un montaje dinámico que, sin embargo, se alarga en exceso haciendo perder el impulso de la historia. Están bien los cortes a modo de capítulos que plantea el director.

Mención especial merece Jose Coronado que se hace cargo de un personaje no real, conjunción de varios que poblaron los aledaños de Paesa, y de la narración en off de toda la película. Literalmente lo borda. Creo que es la mejor actuación de Coronado de los últimos años, construye a un aventurero seductor que ayuda al espectador a percatarse de la manipulación a la que nos está sometiendo el protagonista de una manera excelente. Gran actuación.

La película está dirigida por el efectista Alberto Rodriguez de una manera acertada para el tipo de historia que nos ocupa aunque, como siempre me ocurre con este director, se perciben homenajes más que evidentes a otras obras recientes. Si en la Isla Mínima, True Detective se nos representaba en casi cada escena, sin quitarle mérito a esa buena película, aquí el montaje, el tipo de música elegido y la narración nos recuerda a series actuales estilo House of Cards y otras cercanas a David Fincher.

Eduard Fernandez recibió la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San Sebastian 2016 por su correcta transformación en Francisco Paesa.

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Para terminar recordar que esta historia de Luis Roldán es sólo una de las múltiples protagonizada por este personaje de leyenda negra. Merecería una serie ya que sólo ese formato podría permitir explorar todas las aventuras y operaciones afrontadas por el espía. Por de pronto, y si queréis conocer más del ínclito, podéis acercaros a la obra de Manuel Cerdán en la que se basa esta película Paesa: El Espía de las mil caras (Manuel Cerdán, Plaza & Janés Editores, 2005), que al menos tiene otras siete aventuras de este tipo a lo largo de más de cuarenta años. Recomendable lectura para conocer una parte oculta de nuestra historia del siglo XX.

El Hombre de las mil caras, 2016, Dir: Alberto Rodriguez, Int: Eduard Fernandez, José Coronado, Carlos Santos, Marta Etura, Emilio Gutiérrez Caba, Pablo Casablanc, … Guión: Alberto Rodriguez y Rafael Cobos, basados en el libro de Manuel Cerdán; Música: Julio de la Rosa; ProducenZeta Cinema / Atresmedia Cine / Atípica Films / Sacromonte

 Nota Interludio: 7

PD: Excelente Cartel de la Película, una auténtica obra de arte realizado por Gabriel Moreno.

El Cine según Hitchcock (François Truffaut, 1966)

«No diga cine, diga Hitchcock» rezaban los carteles publicitarios de medio mundo cuando una película del inglés se estrenaba. Nunca antes en la historia del cine un director había sido un símbolo tan eficaz de una película de género y de un éxito asegurado. Los espectadores de todo el mundo adoraban al director británico, acudían en masa a sus películas, disfrutaban buscándole en las escenas de sus películas, «allí, allí está Alfredo» se gritaba en las salas españolas cuando un avispado le localizaba cogiendo el autobús o comprando un periódico mientras Cary Grant o Tippi Hedren progresaban en mitad de la historia.

Seguramente Alfred Hitchcock es el director-estrella que más ha representado el cine de éxito a lo largo del siglo XX, hasta que cedió el testigo a la nueva hornada americana que lucharon contra los estudios en los setenta ( Coppola, Lucas, Spielberg, de Palma, Cimino, …) y, a su manera, los vencieron. Y sin embargo, a principios de los sesenta era un director repudiado en Europa por efectista y en los Estados Unidos por poco serio. Es decir, los Estudios y los Productores con mayúsculas de la Historia del cine, el gran O´Selnizk, Samuel Goldwyn, etc… siempre le apoyaron, pero la crítica le catalogaba como puro entertainment con estrellas de Hollywood y música efectista. Nunca ganó un óscar.

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Tuvo que llegar una generación de jóvenes franceses declarados seguidores de Hitchcock que ejercían como críticos en las revistas de cine de los cincuenta y sesenta, con la mítica Cahiers du Cinema a la cabeza, y que terminarían debutando como directores y formando la corriente renovadora novelle vague,  para que la Cultura con mayúsculas comenzase a tomarse en serio no sólo los resultados comerciales de sus películas sino las verdaderas razones de que Hitchcock siempre acertase y siempre conectase con el público. Es decir, a poner en valor el increible oficio que se escondía detrás de cada trabajo del inglés.

Uno de los mayores seguidores de Hitchcock de esa corriente era Fraçoise Truffaut, quizá el director francés más americano de la historia. Pero no hay que olvidar que los otros componentes de la corriente también siguieron las enseñanzas del inglés, se puede comprobar en cualquier película de Chabrol, Rohmer, Resnais, … Es más, quizá la admiración que les despertaba la forma de hacer cine del inglés fue lo que ejerció de catalizador y cohesionador de este grupo pleno de talento y, por tanto, de discrepancias contínuas. Sin embargo, cómo manejaba los tiempos y los planos el inglés fue algo en lo que todos coincidían en admirar.

El libro que nos ocupa es una joya. Es un libro que cualquiera con un mínimo interés en el cine del siglo XX puede leer sin necesidad de conocer a fondo la obra del gran Alfredo. Se estructura en una pequeña introducción de Truffaut seguida de una extensísima entrevista con el director dividida en capítulos que empaquetan años de la obra del autor. La estructura preguntas y respuestas hace que sea muy dinámica, de fácil lectura y plena de pequeños descubrimientos que nos ofrecen los dos participantes, uno el autor admirado y otro el admirador formado.

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Hitchcock va descubriéndose como una figura poliédrica y que somatiza en su cine todos sus traúmas irresueltos de infancia y juventud. También nos desvela su interés denodado por la técnica, su vocación frustrada por la ingeniería que sin embargo de alguna manera ejerció en cada uno de sus films, desarrollando técnicas novedosas que sobrecogieron a los espectadores. Su preocupación por mantener en vilo al espectador, la creación del término mcguffin y el uso que hacía de él en cada película como azuzador del suspense del guión. Cómo hábilmente manejaba los tiempos, cómo implantó un sistema que ahora se sigue utilizando, juntando a un grupo elegido de espectadores que visionaban cada una de sus películas e iban dibujando en un gráfico a lo largo del metraje el estado de interés que les iba despertando la película, modificando el montaje si los resultados no eran tal y como esperaba.

En definitiva, cómo Hitchcock trabajaba cada historia, cada música, cada plano, cada actor, cada uno de los movimientos que aparecían en el plano de cada una de sus obras para que resultase en el mecanismo de reloj suizo que él consideraba que debía ser una película. Mucha gente cree que Hitchcock fue un genio y lo fue, pero en este libro en el que se detalla específicamente cada una de sus obras y sus circunstancias, lo que relamente se despide es que Hitchcock fue un trabajador total, un perfeccionista incansable y alguien que tenía claro que si una obra llevaba el «Alfred Hitchcock presenta…» debía ser porque lo merecía, porque él y su equipo se había vaciado en que fuese perfecta, a pesar de que ello conllevase machacar hasta la extenuación al equipo de trabajo.

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También Hitchcok nos cuenta pasajes de su infancia que marcaron de una manera asombrosa su obra. Su historia personal plasmada de alguna manera en la película El hombre equivocado es increible. Y como este muchos más.

Quisiera de esta reseña que sólo quedase una idea en el lector. Es este libro una lectura que no olvidará, por lo rápido que se lee, por la cantidad de secretos que desvela y por la calidad de las enseñanzas que destila. Seguramente la siguiente película de Hitchcock que visione la afrontará de otra manera, reconociendo el momento en el que el mcguffin es presentado, cuándo la tensión baja y desaparece el sonido o cuándo la tensión comienza a subir y cómo la música de Hermann le ayuda a elevarla precediendo al climax. Nada de todo ello es casual, a pesar de que quizá hasta ese momento no se había percatado. Nada es casual todo sigue un plan perfectamente planificado por una persona. Alfred Hitchcock.

El Cine según Hitchcock. Françoise Truffaut, 1966. Alianza Editorial.

Nota Interludio: 10.

PD: Hitchcock nunca ganó un oscar pero su admirador Truffaut sí. Lo logró en 1974 con La Noche Americana. Algunas veces estas paradojas se dan. De todas formas, ambos autores ocupan lugares en el Olimpo cinematográfico del siglo XX.